Capitulo Veintiuno

2519 Words
Amelia Dejo que Louis y Elsa escojan por mí el vestido que usaré está noche, Nikolas me invitó a una fiesta popular carnavalezca que durante un mes todas las noches, se celebra en la ciudad. Hoy ha sido un día muy largo, desde muy temprano mí ánimo estaba muy elevado, el delicioso desayuno que Nikolas me preparo me pusieron de buen humor, me sentía muy ansiosa por todo lo que pasaría, pero escuchar las palabras de aliento de Nikolas me relajaron bastante, aún siendo sometida a los diferentes exámenes a los que me sometieron, él estuvo ahí, brindándome su mano y dándome una enorme sonrisa. Pero conocer a esa mujer provocó estragos en mí corazón, fue como si todo lo bello que me había sucedido hasta ese momento se esfumaran, cómo es que la sola presencia y actitud de una persona desconocida, me amarguen tanto, doy vueltas en mí cabeza, no puedo permitir que eventos así vuelvan a suceder, yo soy la responsable de mí felicidad. Respiro profundo y cierro mis ojos, los momentos desagradables no pueden opacar lo maravilloso que he vivido, debo fortalecer mí mente para no volver hacer una pataleta tan inmadura, como la que le hice hoy a Nikolas, mí comportamiento me avergüenza ante él, pero no puedo admitirle que me provocaron celos ver cómo esa rubia colocaba su cabeza sobre el hombro de Nikolas, y lo que es peor aún, casi lo besa en los labios delante de mí, pero lo que mas me molesta es que él no le dijera nada, y si ya se que estoy exagerando, que ellos son amigos desde hace tiempo, por lo que no se qué clase de confianzas usen entre si. Louis no deja de hablar sobre los lugares que visitaron en busca de un par de atuendos para las fiestas a las que asistiremos, mientras maquilla mí rostro y Elsa me coloca el vestido, me cuenta sobre lo fascinada que está con esta ciudad y que le envió fotos a la Duquesa y también le informo sobre el itinerario de viaje que Nikolas le había enviado, Elsa aclara que no le gustó mucho la idea de que yo anduviera a solas con Nikolas por un lado y ellos por el otro, a lo que yo solo asiento y le cuento más o menos el recorrido que di con Nikolas, claro ocultando la visita con el doctor. Al cabo de un largo rato estoy lista, observo mí reflejo en el espejo y sonrió satisfecha con los resultados, Louis es toda una profesional y a pesar de no tener plena confianza en ella, no puedo ocultar lo bien que hace su trabajo. Partiremos luego de cenar, por lo que ocupo mi lugar en el comedor justo al lado de la tía de Nikolas, la señora Katrina, quien me mira y sonríe. — Eres muy hermosa, ese se mira perfecto en ti— me dice Katrina. — Gracias señora Katunaric, usted también luce muy hermosa en su vestido — le digo con total sinceridad, es una mujer muy hermosa, de echo todos lo son, cargan un porte imponen, pero al mismo tiempo sutil, son anergeticos, apasionados y amistosos, me agradan en todo el sentido de la palabra. —Empezaron sin mi— dice la voz de Nikolas y yo dirijo mis ojos hasta ella, encontrando al hermoso hombre vestido con una camisa y pantalón de lino, su cabello está bien peinado y el aroma de su perfume ambienta todo el espacio. Toma asiento en una silla frente a mí, me sonríe y ya con todos reunidos iniciamos a degustar una cena muy especial, creo que si sigo comiendo así aumentare un par de kilos antes de volver a Fife. Para asistir a la fiesta nos dividimos en algunos autos de la familia Katunaric, y claro Nikolas y yo vamos en uno junto a Louis y Oliver que por lo que veo no piensan quitarme los ojos de encima durante la fiesta. Entramos a un bonito lugar, es como una terraza techada, ubicada frente al mar, la música en el idioma natal está presente y las personas a mí alrededor bailan sin cesar, Enre y su hermana invitan a Louis y Oliver a bailar, observo de reojo a Elsa quien no pone buena cara cuando la joven croata acaricia el pecho de Oliver. Sonrío ante la imagen y espero sentada en uno de los sofás a que llegue Nikolas con las Bebidas que ordenamos, pedí algo solo una copa de vino para no desencajar ya que todos pidieron bebidas con alto contenido de alcohol. Observo a la tía de Nikolas y su esposo deslizarse en la pista de baile, lucen muy felices juntos, me hacen recordar a los padres de Nikolas. Al cabo de unos minutos Nikolas se acerca con un camarero que trae una bandeja con las bebidas, pero Nikolas tres dos copa de vino en sus manos, me entrega una y le agradezco. — ¡Gracias! — le dejo saber mientras tomo la copa. El sonido fuerte de la música, me está causando un poco de mal estar, todo un sorbo de la copa de vino y me quedo con ella entre mis manos. — ¿Estás bien?— me pregunta Nikolas a mí lado. Asiento con la cabeza — el volumen está algo fuerte, pero estoy bien— le dejo saber y elevó mí pulgar libre. Elsa no deja de mirar sobre la pista y direcciono mí vista en donde ella mira, Oliver está muy entretenido con la prima de Nikolas, a dos pasos está Louis con Enre y la verdad la desconozco, está entregada bailando muy cerca de él. — Nunca había visto a Louis y Oliver así— me acerco al oído de Nikolas y le expreso, le señalo con mí dedo índice en dirección a la pista y el se ríe con unas carcajadas. — Lo importante es que disfruten, con mí familia no hay problema, ellos solo quieren hacerlos sentir bien ya UE su estadía aquí valga la pena— me dice Nikola y mira a Elsa frente a nosotros, quien ya sea tomado más de dos copa, a pesar de no haber pedido nada para ella. Nikolas la observa y me mira — ¿Crees que Elsa la este pasando bien?— me pregunta. — Elsa, ¿te encuentras bien?— decido preguntarle. —¡Si! Estoy perfectamente — logra decir— ¿donde están los baños? Necesito ir— le pregunta a Nikolas y este le señala la zona de baños — gracias, ahora vuelvo. Me quedo a solas con Nikolas y este me ofrece su mano, coloca su copa aún media sobre la mesa y me mira de frente. — Tenía pedirte que bailaramos para no dejar a Elsa sola, pero podemos aprovechar que fue al baño y bailar está canción— me dice poniéndose de pie y tomando mí mano entre la suya. Sonrío y dejo mí copa sobre la mesa, no entiendo ni una palabra de lo que dice la canción, pero la melodía es un poco más lenta que la anterior, he practicado toda mí vista diferentes géneros de la danza, por lo que me considero una buena bailarina. Me pongo de pie y me dejó girar a la pista de baile, Nikolas me lleva y nos colocamos uno frente al otro, el lleva sus manos a mis caderas y yo llevo las mías a cuello. — Espero que sepas bailar, soy una experta de la danza— le digo con una sonrisa, la tenue luz de la pista me permite parecías sus ojos, su rostro se ilumina y me permito llevar mí cabeza sobre su pecho, bailando al compás de sus latidos que con el pasar de los segundos van en aumento. — Oh, disculpe su magestad, espero ser digno de esta pieza— me dice sarcástico, mientras me estrechas más a su cuerpo, haciendo que sienta la temperatura elevada que su cuerpo libera, el perfume de su camisa se mezcla con el ambiente, me encanta estar así con él, su cercanía me trae paz y tranquilidad, despeja mí mente de las adversidades y me permite disfrutar a plenitud este momento que siento tan mágico. Me dejó llevar lo que siento, no puedo ocultar lo que me pasa con este hombre, cada día me atrae más y más, se que algo entre nosotros no puede ser, pero me niego a que lo pase nada, cuando siento que no solo a mí me pasa de todo con él, puede que no tenga experiencia en el amor, que solo los libros que e leído y la mala experiencia con Cristian no son suficientes, pero creo que él siente lo mismo. Puedo percibir como me observa, cómo se preocupa por mí, cómo mí contacto físico le afecta. Unos leves toques en mí hombro hacen que levante la cabeza, miro en dirección hasta encontrar a la rubia de esta tarde, sonriente. — Disculpen que los interrumpe, pero me gustaría bailar está pieza con Nikolas— verla y escucharla me provocan amargura, trae puesto un hermoso vestido platinado y tacones demasiados altos, su cabello ahora está en una cola alta — no me digas que no Nikolas Katunaric, siempre has sido mí pareja de baile— continúa hablando la mujer y yo me separó de Nikolas y lo observo. — Ahora estoy bailando con Amelia— dice Nikolas con cara apenada, para no ser la mala de la historia y cómo esta tarde le impedí almorzar con nosotros agrego. — No hay problema, puedes bailar con él— le digo me doy la vuelta para volver a sentarme en el sofá. En la zona, está Louis, y la familia de Nikolas, no veo a Oliver y Elsa, me siento al lado de Katrina y quedó viendo a Nikolas e Ivanna, ella mueve su cuerpo, estrujandose descaradamente sobre él, la escena me amarga aún más y creo que me hace falta el aire a pesar de ser un lugar abierto. — Vuelvo en un segundo— me dispongo a poner me pie, Louis se pone de pie también por lo que agrego — iré al tocador, no te preocupes, ahora vuelvo. Camino en dirección a los baños, entro en que indica es para damas, tomo toallas húmedas y limpio mí cuello, mastico un par de chicles que estaban sobre la mesa, para así calmar mí ansiedad, me veo al espejo y me repito estás palabras, " no debo dejar que nada dale mí felicidad" respiro y salgo segundos después, veo una escalinatas que llevan hasta la arena de la playa, y desciendo sobre ellas. La brisa marina me provoca escalos fríos, me abrazo a mí misma y camino por la arena, los tacones de los zapatos se entierran en la arena, por lo que decido quitarlos y caminar descalza. El cosquilleo de la arena en mis pies me encanta, camino por la orilla de la playa, y el leve choque de las olas, tocan mis pies. Me alejo un poco del bullicio, y me detengo sentándome sobre la arena mirando frente al oscuro mar, las estrellas adornan el cielo y apesar de el sonido de la música escucharse a lo lejos, mí mente se concentra en el oleaje, cierro los ojos y una dulce voz hace que los abra de inmediato. — Aquí estas— me dice y volteo a ver a Nikolas — ¿Quiere saque volvamos a casa?— me pregunta preocupado y se sienta a mí lado — creo que no estás divirtiendo lo suficiente. — Necesitaba algo de espacio para asimilar lo que me pasa— le digo y devuelvo mí vista al oscuro mar. — ¿Y que es lo que te pasa?— indaga Nikolas y yo me abrazo aún más a mí misma — Ami, tienes que hablar conmigo, necesito saber que es lo que te pasa, si no me dices nada no puedo ayudarte— me voltea el rostro con sutileza para que lo vea de frente, ¡Dios! Si cercanía está matándome, no soporto la presión y me pongo de pie, él me imita y yo me armo de valor para ser sincera con él, pero sobre todo conmigo misma. — Siento que algo fuerte y caliente corre por mis venas desde que te conocí, mis ojos se pierden en los tuyos y tengo la sensación de que solo estamos tu y yo, el aroma de tu cuerpo se instaló en mí sistema respiratorio desde el primer día en que te ví, me impresionante desde el primer momento, a tu lado me siento segura y que no importa el tamaño de las barreras, las podré superar porque tu me das aliento— dejo salir todo y mié ojos se llenan de lágrima y entiendo que todo esos sentimientos dentro más el viento salado del océano se mezclaron liberando un montón de sentimientos difíciles de pronunciar — me encanta estar cerca de ti, tu sacas esa Amelia segura de si misma, una que siempre a vivido en mí, pero que no tenía el valor de enfrentar sus miedo. Él se acerca más a mí y tengo que levantar más el rostro para verlo a los ojos y no flaquear. — Amelia— me dice y coloca superando mí rostro entre sus manos, cierro los ojos y los vuelvo a abrir. — Déjame terminar— le exijo — tus cualidades, tus valores, tu inteligencia me han atrapado y soy cautiva de tu fuerza, son prisionera de tus ojos, sabía que causarias algún efecto sobre mi, pero no esperaba que con solo una caricia de tus manos, arraza con mí razonamiento, creí haber amado un hombre una vez, y se que es prematuro decir que es eso lo que siento por ti, pero si no lo es entonces el amor es insignificante ante lo que provocas en mí. Su mirada se vuelve más oscura, siento que el aire abandona mis pulmones, pero no es un ataque, sus frías manos acarician mis mejillas, su respiración se acelera y mí cerebro no estaba preparado para lo que vino después. Nikolas unió su frente a la mía, inhaló mí aroma y agrego. — Mí ser tiene una necesidad absoluta de ti, mí mente no se concentra en otra cosa que no seas tu, has marcado mí alma con tu dulzura, has derretido los icebergs de mí corazón, instalando en mí pecho flores de primavera, entendía que la vida era un total desastre hasta que dijiste mí nombre en aquella boda, me encanta tu fragancia, la esencia de tu alma y la fortaleza de tu espíritu, siento que te conozco de toda la vida, más que había vivido alejado de ti— me dice haciendo que abra mis ojos. Sin soportar un segundo más ambos unidos nuestros labios, derritiendo y quemando nuestras bocas en un apasionado beso, que nunca en mí vida había sentido tan real, tan verdadero, tan lleno de ilusiones, tan dulce y delicioso, mí cuerpo vibra y los latidos de mí corazón sean detenido para aguardar este beso, nuestro primer beso, en lo más fuerte de mí.
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