Capítulo 5

1021 Words
Estefanía, abrió las tres habitaciones que había... Se encontró, con una que básicamente la hizo abrí los ojos con sorpresa. Era bastante grande como Además de que tenía una gran ventana como la cual se podía utilizar para sentarse. Le encantó, cuando abrió las otras dos, se dio cuenta de que le gustaba la primera. —Me gusta la primera —comentó. — Entonces traeremos tu muebles aquí, ¿dónde te gustaría distribuirlos? —quiso saber. —Creo que el placard iría aquí al costado, junto a la puerta —dijo pensando, dónde iría la camam —La cama anterior, se encontraba frente tuyo —dijo Hernán. Asintió, sintiéndose de acuerdo de que los muebles se distribuyeron de esa forma punta en ese momento, lo único que quiso hacer con madera poder dormir. Estaba bastante cansada y en la noche no había podido terminar de dar vueltas, una y otra vez sintiéndose cansada. Suspiró, sabiendo que a pesar de todo hoy por primera vez podría dormir tranquila, sin ponerle seguro a la puerta. —Gracias por todo —le dijo a Hernán, quién se estaba yendo. —Mañana te traeré provisiones como porque como verás aquí no hay nada. Me llevaré esto —Dijo antes de acercarse a la parte de las botellas, y se llevó todo el alcohol. —¡Oye!, no te lleves a mi mejor amigo comentó frustradas. —No quiero que te vuelvas alcohólica aquí habla con las plantas. Mencionó y desapareció de la casa. Ella, puso los ojos en blanco y simplemente empezó a sonreír. Gue corriendo en dirección a la habitación, la cual había un baño. Al ingresar, se dio cuenta de que había un pequeño yacusi en la esquina. Sorprendida, se sacó la ropa y después de ir preparando el agua caliente, al empezar llegar sales.inc había ingresado a uno. En ese momento, se sentía muy afortunada. Increíblemente, el yacusi se llenó enseguida y ella entró un pie, después el otro. Se sintió muy relajada, por primera vez en toda su vida. Suspiro, sintiéndose muy placentera en ese momento. Incluso, el agua le hacía masaje en la parte trasera de su espalda. Cerro los ojos, y en ese momento el único que hizo hacer era poder dormirse. Pero se dio cuenta que sería peligroso, si quieres después de estar media hora oyendo los pies combina dando como un pececito, se dispuso a ir a su cama. <<Este lugar es increíble>> Pensó, simplemente se acercó a la gran, la cual era de ella. Se durmió, en el momento en el que apoyó su cabeza sobre la misma. A la mañana siguiente, escuchó la alarma, al abrir los ojos se sintió confundida. No reconocía, la oscuridad que siempre había en su anterior habitacion. En cambio, había un gran una gran luz, la cual entraba por el enorme ventana. Supuso que tendría que comprar unas cortinas. Se levantó feliz, estiró los brazos, y bostezo enormemente. Porque sería un buen día, uno de los mejores que había empezado. Mientras iba caminando hacia la cocina, escuchó la puerta ser golpeada. Se acercó con algo de curiosidad, y miro por el pequeño monitor del costado era Hernán. —Pasa es tu casa —dijo algo confundida. —Algo así, pero tú vives en ella no pudo entrar como si nada —comentó. —Supongo que tienes razón, de igual forma ¿Qué haces aquí..? —Quiere saber divertida. —Pues te traje las provisiones que te comenté, aquí tienes de todo —comento y dejó una gran bolsa llena de mercadería. —En la otra, tienes cosas de limpieza, y en esta tienes lo que es café y cosas así. También traje papel higiénico, si te hace falta algo más, me tienes que avisar. —Esto es más de lo que pensé, a veces hay días que ni comía —dijo divertida yo no la miré por primera vez con tristeza. — Pues bueno ahora tendrás que comer, y en esa bolsa de ahí tienes carne y todas las cosas. —Muchas gracias. —Sabes cocinar. Estefanía asintió. —Genial... Entonces nos veremos en otro momento. Se desapareció de su vista, y en ese momento lo único que hizo hacer era poder comer. Tenía mucha hambre, en cuanto fue a fue abriendo cada bolsa, se sorprendió. Había comprado cereales de todos los colores y habían de chocolate los que hayan encantabas. Con mucho entusiasmo, cortó la punta para poder comer. Además se dio cuenta de que también en una bolsa, está mal las cosas que vivan en las laderas. Empezó a guardar una por una: había manteca, queso crema; salchichas con tapas para empanadas, tartastarta, mermeladas, dulce de leche y un montón de cosas más. Emocionada, aplaudiendo como si fuera una niña pequeña, guardo todo y después se sirvió yogur con cereal de chocolate. Le encantaban esas bolitas, pero era muy cara y casi nunca podía comprar la tonta por no decir, que nunca. Emocionada. Cerró los ojos en cuanto acerco la cuchara a su boca. Se sintió muy feliz, y no pudo evitar sacar una foto y subirlas a la historia. De igual forma, no tenía agregada a su hermana ninguna red social. Leonardo le contesto. —Qué nivel, ¿estás bien..? —quiso saber preocupado. Por que a pesar de que ella le había dicho que no quería hablar con él, él había insistido. En ese momento, después de todo lo que lo había ocurrido se dio cuenta. Era una tontería estar peleada con su mejor amigo y con el tiempo supuso que ganaría. —Es una larga historia, pero sí estoy muy feliz en este momento. Gracias y perdón por todo. —Eres mi amiga, yo que me voy a preocupar por ti. Irás a la escuela. Mensaje de Estefanía: "Claro que sí, no iría si no voy a repetir otro año. No quiero volver a conocer caras nuevas". Suspiro, en cuanto dejó el teléfono a un lado sigió comiendo su desayuno. Cuándo terminó, fue corriendo hacia la heladera. La abrió, sacando el queso crema, el cual le encantaba punta pero como nunca lo había podido comer.
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