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1956 Words
Jimin estaba completamente sorprendido y enojado. Tenía los brazos cruzados con fuerza sobre su pecho y su mirada filosa se dirigía a la persona sentada en su sofá, quien miraba al suelo con miedo y de vez en cuando miraba de reojo al molesto rubio. ― ¿Perdiste la cabeza? Jihyun levantó la vista con algo de temor y se relamió los labios para poder contestar, ya que después de la reprendida de su hermano en la puerta de su hogar, no había podido hablar. ―Y-yo, quiero ir contigo al concierto―Jimin rio de forma irónica al escuchar la respuesta de su hermano, quien se acomodó en el sofá para ver a Jimin de forma más cómoda, porque el sermón que venía sería largo. Así que sólo vienes por eso... ―Dime ¿cómo hiciste para tener el dinero para venir acá y qué hiciste para escapar de nuestros padres? ―Jimin rodeó el sofá individual y se sentó con semblante serio, mirando a su hermanito con una ceja alzada, esperando la respuesta. ―Les dije que me quedaría con Taemin en su casa, él me cubre―habló seguro y con una sonrisa por su plan, pero cuando vio el rostro de su hermano su sonrisa se borró y miró al suelo de nuevo―El dinero lo ahorré yo y antes de que me digas cualquier otra cosa, llevo excelentes notas en el instituto y estoy a salvo. Jimin miró al suelo y se rascó la cabeza con molestia, no le importaba que su hermano le visitara, cosa que no pasaba hace años, ni siquiera habían hablado en ese tiempo y por ello no entendía cómo había dado con su dirección y cómo se había enterado de que iría al concierto. Lo que le dolía realmente es que su hermano jamás intentó comunicarse con él. ―No hemos hablado en dos años y ahora vienes a mi casa sin previo aviso porque quieres ir a un concierto ¿no te suena algo cínico? Jimin sintió un pequeño pinchazo en su pecho, le dolía el hecho que su hermano sólo lo buscara para un concierto, primero que no le había intentado llamar o si quiera saber de su estado y segundo que llegó como si se hablaran a diario y todo estuviese normal. El nivel de indiferencia a los sentimientos ajenos era algo que reflejaba fácilmente, lo que hacía que recordara a su padre, era igual a él. ―No te hablé porque antes estaba de acuerdo con nuestros padres, lo siento. Jimin asintió más para sí mismo y se levantó del sofá sin mirar a su hermano. Tomó el teléfono de la casa y comenzó a marcar el número de su antigua casa, esperando el que sus padres no le colgaran al escuchar su voz. Jihyung vio lo que su hermano estaba por hacer y se levantó con rapidez, arrebatándole el teléfono a Jimin y cancelando la llamada, escondiendo el teléfono a sus espaldas.  La cabeza de Jimin punzó ante el estrés, no estaba de ánimos para tolerar los juegos tontos de su hermano, quería que se fuera y poder ir a dormir con Yoongi. ―Park Jihyung, dame ese teléfono ahora―el menor corrió al sofá de vuelta y desbloqueó su maleta con la clave, metiendo el teléfono ahí y cerrándola de vuelta. ―Por favor no les llames, me castigarán y me quitaran mi mesada junto a mis vacaciones―hizo un puchero para intentar convencer a su hermano, pero sabía que las cosas no serían así de fáciles, en especial porque su hermano estaba ofendido por su repentino interés. ―No me interesa, no puedes estar aquí. Jimin estaba a punto de ir por su celular a su habitación, hasta que escuchó el timbre sonar, extrañándose al escucharlo a esa hora. Jimin olfateó el aire y sus sentidos se colocaron alertas cuando sintió el delicioso olor a bosque y té venir del otro lado, recordando que su hermano estaba ahí y enloquecería al ver a su ídolo y crush en la casa de su hermano. ―Quédate aquí y hablaremos, pero no creas que las cosas son así de fáciles, Jihyung. Jimin dejó a su hermano en el sofá y corrió a abrir la puerta, pensando en un plan para esconder a Yoongi de su hermano, lo cual era imposible, tomando en cuenta que tenían que pasar por la sala para llegar a su habitación o cualquier otra parte de la casa. Abrió la puerta, pero antes de que el alfa dijera algo dio unos pasos hacia adelante, dejando la puerta medio abierta para que Jihyung no pudiese ver nada. ―Yoonie hyung, este no es un buen momento―dijo nervioso tomando con su mano derecha la perilla de la puerta, viendo cómo su mayor llevaba unas bolsas, con lo que se olía era comida. Ash, demonios Jihyung. ― ¿Pasó algo, Minie? ―el alfa se preocupó al ver a Jimin tan nervioso, bloqueando la entrada. ―Lo que pasa es que mi hermano, que es tu fan número uno y quiere casarse contigo, vino de improviso a mi casa y está en mi sala―Yoongi abrió los ojos y bajó las bolsas que cargaba, sacando de su bolsillo un cubrebocas n***o y colocándoselo. ―Si paso rápido no creo que me reconozca, dile que soy tu compañero o tu amigo, no sé―Jimin sonrió cuando le miró con su tapabocas y su gorra, siendo difícil el reconocerlo a simple vista y le daba un toque misterioso y sexy. Se ve muy guapo así... Jimin despabiló y asintió de acuerdo, ayudando a Yoongi con unas bolsas y dando media vuelta. Estaba a nada de entrar de vuelta, hasta que sintió como el pelinegro tomaba su muñeca, deteniéndole de forma suave. Volvió a ver a Yoongi y sonrió, nervioso. ―No me has dado mi beso de saludo, no tenemos que dejar morir las costumbres Mochi―Jimin rio con sus ojos entrecerrados y se acercó rápidamente a Yoongi, dejando un beso en la parte descubierta de su mejilla. ―Ahora sí. Jimin se sonrojó y entró de vuelta a su casa, dejando que Yoongi entrara detrás de él. Miró de reojo a la sala y vio a su hermano con su celular en mano, entretenido con el aparato. ―Ve a mi habitación y si tienes mucha hambre come sin mí, mañana es el concierto y tienes que descansar ¿bien? ―Jimin le habló en susurro al alfa y este asintió obediente, sintiéndose feliz por la preocupación del menor por su salud. Jimin tomó de la muñeca a Yoongi y le dejó libre cuando estaban en la sala, Yoongi caminó directamente al cuarto del menor, sin mirar a Jihyung, aunque fuera una falta de respeto era necesario. El menor levantó una ceja ante la extraña intromisión de ese chico, no había saludado o si quiera dedicado una mirada, sintiendo que era invisible en el lugar. Miró a Jimin con sus mejillas sonrojadas y levantó ambas cejas esa vez, sospechando lo que pasaba. ― ¿Es su novio, hyung? ―preguntó con incomodidad, removiéndose en su lugar por estar en la casa de la pareja, aunque él no sabía que Jimin tenía pareja. Jimin carraspeó incomodo con la situación, su hermano y él habían sido muy unidos, pero desde lo que pasó con sus padres, aquella confianza que Jimin tenía en el menor se había perdido casi por completo. ―Eso no es asunto tuyo, lo que sí es asunto tuyo es el ver cómo regresarás a casa, no quiero problemas con ellos y menos contigo. Jimin fue rápidamente a su habitación y tomó su celular, deseándole buen provecho a Yoongi antes de salir. Cuando llegó a la sala pudo ver a Jihyung con los ojos completamente rojos y llenos de lágrimas, mirándolo atentamente como si Jimin le hubiera hecho la peor cosa del mundo, como si estuviese triste. Hizo que el rubio se detuviera de marcar en el teléfono y le viera atentamente.  ― ¿Por qué me tratas así, hyung? ―preguntó con la voz entrecortada, mirando con dificultad por las lágrimas al mayor. Jimin suspiró y se sentó en el sofá individual, rascándose el cuello y cerrando los ojos. ―Quiero que te pongas en mis zapatos, Jihyunie―le habló con ese apodo cariñoso que no usaba hace años, haciendo que el menor sintiera su pecho doler. ―cuando necesité tu apoyo, aunque sea un apoyo emocional, me dejaste de lado como lo hicieron nuestros padres conmigo. No te tengo ningún tipo de rencor, pero intenté hablar contigo por un año, me dejabas en visto, ignorabas mis llamadas e incluso supe que hablabas mal de mí con tus amistades a mis espaldas... Jihyung miró al suelo con los ojos cristalinos, sintiendo la culpa inundar su cuerpo, porque sabía que todo lo que había hecho y dicho estaba muy mal. ―Y después de todo eso, te presentas a mi casa de la nada, pidiendo que te lleve al concierto de Agust D, que por cierto no tengo idea de cómo supiste que iría y menos cómo sabes mi dirección. Llámame loco, rencoroso, mal hermano, pero para mí eso no está bien, no vengas a actuar como si nada. Jimin no supo cuándo comenzó a llorar, pero cuando terminó de hablar sintió las lágrimas rodar hasta sus labios, limpiándose las mejillas rápidamente. ―Puedes quedarte esta noche si lo deseas, pero las cosas no se resuelven de esta forma Jihyung. Tienes diecinueve años y tienes que pensar lo que haces, eres grandecito y nadie va a vigilar que hagas las cosas bien―se levantó del sofá y miró al suelo antes de hablar―Compraré el boleto para que regreses mañana a Daegu. Jimin se limpió las lágrimas que salieron en sus últimas palabras y tomó la maleta que Jihyung llevaba, dirigiéndolo al cuarto que tenía para las visitas, que estaba al fondo. El pequeño castaño le seguía con la mirada gacha y la culpabilidad pesándole, su hermano tenía razón, era un egoísta por ir con su hermano por esa razón y se dio cuenta lo buen hermano que era Jimin, cualquiera lo hubiera echado de la casa. ―Hay mantas en el armario y unas almohadas extras. Mañana tengo trabajo, así que iremos a la estación a las seis de la mañana. Hay algunas bolsitas con champú en el baño por si quieres tomar una ducha―Jimin habló sin verlo a los ojos, aunque el menor tampoco estaba buscando el contacto visual. Jimin al no escuchar alguna respuesta dio media vuelta para salir de la habitación, hasta que la voz de su hermano llamó su atención. ―G-gracias, por no echarme de tu casa―Jimin sintió los recuerdos amargos rondar por su mente, sonriendo de forma irónica al recordar su situación hace unos años. ―No le haría a nadie lo que me hicieron, Jihyung. Jimin no dio tiempo para respuestas y caminó rápidamente a su habitación, necesitaba alejarse del constante recuerdo de ese día. Nuevas lágrimas comenzando a bajar por su rostro, abrió la puerta y vio a Yoongi con su pijama puesto, viendo su celular acostado en la cama, quien se alarmó al ver el estado del omega. ―Jiminie ¿qué sucedió? El lobo de Jimin gimoteó para que su alfa le reconfortara. No dijo nada y se lanzó a la cama, gateando hacia Yoongi y refugiándose entre sus brazos, dándose la libertad de llorar lo que necesitaba, soltando todo aquel dolor que tuvo que guardarse desde el día en que su familia le dio la espalda. El alfa comenzó a calmar a su omega con sus feromonas, dando caricias en el cabello rubio y dejando algunos besitos en su frente.  ―Tranquilo pequeño, todo está bien ahora―no entendía lo que había pasado, no conocía nada de la relación que Jimin mantenía con su hermano, pero por lo que puede observar no es nada bueno. Jimin no dijo nada después de varios segundos, ya que se había quedado dormido entre los brazos del alfa y con lágrimas retenidas en las cuencas de sus ojos y pestañas. Yoongi quería ayudar, pero sabía que todo aquello era algo personal entre los hermanos, no podía ir a la habitación donde seguramente estaría el hermano de Jimin y confrontarlo, no le correspondía. Pero no toleraba ver a Jimin de esa forma. No a su omega.
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