CAPITULO 3: La cena mas aburrida

1912 Words
VITO VANNICELLI Me miro en el espejo un par de veces mas, odio como me queda la manta, es una de las cosas que no me gustan de Brasil, la manta, a la gente le fascina y entiendo que es practica para este clima. Pero soy italiano, no me gusta la manta, me gusta la seda, me gusta el lujo, los cortes y moda italianas, pero debo adaptarme. Aun recuerdo la primera vez que Maicon me mostró una maldita camisa estampada en flores, parecía turista caribeño, pero resulta que esas playeras, levantan muchas, muchísimas mujeres. Pero la manta blanca... Dios, si me viera Alessandro o peor aun Marcello no me dejarían en paz. Soy demasiado alto para usar estos cortes, pero ni modo, Necesito entrar en esa Elite. —Hola, pequeño Vannicelli —Me dice Maicon entrando en la casa, justo en el momento en el que me estoy poniendo el saco —Ey te ves realmente decente —Si tu lo dices —Le digo encogiendome de hombros —Vito... —Llama mi atención, yo lo miro tranquilo, serio — Por favor, no te folles a la mujer de Ademir... ni a su hermana —¿La hermana de la mujer? ¿O la hermana de Ademir? —A ninguna de las dos Me río, pero al ver su cara seria y genuinamente preocupada suspiro, y me pongo serio. —Maicon... —Le digo serio, mirándolo a los ojos — Me voy a comportar, necesito encajar en ese mundo. Maicon me mira fijamente, tal vez tratando de ver si miento o no —De acuerdo — Sé que me cree, porque lo estoy diciendo en serio, no planeo acostarme con ninguna mujer, a menos que sean ellas las que decidan si permanezco en esa elite. Maicon y yo salimos de la casa, y me encuentro con la agradable sorpresa de que María, la esposa Mexicana, o eso creo, de Maicon nos espera en el carro. La mujer, debo decirlo que para sus 45 años, es muy guapa, no sé que le ve a Maicon. Y siempre lo molesto con eso. Además la mujer es muy divertida, agradable, y maneja las armas tan bien como Zita. Y claro que sabe a lo que se dedica su esposo, es mas ella participa mucho en el tema de la seguridad que tenemos. —María —Le digo saludándola con gusto —Vito —Me saluda con fingida educación, porque la conozco, poco necesita para joder. —¿Vito? ¿Solo eso? ¿Sin bromas hoy? —Neh, Maicon ya me advirtió que me comporte —Me dice con una sonrisa cómplice que veo por el espejo —No, María, no le hagas caso a ese viejo... ya déjalo, no te conviene... es muy amargado —Ay, papi, prefiero al viejo amargado, que un prostituto como tú... Al menos mi Maicon hermoso, puede mantener los pantalones arriba en las cenas... —Ay, por una vez, que me encontraste con una mujer haciéndome un buen trabajo... Oral —Tremendo putón, que eres Vito —Pero así me quieres —Así es papi —Me guiña el ojo, y yo le regreso el guiño —María, deja de mentirle, te desespera Yo me rio un poco. Mientras presto atenció al camino, y me sorprendo, porque no vamos a la zona residencial de Sao Paolo, y mas me sorprendo cuando vamos a la zona exclusiva, esas casas que valen millones de dólares. —¿Ademir vive aquí? —Le pregunto realmente sorprendido —Si, es una de sus casas Yo solo levanto las cejas con sorpresa, veo por el espejo lateral a María, que levanta las cejas, y es muy expresiva, ese simple gesto me dice “algo huele extraño”. Y debe ser, porque pocas personas pueden permitirse este lujo. Y para ver la magnitud, solo personas que se dedican a la política... o hacen lo que yo hago... Y María ya se huele que Ademir esta en algo sucio, como bien lo dije, María es astuta, a veces incluso mas que Maicon. —Pues parece que este Ademir, se ha vuelto interesante —Vito... Ademir... es selectivo con la gente que lo rodea —Me riñe —¿Pero que dices, hombre? Si yo soy un encanto —Vito, tienes cero experiencia tratando con hombres respetables... Me río con ganas, no por ofensa, pero Maicon de verdad cree que no puedo o no sé como comportarme, pero lo que Maicon no sabe, es que los Vannicelli podemos encajar en la sociedad mas baja, como la mas alta. Así con educó el hijo de puta de Giuseppe. —Querido amigo... tu relájate —Vito... —Venga, un poco de fe... El suspira pero asiente, y yo saco el celular, para mandarle un mensaje a Santino “Hermano, seguramente hoy tendré el primer contacto con Lazar, aunque aun no sepa quien es...” Llegamos justo a la mansión de Ademir, y debo decir que me quede corto, y que seguramente este cabrón tiene un negocio mas que sucio. Esta mansión es del doble de tamaño de la mansión que Santino hizo explotar en Italia, con seguridad armada, probablemente sicarios, o podría apostar que son militares. El jardín es mas jodidamente grande que el laberinto del overlock, del resplandor. Y la casa, mínimo debe tener unas 30 habitaciones, estudios, y un montón de baños ¿Para que tan grandes? Nunca he entendido la utilidad de eso. ¿Será que crecí en una mansión? Odiaba cuando Giuseppe nos encerraba en cuartos de extremo a extremo, cuando no matábamos a los que él quería que matáramos. Suspiro mirando la casa, y como mientras mas nos acercamos, mas lujo, y mas grande se vuelve. Como es lógico, en la entrada nos recibe el Valet Parking, después de que verificaron nuestra identidad. “Sin duda este cabrón tiene, no uno, varios negocios sucios” Mi mente de inmediato hace la asociación, y lo mas interesante es que Ademir fue con Maicon a extender la invitación hasta mi... así que seguramente sabe quien soy y lo que hago. Y Santino tiene razón, sabe exactamente lo que hago aquí. Sonrío de medio lado porque el molesto de mi hermano, tenía razón, Lazar sabe lo que estoy haciendo aquí. Y en caso de que Ademir no sea Lazar, seguro Ademir tiene negocios con él. Y negocios de todo tipo, solo tengo que averiguar que tanto poder tiene, su red, y deshacerme de ella. O mas bien controlarla. Si él es Lazar, mi paseo turístico ha terminado, porque ahora si tendré que ir a las selvas donde el producto se hace, donde esta la guerrilla y buscar la red desde abajo. Cuando entramos, ni siquiera nos dejan entrar al recibidor, nos guían directamente al jardín trasero, que es aun mas impresionante que el que se presentó al frente. —Ey, Maicon, María, llegaron —Dice Ademir saludando con una amable cara, fingida, misma que María copia —Señor Vannicelli, que alegría que pudo venir, es un honor tenerlo aquí Sonrío, con educación, y para cualquiera esa mirada y sonrisa sería natural, pero no para María que sonríe con burla al notarlo —El gusto es todo, mío —Le respondo estrechando su mano con firmeza, pero no tratando de dominar, este hombre claramente tiene complejos, y necesita creer que domina y controla todo, por ahora —Debo decir que tiene una casa hermosa. —Muchas gracias, fue una herencia familiar —Me aclara y yo sonrío mirando todo al rededor con fingida fascinación —Pues su familia tiene un gusto... exquisito, señor —Sonrío tratando de parecer genuino —Señor —Llama la atención Maicon, cuando Ademir me mira fijamente, tal vez tratando de averiguar algo mas sobre mi. Ademir mira con una sonrisa, que parece genuina, pero que yo no confío, a Maicon —He escuchado que hoy tendremos el honor de conocer a su novia —Si... escuchó bien —Dice Ademir, suavizando sus facciones, lo que me dice que la mujer le importa — Pero ya no es mi novia, ahora es mi prometida... de hecho Me mira con una sonrisa genuina, al parecer esta mujer lo tiene mas que idiotizado. —Debe ser una mujer extraordinaria —Le digo con una sonrisa —Parece muy enamorado Veo como un destello oscuro, preocupado pasa por su rostro. Eso me dice o que sabe que soy un maldito mujeriego y me follo todo lo que diga que si, o sabe quien soy, quien es mi familia, y mostrar esa debilidad es peligroso en este mundo. —Lo es —Dice al fin. Yo sonrío, asiento, y justo en ese momento llega un joven. Me extraña demasiado, tendrá unos 15 años, es completamente rubio, ojos azules, y ve a Ademir con una admiración extraña. Y lo mas interesante de este muchacho, no es la desentonación en su color de piel, sus ojos, o lo rubio que es, sino que tiene facciones muy parecidas a Ademir —Señor, la señorita necesita verlo —Le dice y puedo ver como Ademir, frunce el ceño —¿Ella esta bien? —La preocupación en su voz y en su rostro es evidente, tomo nota mental la mujer le importa mucho —Si señor, ella esta bien, solo me pidió que viniera pedirle que su puede subir... —De acuerdo, iré —Dice y se disculpa con nosotros. La cena continua, me presentan un par de magnates, brasileños, argentinos. —Vito, te presento a Edgar —Llama mi atención Maicon, el hombre es un tipo... interesante, no encaja del todo en esta fiesta — Edgar, el es Vito, mi amigo y socio —Mucho gusto —Dice, su acento claramente es de Colombia o Venezuela, no lo sé. Pero lo mas extraño es él, Edgar, su presencia aquí no va, sí, tiene porte, presencia dominante, pero claramente peligrosa, sus ojos son profundos, su mirada intensa, y sus tatuajes, sé que no son precisamente mándalas pacifistas, al menos logro reconocer uno que sé que significa muerte. —Mucho gusto, Edgar... —Pero antes de continuar con mi diatriba, llaman nuestra atención —Atención todos —Ademir se posiciona arriba de la escalinata, todos se giran a verlo, pero yo me giro a la barra para pedir un whisky — Quiero decir que durante años he buscado el amor, y por fin esta hermosa mujer apareció en mi vida, y después de 1 año, al fin aceptó casarse conmigo —Escucho, pero no presto atención, no me interesa si Ademir se casa con la reina de Inglaterra, solo quiero terminar este circo —Les presento a mi prometida y futura mujer, Salma Santos El aire se va de mis pulmones, probablemente con mi color de piel, mi alma, y mi capacidad de pensar con claridad. Porque frente a mi, no solo esta la prometida de Ademir De Close, sino que tengo frente a mi, la mujer que he evitado nombrar por casi 3 años, la mujer que aun me duele cuando alguien la menciona. Salma... mi Salma, la misma mujer que cuido de mi por un año, la misma que me dejo porque “No podía con esa vida... a mi lado”. Y lo que es peor aun, no solo esta aquí, tomada de la mano de uno de los hombres mas poderosos de Brasil, sino que además se ve jodidamente hermosa... Estoy completamente jodido y en muchos problemas
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD