Capítulo 23

1629 Words
                                                                                      Capítulo 23 Habíamos llegado a Busan casi al anochecer, miraba las maletas que pasaban frente a mí intentando encontrar la mía. Mordí mi labio con aire distraído, JungKook había ido a buscar un taxi y Jimin se quedó junto a mí con una pequeña sonrisa en el rostro. No dudé en tomar mi maleta al verlo, faltaba otra y podríamos irnos. Los chicos sólo tenían un bolso no muy grande. — ¿Sigues preocupada, entonces? —preguntó el chico. Lo miré sin entender, su sonrisa pícara apareció en sus labios, mis mejillas ardieron al instante por el significado de esas palabras—Tranquila, no escuché nada, pero no soy tonto, sé lo que pasó. — Jimin, yo... — Ah, realmente eres muy adorable cuando te sonrojas—bromeó—Eres una de las nuestras, tranquila, no voy a juzgarte, sólo me gusta molestarlos. Negué con la cabeza tomando la maleta que faltaba a los cinco minutos después, Jimin me ayudó con una mientras caminábamos por el aeropuerto. El chico se había puesto unas gafas negras que le quedaban muy bien, tenía una bufanda en su cuello mientras que JungKook usaba su cubrebocas dejando a la vista sólo sus ojos, esos hermosos e intimidantes ojos café. El taxi esperaba por nosotros, mis cosas subieron en la parte trasera del auto, adelante Jimin iba sentado mientras que atrás estaba JungKook, saqué mi celular encendiéndolo, lo había apagado en el avión, sentí un nudo en la garganta al ver un mensaje de Sook. "No sé qué estás haciendo o qué sucede, pero...ten cuidado por favor, eres mi amiga, te considero como una hermana menor, cuando todo esté tranquilo escríbeme" Suspiré leyéndolo una y otra vez. No quise ser dura con ella, tampoco quería tenerla allí... — Luego le escribirás—miré al chico junto a mí. Se había percatado del mensaje—Lo importante ahora son tus padres. — Ella te escuchó, Kumi y ella te escucharon... — ¿Te escucharon? —Jimin saltó en cuanto dije eso. Giró rápidamente bajando un poco sus gafas, JungKook colocó sus ojos en blanco asegurando explicarlo luego. — Escucha, Ella—tomó mi mano entrelazando nuestros dedos. Lo miré fijamente—Te dejaremos en tu casa, Jimin y yo intentaremos averiguar un poco más sobre lo sucedido, ¿De acuerdo? — No creo que sea buena idea dejarme sola... — Iremos por ti en la mañana. Empaquen todo lo que tenga, ¿De acuerdo? —repitió. Sus ojos ahora oscuros por la escasa luz brillaron, parecían querer decirme algo más, lucían preocupados, pero no dejaban de ser bonitos. Realmente no entiendo cómo de un simple mensaje llegamos a esto, respiré profundo enfocándome en mis padres, ellos son lo importante ahora. — Prométeme que vas a volver—susurré apretando su mano. — Lo prometo. Lo abracé sin resistirlo, sentí su cuerpo tenso ya que no acostumbraba a ser tan cariñoso conmigo. Sus brazos me rodearon y por un segundo creí que todo estaría bien.           Las luces de casa estaban encendidas, miré el vecindario donde pocas personas ya caminaban por allí debido a la noche, muchos estaban en sus casas descansando de un duro día de trabajo. Suspiré tocando el timbre de la casa, en minutos mamá abrió totalmente sorprendida al verme allí con dos maletas, quise lanzarme a llorar allí pero no podía, debo ser fuerte por ellos, no puedo asustarlos, deben irse conmigo. Debemos estar listos para mañana. — Mamá—la abracé cuando me ayudó a entrar a casa, me rodeó con sus brazos aún asombrada, ni siquiera el olor a casa me ayudaba a sentirme mejor. — Ella, cielo, ¿Qué haces aquí? ¿Cómo...? — ¿Dónde está papá? —me separé mirándola. — En el restaurante, hoy llegarían unos clientes importantes... — Mamá, escúchame—tomé sus hombros—Necesito que subas a la habitación, guardes toda la ropa que puedas y dejes todo listo para mañana, ¿Sí? — Ella, ¿Qué está...? — Prometo explicártelo luego, por ahora debes hacerme caso, es urgente, mamá, por favor—supliqué. Necesitaba avisar a JungKook de mi padre, lo más seguro es que esos clientes fueran amigos del señor Jeon, debo mantener la calma—Confía en mí, si vine aquí fue porque es importante, ¿Sí? Asintió algo pensativa aún pero cuando la vi subir las escaleras me apresuré a sacar mi celular. Marqué su número obteniendo respuesta en segundos. — Está con él, mi padre está con ellos, JungKook debes sacarlo de allí, no quiero que esté cerca de ellos, por favor...  — Oye, tranquila—me interrumpió—Ella, mi padre no actuará en público. — Mi madre dice que tendría unos clientes importantes, estoy segura que son amigos de tu padre... — Probablemente, no lo sabré hasta que llegue a casa, mantén la calma, ¿Sí? Sé que estás preocupada pero no pierdas el control. Respiré profundo pasando mi mano por el cabello. — No quiero que lo lastimen. — Y no lo harán, descuida—insistió—Te llamaré en unas horas, ¿Sí? — Está bien.            Había tomado un baño, estaba sentada en la cama con una toalla cubriendo mi cuerpo, mamá colocaba una nueva venda en mi pierna, JungKook me había dejado la bolsa que había comprado en Seúl, sé que miles de preguntas se formulaban en su cabeza, cuando acabó de vendarme con cuidado, comencé a vestirme. Sus ojos estuvieron fijos en mí, el silencio estaba resultando incómodo, se levantó de la cama deteniéndome. — ¿Mamá? — ¿Quién te hizo estos? —quiso saber señalando mi clavícula, mi cuello, mi pecho—Dios mío, Ella, ¿Qué estás haciendo ahora? ¿Estás prostituyéndote? — ¿Qué? —la miré horrorizada—No, claro que no, mamá, por Dios, ¿Cómo crees eso? — ¿Desde cuándo tienes miles de marcas en tu cuerpo? ¿Tienes novio? ¿Por eso viniste corriendo? —negué con la cabeza bufando. ¿Por qué Sook había creído eso también? —Cariño, no tienes que huir... — ¡No estoy huyendo! —tuve que alzar la voz para hacerme escuchar—Mamá, papá y tú están en una situación peligrosa. — ¿A qué te refieres? — La familia Jeon no es de fiar, los padres de JungKook piensan lastimarnos, debemos salir de aquí... — ¿Por eso te lastimaste? -señaló mi pierna. — Ellos me lastimaron, escucha, debemos irnos de Busan, JungKook vendrá a buscarnos mañana, por favor, necesito que confíes en mí, prometo explicarlo mejor cuando estemos tranquilo—la abracé fuertemente—Vine por ustedes, no porque estuviera huyendo. — ¿Y esas marcas...? "JungKook..." Suspiré sin saber que decirle, era mi madre, ¿Por qué le mentiría? Mientras acababa de vestirme le conté toda la historia, sin detalles ocultos, sus ojos se mantuvieron en mí y su rostro no mostró emoción alguna. Le conté sobre los mensajes, los amigos de JungKook, el negocio que hacían, el negocio de su padre, todo. Cuando acabé tomé sus manos sentada a su lado. — ¿Ahora me crees? — Claro que sí—no dudó en decir y me sentí aliviada—Pero no entiendo porque... ¿Por qué no avisaste? ¿Era necesario venir a Busan? — Quería asegurarme que estuvieran bien, necesitaba verlos. — Ella—suspiró sonriendo dulcemente—Cuando tu padre llegue no dudo en que te creerá, no creo que de haber sabido esto haya seguido tratando a esa familia, pero... ¿Estás seguro que ese chico es de fiar? ¿Jeon JungKook? — Lo es—asentí. — ¿Lo dices tú o tus sentimientos? — Mamá—me quejé. Sonrió divertida levantándose de la cama para prepararme algo de cenar, recogí mi cabello en una coleta alta, revisé mi celular sin tener mensajes de Jimin o JungKook, bajé a la sala con mi bolso dejándolo junto a las maletas. El timbre de la casa se escuchó, me acerqué para ver por el ojo de la puerta quien era, retrocedí al instante corriendo a la puerta. — ¿Quién es? — Shh—susurré ordenándole que hiciera silencio-Hay un auto frente a la casa y dos hombres en la puerta-de nuevo tocaron el timbre, noté el terror en los ojos de mi madre, tomé su mano saliendo de la cocina, le indiqué que subiera las escaleras y se escondiera. Tomé el celular intentando llamar a JungKook, pero su celular estaba apagado y el de Jimin igual, pensé en llamar a emergencias, pero a estas alturas no me sorprendía si tenían algún cómplice trabajando allí. Tocaron la puerta algo fuerte, fui a la cocina tomando uno de los cuchillos, para algo serviría, subí las escaleras entrando al cuarto de mis padres, mamá estaba debajo de la cama y no dudé en ir con ella. — ¿Son ellos? ¿Trabajan para el padre de JungKook? —susurró. — No lo sé—hice una mueca de dolor. Mi pierna estaba doliendo, había olvidado tomarme las pastillas. ¡Mierda! — Intenta llamarlo...—un golpe en seco hizo que se quedara en silencio. Ambas miramos hacia la puerta, habían entrado, intentaba mantenerme firme por mi madre, pero mi mano que sostenía el cuchillo temblaba. Intenté llamar a JungKook dejándole rápidamente un mensaje. "Ellos entraron, están en la casa. Por favor responde" El celular de Jimin seguía estando apagado, tuve un mal presentimiento. Mamá se aferró a mí cuando la puerta de la habitación se abrió, dos personas se quedaron de pie en el marco de la puerta y otras dos entraron, tragué con dificultad sintiendo el dolor crecer en mi pierna. Aquellos zapatos negros y los otros de un color verde echaban un vistazo alrededor, revisaron el baño en silencio. — Señor, ¿Quieren que sigan revisando? —inquirió una voz gruesa. No hubo respuestas, uno se retiró de la puerta. — Esperen—calló otra voz desconocida. Jadeé de dolor cuando jalaron mi pie, sentí presión en mi pierna herida y no dudé en sostener el cuchillo en alto pero otra mano me detuvo. Identifiqué al chico de cabello azul. — YoonGi.
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