La conversación entre Ángel y Miguel continuó durante horas, mientras la madrugada se convertía en una cómplice silenciosa.
El apartamento de Ángel, usualmente callado y tranquilo por la noche, ahora estaba lleno de risas nerviosas, reflexiones y teorías sobre el destino.
Miguel observaba a su amigo con una mezcla de incredulidad y diversión, nunca lo había visto tan absorto en una conversación sobre una mujer, siempre había sido el tipo de amigo que se mantenía escéptico, incluso burlón, ante las historias románticas pero ahora, algo había cambiado en él.
—Esto es raro Ángel —dijo Miguel, descansando en el respaldo del sofá, mirando a su amigo con curiosidad.—
No te había visto tan interesado en alguien desde…mmmmm nunca... ¿De verdad crees que Luna es la correcta?
Ángel suspiró, frotándose las manos sobre su rostro mientras intentaba ordenar sus pensamientos.
Sabía que Miguel tenía razón, si había hablado sobre relaciones antes, incluso se había reído de las ideas románticas de las que solían hablar sus amigos Pero, con Luna era diferente, algo en ella lo había sacudido profundamente.
—No lo sé —respondió, mirando a Miguel con una expresión que mezclaba incertidumbre y asombro— y eso es lo que me preocupa.
Yo nunca he creído en esas cosas del destino, ni en las almas gemelas ni nada de eso pero hoy, después de todo lo que pasó… siento algo real.
No sé si es algo temporal o si de verdad hay algo entre nosotros pero, lo que más me desconcierta es que nunca he sentido esto tan fuerte por alguien y menos tan rápido.
Miguel lo observó en silencio, dejando que su amigo se desahogara aunque, él solía ser el primero en hacer bromas sobre el amor, ahora podía ver la seriedad en los ojos de Ángel, una seriedad que no había mostrado nunca antes.
—Entonces, ¿y si lo es? ¿Y si ella es la persona que te está esperando? —preguntó Miguel, con su tono ahora un poco más suave, como si estuviera intentando entender la angustia de Ángel.
Ángel se quedó quieto, pensativo. "¿Y si lo es?"
Esa pregunta le rondaba en la cabeza una y otra vez, pero la duda seguía allí, alimentada por su escepticismo y su miedo a lo desconocido.
—Eso es lo que no sé —respondió con una ligera sonrisa forzada, tratando de quitarle peso a la conversación.—
¿Y si lo es? ... eso es lo que me asusta. ¿Y si soy el único que piensa que hay algo aquí? o peor aún… ¿y si es solo una ilusión?
Miguel no respondió inmediatamente en lugar de eso, se recostó nuevamente en el sofá, mirando al techo, pensativo. Había algo en el tono de Ángel, algo en sus palabras, que indicaba que este sentimiento hacia Luna no era solo una atracción superficial.
Era más que eso, pero el miedo al futuro, a lo que significaría abrirse a algo tan profundo, estaba ahí y era algo que Ángel tendría que enfrentar por sí mismo.
—Lo único que puedo decir amigo —dijo Miguel finalmente, con un tono tranquilo— es que si realmente crees que es algo real, entonces no deberías dejarlo pasar, A veces, el miedo es solo una forma de protegerse, pero las mejores cosas suelen estar al otro lado de esa barrera.
Ángel lo miró fijamente, considerando las palabras de su amigo. "¿Debería dejarse llevar?".
No estaba seguro, pero algo dentro de él sentía que tal vez, debía intentarlo.
El reloj marcaba la madrugada avanzada, y el sonido de la conversación entre ellos comenzó a disminuir.
Miguel estaba cansado y aunque Ángel no lo admitiera, él también lo estaba y de alguna manera. la charla había sido una forma de procesar todo lo que sentía, de poner en orden sus emociones y pensamientos.
La incertidumbre seguía siendo su compañera pero, por primera vez en mucho tiempo, no tenía miedo de enfrentarla.
Finalmente, Miguel se estiró en el sofá, pidiendo permiso tácitamente para quedarse allí, ya que las horas se alargaban y el sueño lo estaba venciendo.
Ángel, por su parte caminó hacia la ventana, mirando las luces de la ciudad que parpadeaban en la distancia.
“¿Y si es ella?”.
La pregunta seguía flotando en su mente. "¿Debería seguir el hilo que sentía tirando de él hacia Luna? ¿Y si ya estaba demasiado involucrado emocionalmente para dar marcha atrás?"
No tenía respuestas claras, pero sentía que de alguna forma, el destino había comenzado a escribir su historia con Luna, con un suspiro se tumbó en la cama.
La madrugada se deslizaba lentamente hacia el amanecer, y con ella, un cansancio profundo lo envolvía.
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El sonido del teléfono sonando sobre la mesa fue lo que finalmente despertó a Ángel.
Estaba somnoliento, aún atrapado en los hilos de sus pensamientos, cuando abrió los ojos y miró hacia la pantalla.
Era un mensaje de Luna, su corazón le dio un pequeño brinco.
No sabía ¿por qué?, pero ese mensaje lo hizo sentir como si el día comenzará de una forma diferente.
"¿Era posible que fuera ella, de nuevo?" con manos aún adormecidas, deslizó el dedo por la pantalla para leer el mensaje.
"Buenos días campeón. Espero que hayas tenido una buena noche.
Quería agradecerte de nuevo por la tarde de ayer, fue algo inesperado, pero muy divertido.
Espero que podamos repetirlo pronto. 😊"
Ángel sonrió, sintiendo una calidez recorrer su pecho, pues el simple hecho de que Luna le hubiera escrito en la mañana, con ese toque tan genuino, le hizo sentir que había algo más real entre ellos.
"¿Qué significa esto?" se preguntó, mientras respondía rápidamente, aún con una sonrisa en el rostro.
"Buenos días campeona, si, la tarde fue genial y claro, sería genial repetirlo pronto.
Me alegra que lo hayas disfrutado.
ya estoy pensando en una revancha... ¡prepárate!"
Sintió que sus palabras eran ligeras, pero también había un pequeño toque de nerviosismo.
No sabía hacia dónde los llevaría todo esto, pero no quería dejar de explorarlo.
La incertidumbre aún estaba ahí, pero ahora sentía que podía enfrentarla, algo en su interior le decía que esto valía la pena.
El mensaje fue enviado y Ángel se recostó nuevamente en la cama, dejando que la sensación de conexión con Luna lo envolviera, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Sabía que a partir de ese momento, las cosas podrían ser diferentes y eso era exactamente lo que necesitaba.