Capitulo 4 Encuentro

3012 Words
En el aula solo se podía escuchar cómo se escribía sobre el papel y el pasar de las hojas.  Lilith estaba concentrada escribiendo el papel. Esta vez el maestro de Literatura les dio como tarea escribir un poema antes del terminar de la clase. Claro esta que el poema debía estar relacionado con la primavera.  Ese fue el tema que el maestro eligió. Lilith escribió 3 poemas, ahora escribía el cuarto. Aun no estaba segura de que poema presentar, ya que cada uno debía leer su poema en voz alta. Eso si que puso nervioso a muchos. Cuando su pluma se detuvo miro fijamente los 4 papeles, los poemas debían ser cortos. Al final solo eligió el primero que escribió.  Lila que estaba a su lado le toco el hombro y le paso su poema. Lilith lo leyó con atención. Almendros en flor.[1] La primavera se acerca.   Cerezos en flor. La primavera está plena.   Granados en flor. Ya se aleja la primavera. Asintió con gusto al leerlo. Le devolvió el poema a Lila con un pulgar arriba. Lila levanto su barbilla orgullosa.  En medio de su intercambio el maestro se levanto de su asiento. Se acomodo los lentes ligeramente torcidos y sonrió suavemente. -Ya se acabo el tiempo, espero que todos pudieran escribir un hermoso poema-su voz era melodiosa y era agradable al oído. El maestro Isaac camino enfrente de todos-Comencemos ¿Quién quiere leer primero?- Lila que estaba sentada levanto la mano con una sonrisa. Isaac sonrió aun mas al ver eso-Por favor comienza- Lila recito su poema con calma. Al final el maestro la felicito y recibió un aplauso. Lilith solo pudo negar con la cabeza cuando la vio toda orgullosa. El próximo voluntario fue el príncipe heredero.  La dama del sol llega sobre la tierra inerte,[2] se posa toda arcángel de luz, y la semilla entiende que debe levantarse.   El ganso vuelve, el colibrí, la flor, el ojo se agrada en el paisaje, la sonrisa retorna al saludo, y cada hombre pareciera que despertara de una fría y larga muerte. Nuevamente el profesor lo felicito y siguió un aplauso. Lilith solo leyó su poema cuando el maestro se lo pidió.  Pulida claridad de piedra diáfana,[3] lisa frente de estatua sin memoria: cielo de invierno, espacio reflejado en otro más profundo y más vacío.   El mar respira apenas, brilla apenas. Se ha parado la luz entre los árboles, ejército dormido. Los despierta el viento con banderas de follajes.   Nace del mar, asalta la colina, oleaje sin cuerpo que revienta contra los eucaliptos amarillos y se derrama en ecos por el llano.   El día abre los ojos y penetra en una primavera anticipada. Todo lo que mis manos tocan, vuela. Está lleno de pájaros el mundo. Lilith recordaba este poema por su maestra de primaria que siempre recitaba el poema. Incluso cuando dejo de ser su alumna, no perdía la oportunidad para recitar uno al verla. Ella no era buena creando poemas, así que agradeció a su maestra por darles tanto de donde elegir, esa vez solo eligió uno que era el que más recitaba.  Recibió un cumplido del maestro y un aplauso.  Con eso se relajo y se sentó esperando la hora de receso.  Los poemas que siguieron fueron elogiados por el maestro y recibieron aplausos. Todo transcurría animadamente, el nerviosismo se esfumo y los que habían leído ya sus poemas estaban comparándolo con sus compañeros cercanos.  La atmosfera animada se vio interrumpida cuando llego el turno de Dalia de leer en voz alta su poema.  Dalia con manos temblorosos tomo el papel que estaba en sus manos. Solo había unas pocas palabras escritas que estaban desordenadas y era un desastre. -No te pongas nerviosa. Todos ya han leído sus poemas, ahora es tu turno-el maestro Isaac trato de animarla. -Flores… primaverales... qu-que florecen…-Dalia con voz temblorosa solo pudo murmurar lo poco que escribió. El maestro Isaac frunció el ceño, recordando algo tomo una carpeta. Leyó el contenido y se dio cuenta de la identidad de Dalia Brown, solo era una plebeya. Con eso dejo la carpeta y le dio una sonrisa de disculpa a Dalia. Parecía que puso en una situación difícil a su alumna sin darse cuenta. -Dalia no necesitas leer más, está muy bien. Debes recordar trabajar en tu miedo al público, apuesto que tu poema era muy hermoso, espero poder escucharlo en un futuro. Ahora por favor joven sigue usted -Isaac señalo al joven que estaba sentado al lado de Dalia. Dalia soltó un suspiro de alivio al verse salvada por su maestro, le agradeció en su corazón y hizo una nota mental en hornear mas galletas para su maestro. -Si maestro-una voz masculina grave sonó perezosa. Lilith pudo sentir un escalofrió subir por su espalda al escuchar esa voz. El había llegado recién hoy, pero ya podía sentir su aura peligrosa que gritaba peligro. El joven de piel morena, cabello n***o y ojos rojos sonrió. Muchas doncellas se vieron cautivadas por esa sonrisa. Lilith en cambio solo bajo su mirada a su libro. Mientras el leía su poema, ella estaba perdida en sus recuerdos del juego. El era uno de los peores pretendientes de Dalia.  Se llamaba Francis Urgel Casec. Aun que ese no era su nombre real. Su nombre real era Or, una persona sumamente peligrosa. Or era el rey del bajo mundo. Lugar donde el dominaba con mano de hierro. Con solo 17 años subió a tal puesto desde lo más bajo. Su vida fue muy lamentable, pero a Lilith ni siquiera se le ocurrió salvarlo, sabía muy bien que él podía matarla en un pestañeo y que ya era muy tarde para ayudarlo. Or estaba perdido en el momento que nació, su infancia solo consistía en sangre y muerte. Solo eso lo rodeaba, en ese lugar sucio.  El era hijo de una prostituta de los barrios bajos. Al momento de nacer su madre lo tiro al rio para que muriera. En cambio, el sobrevivió y fue salvado por unos pescadores que lo vendieron a una casa de esclavos. En ese lugar fue torturado y sufrió grandes calamidades. Con 10 años, cansado de eso decidió romper sus cadenas. Hizo una matanza total, nadie sobrevivió. Or había hecho un pacto con fuerzas oscuras. Su fuerza crecía mientras mas miseria causara. Un lugar como el bajo mundo era un paraíso para su poder. Su fuerza solo siguió creciendo sin parar. Con 17 años él era imparable. Pero se llegó a aburrir de estar rodeado por toda esa mierda. Así que decidió entrar en una academia para experimentar y jugar con las personas nobles. ¿Por qué el haría tal cosa estúpida? ¿Solo por aburrimiento? Lilith realmente se preguntaba si eso siquiera tenia lógica, estaba segura que los creadores querían poner a ese loco como fuera y solo pusieron esa estúpida excusa. Or cambio su identidad a un joven maestro de otro Reino que hizo un intercambio. Claro esta que todo era falso y el verdadero Francis estaba encerrado en su casa. La familia Casec se encontraba bajo el poder de Or. El era uno de los peores locos. Cuando se enamoro de Dalia en el juego, mostro su amor en forma de humillación y denigrando constantemente a Dalia, sus celos eran desenfrenados y en cada oportunidad maltrataba a Dalia. Dalia que no tenía ni siquiera seguridad en sí misma, creía todo lo que Or le decía, creía que todo era culpa suya.  Or solo se aprovechaba de Dalia. Su “final feliz”, solo consistía en Or tratando algo decente a Dalia luego de haberle maltratado tanto, incluso en ese final. Or la encerraba en su residencia y le arrebataba su libertad. El final malo fue peor, Or lleno de obsesión solo secuestra a Dalia y la tortura hasta su muerte, su cuerpo ya sin vida es conservado por el.  Lilith no quería tener nada que ver con Or, el simple hecho de que fueran compañeros donde tuvieran que compartir salón, le ponía los pelos de puntas. Salió de sus pensamientos con el sonar de la campana. Era hora del almuerzo. Guardo sus cosas en su bolso. Las 4 juntas salieron y fueron a la cafetería.  Tomaron cada uno su almuerzo elegido y se sentaron en una mesa que estaba al lado de un ventanal.  -Ese chico se llama Francis Casec ¿No?-Lila pregunto interesada. -Eh escuchado que es un estudiante de intercambio del Reino Verite-Iris tomo un sorbo de su bebida. -¿Acaso importa el chico nuevo?-Silene se encogió de hombros-En lo que hay que concentrarse ahora es en la próxima clase de magia, nadie sabe lo que tiene planeado esa loca maestra- -Eso es verdad, nos pidió que cada uno tuviera un compañero así que hay que ponernos a practicar-Lilith aprovecho la oportunidad y cambio fácilmente el tema de conversación. Lila dio un quejido al escuchar eso-No vamos ni siquiera un mes de clases y ya hay que comenzar a practicar día y noche- Las cuatro dieron un suspiro al unisonó, les había tocado una maestra algo complicada. Lilith se separo de sus amigas y se dirigió a la biblioteca principal de la Academia. Tenia planeado leer un nuevo libro que llego hace poco tiempo. Su tío le había preguntado si quería que se lo enviara directamente apenas llegara. Lilith rechazo esa oferta por que estaba ocupada con otros libros. Ahora que se quedo sin material de lectura, decidió buscar el libro y leerlo tranquilamente. Con paso tranquilo camino y saludo a cualquier conocido que se cruzaba. Mientras mas se acercaba al edificio de la biblioteca, mas silencioso estaban sus alrededores.  Ella disfruto este silencio. Al llegar a la puerta pudo escuchar unas voces.  Eligio ignorarlo, cuando estaba por solo pasarlos escucho algo que la hizo detenerse.  -Yo…yo… lo siento-una voz femenina murmuro con miedo. -¿No puedes solo hablar normal? ¿Es que tu nacimiento humilde te impide comportarte adecuadamente? -una voz masculina sonaba frustrada y había una pizca de ira-¿Acaso siquiera tienes alguna utilidad? No entiendo por que mi padre se toma la molestia de enviarte a la academia, lo mejor solo sería casarte con algún hombre como tu y que des a luz a otros niños con tu magia, si ni siquiera puedes hacer eso. ¿Entonces que significado es tu existencia?- Lilith frunció el ceño al oír esas palabras tan crudas. Sabia muy bien de que boca salieron esas palabras. Era el segundo hijo del Conde Abel.  Máximo Ulis Abel, lamentablemente también era un objetivo romántico.  Recordaba muy bien que muchas chicas que lo jugaron, lo tuvieron a el como su favorito ¿Por qué a el? Lo amaban porque él era un “Tsundere”, muchas personas encontraban tiernas sus interacciones con la heroína y catalogaron sus malas acciones como solo algo menor, lo escondieron bajo de la alfombra con la excusa de que el no sabia expresarse correctamente y que solo había que comprenderlo. ¡Comprenderlo mi trasero! Lilith escupió sobre esa estúpida excusa.  La primera vez que lo jugo, admitía que también formaba parte del grupo que lo defendía, pero al jugarlo una segunda vez formo parte del grupo que lo odiaba hasta la medula. ¿Qué joven que no sabia expresarse? Solo era un maldito con aires de superioridad que descargaba sus frustraciones sobre Dalia.   Máximo como el segundo hijo no podría heredar el titulo de Conde, eso obviamente lo hacia sentir una gran injustica, el creía firmemente que el era mil veces mejor que su hermano, pero solo porque no era el primogénito, el no podría heredar el título.  Lilith decidió solo enterrar su enojo. Aun que le causaba lastima Dalia, no podía ayudarla, la familia Abel no estaba en buenos términos con los Moreau.  La familia Abel estaba en la facción noble, mientras la familia Moreau era de la facción Imperial. Irónicamente la familia Moreau que era el mayor peligro de la familia Imperial, era también la que mas la protegía.  Muchos los criticaban por ser idiotas que no sabían a quien entregarle su lealtad. Lilith al principio pensó lo mismo, pero luego de hablar de algunas cosas con su padre se dio cuenta lo equivocada que estaba. La familia Moreau tenía una historia oculta que solo los miembros de la familia conocían. Era ese mismo secreto que los obligaba a proteger a la familia Imperial.  Dio unos pasos mas adelante. Cuando de repente vio una persona acercarse a su dirección. Era el príncipe heredero. Como siempre, estaba con una sonrisa en su rostro inmaculado. -Señorita Moreau, un placer encontrarme con usted-su voz era suave y melodiosa. Lilith puso una sonrisa en su rostro-Igualmente es un placer verlo su Alteza-hizo una ligera inclinación de su cuerpo. -No hay necesidad de tanta formalidad. Puedes llamarme Brais- -¿Cómo podría atreverme a llamarlo por su nombre? Por favor no me ponga las cosas difíciles su Alteza- Brais soltó una risa ligera-Sigues siendo igual que siempre, la señorita Moreau no parece cambiar aun con el pasar del tiempo- Lilith quiso poner los ojos en blanco. Cualquiera que escuchara esta conversación se haría la idea errónea que ambos eran cercanos, que cosa más absurda. Ambos no tenían mucha interacción y las veces que se encontraron se podía contar con los dedos de ambas manos. Solo ahora que eran compañeros se veían más a menudo.  -Su Alteza debe estar bromeando ¿Cómo no pude a ver cambiado? ¿No ve que soy más alta?- Brais soltó una risa a su broma. Cuando estaba por contestar pudo ver por el rabillo del ojo a dos personas salir detrás de un árbol grande. Frunció el ceño al ver al joven hombre.  -Saludos a su Alteza, la estrella brillante de este Imperio-Máximo hablo con voz monótona.  Dalia que estaba detrás suyo susurro un saludo con los ojos pegados en el suelo. -No hay necesidad de tanta formalidad en la Academia-Brais hablo con voz fría, sus ojos miraron a Dalia-Veo que está bien acompañado-hablo con burla. Máximo frunció el ceño a sus palabras-Su Alteza parece tener un malentendido, esta joven señorita esta siendo patrocinada por mi familia. Solo le estaba dando unos consejos- -Oh… con que así eran las cosas-Brais levanto una ceja y sus ojos miraron a Máximo con desprecio. -Pero veo que es su Alteza quien esta bien acompañado-Máximo sonrió a Lilith con una sonrisa insinuante-Saludos a la señorita Moreau, hace un tiempo que no la veía- -Saludos joven Abel-Lilith quiso golpear ese rostro y desaparecer esa estúpida sonrisa-Su Alteza y yo nos encontramos por casualidad. Debería tener cuidado con sus palabras la próxima vez, seria una lastima que alguien de mal humor lo golpeara-  *-Alguien de mal humor como yo!! Idiota* * ( ͡❛ * ͡❛)********* hizo una mueca al entender sus palabras-La señorita Moreau sí que sabe bromear- Brais al ver las chispas volar intervino-Eh oído que su hermano mayor esta apunto de tener su casamiento. Apuesto que usted es la persona más feliz por la bendición de su hermano- Lilith quiso soltar una risa por esas palabras. Obviamente eran una burla. ¿Quién no sabia cuanto Máximo odiaba a su hermano mayor?  Además de que ese odio se agravo aun mas por la mujer que se convertiría en su cuñada. Esa mujer fue el primer amor de Máximo, ahora seria la mujer de su hermano.  -Es verdad, realmente debo ir a felicitar a la novia. Debe estar muy emocionada de poder al fin contraer matrimonio con su amado- Lilith le echó más leña al fuego. Eso sí que era drama del bueno. Lilith se emociono aun mas al ver el rostro de Máximo. Máximo con el pecho congestionado se despidió y se dio la vuelta para irse con paso pesado. Ese tema era un tabú para él, nadie se atrevía de comentarlo en su presencia. Lamentablemente se encontró con las dos personas que no tenían por que callarse y que disfrutaban de ver su desgracia. Lilith tarareo al verlo irse echó una furia. -Parece que su felicidad no puede ser controlada. Es muy bueno ver la hermosa relación de hermanos ¿No lo cree su Alteza?- Brais sonrió aún más-Efectivamente, tal amor de hermanos debería ser admirada-  Dalia que estaba a un lado, soltó un suspiro al ver a Máximo irse. El siempre la regañaba y la hacia sentir una completa inútil. Esta vez pudo liberarse fácilmente, sintió que su día ya era muy bueno con eso.  Miro a las dos personas que estaban intercambiando palabras, le sorprendió que ellos mencionaran el matrimonio. Dalia se quedo solo 6 meses en la residencia del Conde Abel. En esos 6 meses pudo escuchar muchas historias, una de las más mencionadas era del amor del segundo joven maestro por la prometida del primer joven maestro. Incluso ella por equivocación vio una escena prohibida. Vio a Máximo besando a la mujer de su hermano mayor, no solo eso. También hubo tocamientos inapropiados. La joven mujer en sus brazos no se negó a sus avances, al contrario, lo estaba alentando.  ¿El resultado? Ambos se acostaron a las espaldas de todos. Dalia al ver eso salió corriendo. No podía creer que el pudiera traicionar así a su hermano mayor y que la mujer pudiera estar con ambos hermanos a la vez. Ella juro llevarse eso a la tumba, nadie nunca podría saber lo que vio. Su vida corría el riesgo de perecer si eso salía a la luz.  Máximo podría matarla para ocultar ese secreto.  Continuara… [1] El poema es de José María Hinojosa, se llama "Campo estelas". Reflexión: describe el progreso de la primavera de acuerdo a la evolución natural de tres arboles. [2] El poema es de Juan Ortiz, se llama "Primavera, dama del sol". Reflexión: una clara alegría de cómo la primavera es un renacer ante la muerte del invierno. [3] El poema es de Octavio Paz, se llama "Primavera a la vista". Reflexión: el poeta muestra su visión de los cambios de la naturaleza con las estaciones, en este caso dando inicio a la primavera.
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