Capitulo 11: El encuentro

998 Words
Esa nueva tarde avanzó lentamente, como si el tiempo hubiese decidido hacer una necesaria pausa. Ángel estaba paseando por el parque, como de costumbre, pero la constante presencia de la mujer en sus pensamientos lo mantenía distraído. Su mente vagaba, repitiendo una y otra vez los detalles de ese encuentro fugaz: " la expresión en su rostro, la serenidad con la que caminó por el pasillo y esa mirada que fue mucho más que un simple cruce de ojos". Era como si aquella imagen se hubiese incrustado en su memoria, desdibujando los límites entre la realidad y el recuerdo. Cuando llegó al edificio esa noche, un aire frío lo envolvía con una sensación extraña, como si el lugar mismo le estuviera advirtiendo que algo estaba a punto de cambiar. Intentó convencerse de que debía concentrarse en su trabajo, que no debía dejar que su mente divagara, pero sabía que era en vano. Había algo más, algo intangible que lo mantenía atrapado en su rutina, esperando algo que aún no comprendía. Cada rincón del edificio parecía cargado de un significado oculto, como si todo lo que lo rodeaba le hablara en susurros silenciosos. Miguel lo saludó con la misma energía de siempre, pero Ángel no pudo evitar notar la diferencia en su propio comportamiento, mientras su amigo comenzaba a hablar sobre la jornada que se avecinaba, él no dejaba de pensar en aquella mujer. ¿Quién era ella? ¿Por qué sentía que la conocía, aunque nunca realmente la hubiera visto antes?. Era como si el tiempo se hubiese doblado en ese instante y su vida, hasta entonces predecible, se hubiese desviado hacia un rumbo incierto. La noche continuó, la rutina siguió su curso y las horas pasaban muy lentamente. Ángel decidió salir a dar su ronda, y casi si darse cuenta se encontró nuevamente caminando hacia el pasillo donde la había visto por primera vez. Esta vez, sin embargo, algo le decía que el destino lo había llevado allí con un propósito. Su respiración se volvía más profunda a medida que avanzaba, como si su cuerpo estuviera anticipando algo, cada paso resonaba con un eco sutil, como marcando un camino inevitable hacia lo desconocido y allí estaba ella, en la misma esquina, tal como la noche anterior, pero ahora con una atmósfera diferente. La mujer permanecía quieta, mirando hacia el ascensor. La luz que la iluminaba resaltaba sus rasgos, creando una imagen que Ángel no podía borrar de su mente, esta vez su presencia no le causaba ese miedo, sino una extraña sensación de familiaridad, como si la hubiera estado esperando toda su vida. Era como reencontrarse con un recuerdo que no sabía que tenía, con una parte de sí mismo que había estado dormida y sin pensarlo, Ángel dio un paso hacia ella. Su impulso era más fuerte que cualquier duda. Quería saber quién era, quería escuchar su voz, quería entender por qué, de alguna manera, su destino parecía estar entrelazado con el suyo. La mujer no lo miró directamente, pero en el momento en que sus ojos se encontraron, algo cambió en su expresión. Fue una mirada fugaz, profunda, como si reconociera en él algo que él mismo no lograba identificar. Ese pequeño y breve instante contenía más significado que mil palabras. Unos segundos después, el ascensor llegó al piso con un sonido bajo. La mujer se acercó con calma, presionó el botón para subir y sin decir palabra entró. Ángel, casi como un reflejo, también se acercó y subió al mismo ascensor. El silencio entre ambos era denso, pero no incómodo, la sensación de compartir el mismo espacio, de estar en el mismo instante, lo envolvía. Ángel sentía cómo el aire dentro del ascensor se volvía más espeso, casi como si el tiempo mismo se hubiera detenido. Era una pausa suspendida en la quietud, un instante fuera de toda lógica. Cuando las puertas del ascensor se cerraron, el sonido metálico resonó en el pequeño cubículo mientras el ascensor comenzaba a ascender. La mujer no lo miraba, pero él sentía su presencia más que nunca. No sabía qué decir, cómo romper ese silencio que los envolvía, pero algo en su interior le decía que ese momento era crucial, tal vez la respuesta a sus preguntas estaba allí, en ese pequeño espacio, en ese encuentro que parecía sacado de otro mundo. Dentro de él algo lo impulsaba a hablarle, pero las palabras se le quedaban atoradas entre el pecho y la garganta. Finalmente, el ascensor llegó al siguiente piso y las puertas se abrieron. La mujer dio un paso hacia afuera, pero antes de alejarse, Ángel intentó hablarle Sin embargo, las palabras no le salieron. Se había quedado paralizado, mudo, sin saber qué decir. La mujer se detuvo un momento, como si supiera que él quería decir algo, pero no se giró, Luego, avanzó sin mirar atrás. Ángel se quedó allí, parado frente al umbral del ascensor, con el eco de sus palabras resonando en su mente, viendo cómo las puertas se cerraban tras ella. Sentía que había perdido una oportunidad unica, pero también que aún no era el final, como si el encuentro recién comenzara. Dentro de él algo se agitó. Sintió como una suave corriente desconocida lo empujaba, como si su destino ya estuviera escrito, pero aún le faltaba descubrir su propósito. El ascensor descendió nuevamente y Ángel permaneció allí unos segundos más, recordando la figura de la mujer alejarse por el pasillo, en su interior una voz le decía que nada volvería a ser igual y que ese encuentro lo había cambiado de alguna manera. No sabía si sería esa noche o la siguiente, pero sentía que la mujer volvería a cruzarse en su camino y esta vez no la dejaría ir sin al menos saber su nombre. Tenía la certeza de que esa historia, apenas comenzaba, que esa mujer no era igual al resto de las que había conocido en el pasado...No tenía pruebas de aquello, Pero tampoco las dudas de lo contrario
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