Capítulo 18

1406 Words
                                                                                      Capítulo 18 No tenía el número de Kumi, pero si el de Sook, no quería pedirle el número de la chica porque comenzaría a hacerme preguntas de nuevo. Quería hablar con Jimin, enserio que quería hablar con él, ¿Por qué no me había escrito? ¿Estaría luchando con la resaca? Suspiré pesadamente escuchando pasos, me giré encontrando a un chico de cabello azul y otro de cabello rosa. Identifiqué a Min YoonGi, pero al otro era primera vez que lo veía, YoonGi vestía de n***o tal y como anoche, sonrió de una forma que no me gustó al verme de pie en medio de la sala. El de cabello rosa sonrió acercándose a mí extendiendo su mano. — Kim SeokJin. Sonrió con algo de dulzura, al menos lucía más cálido que su amigo o hasta el mismo JungKook. El castaño se acercaba a la sala. —Kim Ella—acepté su mano. —Supongo que arreglaron las cosas—miré a YoonGi quien se dirigía a JungKook. —Algo así, luego te explico. —Te estaré escribiendo, Kookie—avisó SeokJin—Gusto verte, Ella. Asentí con la cabeza viendo como caminaba a la puerta. ¿Cómo podía preguntarle a JungKook sobre esa conversación si él nunca me dice nada? Suspiré sintiendo una punzada en el pecho al recordar algo, Kim SeokJin era quien les daba la información a los chicos sobre sus clientes, pero... ¿Él también estaba metido en esto o sólo daba información? YoonGi se retiró sin decir más dejándonos de nuevo solos. Tenía un mal presentimiento, quería volver a mi habitación.           A las seis de la tarde JungKook insistió en llevarme, no quería que me vieran llegar en su auto, pero era tan terco que no me hizo caso. La bolsa con la ropa iba en mis piernas, él nunca especificó si había sido para mí, sólo dijo que me la llevara. Algo no estaba bien, él estaba siendo más frío de lo normal, ¿Por qué siento que me ignora? ¿Acaso esa Lalisa tiene algo que ver? Necesitaba conseguir a Kumi, sólo ella puede darme el número de Jimin, en toda la tarde he tenido un mal presentimiento, quizás deba hablar con el chico o quizás sólo exagero, pero algo no anda bien. — ¿Estás bien? —preguntó sacándome de mis pensamientos. Parpadeé varias veces mirando los autos detenidos por el semáforo en rojo, recosté mi cabeza de la ventana mirando el retrovisor. —Sí. —Es extraño verte tan tranquila, ¿Qué sucede? —Nada. —Ella. —Nada—me limité a repetir. En esos momentos no quería hablar con un mentiroso.            Dejé la bolsa sobre mi cama respirando profundo, pasé mis manos por el cabello escuchando la puerta, caminé a ella abriéndola y una indignada Sook no dudó en aparecer. Intenté cubrir mi cuello con el cabello, guardé la bolsa debajo de la cama con un movimiento de pie. —¿Fue él, cierto? —¿Qué? — JungKook te trajo. Vi que bajabas de un auto. —Sook, aprecio que te preocupes por mí, pero a veces eres muy entrometida—dije algo cansada. Dejé mi celular sobre la cama, busqué algo cómodo para dormir dándole la espalda. —Estoy sorprendida honestamente, ¿Estás bien? —Sí. — ¿Enserio? Luces cansada. — ¿Podrías enviarme por correo los apuntes de hoy? —pedí caminando al baño—Enserio, Sook, quiero estar sola ahora. —Pero dijiste que me contarías... —Ahora no—fue lo último que dije.            Los profesores actuaban como si nunca hubiera faltado, ni siquiera me dijeron nada al respecto, JungKook no me había escrito y eso me hizo sentir peor, quería llorar, me estaba sintiendo utilizada, claramente no debí caer ante sus encantos. ¿Por qué ahora me trata así? ¿No puede tener un poco de consideración? Oh, cierto, dijo que no acostumbraba a ser dulce entonces... ¿Por qué debería serlo conmigo? En la hora libre me mantuve lejos de Sook, pero había recuperado el número de Jimin, en clase, Kumi se había sentado junto a mí conversando sobre lo extraño que le había parecido mi falta de ayer, en un momento de distracción tomé su celular buscando rápidamente y lo conseguí. Lo guardé de nuevo marcando su número. La contestadora salió como respuesta, fruncí el ceño marcando de nuevo, pero nada pasó, tuve que dejarle un mensaje de voz y conformarme con esperar.           Las clases habían terminado más temprano de lo normal por falta de un profesor. Necesitaba comprar un nuevo libro para una de las clases con nuevas teorías y problemas, estar sola era algo que no me gustaba mucho pero ahora apreciaba estarlo, entré a una de las librerías encontrando lo que quería. Revisé mi celular, algo inquieta, ¿Por qué Jimin también me estaba ignorando? ¿Qué hice ahora? Pagué el libro en la caja saliendo de la tienda, lo guardé en mi bolso notando que un auto se detenía frente a mí. —¿Necesitas que te lleve? Mi enojo y molestia aparecieron. Él era la persona que menos quería ver, sonreía como si nada hubiera pasado, caminé ignorándolo con la frente en alto. —Ella—llamó e intenté no ver hacia la ventana abierta a mi derecha. ¿JungKook sabría algo sobre Jimin? Claro que sí pero no me lo diría porque el muy imbécil nunca me dice nada— ¿Quieres que me baje y te suba por las malas? — ¿Quieres irte con tu ego de playboy a otra parte y dejarme sola? —gruñí. Ya estaba de mal humor por su culpa. — ¿Por qué no estás usando el bolso que te di? —Porque me gusta este. —Pero está viejo. — No es tu problema, lárgate—giré hacia un callejón sabiendo que no podría entrar allí. Dicho y hecho, en mitad del callejón giré sobre mis talones sin encontrarlo, sonreí con suficiencia regresando mi atención al camino borrando la sonrisa al instante cuando me parecieron escuchar gritos seguido de... ¿Disparos? —Oh, Dios mío—susurré sin saber qué hacer. ¿Debía esconderme? Retrocedí al ver algunas personas correr, mi corazón se detuvo cuando un auto se detuvo a unos metros de mí, justo en la salida del callejón, la puerta se abrió e identifiqué a la persona— ¿Jimin? — ¡Ella, corre! —¿Qué? Su rostro cambió a uno de pánico, miré detrás de mí, del lado opuesto del callejón otro auto se detuvo. Tragué con dificultad notando el hombre armado que apuntaba directamente a mí cuando la puerta se abrió. ¿Qué estaba pasando? ¡¿Qué carajos está pasando?! —¡Corre! —Jimin volvió a gritar. Correr. Debía correr mientras me arriesgaba a no lograrlo, no lo pensé y mis piernas se movieron lo más rápido que podía. Escuché disparos que me hicieron chillar de susto, al estar cerca del auto sólo salté cayendo sobre Jimin, los disparos se siguieron escuchando y la puerta se cerró. — ¡Conduce ahora! —gritó alguien. En el asiento delantero estaba... ¿TaeHyung? ¿Qué? Algo agitada por la adrenalina miré a Jimin, sonrió de lado con cierta gracia, pero no le veía nada gracioso a eso. —Jimin—lo abracé sin pensarlo. El chico se tensó ante ello. —¿Estás bien? Esa voz. Me separé de Jimin encontrando a JungKook en el volante, ni siquiera me había dado cuenta de que había estado acompañado, claro, nunca me molesté en mirarlo. — ¿Qué demonios fue eso? —me acomodé en el asiento— ¿Quién estaba disparando? ¡¿Qué sucedió?! —Creo que intentan molestar a JungKookie, no tiene nada que ver contigo. —Yo no estoy seguro de ello—prosiguió Tae— ¿Acaso no trabajan para Lalisa? —¿Por qué ella querría lastimar a Ella? — ¡Sigo aquí! —dije exasperada. JungKook conducía en silencio mirando a todos lados, mi cabeza estaba a punto de explotar y ellos tres no estaban ayudando. Me sentía mareada, mis piernas dolían de la intensidad del momento, mi corazón aún latía rápido. —Te lo explicaré luego—dijo el castaño que conducía. — Que raro, el asiento está manchado—escuché decir a Jimin. Tae volteó a verlo y yo también pero otro mareo vino a mí, no me sentía bien— ¡Maldición! —gruñó— ¡Le dieron a Ella! ¡Le dispararon a Ella! — ¡¿Qué?!—la voz de JungKook fue preocupada y alterada. Sentí que perdía fuerza, miré mi pierna derecha, si me habían disparado y estaba sangrando, por eso me sentía tan mareada. Sentí que Jimin me sostuvo cuando la inconsciencia me invadió.
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