Arthur miraba a Leane de manera inquisitiva, él comenzó a acercarse a ella y aquella pequeña mujer dio un paso atrás. —Leane, dime el día que nos casamos si no quieres tener problemas conmigo. —¡Fue en sábado! —¡La fecha, la maldita fecha! —Arthur vio que los ojos de Leane se desviaron —¡No puedo creerlo! Estoy a punto de ahorcarte con un espagueti. —Cariño, estábamos borrachos y lo sabes. Si no hubiera sido así, ten por seguro que a estas alturas estaríamos disfrutando de la soltería que teníamos antes de esa locura que cometimos. —Pues disculpe por interrumpir sus planes, señorita Leane. Pero yo siento que lo que cometimos no fue una locura, no obstante, la voy a dejar disfrutar su soltería, me voy de aquí. Arthur se fue muy ofendido, Leane intentó hablar con él y solo pudo escucha

