- ¡Charles! ¡Charles! ¿Disculpe? ¿Ha visto a un niño de unos nueve años? Cabello n***o, ojeras, labios rosados, ojos verdes... - No, lo siento... Pero vi un muchacho así, solo que sin los labios rosados y ojos verdes. - Ah, no, ese es Adam -negué-. Por favor, si lo ve, llame a este número -le pedí entregándole una servilleta con mi número-. Es importante que aparezca. - Lo haré -asintió la señora. No lo encontraba aún y, a decir verdad, llevábamos casi 2 horas. Me he encontrado tres veces con Ranch y el director, ninguno lo ha visto. Ya recorrí cientos de veces la plaza y nada. Adam no ha llamado lo que significa que tampoco lo ha encontrado. - ¡Charles! -grité-. ¡Charles! ¿Dónde estás? -lloré. La gente me miraba co

