La mesera puso las tazas de café humeante delante de Michael y Leane; a lo lejos se encontraban Leo junto con Elena, que veían la escena pendientes de que algo pudiera suceder. —Bueno, creo que debes de hablar —Leane tomó su taza de café —hay que darle un cierre a todo esto como dijiste, pero ya llevas varios minutos en total silencio. —Realmente quería una vida a tu lado, la sigo queriendo. No sé qué fue lo que pasó en este tiempo tan corto, incluso llegué a imaginar la casa con la cerca blanca, el golden retriever y a ti cuidando de nuestros hijos. —Pero mis planes eran diferentes, en una época me miré como una ama de casa, así como lo es en parte Elena. No obstante, todo puede cambiar de la noche a la mañana y especialmente cuando ves que tu padre deja a tu madre en la calle por una

