Esta mañana llego de nuevo temprano a la oficina dejo en el escritorio de Isabel una rosa roja como de costumbre, por ahora solo soy “su admirador secreto” será así mientras empiezo a ganarme su cariño. Estando en mi oficina oigo que abren la puerta y la veo entrar con mi taza de café. –Buenos días Isabel digo. –Buenos días Sr. Pablo dice con esa sonrisa tan tierna que solo ella me puede ofrecer. – ¿Qué tal va tu día? digo bebiendo un sorbo de café. –Muy bien, algo ajetreada pero no hay nada complicado responde. –quiero que canceles mis citas de la tarde… quiero que me acompañes al cine. – ¿al cine? pregunta confusa. –si… tenía dos boletos ya pagados pero mi “amigo” cancelo de último momento y como… tu y yo somos amigos sé que no te negaras. – ¡claro! por mi encantada dice y no lo

