Jayden —¿Desde cuándo tengo que enterarme de algo primero por mi madre y no por mi mejor amigo? Era Tim Holland al teléfono cuando respondí tarde en la mañana del sábado, y no pude evitar reírme. —¿Tu mami te llamó? —dije con tono burlón. —Claro que sí me llamó —respondió Tim—. Quería saber si tu oferta de trabajo era “honesta y transparente”. —¿Ah, sí? —alcé una ceja. Durante las dos décadas que llevaba siendo amigo de Tim, sus padres jamás habían confiado en mí, todo gracias a mi propio padre. Mucha gente hablaba mal a mis espaldas sobre la suerte que teníamos mis hermanos y yo de haber heredado la fortuna de los Brown sin tener que trabajar ni ganarla. Pero lo que no entendían era que ser hijo de Robert Brown tenía un precio propio. Todos habíamos pagado lo que recibimos de nuestr

