Capitulo Veintisiete

2367 Words
Yolanda — ¿Dónde está Amelia?— le vuelvo a preguntar a los sirvientes que no levantan la mirada para enfrentar mis ojos — ¿se les comió la lengua el ratón? O ¿Qué les pasa?— insisto, pero nadie habla, camino a pasos firmes hasta llegar a Louis, quien se supone es quien debe tener en vigilancia a mí hija, llevo mí mano hasta su mandíbula y la obligo a qué me vea a los ojos — ¿Por qué Amelia y Oliver no retornaron con ustedes?— la paciencia se me está agotando. — No nos dijo a donde estaría, señora — responde retadora Louis y el tono que emplea al hablarme no me gusta. — No, se supone que me mantendrías informada sobre cada paso que de Amelia — le digo, mientras aprieto su mandíbula un poco más. — Cómo su asistente hay cosas que ella no me cuenta — responde altiva. Una sonrisa sarcástica sale de mi, — ¿Ahora eres la asistente de Amelia?, ¿Desde cuándo tienes esa autorización?— le pregunto curiosa. — La señorita Wilson me otorgó el puesto hace poco, me pidió que le entregará el informe del viaje a Zagreb de Croacia, pero cuando ella vuelva de sus vacaciones los revisará y me dará la autorización para entregárselo a usted — la rabia nubla mí mente al escuchar las estupideces que salen de la boca de Louis, me dejó llevar de mis impulsos y con todas la fuerzas que tengo, impacto mí palma derecha sobre ambas mejillas de la mujer frente a mí, provocando que emita un quejido y los demás pongan cara de sorpresa ante mí accionar. — Amelia no tiene autoridad de nada, confíe en ti y ¿así es como me pagas? Dándole alas para volar a un pingüino — le digo tomándola por el cabello fuertemente — este insulto no te lo perdono inmunda mujer, ahora mismo te marchas de mí casa, y ten por seguro que no tendrás un trabajo ni como limpia baños, en ningún lugar del mundo — la suelto y me aliso el traje, el conde Visiny detrás de mí solo observa el panorama en silencio. Camino a pasos firmes hasta llegar a Elsa, es la más fiel a Amelia de los tres, por lo que trataré de torturarla psicológicamente para apelar a su lado bondadoso. — Elsa, Elsa, Elsa— le digo sondeando la, en círculos — ¿Cómo está tu familia?— le pregunto y veo como traga saliva — escuche que tu abuelo entro en crisis, ¿Ya está mejor?— le pregunto y no responde — sus medicinas son muy costosas, tu sueldo de tres meses no es suficiente para comparar un frasco de sus pastillas— vuelve sus manos puños y su pecho sube y baja conteniendo su enojo, pero continúo — ¿Qué pasaría si llegar a perder tu trabajo? Así como Louis— le pregunto y ella levanta el rostro y veo la furia en estado puro en sus ojos. — No se en donde está su hija, señora, ella nos mandó con el señor Katunaric y se marchó con Oliver, le advertimos que no era buena idea, pero ella tomo sus cosas y se marchó, dijo que volvería en unos días — me dice y le impacto mí palma en el rostro. — Ese no era el itinerario de Amelia— le gritó en la cara con toda la incomodidad que siento al saber que esa muchachita desobedeció mis leyes. Marco el número del Celular de Oliver una y otra vez, pero no me logro comunicar, la espera me desespera y Amelia no sabe de lo que soy capaz de hacer, lanzo el maldito teléfono hasta que se estrella con la pared de enfrente, destruyendo se, en pedazos. Peino mí cabello hasta atrás con frustración, la muy insolente de Amelia retiró una cantidad enorme de dinero de una de sus tarjetas, pero lo hizo en Zagreb y según dice Elsa, Amelia y Oliver abordarían un avión con otro destino, pero quizás es una estrategia para despistar. —No están en Zagreb — me informa el conde Visiny luego de colgar la llamada que recibió con la información que solicitó — lo mejor será esperar unos días hasta que vuelva — me aconseja, pero yo solo quiero encontrarla y hacerla pagar todo el desastre que ha causado. — Encuéntralos, que revisen las camas del aeropuerto — le grito. — Necesitamos una serie de permisos para eso, y nos tomarán muchos días — me dice y yo siento que ya estoy en mí límite. Subo furiosa hasta mí despacho y realizó algunas llamadas importantes, pero las respuestas que me dan no aportan nada. — Maldita la hora en la que deje que ese hombre se llevará a Amelia — grito. — Estás asiendo todo un drama porque tu hija, que es mayor de edad hace más de siete años, se marchó y no te dijo nada— dice Natalia y yo la miro con reproche. — Tu sabes cómo son las cosas aquí, Amelia a alcanzado el límite de la desfachatez — le digo molesta y siento que la cabeza me va a estallar en cualquier momento. — Estás armando un escándalo del más alto nivel, solo por eso, te has vuelto loca Yolanda — Natalia me enfrenta en modo amigas y no en modo asistente. — ¡Cállate!— le grito fuerte. — A mí no me mandas a callar, ya estoy harta de ti, y he soportado tus insultos y maltratos, es porque amo a Amelia y le hice una promesa a su padre antes de morir— me grita en tono más alto. — ¡Eres una igualada!— le grito e intento golpearle el rostro, pero ella detiene mí mano en el aire. — Escúchame bien, no te tolero más y no me importa las represalias que tomes conmigo después, deja la payasada y la pataleta infantil, como si fueras una niña pequeña a quien le quitaron su muñeca de trapo— sus ojos me miran penetrantes — Amelia es una mujer de carne y hueso, tiene pensamientos e ideas, es joven y hermosa, ha sido tu prisionera toda su vida. — Estás despedida — le grito, pero ella continúa hablando sin tomar la palabra que le he dicho anteriormente. — Eres su madre Yolanda, se supone que debes ser la representación del amor, pero siempre la has oprimido, y ¿sabes qué? Amelia es como el trigo, mientras más la zarandeas, más capaz se vuelve. Amelia Sonrío al ver el grupo de jóvenes que levantan las manos entusiasmados por responder la pregunta emitida por el maestro More. — Fiorella— le indica el maestro a una joven bastante hermosa, está se pone de pie y los demás hacen silencio para escuchar a su compañera responder la pregunta anterior, la cual fue ¿Qué entiendes por libertad? —La libertà è uno stato mentale momentaneo che possiamo raggiungere, quando impariamo a canalizzare le nostre emozioni (La libertad es un estado mental momentáneo que podemos lograr cuando aprendemos a canalizar nuestras emociones)— responde la joven en su idioma natal del cual solo entiendo un poco. —Bella interpretazione Fiorella (hermosa interpretación fiorella)— le indica el maestro More —ma la libertà non dovrebbe essere momentanea, non dovremmo goderne solo brevi momenti (pero la libertad no debe ser momentánea, no debemos disfrutar de breves momentos)— el maestro More busca entre las páginas del libro que tienes en sus manos — Aristotele (384 a.C.-322 a.C.) Per il filosofo stagirita, l’idea di libertà è legata all’essenza stessa dell’essere umano. La libertà aristotelica riconosce la capacità della persona di decidere liberamente e razionalmente di fronte a un’ampia gamma di opzioni precedentemente offerte, compreso il potere di agire secondo la decisione che ha preso. (Aristóteles (384 a. C.-322 a. C.)Para el filósofo estagirita, la idea de libertad viene ligada a la esencia misma de ser humano. La libertad aristotélica reconoce a la persona la capacidad para decidir libremente y de manera racional frente a una amplia gama de opciones previamente ofrecidas, incluso, la facultad de actuar según la decisión que haya tomado)— el maestro More habla en italiano y traduce al inglés, haciendo que yo pueda comprender mejor sus palabra — ¿Qué piensas tú Amelia, que es la libertad?— el maestro cierra el libro y volverá a verme, los jóvenes de la clase miran en mí dirección, estoy junto al escritorio del maestro frente a la clase, los jóvenes pertenecen a un orfanato, todos tiene diferentes historias de como llegaron hasta aquí, todos tienen diferentes conductas y personalidades, viven y duermen en camarotes, asisten a la escuela y a pesar de ser jóvenes que no pueden salir libremente de este lugar, ellos se sienten libres. Me pongo de pie y sonrió satisfecha, la sensación de paz que hay en mí ser es inigualable, la fuerza que crece en mí interior impulsa mí espíritu. —Non sono molto bravo in italiano quindi Master More sarà il mio traduttore ( no soy muy buena en italiano, así que el maestro More, será mí traductor— les digo y ellos se ríen por mí mala pronunciación — la libertad está en la mente, no importa si estás encerrado en cuatro paredes o estés privado de tu libertad física, nunca debemos permitir que nuestra mente que es el arma más poderosa que tenemos, este encerrada dentro de nosotros mismos, porque la libertad regenera nuestras fuerzas y trae paz a nuestro espíritu, la libertad alimenta el alma contrita y quita el velo de oscuridad que cubren los ojos— me expreso —la libertà è nella mente, non importa se sei rinchiuso in quattro mura o se sei privato della tua libertà fisica, non dobbiamo mai permettere che la nostra mente, che è l’arma più potente che abbiamo, sia chiusa dentro di noi, perché la libertà rigenera le nostre forze e porta pace al nostro spirito, la libertà nutre l’anima contrita e rimuove il velo di oscurità che copre gli occhi— termino spot decir y todos impactan sus palmas cuando el maestro More terminada de traducir mis palabras. Los siguientes día den Florencia fueron espectaculares, visite todas la mañana el orfanato, leí un par de cuentos a los niños, y hice un par de artesanías con los chicos adolescentes, el maestro More junto a un grupo de nobles personas han sacado adelante estos niños y jóvenes, brindándole un lugar seguro y protegiéndolos de las fechorías de las calles, done una gran cantidad de dinero para el orfanato y me despedí al tercer día de todas las maravillosas personas que conocí en este increíble lugar. El maestro More me dijo que debería ser fuerte porque enfrentaré muchas situaciones difíciles, pero que eso no me robe mí libertad. El vuelo a Londres aterrizó hace media hora, el taxi circula por las calles de Londres hasta llegar al edificio que le indique me trajera. Cargo con las maletas que tengo, envié a Oliver en un vuelo hasta Escocia y yo tomé uno distinto. Entro al edificio e inmediatamente se acercan varias personas a ayudarme, acepto convencida su ayuda y le pido que quiero ver al presidente de la empresa, me indican que está y les digo que por favor no le indiquen que estoy aquí, con algo de dudas el asistente acepta, me conoce y por eso me lleva hasta la privacidad de la oficina de la persona que busco. Las maletas las dejamos en el lobby en cuidado de la recepcionista. El asistente toca un par de veces la puerta, y del otro lado se escucha la voz de adelante, por lo que mí corazón se acelera y llena de felicidad al ver al hombre detrás del escritorio, el que está trazando algo en un cuaderno con un lápiz de carbón, concentrando toda su atención al papel. Me acerco despacio hasta él, quien levanta la mirada encontrado mis ojos, poniendo a toda prisa de pie, dejando de lado lo que estaba haciendo. —¡Llegaste!— me dice y me estrechas contra su cuerpo, puedo sentir los nervios navegar por su cuerpo y los latidos de su corazón. — Te eche mucho de menos — le hago saber y uno mis labios a los suyos en un rico beso, me encanta sentirlo así, tan cerca de mí, este beso me sabe más a libertad, más intenso y más cargado de verdad, las cargas de mí corazón son menores, tal vez esa es la razón. Sus manos se pasean por mis caderas y las mías juegan con el cabello de su nuca, respiramos con dificultad y nos miramos a los ojos diciéndonos todo con solo vernos. Me sienta sobre sus piernas, en el sofá que ocupa en su oficina. —¿Cómo estuvo tu viaje?— me pregunta y le sonrió. — Muy terapéutico para mi— le expreso. — Luces diferente, tienes más brillo en tu semblante— me indica. — Es porque mí alma se siente el paz— le expreso. — Te sentó de maravilla— me dice. Le acaricio el rostro con mis manos, y uno nuestros labios, derritiendo mí corazón con lo delicioso de sentir los labios cálidos de este hombre. El sonido de la puerta abriéndose hace que nos detengamos, al voltear mí rostro encuentro a una sonriente Miranda, quien nos mira y da pequeños brincos de alegría. —¡ Mamá!— dice Nikolas poniéndose de pie junto a mí. — Por favor, continúen yo ya me voy— dice la mujer de ojos azules — lamento interrumpirlos, hola Amelia, me alegra que estés aquí— dice y se dan la vuelta cerrando la puerta detrás de ella, dejándonos solos de nuevo. — Lo siento, se que querías que nadie lo sepa todavía— me dice Nikolas, y yo le coloco un dedo sobre sus labios y le doy un pequeño beso. — No importa que el mundo se entere, nos queremos y esa es la verdad— le digo y vuelvo a tomar sus labios con los míos, dejándome consumir con el fuego que corre por mí ser.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD