Faith —Esto es un error —dije mientras conducía. Tenía las manos aferradas al volante con tanta fuerza que me dolían los dedos—. Esto es un gran error. Cuando recibí la llamada ayer por la tarde, estaba tan emocionada. —Hola, Faith, soy Jayden Brown. Su voz había sonado tan sexy por el teléfono, que en realidad hizo que mis pezones se estremecieran. —Jayden, sí. Hola. ¿Cómo estás? Digo… ¿qué puedo hacer por ti? —no pude evitar balbucear como una idiota. Su voz era tan grave y profunda que no pude evitar imaginarlo sin camisa, con su ancho pecho marcado de músculos. —Quería avisarte que el puesto de niñera es tuyo, si aún estás interesada. —¿Qué? —casi no podía creerlo. Estaba tan segura de que nunca conseguiría ese trabajo, y sus palabras eran lo último que esperaba escuchar. Trata

