Capitulo 2 Dalia

2870 Words
La academia estaba llena de ruidos que animaban la escena ignorando totalmente el tiempo desfavorable. Lilith estaba junto con sus dos grandes amigas. Lila Rossi y Iris Meyer. Faltaba Silene Weber, pero las tres estaban seguras que ella solo aparecería cuando comenzaran las clases. -Sabes, he oído que la bienvenida se dará en el gran salón ¿Me pregunto qué estudiante tendrá el honor de dar el discurso de apertura este año?-Lila con su cabello corto verde y ojos marrones claros hablo animada. Lilith vio a su hermosa amiga con una sonrisa-Creo haber oído que ese honor le fue entregado al hijo menor del Vizconde Durac, fue el mejor en los exámenes de ingreso- -Si es el hijo menor del Vizconde entonces debe estar muy nervioso. Recuerdo muy bien como el en cualquier reunión social que asistía solo se escondía en una esquina-Iris hablo pensativa, su largo cabello ondulado blanco realzaba su rostro y ojos azules, al recordar algo sonrió brillantemente-Aunque claro está que sin importar que haga, jamás podrá superar el discurso del año pasado ¿No?- -Exactamente!!-Lila dio un pequeño salto-Lilith estuvo perfecta, no se le notaba en lo más mínimo nerviosa y su voz era tan clara y hermosa- Lilith negó con la cabeza-Saben muy bien que ese día estaba casi muerta del miedo. Solo pude lograrlo por su apoyo- -¿Qué dices? Nosotras solo dimos algunas palabras y nos sentamos en la primera fila-Iris se encogió de hombros. -¿Solo sentarse en la primera fila?-Lilith levanto una ceja divertida-Que yo recuerde fue más que eso-soltó una risa leve al recordar. Sus grandes amigas para distraerla de su nerviosismo dibujaron carteles. Los dibujos estaban mal dibujados apropósito y eso sumaba a lo cómico del dibujo.  Con un solo vistazo provocaba unas carcajadas. Lilith ese día hizo su mejor esfuerzo por no doblarse de la risa y una gran sonrisa estuvo pegada a su rostro en todo el discurso. -Eso fue idea de Iris. Yo aún tengo guardado los carteles-Lila hablo divertida. -Esos carteles deben ser nuestro tesoro familiar haha-Iris extendió su mano y acaricio la cabeza de Lila. Siguieron charlando hasta que entraron al salón que ya estaba lleno. Mientras saludaban a unos conocidos, encontraron unos asientos y se sentaron juntas. El discurso fue dado por el estudiante que obtuvo el segundo mejor puntaje. Las tres intercambiaron una mirada que decía “Era lo esperado”. La ceremonia de bienvenida trascurrió sin problemas. Al terminar todos fueron a sus salones correspondientes. Ese año les había tocado a las 4 juntas, al enterarse saltaron de alegría. Al entrar al aula pudieron ver a una joven de cabello corto n***o y ojos verdes que estaba comiendo algo. Al escuchar movimiento de la puerta escondió rápidamente lo que estaba comiendo y se dio la vuelta con una mirada inocente. -Ah!-Silene se levantó de su asiento y corrió a ellas con los brazos abiertos-Chicas!!- Las tres fueron apretujadas sin poder escapar. Silene realmente a veces no sabía controlar su fuerza. -Me matas…-Iris que fue la lamentable victima que estuvo en el medio de las cuatro exclamo con dificultad. -Ah! Lo siento-Silene las soltó-Chicas ya les guardé el lugar-señalo los asientos de atrás y el de su lado derecho. Las tres intercambiaron miradas.  En menos de un segundo corrieron, solo tenían un objetivo. El asiento que estaba detrás de Silene, ese que estaba justo al lado de la ventana. Al final la que lo gano fue Lila que sonría triunfal. Lilith solo pudo sentarse al lado de Lila. Iris hizo un puchero y se sentó al lado de Silene. Las mesas eran para dos personas, así que pudieron sentarse juntas. Los demás alumnos empezaron entrar, sin haber imaginado la escena de 3 chicas nobles peleando por un asiento y otra viendo la escena que armo divertida.  -Oye, Silene-Lila le toco el hombro-¿Qué estabas comiendo?- Silene levanto una bolsa bordada roja-Son bombones-les paso a cada una uno. Lilith inmediatamente se lo comió. El amargo sabor del chocolate con el dulce sabor del relleno de frutilla (fresa) se mezclaban muy bien. Cuando estaba por pedir otro entro el maestro. -Jóvenes silencio-el hombre hablo con voz autoritaria. El aula anteriormente bulliciosa se quedó en completo silencio. El maestro movió su mirada y frunció el ceño al ver algunos asientos vacíos-Déjenme darles la bienvenida y desearles que este año aprendan nuevas cosas y abran sus horizontes. No deben quedarse como un sapo en un pozo, es su segundo año, deben dar un ejemplo a los nuevos ingresantes-Tomo un papel de su libro-Mi nombre Alfons Dean Clark. Ahora permítanme tomar asistencia, recuerden muy bien que la puntualidad es un gran atributo-  Lilith giro su mirada a donde veía su maestro Alfons, vio unos asientos vacíos. De repente recordó algo que ignoro por estar hablando con sus amigas. Este año compartía aula con algunos de los intereses románticos del juego.  Como cualquier juego, los intereses románticos debían dar una gran entrada. Y que mejor que junto con la misma heroína. Lilith recordó que dos de los intereses románticos se topaban con la heroína y la ayudaban. Incluso ese año compartía aula con el príncipe heredero que estaba sentado con una brillante sonrisa en la primera fila.  Realmente le quería preguntar si no le dolía la cara por tanto sonreír. Todas las veces que lo vio estaba con una sonrisa pegada en su rostro. -Lilith-Lila le dio un pequeño toque en el hombro-Parece que este año estaremos con el Príncipe heredero, me pregunto si también estará el joven Duque Laurent- Lilith sonrió irónicamente, porque sabía muy bien que el también sería su compañero. Y como cereza del pastel, él también era un interés romántico loco. Prefería que Lila se mantuviera a una buena distancia de él. -Lila, mejor solo come-le puso el bombón que tenía en la mano en la boca. Lila olvido felizmente el tema mientras saboreaba el bombón. El maestro tomaba lista y todos contestaban. Cuando estaba por terminar se escuchó un golpe a la puerta cerrada. El maestro Alfons camino a la puerta y su ceño se frunció aún más con lo que vio afuera. -Maestro… lamento…-se escuchó una voz femenina muy suave en el aula silenciosa. -Nada de excusas y disculpas-Alfons frunció aún más el ceño al ver a la joven que tenía mojada y sucia la falda del uniforme-Mire como se presenta a mi clase, hubiera sido mejor que solo faltara y arreglara su imagen- Alfons movió su mirada a los dos jóvenes que estaban detrás de la joven-Ustedes jóvenes, miren las horas de llegar. Deben saber muy bien que la puntualidad es una cortesía, educación y respeto. Es solo el primer día y ya me han faltado el respeto, y no solo a mí, sino que también a sus compañeros por interrumpir la clase- Lilith vio como el maestro los seguía regañando. Con un gesto le pidió a Silene más bombones. Debía aprovechar ahora que el maestro estaba distraído. En el juego al maestro Alfons se lo mostro como un maestro estricto y pegado a las reglas.  Lilith sabía que ese regaño les iba a tomar un tiempo que ella sabría muy bien aprovechar. Iris y Lila vieron sus movimientos y también pidieron más bombones. Silene frunció el ceño, pero igual se los dio con una mueca. Las cuatro empezaron a comer en silencio. Alfons entro con los 3 alumnos detrás suyo. -Siéntense en sus lugares y hagan silencio- Lilith pudo ver como los dos jóvenes se sentaban juntos. La chica por otro lado se mostró avergonzada y perdida. Con paso tembloroso se sentó en la última fila. El asiento a su lado estaba vacío. Ese asiento le pertenecería a otro interés romántico que llegaría unos días después. Lilith al recordar al chico le dio una mirada de lastima a la joven. Lo mejor es que ella se mantuviera lo mas lejos posible de esa persona. -Señorita ¿Cómo es su nombre?-Alfons tomo nuevamente la lista. -Mi..mi nombre es Da..lia Dalia Elena Brown-Dalia tartamudeo y bajo aún más la cabeza. Alfons frunció el ceño a su comportamiento, pero solo lo dejo pasar-Usted joven- El chico de cabello largo y n***o con expresión monótona hablo-Me llamo Casio Lucio Kaur- Alfons lo anoto y movió su mirada al joven de cabello corto marrón claro. El sonrió brillantemente y sus ojos negros como la obsidiana se volvieron lunas creciente-Mi nombre es Tristán Vicente Ram- Alfons asintió y con eso comenzó a explicar su materia. El daría historia. Lilith anoto todo lo que creyó importante de lo que dijo. La clase así transcurrió. Al final la campana sonó. Alfons pregunto si tenían alguna duda. Sin esperar un segundo Silene corrió a su lado y comenzó su lluvia de preguntas.  Lilith guardo sus cosas bajo la mesa.  De repente escucha unas suaves risas.  Las que reían eran un grupo de chicas que miraban desdeñosamente a Dalia que estaba sentada con la cabeza baja y agarrando fuertemente su falda. -¿Por qué no se va a cambiar?-pregunto curiosa Lila. Lilith no hablo, pero ya sabía la respuesta a esa pregunta. Dalia tuvo un accidente donde por querer llegar a tiempo, apresuro el carruaje y eso provoco que su maleta que estaba mal guardada callera del carruaje. Cuando se percató de ese hecho ya era tarde, estaba justo enfrente de la Academia. Entonces para cerrar con broche de oro, su sirvienta personal provoco por accidente que se resbalara y eso hizo que se mojara la falda. Dalia quería solo encerrarse en su dormitorio, pero no podía permitírselo. Su situación era muy delicada. Su familia solo era una familia plebeya que sobrevivían el día a día. Ni siquiera tenían los recursos para permitirse comer una comida al día y menos enviar a uno de sus descendientes a la academia. Dalia solo entro por que un hombre descubrió su magia rara, era del atributo de la luz. El hombre era el Conde Abel que decidió patrocinarla. Con su patrocinio la situación de su familia mejoro enormemente y ella pudo estudiar. Solo había un inconveniente, en el momento que ella lo decepcionara seria desechada sin segundos miramientos. Lilith realmente quería hablar con los creadores del juego. Estaba bien que hubiera algunas escenas de drama y esas cosas. Pero por lo que pasaba la heroína era algo de otro mundo. Eso había sido la segunda cosa que le había desagradado del juego al jugarlo una segunda vez. Literalmente no podía dar ni dos pasos sin que le pasara algo malo que la avergonzaría, humillaría y denigrara. Realmente quería acercarse a ella y decir: -¿Qué tal si vamos a que te hagan una limpia? Porque lo que te sucede no es normal, ¡Es paranormal!- Mira que tener tantos accidentes seguidos que normalmente le suceden a una persona normal rara vez. Los creadores realmente la deben haber creado con odio.  Incluso el nombre que le dieron era con un significado disgustaste. Si solo contaba el significado del nombre que era: “mujer hermosa”. Estaría bien. El problema era que ese no era el único significado que le dieron, su otro significado venia del lenguaje de las flores donde Dalia significaba: “Inestabilidad”. ¿Qué querían decir con eso? Obvio que la joven iba a ser inestable por todo lo que le sucedía. Los malditos incluso siempre usaban frases para compararla con la flor Dalia. La flor Dalia era una flor muy delicada. Ellas florecen en primavera y mueren con el invierno, pero lo más misterioso era que jamás mueren por completo, sino que sus tubérculos son resguardados por las raíces para guardar nuevamente hasta la primavera y florecer una vez más. Las Dalia también necesitaban espacio y libertad para poder crecer.  Realmente era una gran broma, Dalia Brown lo que menos tuvo fue libertad y poder crecer.  Los creadores eligieron a esa flor para representar a Dalia Brown, fue una gran ironía. Lilith al recordar eso se levantó de su asiento. Dudaba en ayudarla, pero al ver en tal estado no pudo quedarse quieta.  -¿Qué pasa?-Iris que estaba robando más bombones de Silene hablo. -Solo quiero prestar una mano amiga-con una sonrisa se dio la vuelta y camino directamente a Dalia. En este momento era el receso. -Disculpe señorita Brown ¿Acaso hay algún inconveniente por el que no pueda cambiarse?-pregunto con una sonrisa amable. Dalia levanto la mirada asustada. Lo que vio fue a una joven de cabello rojo y ojos dorados, su belleza era deslumbrante. Al verla quedo momentáneamente en silencio. -¿Señorita Brown?- -Ah!-Dalia se sonrojo por la vergüenza de quedarse en blanco-Lo siento, lo siento- Lilith paro su lluvia de disculpas-No hay necesidad de disculparse- -Gracias…-murmuro y recordó la pregunta que le hicieron-Sobre… sobre la falda…- Lilith no pudo escuchar el final de la oración por que su voz era como la de un mosquito-Disculpe no pude escucharla bien ¿Podría hablar más alto?- -Señorita no necesita preocuparse. Solo fue un accidente-Dalia sonrió forzosamente. -¿Por qué no mejor se retira? Si fue un accidente tal vez se lastimo, debería hacer que la revisaran- Dalia negó la cabeza rápidamente-No es necesario, estoy bien- -Señorita Brown no debe descuidar su propia salud. Lo mejor es que valla a que la chequeen y cambiarse la ropa, sería lamentable que se resfriara- En realidad, en el juego Dalia si se enfermaba, pero aun así decidió asistir a sus clases para no quedar atrás. De por si su conocimiento era casi nulo.  El Conde Abel solo le pago un tutor por 6 meses para que le enseñara escribir y leer. Lo demás la dejo en su suerte. No sería un error llamarla ignorante. Ese hecho solo serviría para ridiculizarla en un futuro.  Lilith se preguntaba si la heroína sufría tales cosas solo para hacer que desarrollara una dependencia casi enferma por cualquier que pudiera mostrarle el mínimo de amabilidad, eso era sobre explotado por los intereses románticos que hacían que Dalia aceptara todas sus mierdas a cambio de dar solo lo mínimo. Verdaderamente Dalia se convirtió en una persona inestable. -Señorita Brown, Mi nombre el Lilith Nydia Irati Moreau y para su información mi tío paterno es el director de esta academia, él es una persona que vela por la seguridad y bienestar de los alumnos así que no puedo quedarme quieta al verla en tal situación apremiante. Si hay algo en lo que pueda ayudarla, solo dígamelo sin reserva- Dalia se quedó momentáneamente en silencio. Ella realmente quería irse, no podía soportar las miradas desdeñosas de los de su alrededor, pero dudaba por el Conde Abel.  Ella necesitaba mostrar su valor para que el la siguiera patrocinando. Cuando estaba por abrir la boca para negarse nuevamente, apareció otras 3 jóvenes. -Deberías escuchar las palabras de Lili-Lila le dio una sonrisa tranquilizadora. Iris con su rostro serio hablo-Por favor no rechaces la amabilidad de Lili- -Mi nombre es Silene Alessa Weber, gusto en conocerte, toma-Silene le extendió un bombón de su bolsa casi vacía, al hacerlo le dio una mirada fulminante a Iris que solo la ignoro olímpicamente. -Ah…yo-Dalia se sentía nerviosa por estar rodeada por las 4 jóvenes hermosas y elegantes. Se sentía muy inferior a su lado. -Apresúrate, en unos momentos van a tocar la campana. No te preocupes, nosotras hablaremos de tu situación con la maestra, seguro entenderá-Lila movió su mirada a su alrededor.  Las risas burlonas se habían detenido al momento que Lilith se acercó a Dalia, ahora incluso apartaron su mirada. Dalia al ver que nadie la observaba como antes soltó un suspiro de alivio. No había pasado ni siquiera el primer día y ya se sentía exhausta.  Decidió retirarse, sentía que en cualquier momento podría desmayarse-Entonces las molestare- -No hay problema-dijeron al unisonó las 4. Dalia tomo su bolso y se dirigió a la puerta. Antes de atravesarla se dio la vuelta y vio a las 4 jóvenes sonriéndole. Con eso se fue, sintió que el día no fue tan malo como pensó. Lilith al ver como se iba soltó un suspiro.  Esta vez se movió por qué sintió un poco de lastima al verla temblando en una esquina. Pero no estaba segura de querer hacerse amiga de Dalia. No era nada personal, pero estaba segura que los problemas aparecerían a su alrededor. No estaba segura que esos locos se obsesionarán con Dalia como en el juego, no obstante, nada tampoco aseguraba que eso no sucedería.  Algunos de los intereses románticos eran muy peligrosos. Lilith disfrutaba de su tranquila vida, no quería que nada la interrumpiera.  Además de que hace unos años ocurrieron accidentes que le hicieron darse cuenta que algunas cosas no se podían cambiar. Por el momento se quedaría a un lado viendo cómo se desarrollaba la cosa. Si veía que Dalia empezaba a sufrir o mostraba signos de su dependencia, intervendría y trataría de ayudarla. Nadie tenía por qué sufrir tales cosas. Pero se preguntaba si estaba lista para volver a afrontar las consecuencias de querer ayudar.   Algunas veces el camino al infierno estaba pavimentado con buenas intenciones. Lilith movió su mirada al príncipe heredero y los dos jóvenes que entraron con Dalia.  Esperaba que todo pudiera salir bien… Continuara…
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