U n a C h i c a M a s

1633 Words
CAPÍTULO 3 ¿Cómo te recuperas del dolor de un corazón roto? La respuesta… No la sé. Tomé de la copa de vino, mirando a través de la copa, para hacer una ligera mueca un poco marcada, las personas aquí eran cómo las demás, era cómo ir a beber a un bar, no los conocías, pero eran personas, sólo que aquí todos eran personas famosas, miré al reloj, notando que eran las 11:39, Pablo me mataría, relamí mi labio y miré hacía las demás personas, habría conocido ya a algunas y todos me trataban de modo cortes. Noté que él estaba con Lana, Cory y Zack, pase mis manos por el vestido blanco y tomé mi bolso ligeramente para pedir un Uber, directo a la locación en donde me habría dicho Pablo, me enderecé y camine al tocador, siempre habría querido ser una cantante, pero mi vida personal se esta haciendo de un modo bajo, era mi vida personal y el éxito laboral. El Uber llegó, camine con pasos cautelosos a la entrada, para subir, los ojos del hombre me miraron con curiosidad. Más no me dijo absolutamente nada, tomé la liga de mi cabello y me la saqué, intentando acomodar mi cabello. —Eres una chica muy guapa—, Me elogió, sonreí ligeramente, más no dije nada—, ¿Te lo habían dicho antes? —Gracias—, Dije, para mirar mi celular—, Ah, no estás siguiendo la ruta del… —Eres demasiado tierna, cómo sexy—, Siguió, su conducir era un poco más brusco, mi respiración se comenzó a agitar—, Me pregunto que es lo que podrías hacer con… —Por favor, para—, Le dije incomoda, intentando calmarme, me estaba poniendo de los nervios. Se estaciono y se inclino hacía atrás, sentí el miedo creciente en mi pecho cuando me arrincono, le intentaba alejar, pero no negaré que me era demasiado complicado de por sí. Sus manos tocaban mi cuerpo, sus manos intentaban demostrarme de un modo completamente brusco que yo no tenía opción. —Eres tan guapa, tan… —¡Para! ¡Por favor para! —, Grite aterrada, cuando su mano comenzó a sujetar con demasiada fuerza mi cabello y con la otra intentaba sacar mi ropa de un modo brusco—, ¡Suéltame! Le golpeé, para bajar de un modo veloz de aquel coche, no miré hacía atrás, comencé a correr con aquellos zapatos de plataforma, lo más rápido que pude, antes de que pensará en cualquier cosa, mis ojos se habrían nublado por completo, me sentía una nulidad, me sentía mal, pero de un modo era esto más que doloroso, quería saber que esto no dolería, pero de un modo lo hacía. Mi mente intentaba calmarse, pero no podía hacerlo, era cómo si mil y un palabras resonaran de manera brusca en mi cabeza impidiendo que pudiera calmarme, sentí cómo mi celular comenzaba a vibrar, una llamada entrante llego. —¿En dónde estás Sabrina? —, Preguntó Erick, un poco cansado. —A-ah, y-yo no lo sé—, Dije mirando hacía los edificios, limpiando las lágrimas que salían de mi rostro—, Quería pasar a f-felicitar a Pablo y pedí un Uber… Me quedé callada, pensando en que es lo que podría decirle, seguramente le daba exactamente lo mismo. —¿Intento hacerte algo? —, Dijo en tono ligeramente molesto, afirme en un sonido nasal, intentando recobrar mi respiración—, Mándame tu ubicación, iré por ti. Apenas lo dijo, colgó, por alguna razón, lo hice, me recargué en la pared de uno de los edificios sujetando el vestido, de la parte de los costados, le habría roto ligeramente. Las lagrimas no dejaban de salir de mis ojos, intentaba calmarme, pero me resultaba demasiado difícil, Erick no tardo en llegar, se estacionó frente a mí y sus ojos me miraron con pena, se bajo y me miró, para sacarse el saco, colocándomelo sobre los hombros. —¿Logro hacerte algo? —, Pregunto, alzando ligeramente mi mentón, negué ligeramente—, ¿Estás bien? —Sólo estoy asustada—, Susurré para apartar la mirada—, Asustada y se que Pablo se molestará porque no llegué, se lo prometí. —Uh, puedo ayudarte con eso, ¿Quieres llegar, aunque sea solo a felicitarlo? —, Preguntó, asentí ligeramente—, Ven, te llevo. Le agradecí, me sentía agobiada, recordando lo que habría pasado en aquel coche, no habría hecho nada, por un momento me quedé quieta, ¿Por qué lo hizo? No entendía porque lo habría hecho, ¿Por qué pasaba eso? ¿Por qué el tenía elección y yo no? Durante todo el trayecto pensé en eso, limpié mi rostro e hice lo posible por mantenerme en un punto tranquilo, no parecer herida, no quería arruinar su cumpleaños. Apenas llegamos, el bajo a un costado de mí, apenas entramos noté cómo la sonrisa de él salía de su rostro, camino hacía acá. —Te dignaste en llegar—, Me dijo, con la voz ligeramente arrastrada por el alcohol. Le di una ligera sonrisa, intentando mantener las comisuras de mis labios hacía arriba—, ¿Y con él? ¿Con su saco? ¿Te has visto en un espejo Sabrina? Ya no te reconozco, eres otra persona. Tomé una bocanada de aire y le di una sonrisa, intentando mantener la calma. —Tuve un par de compromisos, pero te dije que llegaría—, Le dije con la misma sonrisa y el corazón apretujado—, Soy la misma persona, Pablo. —No. ¿Qué miras cuando te observas en el espejo? Te vuelves vacía, ¿Desde cuando tu trabajo es más importante que las personas que quieres? Las personas que quieres, Zoé, quería a Zoé. Erick la mantenía en los mejores hospitales de la ciudad, la ayudaba a mejorar. —Pablo, por favor—, Dije en un susurro—, Sabes que… —Creía que te conocía, creía que sería capaz de esperarte, pero no lo haré. No esperaré a una chica que prefiere el dinero—, Dijo dando un paso hacía atrás—, Te vendiste como una cualquiera. Te amo, Sabrina, pero no seré capaz de esperarte. —Pablo—, Di un paso hacía él, pero la mano de Erick sujeto mi muñeca—, Es que no… —¡Por dios Sabrina! ¡Mírate! ¿Llegaste hasta dónde estás acostándote con Erick? ¿Con los managers? ¿Con cuantas personas dormiste para poder tener éxito? —¡¿De verdad crees eso de mí!? —, Dije alterada, sin alzar la voz—, Yo no me he acostado con nadie, no puedes llamarme de ese modo. —Puedo hacerlo, ¿Te das cuenta que ni siquiera puedes hacer el mínimo por mí? —, Dio un paso hacía mi y sus ojos me miraron furioso—, Ni siquiera puedes llegar a tiempo y llegas vestida cómo si fueras a un evento de la alta sociedad. ¿Quién eres tú? Eres una perra, que lo único que busca es sentirse mejor que los demás. Eres una cualquiera que se quiere sentir mejor y se vende para tener éxito. Supongo que hasta ahí llego él amor. Antes de reaccionar, le di una cachetada, con los ojos llenos de lágrimas, ante sus palabras, ¿Durante estos cinco meses él se habría estado imaginando eso de mí? Di un paso hacia adelante y mire hacía sus ojos. —Okay.—, Dije y sonreí con tranquilidad—, Jodete. Miré hacía la fiesta y después a Erick, quien me miraba con duda, salí de la fiesta con el pisándome los talones, apenas salí de mis ojos salió un mar de lágrimas, me estaba consumiendo en el dolor, él amor de mi vida pensaba que era una zorra. Me recargué en la pared y cerré el saco sintiendo mi pecho pequeño, esta noche, todo lo que quedo de ella—para ser más específico—me habría hecho sentirme tan mal. —Ven—, Dijo Erick apenas salió, le miré a través de las lágrimas—, Ni siquiera nos hemos besado, no deberías de dejarte influenciar por lo que te dijo. —Yo lo amo—, Dije con una sonrisa vacía para mirar hacía el techo—, ¿Cómo la persona que amo puede pensar así de mí? —Es un idiota—, Dijo a lo que negué. —Es justo que este enojado conmigo, terminé nuestra relación y no podía esperar que quisiera esperarme por toda la vida—, Dije limpiando mis lagrimas—, Sería demasiado injusto creer que lo haría. Y es que, era curioso, porque si lo pensaba a fondo, parecía que no podía tener todo en esta vida, no podía tener el éxito y el amor, porque el amor de mi vida se estaba saliendo de mis manos de manera extrema, pero no podría culparlo. Más no le justificaba que me llamará así, porque yo no era eso. —El se lo pierde—, Dijo abrazándome. Lo gracioso es, que yo no lo aparte, me recargué en su pecho y las lágrimas salieron de mis ojos. Supongo, que era algo que no me imaginaba que pudiera pasarme, pero lo hizo, supongo que no quería sentirme así, pero esto, esta mierda me superaba de cualquier modo posible. Zoé estaba mejorando y por alguna razón, mi carrera estaba arriba, pero las palabras de Pablo, no paraban de resonar en mi cabeza una y otra vez, cada una de sus palabras. Yo no era una cualquiera, ni una zorra, y lo que me habría pasado en el coche no era mi culpa. Yo hacía esto por Zoé.
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