Cuando llegamos al estacionamiento del hotel, Everett me guió al auto y abrió mi puerta como el caballero que evidentemente no era. Miré hacia todos lados en busca de cámaras y sí, el estacionamiento estaba lleno de ellas. ¿Entonces él estaba aparentando? Una vez en el Aston Martin, el olor de nuestros perfumes se mezcló, dando paso a una deliciosa y exquisita fragancia que de venderse, yo la compraría. El olor de las flores con notas de pimienta y frambuesa de mi perfume, combinaba a la perfección con el cítrico del suyo. No estaba segura de cuál fruta era, pero lo que sí pude distinguir fue el olor a cedro. Carajo, era Terre EDP de Hermès, el mismo perfume que usaba Jeremy. Me sorprendí a mí misma al recordar ese detalle, a pesar de todos los años que habían pasado. El señor Kolt cond

