No sé cuánto tiempo tardé en recomponerme. No sé si fue mucho o poco, solo sé que, cuando lo hice, sentí una necesidad urgente de huir, de escapar. Mi cabeza empezó a jugarme una mala pasada, y me sentí como una de esas mujeres que se acuestan con sus jefes. ¡Maldición! ¿Por qué había permitido que eso ocurriera? Él era mi jefe, y éticamente esto no estaba bien. No era bien visto ni nunca lo sería. Ya podía imaginarme las habladurías de la gente. Estaba segura de que hasta pensarían que había conseguido mi puesto acostándome con Zack Kolt. Tomé mis cosas y huí como una rata callejera. Ya pensaría después qué decir. Pero por ahora solo necesitaba salir de esta empresa. Para mi desgracia, me topé con Hazel en el ascensor. —¿Ireland, estás bien? —preguntó apenas me vio. —Yo… yo no me sie

