R u m o r e s

3014 Words
Solemos hacer actos de amor desinteresadamente, puesto que nos nace. Hacemos actos por amor. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el amor? CAPÍTULO 16 SABRINA La cabeza me dolía, me dolía demasiado. Sentía cómo es que esta me terminaría por explotar, ¿Era posible? No lo creía, pero, ¿Podía sentirse peor? Todos los recuerdos de anoche me taladraban la cabeza, abrí los ojos, achicando estos por la luz que se penetraba por las cortinas de la ventana, para sentir cómo una arcada cruzaba todo mi cuerpo, me levanté casi corriendo, para ir a vomitar al baño. ¿Eran las famosas resacas? No tenía ningún pensamiento en la cabeza, sólo sentía cómo es que el alcohol me habría jugado una bastante buena anoche, sentía todo tan mal, tan horrible. Tic, tac. Piensa, Sabrina, ¿Qué paso anoche? Apenas terminé de vaciar mi estómago en el váter, y me lavé la cara, miré en el espejo, sentí mi corazón presionando con demasiada fuerza, para sentir otra arcada, ¡Mierda! ¿De quién era esta puta camisa? Tallé mi rostro, ¿Cómo es que no me percaté que no estaba en mi habitación? Estaba en el hotel… Abrí la puerta con lentitud, notando cómo es que él se sentaba, mi corazón latía con demasiada fuerza, explotaría. ¿Qué me explotaría primero? ¿La cabeza o el corazón? Caminé hacía donde se encontraba mi celular, notando cómo es que él se giraba, mostrándome su cabello revoltoso por las sábanas, alzó las cejas y noté cómo es que una sonrisa burlona se encontraba en sus labios. —¿Tienes resaca? —, Su voz adormilada… Era ronca, podía ver su pecho desnudo, me giré mirando el techo. ¿¡Me acosté con Erick?! —No, bueno… sí—, Dije lentamente. Me senté en el borde de la cama, para mirar en su dirección—, Bueno… Es que, me parece curioso, ah… —Eres tan graciosa al despertar—, Espetó con burla, levantándose, tomando una camisa de por encima de una silla para colocársela—, ¿Estás bien? —¡Claro! ¡Super bien! —, Chille, nerviosa, tomando mi celular—, Ah, Solo, ¡Mera duda! ¿Qué hago aquí? Una carcajada salió de los labios de Erick, se acercó a mí para sujetar mi rostro en sus manos, mi corazón latía cómo un taladro, miré a sus ojos, una sonrisa pura estaba en sus labios, nunca lo habría visto sonreír de ese modo, ¿Qué habría pasado? —¿Olvidaste todo? —, Preguntó, poniendo un mechón suelto detrás de mi oreja, asentí vagamente—, Interesante. —Ajá, sí. ¿Qué paso ayer? —, Interrogué, a lo que él soltó otra risa. ¿Desde cuándo Erick reía tanto? —¿Por qué lo preguntas? Es acaso porque… ¿Estás en mi habitación? ¿Con mi camisa? —, Su voz ronca inundo mis oídos, paso su mano a mi mentón—, ¿Por qué lo preguntas Sabrina? Retrocedí, para bajar rápidamente de aquella cama tan alta, no podía haber tenido sexo con Erick, ¡Jamás tendría sexo con Erick! —No, no, no. Nada, ¡Simple duda! —, Chille, a lo que él sonrió ligeramente—, Y-yo… —Ven, vamos a desayunar—, Dijo tomando mi mano. Negué—, ¿Qué? —Estoy en camisa y…—, Recalqué, para sentarme de nuevo en el borde de la cama—, Y no es mía. —Anda, te ves jodidamente bien, No seas cobarde. —No soy cobarde es solo que… No saldré así—. Repetí, tomando mi cabello, para colocarlo por mi hombro—, Me juzgarán. —Bien, ponte pantalones, lo que quieras—, Dijo, mirando su celular—, Pero, quédate la camiseta. Rodé los ojos, para ir hacía mi habitación, entré a lo que pensé en su camiseta, apenas cerré l puerta, tomé la tela entre mis dedos para olerla vagamente, tenía tan marcado el aroma de su perfume, le complacería, de verdad quería saber que era lo que habría pasado ayer. Es gracioso, tener su camiseta… Haber dormido con él. Sí, yo me enamoré, primero. ¿Podría ser que los sentimientos dentro de mi pecho nacieran de nuevo? F L A S H B A C K Erick Parker, ¿Cómo es que tenía a Erick Parker a un par de centímetros de mí? ¿Cómo es que aquel chico podía encontrarse simplemente ahí y verse tan bien? Podía ver con atención su cabello despeinado y su rostro lleno de seriedad, nunca reía. —Erick, ¿Por qué no subes a tu habitación con Sabrina? Hay algo de lo que tenemos que hablar los adultos—, Sugirió dulcemente su madre, posándose detrás de mí, acomodando mi cabello—, Anden. Erick rodó los ojos, se levantó, le miré por un par de segundos, la mamá de Erick dio un par de palmadas en mis hombros, a lo que me levanté. Fui detrás de él, con el corazón latiéndome cómo un tambor, podía escucharlo en mis orejas, subimos las escaleras, él en completo silencio, relamí mis labios apenas entramos a la habitación, él se sentó en la silla de su escritorio, yo me quedé parada en el marco de la puerta. —Es l-linda tu habitación—, Dije con las mejillas enrojecidas, él me miró con desdén—, Ah… —Puedes pasar, ¿Sí lo sabías? —, Se giró a ver su computador, dejándome ahí. —¿Aún no has pensado si quisieras si empezar con todo eso? Lo de la música. —Necesito una primera canción para ello, no se me ocurre ninguna letra—, Dijo con desdén—, Así que… No quiero hacer covers, quiero empezar de golpe. —Entiendo…—. Alargué con una mueca, para caminar hacía donde se encontraba la ventana. Aparte la cortina para ver a mamá, la madre de Erick la consolaba, mientras que el rostro de su padre estaba lleno de emociones de desagrado. Desde la muerte de papá—que fue hace un par de semanas—no se esforzaba en disimularlo, él único que le agradaba de nuestra familia parecía ser él, o quizá era, que nos estábamos yendo a la quiebra total. —Es de mala educación espiar a las personas—, Mencionó Erick, posando sus manos por encima de mis hombros, a lo que terminé por sobresaltarme—, ¿Lo sabías? —¿Crees que sea algo malo? —, Le pregunté, con la voz ronca, intentando disimular mi tristeza—, Es decir… —No seas llorona. No será nada—, Me soltó. Para girarme—, Así que no seas metiche. Rodé los ojos, me tomó del brazo apenas iba a salir de ahí, frenando mi andar de un modo completamente brusco. Le miré con los ojos abiertos a par, él pareció verme con dudas, miré hacía sus labios y el me soltó bruscamente. —Perdedora. Por alguna razón, cuando el camino por un lado de mí, pensé en que habría amado robarle un beso, beso… ¿No dicen que ladrón que roba ladrón tiene cien años de perdón? Él salió cómo bala de la habitación, me quedé estática, ¿Eran sus lindos ojos los que me cautivaban de ese modo? F I N D E L F L A S H B A C K —Me parece, que tu tenías que decirme algo—, Dije sentándome en la silla, a lo que él rodo los ojos—, ¿Qué? —Todo a su tiempo. Tienes que desayunar y bajarte esa resaca—, Dijo mirando hacía su celular, sus cejas se fruncieron. —¿Sucede algo? Me miró, más no dijo nada, apagó su celular y me miró de nuevo, pensé en ello, en la aparición de Danna, aquel apodo, princesa, ¿Era acaso que la chica habría vuelto? Tomé aire de nuevo, para ver hacía otra parte. Erick pidió café y chilaquiles picosos para ambos, diciendo que podía ayudarme a bajar avión. Una linda chica nos trajo las cosas, Erick se comportaba de un modo completamente amable conmigo, ¿Por qué lo hacía? No quería pensar en ello cómo una reacción positiva hacía mí, porque… Porque eso era demasiado que procesar. —Fue divertido verte así, parecías sentirte bien—, Alagó, solté una risa seca. —Me sentía bien en ese momento, hasta que desperté, vomitando—, Le señalé a lo que soltó una risa—, Me la pase bien, te lo agradezco. —Sabes, antes… Cuándo éramos más pequeños y quizá en algunas ocasiones… Pensaba que eras una bruta—, Me dijo, alcé las cejas. Tomé la taza y bebí lentamente de esta, intentando disimular mi desconcierto—, Pero… Eres, eres diferente… —¿Diferente? F L A S H B A C K —¡Anda! ¡Será divertido Erick! —, Le dije sonriendo, jugando entre mis manos con aquel globo de agua, el rodó los ojos con desdén—, Eres un aguafiestas. —Y tu eres una bruta—, Me dijo con molestia, a lo que solté una risa seca—. ¿Qué no vas a madurar jamás? —No seas un tonto, ¡Sólo es un tonto juego! —¡Eres una rara Sabrina! —No soy rara, soy…—, Pause por un par de segundos, quizá si era rara—, Quizá, ¿Diferente? Caminé hacía él, para pasarme el globo de agua de una mano a otra, el rodó los ojos, y me tomó la muñeca y tomó el globo de agua. —¿Cuál es el punto de esto? ¿Mojarnos? —Divertirnos, ¿Conoces esa palabra Erick? —, Ladeé la cabeza y di un paso hacía adelante—, O es que eres una gallina, solo escucho cacareos. —Sabrina—, Me advirtió, me coloqué de puntas, para encararle. —Ga-lli-na—, Le seguí. Me alzó de un modo que me desconcertó, sus manos sujetaban mis muslos firmemente, se acercó al borde de su piscina. —¿Soy una gallina Sabrina? —¡Ey, espera! —, Grité, el se burló, podía sentir las vibraciones de su pecho ante su risa—, ¡Erick! —¿Yo soy la gallina Sabrina? —¡Para! Antes de si quiera poder reaccionar ante las cosas que debían de pasar, el me tiró a la alberca. —¡No se nadar! —, Grite asustada, antes de llegar a hacer contacto con el agua. F I N D E L F L A S H B A C K —No lo sé, es divertido verte actuar de un modo, a la verdadera tú—, Me dijo con tranquilidad. Por alguna razón, ¿Qué habría pasado la noche anterior? Esas partes las dudaba, pero, sentía cómo si algo dentro de mí se hubiera removido de un modo impresionante. Era cómo si todo se hubiera removido, algo hubiera regresado. No hablaba del amor, ¡No me enamoraría de nuevo de Erick! Pero, ¿Por qué recordaba cuando éramos niños? ¿Por qué recordaba años pasados con Erick? —Ayer, hicimos una competencia, ¿Lo recuerdas? —, Me dijo, bebiendo de su café, asentí lentamente—, ¿Recuerdas que perdiste? —Sí, pero no recuerdo mucho después de eso, o quizá recuerdo muy pocas cosas, bebí demasiado—, Confesé, él asintió—, Apostamos, ¿No? Quería ganar, porque quería finalizar el contrato, él habría dicho que podría pedir cualquier cosa que quisiera, pero, perdí. —Sí, así que tienes una deuda pendiente conmigo, Sabrina—, Me recordó, a lo que asentí. —¿Por qué desperté en tu habitación? ¿Con tu camiseta? —, Pregunté, a lo que él aparto la mirada y, a pesar de que intentaba esconder su rostro detrás de aquella taza humeante de café, podía ver su sonrisa burlona—, ¿Erick? —La idea de si tuvimos sexo te carcome la cabeza, ¿Cierto? —, Dijo con egocentrismo, mis mejillas se colorearon de carmesí—, Enloquecerás. —Erick, sólo dímelo. —Te digo que acabes de desayunar—, Señaló con su tenedor mi plato—, Tengo que ir a mi ensayo, quiero que estés ahí. —Tengo que, ensayaremos la canción—, Le recordé, a lo que rodo los ojos—, Supongo que estaré detrás de los escenarios un rato, no lo sé. —Sabrina, cuando escribiste la canción, cuando se hablo de todo eso… ¿Alguna vez tu estuviste enamorada de mí? —¿Enamorada de ti…? ERICK Ella no podía saberlo, ¿Cómo podría si quiera recordarlo? Pero no podía negar, que verla de ese modo, habría sido bastante cómico, cuando ella despertó, pude sentir cómo se levanto de la cama con velocidad, la vi cómo si se encontrará mareada aún, tambaleándose de lado a lado, sujetándose de sobre las paredes para no caer. Evan se burlaba de mí, porque Sabrina habría estado detrás de mí durante un tiempo, “Le gustas a Sabrina, la chica loca, desde el jardín de niños”, si bien habría considerado en muchas ocasiones que ella estaba loca, pero, por alguna razón, esta vez, no lo pensaba de modo despectivo, sino, agradable. —Ajá, Evan lo mencionó un par de veces cuando éramos adolescentes. Yo sabía que le gustaba a Sabrina Donnut, nunca tuve la menor duda de que eso fuera posible. —No deberíamos de hablar de eso—, Carraspeo, para seguir comiendo—, De verdad, tenías razón, es delicioso comer esto después de beber Desayunamos de un modo tranquilo. ¿Qué que paso ayer? La respuesta, era sencilla para mí, todo un lío para ella. Nos adentramos a mi habitación—besándonos—como si la vida dependiera de ello, ella hablaba hasta por los codos y seguimos bebiendo, pedí servicio a la habitación, ella saltaba en la cama y cantaba desafinadamente, emocionada. Cayó de la cama y me sorprendió bastante que no se abriera la boca, el mal fortunio siempre la perseguía, pero de un modo bastante cómico, siempre resultaba siendo algo gracioso. —¿Hice algo vergonzoso anoche? Ella terminó vomitando, el alcohol sobrepaso sus límites, corrió al baño, sujetándose con fuerza del váter, supongo que sentía que el mundo le daba vueltas. Y cuando creí que estaba mejor, su vestido se lleno de vómito, asqueroso. Ella se termino colocando una de mis camisas, la cuide toda la noche, puesto que no paraba de levantarse al baño a vomitar. —Nada que no haga la primera borrachera—, Le dije apenas terminé mi comida. —Hice el ridículo—, Escondió su rostro entre sus manos—, Ay, no… —¿Te sorprende? Siempre, terminas llamando la atención. F L A S H B A C K —¡Erick! ¡Anda! ¡¿Sí!? —, Brincó emocionada, haciendo que sus rulos rubios taparan todo su rostro—, ¡Anda! Le ignoré, ¿Cómo es que podía estar ahí y ser la niña más enfadosa del mundo? Sus manos tomaron su cabello, para terminar por sujetarlo en una coleta alta. Yo no la escogí, si no que Evan, ella me miraba con cierto recelo. Comenzamos a jugar, pasando la pelota, mientras corríamos, estábamos jugando fútbol, ella era malísima en ello, pero le encantaba estar cerca de mí la mayor parte del tiempo, era cómo si fuera así que llamaría mi atención. Sabrina siempre miraba hacía mí, con sus enormes ojos analizando cada una de las acciones que yo hacía, ella parecía estar emocionada de mi cercanía y, por mucho que lo intentará ella no notaba, que lo único que yo quería hacer, era alejarme de ella. Pateo con fuerza el balón, su rostro pareció ser un imán de este, puesto que este impacto en su rostro, haciendo que ella cayera hacía atrás, directo al lodo. —¡Sabrina! —, Gritó Sergio, corriendo hacía ella. Sabrina estaba llena de lodo, sin levantarse del suelo. —Se que quieres a todas las chicas a tus pies, pero, ¿No es demasiado esto? —, Se mofó Evan, palmeando mi hombro, para correr por el prado, hasta llegar con Sabrina—, ¿Estás bien? Me quedé ahí, parado, cómo idiota, mirando cómo un tumulto de niños la rodeaban, preguntando si se sentía bien, ella se sentó, para sujetar su nariz, a lo que noté que se salía sangre de ella. F I N D E L F L A S H B A C K Después de un rato, terminamos por regresar a nuestras habitaciones del hotel, para ir hacía donde ensayaríamos un par de canciones, Sabrina seguía insistiendo que era lo que habría pasado ayer, podría decírselo, pero me resultaba bastante cómico el poder ver cómo es que su rostro se llenaba de confusión, cómo es que quería saber que era lo que estaba sucediendo, y a pesar de que no se lo dije, ella se carcomía la cabeza, entramos al lugar, me llamo la atención que todos estaban vueltos locos, cómo si algo malo hubiera pasado en los últimos minutos, la última hora. Así que, no fue una sorpresa lo suficientemente grande el ver a César exaltado en una llamada, mientras que Ximena miraba el celular con receló, frustración, cómo si todo esto, fuera un desastre, apenas sus ojos nos miraron, ella parecío enfurecerse aún más, si es que eso podía ser posible. —Tardaron demasiado, ¿¡En dónde estaban!? —, Gritó Ximena, alterada, mientras que César hacía un par de llamadas—, ¿Es acaso que están idiotas? —¿Perdona? —, Preguntó Sabrina. Ximena la jalo del brazo, haciendo que ella se sobresaltará. —¿No han visto Twitter? Filtraron una conversación, donde todos hacen a la alusión de que su noviazgo, es un contrato. —¿Qué?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD