¿Por qué nos decepcionamos de las personas?
¿Tiene que ver con la forma en la que las vemos? ¿En el modo en el que las queremos?
Así que, ¿Por qué me dolió tanto el modo en el que dijo las cosas? ¿Fue por que me importaba? ¿O por qué lo que dijo me hirió?
¿Por qué me decepcione tanto? ¿Fueron ambas cosas?
¿Fui yo?
CAPÍTULO 8
SABRINA
—Creí que estábamos bien, ¿Qué es lo que te pasa? —, Dijo, le miré de reojo, pero no dije nada—, ¿Qué mierda te pasa Sabrina?
—Nada. Nada en realidad—. Mencioné bajamente, para colocarme los tenis.
—Sabrina, tienes la mañana libre—, Me recordó.
—En realidad, no. Tengo que ir a hacer ejercicio—, Dije borde, para pasar por su lado—, Adiós.
Tomé mis audífonos introduciendo estos en mis oídos, para frenar el ruido de sus palabras y salir de mi habitación, habría estado pensando demasiado en eso que dijo, pero no lo dije, baje las escaleras y sentí cómo la fría brisa fresca se estrellaba en mi rostro, pensaba demasiado en las palabras que habría dicho Erick, mi hermana, Zoé era un ángel, no lo decía porque fuera mi hermana, sino porque era una buena persona.
Durante el tiempo que pase corriendo, sentía cómo es que mi pecho sentía que este iba a salir de mi caja torácica. Pensé, por un instante en mi vida, en todo lo que estaba sucediendo.
Pase la mañana pensando en todo, pero en nada a la vez, esta noche, habría un evento, era invitada, por parte mía, no por Erick, era lo que me habría mencionado César, me habría dicho, que, en las últimas semanas, mis discos habrían dado un debut bastante impresionante. Le mencioné el hecho de que mi reconocimiento estaba siendo por parte de Erick, me dijo que me equivocaba.
Cuando comencé a lanzar mis discos, aún no éramos una relación y los rumores empezaron después, pero al inicio, las ventas eran solo mías y siempre habrían sido buenas.
“—Las personas comenzaron a escucharte cuando comenzaste a hacer tus corves, no deberías de pensar en que todo lo que estás consiguiendo es por parte de Erick, porque no es así”.
Así que, esta noche, era un evento en donde se encontraban diferentes celebridades, en su mayoría, cantantes, estaba nerviosa, puesto que en el momento en el que fue la última, me habría sentido tan fuera de lugar, en un rincón con mi copa de vino, bebiendo lentamente, y mirando en mi entorno, pensaba demasiado en esas cosas y por mucho que esperaba que los pensamientos cesaran, no lo hacían. Así que…
Los nervios que se encontraban incrustados en mi piel, eran mayores, Erick iba de un lado a otro, normalmente con Samara, y a mí con trabajos me notaba, no me interesaba que me notará, pero sentía que ante los ojos de los demás, yo sería una simple chica tonta, que era desplazada por su propio novio, también.
Cuando regresé a casa, pensé que las cosas que pasaran después de esto, no me haría sentir con un poco de neblina en la cabeza.
La mirada de indiferencia de Erick pasó por mi lado, esta vez, no me importó, cómo me habría dejado de importar Erick, de nuevo. Cuando era una niña y sentía cosas por él, me preguntaba, ¿Cómo es que una persona que siempre ha sido cruel contigo termina gustándote? Al final del día nunca lo habría entendido, ¿Por qué me gustaba de niña? Me tiraba los libros y me jalaba el cabello, ¿No se supone que son las personas que simplemente no quieres en tu vida?
Al diablo los demás.
Miré hacía donde se encontraba la salida y salí corriendo de casa.
ERICK
—No lo sé, actúa rara desde hace un par de días, no tolero eso, Yo soy frío con las personas, ¿Quién le dio el derecho de tratarme de ese modo?
—Eres un idiota, ¿Te lo había mencionado anteriormente? —, Me señaló Ximena, con una mueca—, ¿Tu que crees que ella no tiene sentimientos?
—Se que los tiene, pero esto es trabajo, debería de madurar—, Le dije, rodando los ojos, Ximena se sentó a un costado de mí.
—Mira, Erick. ¿Por qué te importa tanto eso entonces? Si es solo trabajo, limítate a que ella se comporte en el evento de esta noche. Cómo tu novia, y ya.
—Es que es absurdo, quizá le contrate una amiga, para que me diga que diablos es lo que piensa—, Dije, bebiendo de mi copa, ella rodó los ojos—, ¿Ahora que Ximena?
—¿Por qué no se lo preguntas tú? ¡Diablos Erick! ¡No todo puede ser solucionado con dinero!
—En realidad puede—, Le dije, levantándome, ella rodó los ojos—, El dinero lo soluciona todo.
—Sigue así y seguramente jamás conocerás el amor.
Ahí se equivocaba, yo habría amado ya a una persona alguna vez, pero, esa misma persona… No lo sé, simplemente no tenía interés de volver a abrirme con una persona, ni siquiera de salir o tener una relación, por eso le pagaba a Sabrina, al final del día, ella habría negado mil y una veces sobre el dinero, diciendo que solo quería que su hermana fuera atendida, para aquella enfermedad.
Sentía pena por Zoé, eran cosas que ella no merecía, todas y cada una de las cosas que le pasaban a Zoé, no paraba de preguntarme, ¿Por qué?
Le habría estado dejando dinero en la cuenta que abrió a su nombre César, para los pagos de la disquera, le habría dado mes con mes dinero, la cosa es que ella no solía gastar dinero casi, le gustaba mantenerse al ritmo que ella anteriormente habría tenido.
—No me interesa conocer el amor en primer lugar—, Le señalé, a lo que ella rodó sus ojos—. Sabrina tiene que ir esta noche combinada conmigo, de cierto modo… ¿No? Es lo que hacen las parejas.
—Ajá, no siempre, pero podrían tener un estilo similar y así ambos lucirían que pensaron en el otro al saber que sería lo que usarían.
—Ella aún no compra el vestido, dice que rentará uno—, Le dije rodando los ojos, ella soltó una risa—, ¿Qué?
—Sabes, para no interesarte Sabrina, haces muchas cosas por ella—, Me dijo levantándose del asiento—, ¿Por qué?
—No seas entrometida—, Le frené.
Ximena era una gran amiga, ella me agradaba, no tenía una amistad que no me molestará lo que me dijera, a excepción de ella, siempre les habría tomado importancia a sus palabras, puesto que ella… Ella era una buena amiga.
—Pues, sufre por saber que será lo que usará. Yo sé lo que usará—, Dijo a lo que fruncí las cejas.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque, César escuchó el plan de Sabrina, de usar un vestido bastante sencillo, así que me hizo conseguirle el vestido, esta en su closet desde hace dos semanas.
—¿Por qué yo no sabía eso?
—Por qué Sabrina no habla contigo—, Me dijo con burla, a lo que terminé por bufar.
No tenía que decirme eso, puesto que era algo que yo ya sabía, sabía que Sabrina no me hablaba y que, de ser por ella, desearía que me tragará la tierra o que se la tragara a ella, para no tener que pasar más tiempo conmigo.
—Mira, es este—, Saco su celular, enseñándome una fotografía del vestido, al final si era un vestido simple, pero elegante, le haría ver bastante guapa, seguramente. No era de su estilo, pero… Era interesante. No era del todo un vestido, puesto que estaba descubierto del estomago y la espalda, era de dos piezas, se miraría linda, con esa falda larga.
—Ya, puedes irte Ximena—, Dije con desdén.
—No, creo que será otra cosa que no podré hacer por ti—, Me dijo con una sonrisa llena de burla, terminé frunciendo las cejas—, Sabrina me pidió de favor si podía ayudarle a maquillarse, que no quería hacer el ridículo.
Sonreí ligeramente. Ximena hacía muchas cosas por Sabrina, al igual que yo, supongo que era de un modo… Un modo bastante interesante, puesto, que todos querían proteger a una dulce chica.
SABRINA
Cuando me adentré a casa, pensé demasiado en esta noche, habría llegado con un poco de pintura morada cubriendo mi cabello y mis mejillas, intentaba no hacer ruido, puesto que sabía cómo es que las palabras de él serían un reproche sobre “No se supone que deberías de verte así”, lo hacían ver del peor modo, ¿Las celebridades no se divertían? ¿Era acaso que siempre pasaban la vida intentando mantener su imagen intacta? O era acaso que el hecho de querer mantener su reputación intacta lo que hacía que todo esto se sintiera cómo una enorme presión en el pecho.
Relamí mis labios y apenas cerré la puerta escuché la voz de Erick.
—¿En dónde estabas Sabrina? —, Me reprochó, hice una mueca—, Se supone que tienes un celular para contestarlo.
—Sí, pero no me apetecía—, Dije sin girarme, podía escuchar sus pasos acercándose a mí, miré hacía arriba.
—¿Por qué no te giras? —, El tono autoritario y borde de su voz, me hacía sentirme un poco nerviosa, poco por decir algo—, Sabrina, gírate.
—Ya, supéralo Erick—, Me quejé mirando en dirección de él—, ¿Por qué tanto interés en que contesté las llamadas?
—Por qué eres mi novia—, Se mofó entre su frialdad—, ¿Qué diablos te paso?
—Estaba jugando con pistolas de pintura, ¿Qué no dijiste que tenía la mañana libre? —, Le dije con burla, a lo que sus ojos se terminaron por rodar, sabía lo mucho que le molestaba esto—, COM permiso.
Estaba por salir de su campo de visión, cuando su mano sujeto mi brazo, frenando mi andar, le miré con enojo, odiaba que me sujetara así, no me causaba daño, pero era un modo en el que parecía que el quería demostrar que de cierto modo él tenía el control—aunque sí, de hecho, lo tenía—rodé los ojos. De previó aviso el me termino por encerrar entre la puerta y su cuerpo, tomé una bocanada de aire, odiaba el como me hacía sentir.
No lo sé, supongo que, de cierto modo, lo que habría comenzado a sentir por él me hacía darme cuenta, que yo no podía hacer eso.
Yo no era esto.
Yo no odiaba a las personas.
Eso me hacía sentir mal, porque yo no era del tipo de persona que odiaban, no quería consumirme dentro del odio por un idiota, un idiota que terminaría por ver a diario.
—¿Qué quieres Erick? —, Le pregunté después de un par de segundos—, ¿Qué es lo que tanto te molesta? ¿La pintura?
—Es que, ya no eres una niña Sabrina, ¿Lo sabías? —, me reprochó, miré hacía el techo.
—Sabes, por mucho que… Que pienso en tantas cosas que podría decirte, no lo haré—, Mencioné con un toque de calma—, Escuche lo que dijiste sobre mi hermana, sobre mi abuela…
—¿Qué?
—Con Evan, te escuche—, Le señale, mirando hacía donde se habrían encontrado ese día—, Estaba molesta, al inicio de verdad lo estaba.
—Sabrina, no es lo que…
—Es lo que pienso, y es lo que escuché—, Le señalé—, Pero, no me enfrascaré en eso, no tiene caso.
—¿Qué dices?
—Qué no tiene caso—, Repetí—, Odiarte, no hará que las palabras que dijiste desaparezcan, odiarte no cambiara nada.
Me soltó, pareció que de cierto modo se sorprendió ante mis palabras, pero no menciono absolutamente nada dentro de ello. Di un paso hacía atrás y le miré de nuevo…
—Seguirás siendo tú, seguiré viéndote todos los días hasta que el contrato terminé—, Seguí, su mirada se endureció—, Así que… No te odiaré, no quiero sentir nada por ti.
ERICK
—No quiero que al final del día, el odio me convierta en una persona fría, en una persona cómo tú.
Apenas dijo eso, Salió de mi campo de visión, relamí mi labio inferior y pensé en ello, sabía que lo que ella habría escuchado sería exactamente lo que yo quería decirle a Evan, pero no era lo que sentía. Patético, puesto que yo habría hecho estas cosas, dicho eso porque no quería que él sintiera o pensara que sentía algo por Sabrina Donnut, aquella chica loca y tonta que conocimos desde la escuela.
Podía recordar miles de momentos de Sabrina, le habría visto muchas veces, puesto que nuestras vidas siempre habrían estado cruzadas, nuestras vidas habrían estado entrelazadas desde hace tiempo.
Recuerdo, que cuando la veía, me parecía algo extraña, en las clases siempre podía escuchar su risa estruendosa y el cómo es que ella parecía sentir un desastre, una mañana en la clase de Arte, ella habría estado jugando con Melanie y Pablo, riendo a grande escala, haciendo que él maestro la mandará a callar en un par de ocasiones, pero por mucho que ella lo intentase, parecía que no podía encontrar un modo de parar su risa, después de unos segundos, ella resbalo, cuando regresaba de llevar su trabajo, haciendo que pintura morada cayera encima de ella, haciendo un desastre en el salón de Arte.
Él maestro le miraba con atención y parecía que estaba mordiendo el interior de sus labios para no soltar una carcajada, puesto que la acción de Sabrina con el paso del tiempo se miraba más y más graciosa, se iba a levantar y más pintura morada cayó encima de ella, Melanie en un intento de hacer que la clase parará de reírse de ella, le tomo de la mano y esta cayó junto a ella, Sabrina comenzó a lanzar pintura a Melanie y Pablo, pareciendo que todo esto era algo que ella disfrutaba de un modo único. Ella ocasionó un desastre enteró en el salón, pero parecía no importarle, reía a carcajadas, el maestro las mando a limpiar, a ella y a Melanie, todos se habrían divertido al ver cómo es que ellas habrían hecho un desastre, cómo Melanie tenía pintura azul encima, y amarilla, pero Sabrina solo tenía pintura morada encima, habría manchado a mayor parte del salón, pero, todos parecían divertirse dentro de ello.
A mi me molestó, me causaba un poco de colera cómo es que ella hacía cosas tan tontas y fingía que no hacía las cosas que los demás decían.
“—¿Cómo es que ella es tan tonta y las personas se ríen de ella? ¿Cómo es que ella hace que todo sea sobre ella? —, Le dije con enojo a Evan, a lo que hizo una mueca—, Es tonta, ¡Cómo es que logran tolerarla!
—Es torpe, pero… No lo sé, tonta es decir mucho—, Dijo Evan, mientras que ambos caminábamos a casa—, Es solo que las personas se centran en ella, porque tiene alma divertida.
—La tiene, sí. Pero, ¿Cómo es que ella disfruta que las personas se burlen de ella? Estaba en el suelo, tirada, ¿Cómo es que es no se sintió avergonzada?
—Alguna vez escuché que ella tiene solo una cosa en la cabeza—, Dijo Evan—, A nadie le importa lo que hace, así que, ¿Por qué dejar de hacerlo? —, Pauso por un par de segundos, para hacer una mueca—, Aunque, ella se equivoca, porque a ti si te importa lo que ella hace.
—No me importa lo que hace Sabrina—, Dije con desdén.
—Ella te gusta—, Dijo, a lo que rodé los ojos.
—No podría gustar una chica tan tonta como Sabrina Donnut”.
Sentía culpa de hacerla sentir así, me sentía cómo si yo le hubiera hecho daño, lo que dije de su hermana, no era cierto, en cierto punto yo admiraba lo que hacía por Zoé, es decir, al final del día ella habría dejado demasiadas cosas en el pasado, en una caja en lo alto de su ático, se mantenía sumergida en lo que era Zoé, lo único que le interesa es Zoé.
—Así que lo jodiste, si ella no te gusta, ¿Por qué pareces mortificado? —, Preguntó Ximena.
—¿A ti no te para la boca? —, Le pregunté, mientras colocaba mi vestimenta—, ¿Qué haces aquí? No se supone que ayudarías a Sabrina con su maquillaje.
—Y fue lo que hice, ella se esta peinando, le gusta mantenerse con el cabello suelto—, Me dijo después de unos segundos—, Escuché lo que te dijo, ¿Hablaste de su hermana? ¿No es acaso la que tiene epilepsia?
—Lo que dije no lo pensaba.
—¿Y por qué lo dijiste?
—Porque… De un modo, no quería que Evan pensará que tenía razón.
—¿Te gusta Sabrina?
Sabrina, ¿Cómo podría gustarme una loca?
—No empieces tu también con ello—, Le dije acomodando mi saco, a lo que ella rodó los ojos—, No deberíamos de hablar todo el tiempo de Sabrina.
—Al final, tu eres quien regresa el nombre de la rubia a la conversación—, Dijo, para caminar hacía la puerta—, Tu eres el interesado en ella.