Eran casi las dos de la madrugada cuando el grupo decidió volver a los cuartos. Entre risas apagadas, bostezos y comentarios sobre lo inolvidable de la noche, cada uno fue desapareciendo en sus respectivas habitaciones.
Perla llegó a la suya con la piel aún tibia por el agua del lago y la sonrisa marcada en los labios. Se quitó la ropa húmeda, se puso una camiseta cómoda y, casi por costumbre, se sentó frente a su computadora.
La encendió con la intención de revisar su correo, pero una notificación parpadeante en la esquina superior de la pantalla la dejó inmóvil.
Nuevo mensaje de: LordBlackthorn
Su estómago dio un vuelco. Desde que él le había confesado, que también estudiaba en su universidad, su mente no había dejado de maquinar posibilidades. Le daba nervios mirar el mensaje… pero aun así, respiró hondo y lo abrió.
LordBlackthorn:
Estabas muy hermosa hoy. Dime, Piperly… ¿te arreglaste así porque te dije que también estudio en tu universidad?
El mensaje tenía apenas un minuto. Y él seguía en línea.
Piperly:
¿Quién eres?
LordBlackthorn:
No te lo voy a decir, Perla. Quiero que aceptes jugar conmigo. Quiero cumplir tus fantasías… y tus fantasías se acabarían si supieras quién soy.
O tal vez… ¿quién quita? Quizá te parezca atractivo.
Perla se quedó helada.
¿Me llamó Perla?
Sintió que el corazón le latía tan fuerte que podía oírlo.
¡Maldita sea, me dijo Perla! Me conoce. ¿Qué voy a hacer ahora?
LordBlackthorn:
¿Qué pasa, Perlita? ¿Te quedaste muda? Ese traje de baño atrajo muchas miradas… ¿quién se hubiera imaginado esas curvas debajo de la ropa ancha que sueles usar?
Un escalofrío le recorrió la espalda. No sabía si excitarse o asustarse. Pero entre la confusión, recordó algo.
Piperly:
Me acabas de llamar Perlita… ¿Eres Alan, Andrés o Rubén?
Hubo una pausa. Y entonces…
LordBlackthorn:
¿Te gustaría que fuera uno de ellos, Perlita?
Piperly:
¡Deja de jugar y dime quién eres!
Pero apenas envió el mensaje, notó que el ícono cambió.
LordBlackthorn se ha desconectado.
La pantalla pareció oscurecerse más de lo normal. El silencio se volvió pesado.
Perla se quedó inmóvil, con los dedos aún sobre el teclado y la respiración contenida.
Tenía miedo.
Tenía curiosidad.
Y lo más inquietante de todo… es que tenía ganas de seguir jugando.
A la mañana siguiente, Perla se sentía inquieta. No había dormido bien, y mientras el grupo se reunía en el comedor para el desayuno, su mirada se deslizaba con suspicacia entre Rubén, Alan y Andrés.
Se cruzó de brazos y los observó detenidamente, como si pudiera adivinar quién estaba detrás de la pantalla simplemente con mirarlos.
—Oigan —dijo de repente, con voz casual—, ustedes están en la plataforma de coeditores, ¿cierto?
Los tres se miraron entre sí. Una sonrisa ladina apareció en el rostro de Rubén.
—¿Y eso a qué viene, Perlita?
—No me llames así —respondió con frialdad, clavándole la mirada—. Y contéstenme.
Alan se encogió de hombros.
—No podemos decir quién es quién, Perla. Es parte de la comunidad. Todos somos anónimos.
—¿Pero entre ustedes sí se dijeron? ¿Y a mí por qué no me pueden decir?
Rubén soltó una risa divertida.
—Porque no eres coeditora, así de simple perlita.
—¡No me llamen así! ¡No me vuelvan a llamar así! —espetó Perla con fuerza, haciendo que algunos se giraran a mirar.
—Cálmate, Perliu, ¿qué sucede? —intervino Maya desde el otro extremo de la mesa, arqueando una ceja.
Perla se levantó sin responder, tomó su jugo y fue a sentarse sola en una mesa alejada. Maya no tardó en seguirla y se sentó a su lado.
—Oye —dijo en voz baja, con una media sonrisa—, sé que no soy Lana, pero puedo serlo mientras ella se levanta… si es que despierta hoy.
Ambas soltaron una risa que rompió la tensión.
—¿Guardarías un secreto? —preguntó Perla, mirándola con cierta seriedad.
—Claro que sí. Para eso estamos las amigas.
Perla dudó un segundo y luego suspiró.
—Lo que pasa es que hay alguien que me habla por medio de una plataforma…
—¿Una app de citas? —la interrumpió Maya con picardía— ¡No sabía! Me hubieras dicho y te presento chicos más confiables.
—¡No, Maya! —soltó Perla, divertida pero nerviosa— ¿Cómo se te ocurre?
—Entonces…
—Es una app de libros, una comunidad donde todos somos anónimos. Hay un coeditor con el que hablo, y al principio pensé que era alguien de otro país o algo así. Le hablé sobre mi género favorito…
—¡OMG! Le confesaste que te gustan los libros cochinos.
—¡Cállate! —Perla la empujó suavemente—. ¿Y tú cómo sabes que me gustan esos libros?
—Oh, chica —respondió Maya levantando una ceja—, porque a mí también me fascinan. Aunque tengan portadas inocentes, una buena lectora los reconoce a lo lejos.
Perla escondió el rostro entre las manos.
—En fin… resulta que él estudia en esta universidad. Y me conoce. Anoche me llamó Perlita.
Maya abrió los ojos como platos.
—¿Tú estás pensando que es uno de esos tres?
—Sí. Son los únicos que me llaman así.
—Bueno, Perliu —bromeó Maya, ganándose una mirada fulminante—, puede que muchos hayan escuchado cómo ellos te dicen y lo estén usando solo para confundirte.
Perla se pasó las manos por la cara, frustrada. Pero en ese momento, los chicos se acercaron con sus bandejas.
—¡Es fin de semana! —anunció Andrés con entusiasmo—. ¿Qué tal un parque de diversiones?
Maya volteó de inmediato hacia Perla con ojos brillantes, esperando su respuesta.
—Paso —dijo Perla sin levantar la mirada.
Los tres chicos se sentaron justo al frente de ella, ignorando el rechazo.
—Oh, vamos, no seas así —dijo Rubén con voz melosa.
—Te brindo lo que quieras —agregó Alan con una sonrisa de medio lado.
—Te llevo en mis hombros para que no te canses —propuso Andrés, guiñándole un ojo.
—¡Y yo te agarro las bubis! —saltó Maya, levantando la mano.
—¡¡Maya!! —exclamó Perla, roja de la vergüenza.
—¡Me uno a la idea de Maya! —dijo Andrés, sin pensarlo.
En ese instante, Rubén y Alan le dieron un golpe cada uno, uno en el brazo y otro en la cabeza.
—¡Idiota! —soltaron al unísono.
Mientras Andrés se sobaba con una mueca, Maya y Perla no pudieron evitar soltar una carcajada.
Pero mientras todos reían, Perla volvió a mirar disimuladamente a los tres…
Y la duda no se iba.
¿Quién demonios es LordBlackthorn?