4

1300 Words
Primer Encuentro Aún podía ver a la joven Yaina de 5 o 6 años que corría a saludarlo junto a su hermana Maya cuando llegaba del entrenamiento cada vez que el anterior Duque y ella iban a visitar a su padre en el palacio imperial en Yamain. Su sonrisa y sus hermosos ojos azules, enmarcados en un rostro de piel clara y mejillas sonrosadas siempre lo recibían sonrientes. Kairon recordó la primera vez que vio esos ojos cuando tenía la edad de 8 años. Iba de regreso al palacio del León a través del jardín central interior tras el palacio principal después del entrenamiento con el capitán de caballeros cuando vio a lo lejos el revuelo de los sirvientes que se agolpaban en la entrada del palacio murmurando y tratando de ver hacia las rejas que separaban el terreno de la ciudadela imperial de la ciudad y la gran avenida que pasaba sobre el lago. Había atravesado el vestíbulo del palacio central abriéndose paso entre funcionarios curiosos y sirvientes hasta el mayordomo del palacio Marcus, quien estaba vestido impecablemente junto a la jefe de sirvientas y los empleados principales del Palacio - ¿Qué pasa, Marcus? - le preguntó levantándose en toda su altura para ver el carruaje que se aproximaba cruzando la gran avenida que estaba sobre el lago brillando y reflejando los rayos del sol en su superficie mientras varios caballeros los escoltaban con estandartes azules y blancos -Oh, mi- exclamó el hombre inclinándose respetuosamente- Alteza, no sabía que su entrenamiento había terminado -El jefe dijo que venía un invitado y debía prepararme- señaló el carruaje y los jinetes - ¿Es él? -Si, príncipe- respondió el hombre con emoción-Es el Duque Corelia quien vino del reino de Odea para visitar al Emperador. Son amigos desde niños. Además la Emperatriz y la Duquesa eran muy cercanas una vez que se casaron…Desde la muerte de la Duquesa, el Duque se ha concentrado en sus hijos y su educación. -¿Hijos? No los he visto antes-Marcus le sonrió con comprensión -Cuando vinieron previamente, la Duquesa estaba viva. Usted debe haber tenido unos tres años y tal vez no recuerda a los 2 jóvenes maestros y las 2 señoritas. La última vez que vinieron fue hace casi cinco años. El pequeño duque tiene 10 actualmente, el segundo maestro, quien fue adoptado después de la muerte de sus padres y quienes eran amigos de su Excelencia, tiene 8, la primera señorita tiene 7 y la segunda señorita tiene casi 5 años. Los cascos de los caballos sonaban cada vez más cerca dejando ver un carruaje finamente decorado con el escudo de armas del ducado Corelia que tenía un ramo de flores Corelia al centro con dos espadas cruzadas atrás con los colores azules, blancos y plata de su casa. Kairon observó maravillado a los 15 escoltas que flanqueaban el carruaje con los uniformes de color azul oscuro y lustrosas botas negras en cuyas capas se observaba el escudo de su casa. A los caballeros del Ducado se les llamaban “La Guardia” y eran considerados la élite militar del reino de Odea, incluso se decía que eran más fuertes que el Ejército del Imperio. Eran el brazo armado del reino junto a los caballeros de plata del ducado de Greyfox, pero al pertenecer al Ducado, el poder se había mantenido regulado por generaciones lejos de la mano directa del Rey a pesar de que se les consideraba como ramas colaterales de la familia real. Los dos ducados tenían habilidades especiales desde la fundación del reino y equilibraban el poder al haber sido bendecidos por el dios Bóreas junto al primer rey Ulrich El cochero bajó rápidamente para preparar el apoyo al mismo tiempo que uno de los escoltas abría la puerta del carruaje con una reverencia. Desde el interior salió un hombre alto de cabello castaño, piel clara e intensos ojos azules vestido con finas ropas, las que claramente indicaban estatus y poder haciendo que todos los presentes se inclinaron respetuosamente. - Bienvenido, Duque Corelia- escuchó saludar a Marcus con seriedad- su Majestad lo verá para el almuerzo. Se disculpa por no poder recibirlo apropiadamente. -Gusto de verte, Marcus- contestó el duque con una voz profunda, pero agradable al tiempo que volvía a inclinarse hacia el interior del carruaje para tomar en sus brazos a una niña pequeña para luego dejarla de pie junto a él -Les presento a mi hija, Lady Yaina Derk, segunda princesa del ducado Corelia Se escucharon murmullos ahogados y sonrisas de aprobación de los sirvientes cuando la pequeña niña realizó una perfecta reverencia. -Gracias por recibirme- saludó alzándose con una sonrisa. Kairon se sonrojó cuando sus miradas se cruzaron y respiró profundamente antes de avanzar e inclinar la cabeza frente al duque quien lo miró sorprendido - ¿Alteza imperial, príncipe Kairon? - preguntó mirando a Marcus para confirmación y luego al niño. -Me disculpo por presentarme así - dijo el niño cuando se cuadró formalmente- Soy Kairon Ducalyon Peck, Príncipe Heredero del Imperio de Yamain. Estaba saliendo del entrenamiento cuando llegaron. -Gracias por recibirme, Alteza- sonrió al darse cuenta de que había repetido el saludo de su pequeña a quien alzó en sus brazos para cargarla- La última vez que lo vi era más pequeño - reconoció observándolo- Vaya... su Majestad me había mencionado el parecido que su alteza tiene con el primer Emperador, pero ahora que lo veo, puedo dar fe de ello. - Eso me dicen a menudo, señoría-agradeció- Fue un buen Emperador y yo espero hacer lo mismo El duque observó la sonrisa orgullosa de los presentes. - Espero que así sea, Alteza- le dijo con seriedad antes de corregir sus palabras- Estoy seguro de que así será -Por aquí, Señoría- se apresuró Marcus abriendo paso al duque- He preparado sus habitaciones y las de sus escoltas considerando sus gustos… Pueden descansar hasta que su Majestad se les una. Por favor no dude en pedirme lo que necesite. -Gracias Marcus... Me retiro primero, alteza, espero poder verlo nuevamente durante nuestra estadía - le dijo haciendo un gesto respetuoso a Kairon e iniciando la marcha hacia el interior del Palacio pasando junto a él. -Adelante, Señoría -contestó Kairon mirando la amplia espalda del hombre. Había leído en los libros que era un maestro de la espada con el poder de la magia de viento y hielo al que se le llamaba “Guardián” al descender de los fundadores del reino. No se dio cuenta que lo seguía con la mirada hasta que se detuvo en un pequeño rostro que le sonreía por encima del hombro del adulto despidiéndose con una mano. - ¿Puede ser mi amigo? – la escuchó preguntar a su padre mientras aumentaba la distancia entre ellos al tiempo que los sirvientes ayudaban a la gente del ducado a bajar equipaje. -Claro, si él también quiere ser el tuyo- afirmó su padre sonriéndole. Durante la estancia del Duque, recordaba a su hermana y lady Yaina siempre juntas, jugando, tomando te o comiendo bocadillos en el jardín, sus risas, dibujando en el salón de juegos de su hermana. También dormían juntas cada día e incluso las acompañó varias veces, sentado leyendo un libro, mientras ellas conversaban y jugaban en el salón. Entre sus lecturas, espiaba de reojo a ese rostro de grandes ojos azules pensando en lo inteligente y curiosa que era. También tuvo el honor de entrenar con el Duque y los escoltas en varios de sus entrenamientos matutinos donde el Duque le dio muy buenos consejos y practicó con él, lo que siempre atesoró. El pequeño príncipe creyó que iba a tener más tiempo para compartir con ellos, pero una noche fue despertado por pasos apresurados en el exterior de su habitación y el llanto de Maya.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD