d a n n a

2905 Words
Siempre he pensado en los colores, los nuevos horizontes y el cómo todo esto podía cambiar el rumbo de nuestras vidas. Siempre vivimos en nuestra burbuja, en los lugares donde nos encontramos seguros, ¿Se han preguntado cómo sería nuestra vida si salimos de esa burbuja? ¿Si la burbuja explota? CAPÍTULO 15 SABRINA Si lo pensaba con claridad, esto podía sentirse con demasiadas dudas y curiosidades dentro de mí. Pensaba demasiado en ello, en las cosas que habría dicho Erick, apenas entramos me di cuenta que era un antro, habríamos subido unas escaleras eléctricas y mientras eso sucedía, Evan, Erick y Ximena reían, con bromas y chistes que ellos soltaban, sonreía e intentaba seguirles el juego, pero estaba demasiado oxidada en los hechos de poder reconocer cómo se hacían las amistades. Erick habría prometido que seríamos amigos está noche, nada de relaciones fingidas, nada de gritos ni peleas. Apenas entramos al lugar, Erick le dijo dios sabe que al mesero y esté asintió con una enorme sonrisa. —Ven, Sabrina. Por favor —, Me pidió Ximena, la acompañé al baño —, Me sorprende que aceptarás venir. —Venimos cómo amigos. —No me refiero a eso. Siempre te has negado a cualquier cosa parecida, ibas a las fiestas de tu ex, cómo me contaste, pero… ¿Beberás? —Nunca he bebido más de dos copas. Se que lo haré bien, sólo me tomaré dos copas. —Eso podrá funcionarte con Pablo, pero él no es Pablo. —Se que él no es Pablo —, Le dije con una sonrisa divertida acomodando mi cabello —, Sólo quiero intentar algo nuevo, ver que sale de aquí. —¿Te digo algo acá entre chicas? —, Dijo con una sonrisa divertida, aplicando el labial en sus labios —, Terminarás enamorada de Erick. —No es el momento de hablar de esto, estamos en público. Alguien podría escucharlo —, Dije acomodando los broches —, Ven, regresemos a con los chicos. —Sabes, tú y Erick hacen bonita pareja. —Cuando tenía… Bueno, más chica, pensaba lo mismo. Me enamoré de Erick de niña y creía que estaríamos juntos en algún momento. —Pues se te cumplió, ¿No es así? Rodé los ojos, pero, a pesar de que en cierto modo tenía razón, había terminado estando con el chico que quería, no pensé en ello más y terminamos por salir del baño, caminando hacía la mesa, habría solicitado una mesa VIP, donde no muchas personas pudieran llegar con nosotros, por privacidad. Apenas llegué, en la mesa se encontraba Erick hablando con Evan, quien portaba una enorme sonrisa de oreja a oreja, le dijo algo y el giró en mi dirección, no paso demasiado tiempo cuando un mesero llego, con un par de tragos. —¿Cuántas bebidas has probado en tu vida? —, Me preguntó en mi oído, con su mano en mi cintura. —No lo sé. Pocas —, Le confesé a lo que asintió —, Prueba esta. ¿Por qué Erick Parker estaba siendo amable conmigo? ERICK Nuevos horizontes. Supongo que las personas tenemos nuestra vida de cierto modo planeada, con las rutinas, los mismos deseos. Las mismas metas. Por alguna razón, Sabrina era un enigma, ¿Qué había detrás de la chica buena? Ahora decía groserías y explotaba constantemente, ¿La estaba llevando al límite? Seguramente. —Anda, bebe —, Le dije con una sonrisa llena de burla —, ¿Tienes miedo? —No —, Tomó el vaso entre sus manos, para darle un trago y hacer una ligera mueca —, Vodka, ¿No? —Parece que si eres conocedora del alcohol —, Me mofé tomando mi vaso, ella sonrió ligeramente —, Creí que nunca bebías. —Lo evito —, Le dio otro trago y una sonrisa burlona salió de sus labios —, Nunca me he puesto borracha, no por completo. Quizá lo máximo que he logrado es sentirme un poco mareada, pero no a cómo suelen decir que es una borrachera. —Aquí, saldrás de tu zona de confort, ¿Esta bien? Quizá el hecho de que le preguntará fue lo que le sorprendió, ella encogió los hombros y le dio otro trago a su bebida. Mi celular vibro. Miré este por un par de segundos, para notar que tenía una llamada entrante de Danna, quizá ella también habría cambiado, quizá ella también estaba lista para regresar al mundo. A los reflectores. —Ahora vengo —, Le dije en el oído a Sabrina, quien asintió, bebiendo de su vaso. Parecía curiosa de las bebidas, quizá con un poco de gracia cuando regresará ella estaría ya ebria, llegué al balcón, para poder atender la llamada. —¿Qué paso? —Creí que no contestarías —, Su voz se encontraba entre cortada —, ¿Estás ocupado? Miré hacía el bar, en donde se encontraba Sabrina, riendo con Evan, mientras chocaba su vaso con el de ella. Parecía morderse la lengua, a Sabrina no le agradaba Evan, no desde que dijo que su hermana y abuela tenían… —Un poco, ¿Qué sucede Danna? —Ya paso el desastre… Podemos volver, ¿No es así? Es obvio que lo que esa chica, la rubia tonta… —No es tonta, no la llames así. —Cómo sea… Es obvio que ella no es tu tipo, y yo… Siempre fuimos tu y yo. Regresar con Danna, ¿Podría regresar con Danna? En realidad, no lo habría pensado completamente, pensaba que hacerlo sería un poco… Jugar con fuego. —¿Qué dices? —Hablo de volver. SABRINA Un par de tragos. Se necesita un par de tragos para que la cabeza haga un lío con el alcohol, que dejes de pensar con claridad, pero sabía, que todo esto era de un modo interesante. Relamí mis labios y solté una risa torpe, mientras bailaba con Ximena, mientras íbamos bajando, me di cuenta, que me alegraba de haber accedido. Erick habría desaparecido hacía un par de minutos, quizá una media hora —cómo mínimo —, podía pensar en ello, cómo algo negativo, pero no lo hice, al final, ¿No era acaso que esto así funcionaba? Bebí más tragos de los que pude contar pasados de unos minutos, sentía cómo mi lengua comenzaba a entumirse. —¡Shot! —, Grito Ximena, entregándome un caballito en mis manos, lo tomé con una ligera sonrisa —, ¡Hasta el fondo! Mi caballito se estrello con el suyo, me sobresalte cuando sentí su mano rodear mi cintura, me gire un poco encontrándome con Erick, quien tenía la mirada seria y por mucho que intentará parecer sereno, podía notar cierto toque de molestia en su mirar. —¿Estás ebria ya? —Para nada—, Le dije, para beber del caballito. —Ven, anda—, Me dijo tomando mi mano, entrelazando sus dedos con los míos—, Esto te va a encantar. No me solté, pero me quedé confundida por un par de segundos cuando sentí cómo es que me sujetaba, lo hacía con seguridad, sin titubear, le seguí el andar, para llegar a la barra, en donde el bartender le sonrió a Erick. —¡Pero que sorpresa! Tenemos a la feliz pareja aquí—, Se mofó el chico, miré de reojo a Erick—, ¿Qué te daremos? —¿Te gustan las competencias princesa? —, Me dijo con burla, le miré con los ojos abiertos a par—, La gente divertida lo hace. Le miré con los ojos entrecerrados y una enorme mueca, un poco más marcada de lo que quisiera, le sonreí y di un paso hacía él. —¿Esto es un reto? —¿Le temes a ellos? —Sorpréndeme, Erick. Le dijo algo en el oído al bartender. Quién le miro con una sonrisa y arqueo la ceja, el chico comenzó a sacar caballitos, dejando estos en hileras separadas, lleno estos, para después pasar dos botellas a dos meseros. —La cosa es, que en este bar en específico, hay un reto—, Me dijo en el oído Erick, mi piel se erizó un poco ante su aliento chocando en mi oído—, Ellos ponen de reto, que quien pierda se sube a la tarima a bailar, pero hemos quitado eso, porque eres una niña buena. —Buena—, Reí, posando mis manos en su pecho, intentando alcanzar su rostro, para que me escuchará por sobre la música—, ¿Sigues creyendo que eres el chico malo? —Creo, que tengo la capacidad de vencerte, cómo siempre, princesa—, Dijo en mi oído, fruncí las cejas. —Nunca me habías llamado así—, Le dije con confusión. Me hacía sentir, cómo si hubiera estado hablando con… Con Danna. —Sólo me nació, ¿Aceptas el reto? —¿Sólo es beber el alcohol? —Pero, si te gano, te pediré una cosa. Nada malo—, Dijo a lo que le miré atenta—, Y si ganas, tienes la posibilidad, de pedirme cualquier cosa, no importa el tamaño, ni la magnitud… Terminar el contrato. —Bien, aceptó tu reto—, Alce el mentón, para apoyarme en la barra, mirando al chico—, ¿De que trata esto? —Se llama, 777 Tienen que tomarse los shots, todos, en el orden que empieza la hilera. Apenas terminen darán siete giros y tendrán que beber 7 segundos —¿Qué? ERICK Este reto, cada que venía a Nueva York lo hacía, era buenísimo en este, por ello lo habría propuesto, quería confirmar o negar la existencia de un sentimiento cercano a algo sobre Sabrina, no podía gustarme, era una bruta. —Es demasiado alcohol—, Me dijo en un susurró Sabrina, girándose a mí—, Nunca he bebido tanto alcohol. —Entonces, eres una gallina—, Me burle. A lo que ella abrió los ojos a par bastante sorprendida, para regresar a ver todo el alcohol, sus ojos me miraron con demasiada sorpresa—, Gallina. —Yo no soy una gallina—, Me retó, con molestia—, Adelante. La atención llegó a nosotros, cuando el conteo comenzó, para comenzar a beber, podía ver el rostro nervioso de Sabrina, apenas llegó el momento, ambos comenzamos a beber, le di un poco de ventaja, puesto que no quería que ella sospechará, que habría hecho esto un par de veces antes. Apenas terminé el séptimo shot, miré en dirección de Sabrina, quien iba por el quinto, haciendo un par de muecas, giré las siete veces y Sabrina comenzó a hacer lo mismo, cuando ella iba por la quinta, yo iba por el segundo dos con la botella, ella bebió cuatro segundos, apenas terminé, sonriéndole con burla. —Tal parece que te he ganado, princesa—, Le dije acercándome a ella, quien tenía las cejas ligeramente fruncidas. —Esto si me va a embriagar—, Jadeo, sujetando su rostro, intentando mantener la compostura—, Diablos, debí decir que no. —¿Quieres irte? —¿Eso es lo que hacen las personas normales? —, Preguntó, tambaleándose un poco, sonreí con diversión. —Pues son las dos de la mañana, podríamos ir a comer algo, para que bajes avión—, Le dije, ella frunció las cejas—, ¿Qué? —No quiero irme—, Dijo para sonreírme—, aun no. Ella se acercó al chico y le pidió un trago, alcé ambas cejas pero no dije nada. Seguí bebiendo, junto con ella, pero esta vez un poco menos, quería saber que era lo que pasaba por la cabeza de Sabrina. Bailamos toda la noche, ella más que yo, Bebió demasiado y durante un tiempo pude notar cómo es que ella parecía haber salido de su campo de concentración, de su lío. Dieron las 3:30 y le pedí que nos fuéramos, puesto que mañana quería que ella me acompañará a mi concierto, por alguna razón a pesar de saber que tenía que estar ahí por la canción que habría escrito para mi álbum. Eran dos canciones, uno para el de ella y otro para el mío, esta mañana ensayamos el del mío. Apenas salimos noté cómo ella tiritaba del frío, sujetando con fuerza sus brazos, me saque la chaqueta y se la coloque por los hombros. —Tienes que bajar avión—, le repetí. —Gracioso, fue lo mismo que me dijo un chico dentro—, hipea, para reir—, me ofreció coca. Abrí los ojos a par, para verle, notando que se veía tranquila, le frene sujetando sus brazos, a lo que ella me miró con bastante sorpresa. —¿Qué? —No la consumiste, ¿Verdad?—, ella tiró de su cabeza hacia atrás y soltó una risa—, ¡Hey! ¿Lo consumiste? Sus ojos me miraron con diversión y una risa salía de sus labios, le tome del rostro y noté como estos se achicaban por la sonrisa de sus labios. Miré sus labios. Era preciosa, pequeña, preciosa y extraña. ¡Maldición! Era una bruta. No podía gustarme. —Averigualo—, Se rió, para mirar a mis labios—, Te toca investigar chico bonito. —¿Chico bonito?—, le solté, ella rió escondiendo su sonrisa entre sus manos—, ¿Qué te pasa? —Nada—, enfatizó para mirar hacía el cielo—, Estoy feliz, ¡Estoy feliz! —Es que no te entiendo Sabrina. Ella miró hacía mí, y después sonrió, de un modo dulce, para abrazarme, me quedé sorprendido, detuve mis manos en ella, regresandole el abrazo vagamente. —Nunca me había divertido tanto—, confesó—, no como una chica normal... Gracias Erick. De un modo—u otro—eso era lo que quería hacer. Ella se separó de mí y miró hacía el cielo, para después a mi de nuevo, comenzó a bailar ligeramente, a lo que le miré con confusión. —¿Qué haces? —Baila, ¿Sí?—, pidió a lo que frunci las cejas—, Vamos, no seas aburrido. Le seguí el juego por un par de segundos, a lo que ella sonrió, por un par de segundos pensé en lo que me dijo, lo que era sentir estar enamorado. No lo entendía. Resultaba demasiado difícil. Ella se detuvo y me miró, para acercarse a mí. —¿Por qué no podemos ser así todo el tiempo? —Así... ¿Cómo?—, Pregunté a lo que ella encogió sus hombros. —Así, sin ser enemigos... Ni parecer que nos odiamos, solo ser... Nosotros. —Supongo que somos polos opuestos, no lo sé—, dije acomodando su cabello—, Sobre la coca... ¿La consumiste? —No—, Chasqueo su lengua—, Es divertido esto de... Locura, pero... Salvaje, eso no soy. Le sonreí ligeramente, tome su rostro entre mis manos y le besé, ella me siguió el beso casi instantáneamente. La atraje hacia mi y pensé por un par de segundos en ello, apenas nos separamos ella frunció las cejas. —Ay, no—, dijo para abrir los ojos a par. —¿Te arrepientes de besarme?—, Pregunté herido, ella nego—, ¿Entonces...? —Dejamos a Ximena. —Inocente, tan inocente—, Pase mi mano por su hombro para comenzar a caminar—, de no venir yo, harías mal tercio. —¿Qué dices? —Irán a coger—, sus mejillas se colorearon de rojo—, Así que... Supongo que le ha de alegrar que la dejarás. —Ay dios—, balbuceo Sabrina tapando sus oidos—, no tenias que decir eso. —¿Tu no lo haces? —¿Él que?—, Indagó, pasando sus yemas de los dedos por las paredes. Miré por un segundo mi alrededor, las calles vacías, sin multitudes, solo éramos dos chicos caminando por las calles de Nueva York, un poco ebrios, bueno... Sabrina si estaba ebria, viviendo. Como personas normales. —El tener sexo. —Eres un sucio—, dijo soltandose de mi—, Ya, no preguntes eso. cuando llegamos al hotel, en el elevador ella miraba hacia sus manos, con el rostro completamente concentrado, estaba ebria y comenzaba a pensar que más de lo que admitía. —¿Estás bien? —Ah, si—, bajo su mano y me miró—, ¿Por qué me besaste? —Porque estabas mirando mis labios—, me escude, tomando su mano para ambos salir del elevador—, ¿No? —Erick sabes a lo que me refiero—, me dijo rodando los ojos. Esa acción estaba de nuevo ahí. Esta vez, no lo pensé, la encerré de un modo brusco en la pared, para besarle, ella jadeo sorprendida, le tomé de las muñecas y le coloque sobre encima de su cabeza, para besarle de un modo hambriento, pasé mi mano libre por su cintura y la atraje a mi. Entre el beso, abrí la habitación y ambos entramos, la intensidad del beso solo aumento, y con nosotros todo lo demás. Le sujete de las piernas y la alcé, ella estaba hambrienta. Al igual que yo.
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