Cuando Leane se despertó, miró que a su lado se encontraba Arthur profundamente dormido. Ella sonrió con algo de debilidad y luego acarició el cabello de su esposo. —Te amo tanto, ahora me encuentro aquí contigo y no me iré a ningún lado. Los brazos de Leane abrazaron con fuerza a Arthur y después de eso le dio un beso en su frente, nuevamente ella se durmió mientras abrazaba a su esposo. —Leane —él se despertó y miró a la mujer despierta —¿Me recuerdas? —Creo que debería decirte que no, pero ya has pasado por muchas cosas para que sigas sufriendo. Sí, te recuerdo y muy bien; cada momento que pasé a tu lado y el motivo por el cual decidí escogerte. Arthur besó a Leane y las risas llenaron la habitación, aquella parte que él había perdido el día que su esposa despertó odiándolo la recu

