m o n o t o n í a

5000 Words
Si lo piensas con atención, somos cachitos de recuerdos, de rumores, por alguna razón, dejamos que los rumores que se dicen acerca de nosotros se incrusten en nuestra piel. Ahora somos un rumor, supongo que tengo que aceptarlo, ¿Eso es lo que seremos al final del día? ¿Un rumor? CAPÍTULO 18 SABRINA FLASHBACK Tamborileo en el escritorio, mirando en dirección de Erick, sus ojos no me miraban jamás, siempre me pregunté, ¿Por qué? ¿Por qué parecía que él nunca quería mirarme? —Deberías de superarlo, es grosero contigo. Me enteré de lo que paso el día anterior, un buen golpe te llevaste en el rostro—, Me dijo ella, asentí sin mirarle, prestando atención en el rostro de Erick. —Sí, fue un accidente—, Le quité importancia, ella resoplo, le miré después de un par de segundos—, ¿Qué? —Siempre es malo contigo. —¿Eso es lo que tu crees? —, Le pregunté, ella afirmo. Pero, mis ojos habrían visto siempre en dirección de Erick, recordaba cuando lo vi por primera vez, el corrió hacía otra parte, apenas me miró, yo sabía que fue amor a primera vista, yo sabía que él también sentía lo mismo por mí, seguro su padre le decía que era el modo de conquistar a las chicas, ¿No era acaso que su padre tiene el mismo carácter? Fríos y crueles, lo habría pensado en muchas ocasiones. Quizá era el hecho de que amaba cómo peleábamos, alcé la mirada, notando que se encontraba Erick frente a mí. Mi corazón comenzó a latir con más fuerza, mientras qué sus ojos intensos, miraban en mi dirección. —Toma, Sabrina—, Dijo en tono seco, dejando una pequeña caja frente a mí—, Lamento lo de ayer. Fue lo único que dijo. —¡Gracias! —, Le dije en tono emocionado, notando cómo es que él se iba de enfrente. Miré aquella pequeña cajita, con una sonrisa de oreja a oreja, el color lila de esta, era bonito, miré hacía ella y le di una sonrisa feliz. —¿Por qué me daría un obsequio si no le agradará? —, Le dije con felicidad. —Por culpa—, Me soltó con sequedad, para levantarse del asiento, enojada—, Maestra, terminé, ¿Puedo ir al baño? —, La maestra le dio luz verde, a lo que ella me miró de nuevo con frustración—, Eres una idiota. Apenas dijo eso salió con furia del salón, miré aquella caja. Sabía que esto era amor a primera vista, que esto era amor. F I N D E L F L A S H B A C K —¿Un rumor? —, Pregunté, la mano de Ximena presionó con más fuerza mi antebrazo, causándome dolor—, Ximena, me lastimas. —¿Te das cuenta que todo esto se puede ir a la mierda? —, Me reprochó, agitando un poco más mi brazo. —Ximena, suéltala—, Dijo Erick, apartándome de ella—, Iremos a ver, César, te esperó atrás. Él le dio una seña de afirmación y me terminó por jalar hacía los camerinos. Me senté en una de las sillas para sacar mi teléfono, buscando en Twitter éramos tendencia número uno. —Me sorprende que aceptarás venir. —Venimos cómo amigos. —No me refiero a eso. Siempre te has negado a cualquier cosa parecida, ibas a las fiestas de tu ex, cómo me contaste, pero… ¿Beberás? —, Ximena se aceró al espejo, para terminar por verme de reojo. —Nunca he bebido más de dos copas. Se que lo haré bien, sólo me tomaré dos copas. —Eso podrá funcionarte con Pablo, pero él no es Pablo. —Se que él no es Pablo—, Acomodé mi cabello —, Sólo quiero intentar algo nuevo, ver que sale de aquí. —¿Te digo algo acá entre chicas? —, Dijo con una sonrisa divertida, aplicando el labial en sus labios —, Terminarás enamorada de Erick. —No es el momento de hablar de esto, estamos en público. Alguien podría escucharlo —, Dije—, Ven, regresemos a con los chicos. —Sabes, tú y Erick hacen bonita pareja. —Cuando tenía… Bueno, más chica, pensaba lo mismo. Me enamoré de Erick de niña y creía que estaríamos juntos en algún momento. —Pues se te cumplió, ¿No es así? —Ximena preguntó… No pensé qué—, Las palabras se quedaron atoradas en mi garganta—, De verdad, lo siento, yo no… —Así que si estuviste enamorada de mí—, Soltó con burla, mirando hacía el celular—, Los comentarios se dividen, entre dos, los que dicen que es un pequeño fragmento de una conversación, y otros donde… —Dónde dicen que soy una oportunista—, Señalé bloqueando mi celular, para levantarme, acomodando la ropa—, De verdad, lo siento. Por ello… —Frenaste la conversación de Ximena—, Acomodó mi cabello—, Ella no debió sacar esa conversación. —¿Por qué diablos hablaste de eso en el bar Sabrina? ¿¡En qué diablos estabas pensando!? —, Me reprochó César, entrando al lugar, de modo brusco haciendo que el sonido estrepitoso de la puerta chocando con la pared me sobresaltará—, ¡Tirarán su carrera por la basura! ¡La de ambos! —Lo siento—, Me disculpe de nuevo. Para tallar mi rostro, caminando hacía el espejo, cubierto de luces—, Yo no creí que… —¡¿No creíste!? ¡Te recuerdo que tienes un maldito contrato! Y cómo te di la oportunidad, también puedo hundir tu carrera a la basura—, Amenazó, mis ojos se llenaron de lágrimas—, ¡Espero encuentres una maldita solución! Mi pecho subía y bajaba, podía sentir la bilis en mi garganta, me estaba frustrando demasiado, di un paso hacía atrás —Lo haré, de verdad… —Quiero, que dejes de hacer tonterías—, Fue lo último que dijo, antes de salir del lugar, azotando la puerta. Miré a Erick, quien me miraba con seriedad, relamí mis labios para susurrar “lo siento”, antes de salir de la habitación casi corriendo. Me quebré. ERICK —No debiste reprenderla de ese modo—, Dije, acomodando el micrófono frente a mí, César rodó los ojos—, Ximena fue quien saco la conversación, ella fue quien la freno. —Debe de ser más inteligente. —Es inteligente—, Le dije a lo que rodó los ojos—, Es demasiado inteligente. —No, es ingenua, las personas ingenuas en esta industria, no triunfan. —César, no deberías de seguir con ello. —Ximena salió a buscarla—, Sus pasos resonaron, no le miré, sino el frente. Sería el primer concierto que tendría después de todo lo que paso con Danna. Sabrina cruzó el escenario, sus ojos estaban ligeramente rojizos al igual que su nariz, Sabrina era un vaivén de emociones, de no ser por ella, no las conocería. —Perdón por tardar—, Dijo caminando hacía acá. —Sabrina—, Comenzó César, pero le frene. —No importa. Empecemos—, Dije con desdén. César comenzó a darle indicaciones a Sabrina de cómo debía de entrar, cosa que ella ya sabía, al igual que yo, durante el ensayo y ella haciendo la pequeña coreografía montada, me di cuenta como es que le temblaban ligeramente las manos, estaba nerviosa, ella siguió el rumbo de todo, y apenas terminó fue a tras escenarios. SABRINA Estaba ligeramente enojada con Ximena, ella habría sacado la conversación al aire y actuaba como si yo hubiera tirado todo a la basura, durante el tiempo de preparación para el concierto de Erick, no dije ni una sola palabra, no sabía cómo es que podía arreglar esto, ¿Cómo hacer que un noviazgo fingido en cuerda floja se viera real? No lo sabía. Apenas termino el maquillaje y el peinado, me di cuenta de cómo, todos salieron de mi lugar, y segundos después entro César. —Lamento haberte gritado—, Dijo, recargando su peso en el marco de la puerta—, No podemos arriesgar esto. —Lo sé. ¿Crees que pueda estar en primera fila antes de que empiece el concierto? Aun no me pongo el vestuario. —¿Qué tienes planeado? —, Preguntó. —Tengo esta foto—, dije enseñando a Erick y a mí, tenía 9, él y yo sosteníamos un pequeño perro, era la única fotografía en donde ambos sonreímos—, Y una pequeña idea. —Dímelo. ERICK —¿En dónde diablos esta Sabrina? —, dije acomodándome la chaqueta, Ximena se encogió de hombros. —Seguro, está llorando, ¿No lo crees? —Tu fuiste quien inició la conversación, no puedes actuar como si todo esto fuera culpa suya—, Acuse tajante. Mientras que Caleb me colocaba el audífono. —Pero ella... —Tu mencionaste al idiota de Pablo—, Pellizque el puente de mi nariz, si estaba enojado, pero no con Sabrina. —Ella no debió... —Quién no debió de iniciar esa conversación desde un inicio eres tú, Ximena. De no haber sido porque ella te freno, ¿Qué más pudiste haber preguntado? —, César le recalco, para darle indicaciones después a un par de hombres. El silencio fue un arma de doble filo, ella rodó los ojos, pero podía mirar como mordía sus labios intentando no decir nada más. —Al escenario en dos—, me señaló César. —¿En dónde está Sabrina? —, le interrogue, el encogió sus hombros y salió del lugar. Había ido a buscarla hace un par de minutos, quería molestarla un poco, pero fue algo nulo debido a que ella no se encontraba cerca. —Un minuto Erick—, me recordaron, asentí. Subí al escenario, con la mirada mientras recorría los pasillos no podía evitar buscar a Sabrina, caso perdido porque no la encontré. Apenas subí, los aplausos y gritos no se dieron a esperar, no había pisado escenarios después de tanto tiempo, era cómo sentirse si fuera la primera vez. —¡Buenas noches Nueva York! —, grité a lo que los gritos eufóricos resonaron por todo el lugar. Comencé la primera canción, y mientras la cantaba y miraba mi alrededor, su melena rubia y sus ojos brillosos llamaron mi atención, ella tenía una sonrisa de oreja a oreja, con el cartel en alto, ese maldito cartel. I ♡ ERICK Y bien dicen que un pequeño acto, lo cambia absolutamente todo. SABRINA La música de Erick siempre me gustó, era algo que siempre me había llamado la atención, alcé más el cartel mientras sonreía, apenas sus ojos cayeron en mí, una sonrisa salió de sus labios, él siguió su evento. Apenas me llego la señal de César, camine hacía los camerinos para comenzar a arreglarme de modo veloz, me sentía presionada, Ximena, Fabiola, Romeo y Carlos, estaban dando toda la velocidad por hacer que terminase de arreglarme rápido. —¿En donde diablos estabas Sabrina? —, Me preguntó, acomodando mi cabello Ximena—, Es tarde. —Sí, lo sé—, Dije con tranquilidad, ella me miró con desaprobación—, ¿Qué es lo que pasa? —No, nada. Así que… ¿Haces esto por empleo o por qué de verdad te gusta Erick? —, Me preguntó, le miré con curiosidad—, ¿Te gusta Erick? —Sabrina, sales en tres—, Dijo César en la puerta, miré de reojo para afirmar, él me dio una sonrisa—, Bien hecho, en el público Sabrina. —Gracias—, Le dije levantándome. —Mucha suerte, amiga—, Me dijo Ximena, abrazándome por los hombros, agradecí. Si algunas personas dijéramos lo que pensamos, seríamos un desastre, caminé hacía afuera, sin dejar de mirar por encima de mi hombro a Ximena, ella me agradaba, pero sentía que, no parecía estar muy contenta conmigo. Caminé hacía el escenario, tomando compostura y un poco de aire, a Erick le estaba yendo super bien. Era cómo si hubiera pasado nada, si aquello que le jodió con Danna, aquellas cosas, jamás existieran. Las luces cambiaron de colores, comencé a caminar hacía mi lugar, subiendo con ayuda de dos bailarines a una tarima alta, me habría negado un par de veces en hacer esto, pero, a pesar de todo, Erick ganaba. Las luces de él encendieron, la mía seguía apagada. —Le cuento a mis amigos, de la chica que conozco, tiene tantos desperfectos, o eso es lo que ellos piensan—, Me quedé perpleja, miré hacía César, quien parecía tan sorprendido como yo—, Hay rumores de nosotros, no decimos lo que pasamos, esa chica imperfecta, no sabrán nunca de detalles. Erick giró hacía mí, era la misma tonalidad de la canción, pero, habría modificado la letra. “—Continúa tu parte. Tal cual la escribiste” —, Me informó César, por el auricular. —Ella no sueña con historias, las cursi’ se la sabe, ha escuchado mil de veces, que todo lo que quema parte. La luz iluminó hacía mí, miré hacía él, quien me sonrió vagamente. —El fuego en la piel, las sirenas otra vez. Él chico es peligroso, dicen mis amigas una y otra vez. Dime la señal, la que de niños conocimos. Porque solo contigo cerca, es que no huelo al peligro. Me senté en la tarima, si Erick podía cambiar la coreografía y la canción, yo podría hacerlo también. —Buscas la seña, ¿Dime que es lo que querías? Si de día quieres héroes, en las noches los evitas, se encienden las señales, va un rumor nuevo otra vez, dicen que solo yo soy fuego, tu eres de papel. Si algo me preguntaba, era lo que pasaba por la cabeza de Erick, hasta hace un rato habríamos ensayado otra canción, ¿Cómo es que en un abrir y cerrar de ojos tenía otra historia? Se acercó a una de las bailarinas, girándola, miré cómo es que parecía sentirse entre todo el lugar, cómo si fuera aquello que más deseaba, en el público, no solo habría estado yo, sino que, entre lo lejos, en aquella tarima, mis ojos miraron los suyos, sabía que tarde o temprano la vería de nuevo. Sabía que tarde o temprano llegaría el día que aquella chica, llegaría a frente a mis ojos. Y que, mi cabeza confundida, cómo una estaba hasta hace unos minutos, no haría más que aumentar, ahí estaba, Danna. Sabía que Pablo era el amor para mí vida, cómo sabía que Danna era el amor para la vida de Erick. Sus ojos llegaron a ella, ahí supe, al ver sus ojos, que no habría algo más que él quisiera, que volver con ella. Quizá es buena idea… ¿No? Pero por alguna extraña razón, se sentía cómo un sabor amargo en mi boca… ERICK Cuando vi a Danna, me di cuenta que, no importaba con claridad cuando tiempo fuera el que pasará, ella tenía un poder sobre mí, lo supe con su llamada de ayer y, el verla hoy, entre el público, significo algo para mí. Pero aún no podía definir que era lo que me hacía sentir. Apenas estaba por terminar la canción, me acerqué a Sabrina, ella me miró y sonrió ligeramente, llegando a la nota alta. Pase mi mano por su rostro, para seguir la canción junto con ella, al final no me importaba si éramos un rumor, esta vez, tenía las cosas más claras que nunca. Ella se agachó un poco hacía mí, pase mi mano por su mejilla, ella sonrió. Apenas terminó la canción, Sabrina se levantó de la tarima, para bajar, le tome de la cintura para bajar, ella apenas llegó al piso. —¡Muchas gracias Nueva York! —, Agradecí, para posar mi mano por la cintura de Sabrina. Mis ojos cayeron de nuevo a Danna. F L A S H B A C K —Toma, tu primero—, Me dijo, sentándose frente a mí, fruncí las cejas ligeramente, para tomar las cosas entre manos. Droga, el rostro de Danna estaba alegre, pero también lucía un poco cansada, su piel pálida, lo estaba aún más de lo normal, las drogas estaban acabando con Danna, conmigo, no del mismo modo. —Creí que lo dejaríamos—, Dejé la jeringa encima de la mesa, para levantarme, caminando hacía la ventana—, ¿No es lo que me habrías pedido? ¿Qué dejáramos de hacer este tipo de cosas? —Sí, quería dejarlo. Pero, es cuándo mejor lo pasamos—, Me recordó, abriendo la botella de tequila, dándole un trago—, Cuándo todo el ruido del alrededor desaparece. —Pues sí—, Miré hacía la calle, afuera llovía con demasiada fuerza, ¿Cometíamos un error con esto? —Entonces, tú primero. Caminé hacía ella, para después mirar hacía donde se encontraba todo lo demás, podía ver que ella ya se encontraba bastante desgastada emocionalmente y físicamente, habían un par de marcas envolviendo su piel, pasábamos varias noches haciendo eso, escuchando música bastante fuerte, mientras que nos encontrábamos lo más lejos que podíamos por los demás, habría pensado en un par de ocasiones en ello, pero mencionarlo, me hacía sentir cómo es que mi estómago giraba un par de veces y las arcadas crecían dentro de mi interior. Siempre que hacíamos eso, podía ver su rostro completamente vacío, sus ojos se habrían apagado hacía un tiempo atrás, sus manos temblorosas le costaban demasiado mantener el control de todas las demás cosas que se encontraban en su alrededor. —Quiero, no hacerlo hoy—, Solté repentinamente, ella me miró cómo si le hubiera dicho lo peor del mundo—, Será después, Danna. —Lo haremos hoy—, Mencionó con un poco de ira, no dije absolutamente nada al respecto—, Ya, no seas cobarde Erick. —He dicho que no, Danna. —¿Es acaso que no me amas? F I N D E L F L A S H B A C K —¿Por qué lo hiciste? —, Pregunté, subiendo al auto, ella me miró repentinamente. —¿El que? —El letrero, la acción… No estaba en el contrato—, Mencionó con una ligera mueca. —Lo sé—, Quitó las mariposas de su cabello y me dio una pequeña sonrisa—, Yo lo pensé. —Sobre la canción, me gusta la que escribiste, es solo que…—, Pensó por un par de segundos, para tomar un poco de aire—, Por lo del rumor, lo que sucedió y todo eso, parecía ser buena idea. —Sí, lo sé—, Dijo con tranquilidad, dejando las mariposas en su regazo—, Ximena, ella… es tu amiga, ¿No es así? No me miró, parecía encontrarse un poco apenada de lo que estaba preguntando, asentí sin verle, para encender el auto, apenas lo hice, noté que ella dudaba de que era lo que quería decirle, junto con lo que decía en realidad. —Sí, ella es mí amiga. Desde hace un tiempo—, Le señalé, dando marcha al auto, mientras conducía por las calles de nuevo york podía ver cómo es que dentro de sus ojos se encontraban las dudas—, ¿Por qué lo preguntas? —No, sólo, ¿Confías en ella? —, Preguntó, a lo que nuevamente, asentí—, Bien… —¿Tu no? —No importa lo que yo piense, no es nada mío—, Mencionó con tranquilidad, a lo que fruncí vagamente las cejas—, Es tú amiga. —¿Porque suenan a celos…? —, Me mofé. Ella miró por encima de su hombro, detrás, en dirección a como Ximena subía al coche con Evan, sus cejas se fruncieron ligeramente, pero no dijo absolutamente nada. Se quedó callada. Miré a cómo es que ella subía al coche, Ximena. Ella era una buena amiga, al igual que Evan y, si sabía que podía confiar en alguien, en cualquier persona, serían en ellos, sabía que pasará lo que pasará, ellos siempre serían reales. *** Sabrina estaba recostada, mirando hacía el techo, parecía querer que la cama se la comiera, parecía querer escapar de aquí, aunque francamente, no sabía que era lo que ella quería hacer, ¿Huir? ¿Vivir? Sabrina siempre me habría parecido mera curiosidad. —¿Estás aburrida? —, Pregunté, sentándome a un lado de ella, sus ojos me siguieron por un par de segundos. —No, no lo suficiente—, Se mofó, para mirar hacía su celular—, Pero Candy cruz ya no esta de moda y me he pasado la mayor parte de los niveles ya. —¿Por qué no sales a explorar? ¿No es lo que más te gustaba hacer? Ella rodó los ojos y miró su i********:, de nuevo, no era casualidad ni novedad lo que encontraba en la pantalla de esta. —Porque recibí, otro de estos—, Enseño la pantalla en mi dirección. Había demasiadas notificaciones de lo mismo, una, tras otra, tras otra. —¿Crees en todo lo que las personas dicen de ti? —, Pregunté girando los ojos, ella se encogió de hombros—, Tu no eres Danna. —Exactamente, Erick—, Ella se levantó, para sentarse sobre sus rodillas—, Ellos de cierto modo, quieren a la pareja en donde ambos son buenos, yo soy la tonta chica buena, que para los medios junto para los demás, es aburrida. —Pero, eres buena para mí—, Le recordé, ella hizo una mueca, para mirar a su celular, con una ligera mueca—, ¿Qué? Elevó un poco la mirada hacía mí, pero terminó por negar, me confundía que en ocasiones no me dijera que era lo que pensaba, ¿Es que acaso se enfurecía de un día para otro? No lo entendía. —Es que…—, Avalentonada, tomo un poco de aire y presionó con fuerza las sabanas blancas de la cama—, Es eso, yo no quiero ser a quien escoges porque es bueno para ti, no soy un analgésico para el dolor, ni aquello que comes porque sabes que no te enfermas. —¿Entonces? —No lo sé…—, Sus cejas se fruncieron, se levantó de la cama y un resopló salió de sus labios con pesadez—, Se que esto es fingido, pero, es diferente. —Siempre es diferente—, Le dije, para encoger mis hombros—, Tu siempre eres diferente, la cosa es, que durante estos últimos años te esfuerzas en ser lo que todos quieren, que en ocasiones parece que es lo único que te importa. —Seamos honestos, Erick—, Ella me penetró con sus ojos eléctricos, para arquear una de sus cejas—, En la realidad, escogerías a Danna, no a mí. Ya lo hiciste una vez, ¡Pues así funciona en el mundo real! Hay chicas cómo Danna y chicas cómo yo, y las chicas cómo yo, son las que suelen no elegir. Le miré, notando que no había un rastro de tristeza en su rostro, pero parecía estar tan convencida de cada una de las palabras que dijo, en cierta parte, tenía razón, conocía a Sabrina, desde hace tiempo, pero quien me apantallo, fue Danna, pero no por las razones correctas, sino porque, era un adolescente puerto e inmaduro cuando yo le guste a Danna, era claro, que las cosas que yo hacía, era porque a mí me daba exactamente lo mismo. Conocí a Danna, casi al mismo tiempo que Pablo y Sabrina comenzaron a ser novios, así que, las cosas siempre fueron demasiado claras. Siempre lo eran. —Pero, hay algo en lo que te estás equivocando—, Le dije después de un par de segundos, a lo que sus cejas se fruncieron con confusión—, Yo no escogí a Danna, por ser un “tipo de chica” … Y aunque Danna habría sido una chica increíble, quizá a la única que habría amado de él modo honesto y sincero del cual solían decir las demás personas, no lo sabía. Por alguna razón, siempre había sobrepasado demasiado las cosas con respecto a Danna y respecto a Sabrina, siempre me parecieron personas diferentes, siempre me pregunté ¿Cómo es que podía gustarle a ambas chicas? —¿Tu por que te enamoraste de Danna?—, preguntó con tranquilidad. —Rebeldía. Quería que lo mismo que yo hacía alguien lo hiciera, ser rebelde me gustaba porque era romper las reglas—, Confesé a lo que ella asintió. Se dejó caer en la cama a lo que yo imite su acción—, ¿A ti por qué te gustaba Pablo? O gusta, no lo sé. Ella se quedó callada por un par de segundos, cómo si estuviera pensando en cada una de las cosas que fuera a decir, parecía querer decir las palabras correctas y apropiadas, ¿Pero cómo? —Ah, no lo sé—, Se quedó callada, sus ojos se miraron completamente confundidos, miró hacía el techo y suspiro—, Supongo que... Supongo que quería seguridad, él me transmitía esa seguridad. —¿Seguridad? Pero, no se trata de... —A lo que me refiero, es que—, Interrumpió, para encogerse de hombros—, Supongo que era más fácil saber, que el hecho de que nuestra relación tuviera tanta... Monotonía, no habría algún cambio fuerte, o algo que logrará llegar a confundirme. —¿Por qué te gustaría la monotonía Sabrina? Si eso es tan aburrido—, Le dije, girando mi cabeza en su dirección, ella chasqueo la lengua. —Porque... Cuando llevas una vida, cómo la que tenía, en donde en cualquier minuto Zoé enfermaba, teníamos que ir al hospital, las sorpresas, los colapsos, no tener nada seguro—, Sus ojos se cristalizaron un poco, cómo si las palabras conformé las decía fueran teniendo un peso dentro de ella—, Es bueno, o se siente mejor, tener un lugar al cuál podrás llegar, caer o sentir, donde, podrás sentirte a salvo, donde no habrá un giro de ciento ochenta grados que te ponga el mundo de cabeza. —¿Y en realidad estabas enamorada de Pablo?—, Me anime a preguntar, ella se levantó, quizá dándose cuenta de lo que estaba diciendo. Suponía que aún tenía algo con Pablo, que no podría haber finalizado las cosas de un día a otro, puesto que al final del día habrían sido demasiados años los que habría pasado junto con él, demasiado tiempo en donde él, aquel chico que en verdad, no podía tolerar, era lo único que podía hacerla sentir con ese toque de "paz", fingía, que para mí, parecía una completa locura, pero tenía sus toques de verdades, las personas suelen hacer ese tipo de cosas, ¡Todo el tiempo! Saber que, a pesar de que no sea amor, el poderse sentir seguras. —¿Por qué es que éstamos hablando de esto? No te agrada Pablo, no creo que sea algo que en realidad quieras saber—, Talla su rostro y camina hacía la ventana, con pesadez—, De lo que alguien llega a sentir o no, por él. —No, no me importa en realidad quien siente o no por él—, Le confesé, me miró de reojo, para después suspirar—, Pero, no te niego que me causa intriga el saber, que es lo que tu sientes en realidad, todo lo que pasa por tu cabeza. —¿Te importa lo que siento? —Sólo... ¿En realidad estás enamorada de Pablo? ¿Qué es lo que pasa por tu corazón? ¿Por tu cabeza? Ella soltó un suspiro pesado, camino hacía la cama de nuevo, miro sus manos—como si estás pudieran darle el sentido a lo que yo quiera saber—, para negar con tranquilidad, ¿Qué es lo que pasaba por su cabeza? ¿Por la mía? No lo entendía. Quizá, podía ver en sus ojos électricos, azules eléctricos, demasiadas emociones, tanto lo que quería decir, cómo lo que terminaba por salir de sus labios en realidad. Ella no lo sabía, quizá nunca nadie se lo habría dicho con claridad, pero ella era de cierto modo... diferente, cómo una mezcla de mil y un cosas que no era capaz de encontrar, por mucho que lo pensará, ella era un completo caos para mí, pero, de cierto modo estaba seguro, que las cosas eran iguales para ambos. —Lo que siento por Pablo...—, Alargó, mirando hacía el techo, jugando con ambas manos—, Quizá, siento que es algo que no se explicar, es solo algo que se siente en el pecho. —Pero... Te he escuchado tantas veces de amor—, Interferí, a lo que ella me miró con curiosidad—, Del modo en el que te has expresado antes del amor, no parece sentirse en las acciones que tomas, que mencionas. —No te entiendo Erick—, confesó, a lo que relamí mis labios, ¿Cómo podía decirle que en sus palabras podía escuchar que quería a Pablo? Pero en sus besos, no. Cada que nos besabamos podía sentir, cómo es que ella sentía algo, si pudiera elevarlo a un modo drámatico, podría decir, que, podía escuchar su corazón latiendo cómo fiera, esperando salir de su pecho, pidiendo piedad. —He escuchado tus canciones de amor, ¿Por qué pareces sentirte diferente a lo que crees que en realidad es el amor?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD