Capítulo 6

802 Words
Solamente una vez lo probó y le parecía algo magnífico. En un costado, vio que también habían tostadas. La sacó, y las empezó a untar, con entusiasmo. Se dio cuenta de que estaban riquísimas. Se sintió sumamente feliz, en ese momento no pudo hacer otra cosa más que sonreír. La junto con ella empezó a comer las. Saborio el sabor que estaba riquísimo, un costado vio que podía hacer el café punta café, algo que hace tiempo. Entusiasmada, encendió la cafetera y puso un pocito, le indicaba. En ese momento, la cafetera empezó a sonar, y ella con algo de impaciencia espero. Dando pequeños saltitos, estirando su cuello al igual que sus brazos. Cuando estuvo lista, galego del azúcar y empezó a comer. Mejor como a las se podía sentir en ese momento, y e ingerir alimentos comer una prueba de ello. Sonriente cómo se dio cuenta de que en ese momento, no podía sentirse mejor punto era como un sueño hecho realidad y en ese momento lo único que quiso comer a poder disfrutar de lo que había tenido la oportunidad de tener. Sonrío como lo hizo con una sonrisa enorme como porque se sentía bastante feliz punta cuándo terminó el café cómo empezó a lavar la taza con maíz y ordenando la mercadería punto de pronto su teléfono somos o no comas recordando que tenía que ir a la escuela. Asustada como por lo tarde que se la había hecho, fue corriendo a buscar su uniforme como el cual estaba sucio pero no le importó. Se puso La pollera como a la camisa blanca y simplemente desapareció como aserrando todo con g o b. Lo mejor de todo comes qué departamento, quedaba cerca de la escuela. Así que caminó tan solo cuatro cuadras y finalmente llegó punta Leonardo comas la miro con sorpresa porque Estefanía era de las chicas que siempre llegaba tarde punto por primera vez como habías llegado temprano y no solo eso, tenía una enorme sonrisa en el rostro. —Es temprano, encima está sonriente. Esto debe ser una especie del apocalipsis —dijo divertido. Estefanía puso los ojos en blanco. —Que te den. —Ahora te preguntaré una cosa como ayer por qué estás tan sonriente —le volví a insistir. —Por que, conseguí un buen lugar para vivir, alejada de mi hermana. —Eso es increíble, tantas veces que te dije que vengas a vivir conmigo eres una testaruda. —Es que conseguí un trabajo como cuidadora en una casa. Solamente tengo que vivir, limpiar y ya está. —Eso es increíble, me siento tan feliz por ti en serio. —Gracias, y ni siquiera me he puesto a pensar en las tonterías que he pensado antes, me siento tan bien. Por primera vez, la vida empieza a sonreírme y es que no lo puedo creer. —Te lo mereces y yo odiaba, cada vez que me contabas algo del maltrato que te daba tu hermana y no me dejabas ayudarte. Me legra mucho que hayas conseguido ese trabajo. —De nada, me siento muy bien. Vamos a estudiar —dijo sorprendiendo a Leonardo, el cual la sido divertido. Los dos, tenían que preparar un parcial el cual tendrían en media hora. Por ese motivo. Estefanía había llegado un poco más temprano. Hacían preguntas, y estaban repasando. El, en ese momento se sintió muy bien porque ella por primera vez se sentía feliz. Era algo, que a él le llenaba de satisfacción ver a su amiga por esa sonrisa tan radiante. Leonardo, cuándo salió del colegio, Después de 4 horas intensas, se sentía bien. Uno, porque le había ido bien en el parcial junto con la Estefanía. 2, porque vería su novia y la había ido a buscar a la universidad. En ese momento, después de caminar 10 cuadras, llego. La espero en la parte de afuera, Ana. no entendía muy bien porque sus amigos de pronto empezaron a chillar como si fueran cabras locas. Cuando giro la vista, se dio cuenta que se trataba de Leonardo. El mismo la estaba esperando, y no solamente solo, sino con un bonito ramo de flores en su mano izquierda. Avergonzada, se acercó sin poder creerlo que en realidad estaba pasando. —¿Qué haces..? —quiso saber confundidas. —Te extrañé, y estaba pensando en ti —dijo con simpleza, haciendo que las mejillas de Ana se pudieran llegar a sonrojar. —Ya luego estás loco —dijo divertida y él le robó un beso en los labios. En ese momento, los dos se miraron con una sonrisa tierna y en la volvió a besar. Por otro lado. Estefanía se sentía muy feliz, estaba cocinando una carne, con hueso. Sí a veces podía comprar carne, lo hacía siempre sin hueso, porque el hueso pesaba más.
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