Capítulo 19
Mientras despertaba sentía que acariciaban mi cabello. Mi vista tardó en enfocarse, estaba algo ida y mareada, tenía náuseas. En mi pierna derecha había una presión que me lastimaba al moverla, Jimin quien estaba allí sonrió aliviado.
— Hola, dormilona.
— ¿Qué...? —intenté levantarme, pero jadeé prefiriendo quedarme acostada.
— No te esfuerces, es mejor que descanses.
— ¿Dónde estoy? —miré alrededor sin ubicarme. Todavía era de día, pero el sol no estaba tan fuerte como cuando estuve en el callejón, miré mi pierna debajo de las sábanas sonrojándome al darme cuenta que no traía pantalones, pero más llamó mi atención la venda que había allí— ¿Qué es esto? ¿Jimin?
— Estarás bien, un doctor vino a verte, te desmayaste por la impresión o por la adrenalina posiblemente—explicó asintiendo con la cabeza y su cabello se movía—Logró sacar la bala que tenías allí—mis ojos se abrieron como platos. Sentí un nudo en la garganta sin poder creer lo que escuchaba—Escucha, ahora es mejor que descanses...
— ¿Por qué desapareciste así?
— ¿Qué? —frunció el ceño.
— Te estuve llamando, te dejé mensajes y tú...al parecer me ignoras después del club o eso creía—confesé— ¿Qué está pasando Jimin? ¿Quiénes eran ellos?
— Llamaré a JungKook para que venga a verte.
— No, quiero hablar contigo...
— Ella, a él es quien debes hacerles las preguntas—negó con la cabeza. Se levantó dejándome así, en cuanto me dejó sola aparté las sábanas de mis piernas, pero al intentar moverlas dolía, ¿Ahora cómo podía ir a clase así? Jadeé al apoyar mi pie derecho en la alfombra de esa habitación, claramente no estaba en el departamento de Jeon.
Recordé una vez más la escena del callejón, primera vez que veía a Jimin tan...aterrado. ¿Qué estaba pasando allí? ¿En qué más estaban metidos esos chicos? Apoyándome de la mesa de noche logré quedar de pie sin apoyar mi pierna herida en el suelo, si lo hacía posiblemente esa venda se volvería roja. Justo cuando intentaba recuperar mis pantalones el hombre más honesto del mundo apareció en la puerta, (sarcasmo)
— ¿Qué demonios haces de pie? —se acercó rápidamente obligándome a sentarme en la cama de nuevo. Lucía molesto y preocupado, miré sus ojos oscuros dudando de él. ¿Quién es realmente Jeon JungKook?
— ¿Por qué estaban buscándote?
— No creo que haya sido precisamente a mí—su mano se deslizó desde mi brazo a mi muñeca. Tomó asiento junto a mí observándome atentamente—Cuando no quisiste subir al auto y entraste al callejón pensé en dar la vuelta para aparecer del otro lado, allí Tae notó un auto sospechoso, ellos de inmediato comenzaron los disparos al fijarse en nosotros y fue cuando supe que debía sacarte de allí.
— Y ahora acabé con una herida en mi pierna, no sé cómo lo explicaré en clase—suspiré mirándola—No lo entiendo, ¿Quién es Lalisa? Tae la nombró, ¿Es tu novia? —quise saber. No le diría que había escuchado su conversación con YoonGi y Jin. JungKook respiró profundo mirándome fijamente por unos minutos, sus ojos brillaron de repente, me coloqué algo nerviosa cuando colocó su mano en mi cuello, tenía un mal presentimiento.
— Necesito que regreses a Busan.
— ¿Qué? —me mostré algo...atónita. ¿Escuché bien?
— Hazlo por tus padres y por ti, ellos tampoco están del todo bien.
— De acuerdo, me estás asustando.
— Ella, mis padres están metidos en negocios del mercado n***o, a mi padre le pareces muy interesante y sé la razón, no quiero que termines...
— ¡¿De qué estás hablando?!—retrocedí asustada. En su rostro no había señal de que estuviera bromeando y eso era lo que me ponía peor, sabía que el tema de mis padres era muy delicado para mí. Sentí un nudo en la garganta queriendo llorar—JungKook, ¿Qué está pasando?
— ¿Por qué crees que no me gustaba cuando te hacían preguntas referentes a ti y tus estudios? —tomó mi rostro entre sus manos—Ella, ellos te quieren a ti.
— ¿Quiénes? No entiendo, yo...
— Mi padre suele vender a chicas como tú, es en eso que tiene éxito, no eres la primera ni la última, tus padres habrán sido perfectos para él, tú estás sola aquí y ellos están solos allá, los deja muy expuestos—explicó acariciando mis mejillas—Mi madre es parte de ello también, la familia de Jimin conoce de este negocio, pero no hace nada al respecto, debes volver a Busan y llevártelos, no lo sé, váyanse lejos.
Era demasiada información que debía procesar, mi cabeza iba a explotar, no estaba entendiendo nada, mis nervios estaban alterados, mi mente era un desastre y mi respiración se estaba agitando. ¿En qué me había metido? JungKook me rodeó con sus brazos intentando consolarme, escondí mi rostro en su pecho temiendo por mis padres, por eso había dicho que no confiara en sus padres porque no era lo que aparentaban.
— Tu hermano...
— Él no es parte de ello, ni él ni el hermano de Jimin, ellos quieren salir de allí, pero son menores de edad aún—acarició mi cabello.
— No puedo dejar la universidad, yo...
— Nos encargaremos de ello, no te preocupes.
— ¿Crees que entonces fueron a buscarme? ¿Por qué Tae nombró a Lalisa? —pregunté sin entender esa parte.
— Lalisa fue...la primera cliente que tuve—explicó. Asombrada levanté la mirada—Estuvimos saliendo un tiempo, lo nuestro dejó de ser tan... ¿Formal? Y comenzó a ser personal, ella fingió ser algo que no era, resulta ser más sanguinaria que mis padres.
— ¿Ellos trabajan para ella?
— Sí, no quise darle la razón a Tae, pero...—suspiró mirándome acomodando algunos mechones de mi cabello-Sí, no entiendo porque vendrían por ti.
Hubiera respondido algo de no tener mi cabeza hecha un lío, me sentía tan perdida y preocupada con mis padres. Ellos deben estar bien, si algo les pasara yo...
No me lo perdonaría.
Para caminar tenía que apoyar lo menos posible mi pierna herida en el suelo y eso me complicaba las cosas. Esa noche, cuando me vestí casi gruñendo por el dolor que provocaba el pantalón en mi pierna, JungKook me llevaría al campus de la universidad para recoger mis cosas y largarnos, Jimin estaba con nosotros en el auto, el ambiente era tenso, yo en cambio estaba incómoda con la pierna. Todo estaba pasando muy rápido.
El celular de JungKook sonó varias veces y todas las colgó, cuando se detuvo frente a la residencia, bajó a ayudarme mientras Jimin se colocaba al volante.
— Daré una vuelta y vendré a buscarlos, tienen veinte minutos—avisó. Era raro verlo tan serio ya que acostumbraba a sonreír por cualquier cosa.
— No puedes entrar conmigo—negué con la cabeza deteniéndolo—Las chicas te harán preguntas...
— No es primera vez que ignoraría a alguien, si te ayudo a sacar tus cosas...
— JungKook, espérame aquí—pedí. Bastante había tenido ese día—Por favor.
Acabó aceptando al verme tan cansada y débil, desde la mañana no había comido nada, necesitaba estar fuerte para lo que venía. Intenté caminar con normalidad y fingí estar bien con mi bolso en el hombro, cuando llegué al pasillo que daba a mi habitación maldije para mis adentros, Sook y Kumi estaban allí.
— ¡Ella! ¿Dónde has estado? Te hemos escrito todo el día—Kumi se mostró preocupada. Abrí la puerta de mi cuarto entrando a ella con ambas siguiéndome, arrojé mi bolso sobre la cama y saqué el nuevo, ese que JungKook me había dado.
— ¿Por qué caminas así? ¿Qué es esa bolsa? —Sook comenzó con las preguntas, fui a mi armario tomando mi ropa comenzando a guardarla en el bolso, saqué mis dos maletas de la esquina, esas con las que había llegado a Seúl, gruñí sintiendo dolor en la pierna— ¿Quién te dio esto? Ella, oye—de inmediato me detuvo— ¿Qué demonios crees que haces?
— Por favor, váyanse—pedí soltándome de ella prosiguiendo a guardar mis cosas.
— Ella, ¿Por qué estás actuando extraño? —Kumi que estaba de pie junto a la cama lucía triste por mi partida.
— ¡Basta! —Sook me quitó algunas prendas de la maleta— ¿Es él, cierto? Estás actuando así por JungKook, ¿Rompiste con él? ¿Por eso quieres irte? Cariño, hay muchos chicos...
— ¡No!
— ¡Ella despierta!
— ¡No! ¡Tú despierta! ¡Necesito que ambas se larguen de mi cuarto y me dejen en paz! ¡Esto no tiene nada que ver con JungKook! ¡Es sobre mí! —exploté. Nunca le había gritado así, hubo unos minutos de silencio, los pasos se escucharon y cuando las tres miramos a la puerta, un chico de cabello castaño veía seriamente la escena. Contuve el aliento al verlo, le dije que se quedara abajo.
— ¿Sucede algo aquí? —habló por primera vez con voz seria y ronca. Kumi no lo reconoció, pero Sook si captó esa voz, me miró con ojos muy abiertos, podía imaginar lo que estaba pensando y yo no dejaba de hacerme la misma pregunta... ¿En qué me había metido?