Capítulo 4: Sobreaviso.

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Ignorantes a todo lo que se gestaba a sus espaldas, Eirian y Orión continuaban con su luna de miel por los países escogidos. Mientras que en Emiratos, la familia Futtaim se preparaba para alistar los papeles de adopción. Aún quedaban algunos meses para el nacimiento del nuevo integrante de la familia. Carly había comenzado con las clases en la universidad, así como André con su nuevo trabajo en la clínica. Misma donde la vez pasada habían llevado a Debby cuando sufrió el supuesto desmayo. Aquella tarde en el trabajo, Nicholas se encontraba con su cuñado. Había llamado a Julián para saber como les había ido en la reunión con Linsai y Marcus. —Que te digo, fue un desastre— le dijo Julián bebiendo de su café—. Ella sigue con las amenazas y que ese niño no estará en la familia. Ni siquiera le dijimos quién queremos que lo críe, después de todo odia a Eirian. —A mí me preocupa Orión, de verdad mis padres se pasan en seguirle dando problemas. Van a llegar de la luna de miel, y tendrán poco tiempo para acomodarse a Nueva York. Y llegarán mis padres dándole la benditas noticias, es una porquería— dijo Nicholas. —Lamento haber sido tan cobarde, debí criar yo a ese bebé— le dijo Julián. Nicholas lo quedó mirando. —No tienes porque cargar con ese peso, fue suficiente lo que hizo mi hermana en contra tuya. Si los chicos se oponen a criar ese bebé, entonces no tendrá otra salida que irse a un orfanato— le dijo el menor de los Futtaim. Julián lo quedó mirando, para ser sincero no era algo que le gustaba escuchar. Lamentablemente era como si nadie quisiera tener la responsabilidad de criar a un hijo nacido de una infidelidad, y que para peor sus padres eran mafiosos y asesinos. ¿Cómo le podías mantener un secreto de ese calibre?. —Creo que ahora sólo nos queda esperar— le dijo Nicholas. Julián asintió. Se quedó un rato más en la oficina de su cuñado, luego pasaría a buscar a Belén al colegio. Lejos de Emiratos, en Nueva York Dilan estaba en sus clases de medicina. El tercer año comenzaba por lo que debía tomar apuntes para cuando Orión regresara. Mientras que su hermana Amanda también se encontraba en la universidad, a diferencia del pelirrojo la chica no podía sacarse de la cabeza a Emiratos, menos después de leer la carta que le había dado Carly. "Creo que esperar hasta el último minuto no fue la mejor idea, pero tampoco quería que te alejaras ahuyentada por algo que tal vez no te parezca bien. Aunque te considere una amiga, en este tiempo mi corazón aprendió a verte de otra manera. Y esas veces que nos besamos juro que lo hice porque quise, porque me gustas de una manera que me vuelve loca y que jamás creí sentir con una chica. Eres muy especial para mí Ami, y sólo espero volver a verte pronto. Besos y abrazos desde la distancia, sí sólo supieras la falta que me haces. Sólo espero que el día que vuelva a verte no sea una cobarde. Te quiero mucho. Carly". Esas palabras aún le daban vuelta en la cabeza, Amanda también se sentía confundida. Además se sentía algo sola porque con las clases no había tenido tiempo de visitar a Antonella, aunque la niña estaba en sus clases con Debby y Pía. Pero también echaban de menos a la pelirroja, por lo que sólo les quedaba esperar hasta las vacaciones de medio semestre. Kendall por su lado se había hecho cargo de la empresa de su jefe en las oficinas de Nueva York. Luego de eso pasaba a buscar a su novio a la universidad, ese fin de semana le tocaba estar con Anto, por lo que invitaría también a Amanda para que se vieran. Los días fueron pasando haciéndose semanas, y las semanas en meses. La vida en Nueva York y Emiratos se había mantenido en un estado neutro. Los jóvenes en clases y los CEO en sus oficinas, sin embargo los pensamientos de Julián eran un caos, y es que la fecha del parto como el final de la luna de miel se estaban acercando. La familia Futtaim necesitaban que los chicos viajaran a Emiratos para concretar el asunto de la adopción. Pero primero y antes que eso sucediera, los padres de Eirian irían primero a verlos a Nueva York. El esperado día llegó, Linsai fue llevada desde la cárcel a una clínica. También estaban los padres de la mujer, Julián y Yerko. El detective no dejaría a su pareja solo, menos ahora que se venía un fuerte proceso de cambio en la familia. Se encontraban en la sala de espera, Suyen estaba nerviosa pues el tiempo había llegado y la hora de hablar con los nuevos padres adoptivos estaba cerca. Eirian y Orión sólo les quedaba una semana de luna de miel antes de regresar a Nueva York. La cirugía se había complicado un tanto, puesto que el bebé no quiso salir por parto normal por lo que tuvieron que inducir a una cesárea. Después de un par de horas llevaron a Linsai hacia la sala de recuperación, el bebé fue llevado a pediatría. La mujer no vio a su familia, y sólo sostuvo a su hijo menor durante unos segundos. Suyen y Rynold hablaron con los médicos quiénes eran los encargados de darles después el bebé a la familia. Ambos abuelos de aquel recién nacido fueron a la oficina del médico jefe y terminaron de completar el formulario de antecedentes para que pudieran llevarse al niño después de su completa revisión y evolución. Suyen y Rynold les tocaba ver ahora el viaje a Nueva York, ambos en silencio guardaban la incertidumbre de la respuesta que les daría su hijo y yerno. Afuera los esperaban Julián y Yerko, éste último estaba pendiente mirando a su pareja. Después de todo en unas semanas más se irían a vivir juntos a la nueva casa que le habían regalado los Futtaim. —¿Estás bien?— le preguntó Yerko a Julián, ambos se encontraban en un lugar algo aislado por lo que podían hablar tranquilamente. —Es una extraña mezcla de sentimientos, pienso que ese hijo pudo haber sido mío, también pienso en el engaño de Linsai y mi primo. Pero lo que más me tiene preocupado es el asunto de la adopción, no sé que tan de acuerdo vayan a estar los chicos o a que nivel lo aceptarán. Y bueno, también pienso en Belén, supongo que cuando ella crezca deberé decirle toda la verdad. —Y también del Capitán América— le dijo mayor—. Al menos está contenta de saber que vivirá con el superhéroe que rescató a su padre. Julián sonrió por el tierno comentario, miró a todos lados y se acercó rápidamente para darle un pequeño beso. Luego de eso regresaron donde los señores Futtaim, seguramente ya habían terminado el trámite. Después de su completa recuperación Linsai volvería a la cárcel. Aquella pesada semana por fin terminaba, el pequeño de Linsai había sido dado de alta por lo que se encontraba bajo el cuidado de unas enfermeras en la mansión. Para esos días Suyen y Rynold tenían el viaje listo a Nueva York. Habían llamado a Kendall para cerciorarse de la llegada de los recién casados, el guardaespaldas les había dado la fecha y hora exactas en que sus patrones regresarían de la luna de miel. Nicholas por su lado estaba ocupado viendo los negocios de él y su hermana, la parte de Linsai debían hacerla en conjunto con Julián. Además de eso el chico estaba preparando todo para su boda, quería que fuera en las vacaciones estudiantiles para que todos pudieran viajar sin problemas. Para André las cosas no habían sido muy fáciles pues bajo una mascarilla y ropa de pabellón, él había sido el médico ayudante en la cesárea de Linsai. Pero por ser nuevo estaba fuera de firmar los papeles del bebé, sólo el médico de cabecera estaba autorizado. Finalmente la fecha llegó, mientras los padres de Nicholas y Eirian viajaban a Nueva York para hablar con su hijo y esposo, Julián y Belén recibían la nueva casa donde iban a vivir con Yerko. Para la pequeña simplemente el amigo de papá se iría a vivir con ellos. Belén estaba feliz de poder jugar a las muñecas con Yerko, después de todo el detective se había ganado el corazón de esa dulce pequeña. Ajenos a la realidad que se les venía encima, Eirian y Orión regresaban a su penthouse. Kendall había ido por ellos al aeropuerto, el guardaespaldas no podía guardarle secretos a su jefe, menos algo que involucrara a los padres del Futtaim. —¿Cómo han ido las cosas por acá?— le preguntó Eirian a su hombre. Orión iba en su celular hablando con Dilan, los chicos se juntarían dentro de esos días para beber algo en un bar. También invitarían a Amanda. —Señor, hay algo que debo decirles— dijo Kendall sin sacar los ojos del camino. Los otros dos le pusieron atención. —El señor Rynold me habló hace una semana preguntando por la fecha que llegarían— les dijo Kendall dejando a los otros dos intrigados—. Les dije la fecha y la hora, no sé si viajarán durante estos días, pero se escuchaban algo preocupados. Y también me avisó el señor Nicholas que el bebé de la señorita Linsai ya nació y es un varón. —¿Y quién cuidará de él?— preguntó Orión con curiosidad. Estaba claro que Julián no lo haría, y Nicholas con André menos. Supuso entonces que lo mejor era que ese niño fuera entregado en adopción, después de todo era un tema demasiado complejo. —No lo sé señorito. supongo que los señores Futtaim les pedirán consejo— le dijo Kendall tratando de no sonar evidente. El mayor sabía toda la verdad, pero no quería molestar a los recién casados. Sabía que sus patrones mayores viajarían por eso, y realmente era un enorme peso. —Bien, si quieren consejos se los daremos— dijo Eirian. Orión estuvo de acuerdo con lo que dijera su esposo. Para Kendall las cosas no eran tan fácil, él y Dilan ya había hablado de eso, y ambos sabían lo que se les venía encima a los recién casados. Pero lamentablemente él no era el propicio para darles esa noticia. Minutos más tarde llegaban al penthouse, dejaron el auto en el estacionamiento y subieron el ascensor. Kendall llevaba algunas maletas y las otras las tenía Eirian, realmente habían comprado muchos recuerdos en su viaje de luna de miel. Entraron al lugar, estaba limpio y ordenado. Habían contratado a otra chica que sólo iba en las tardes a limpiar el lugar. Ahora que habían llegado los dueños de casa debían conocer a la nueva empleada, ya que al menos en las horas de la tarde el penthouse quedaba solo. Después del largo viaje, Orión decidió darse una ducha. Kendall ayudó a su jefe a llevar las maletas a la habitación. —Ken, sabes que llevamos mucho tiempo juntos— le dijo Eirian a su guardaespaldas—. Y que conozco mejor tu mirada que incluso Dilan, y sé cuando me ocultas algo. Kendall dejó las maletas en el piso, no quiso mirar a su jefe o no podría mantener la boca cerrada. Eirian entendiendo la postura del mayor, se puso frente a él y lo tomó del rostro con ambas manos para que lo viera directamente. Los ojos no mentían porque son las ventanas del alma. —Ken, dime la verdad, ¿por qué vienen mis padres?. ¿Es sólo por consejo o hay algo más?. El mayor frunció los labios sintiendo que iba a traicionar a sus patrones. Pero tampoco podía mentirle a quién cuidaba desde hace años. Viendo la reacción de Kendall, Eirian le apretó más las mejillas para que lo mirara sin desviar la vista. —Ken, por favor. Ahí fue que la pared cedió, su jefe nunca había tenido que rogar tanto por una respuesta. Kendall tomó suavemente las manos del rubio y las bajó de su rostro sin soltarlas. —Cuando se fueron a su luna de miel, sus padres hicieron una reunión con su hermano, el señor Julián y yo. Se habló del asunto de la adopción del hijo de la señorita Linsai. Sus padres pretenden que usted y el señorito Orión se hagan cargo del bebé aquí en Nueva York. Eirian se quedó en una pieza mirando a su guardaespaldas, su mente se nubló por algunos segundos tratando de entender aquellas palabras.
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