Las palabras de "El Principito" resonaban en la habitación con una calma inusitada, cada frase llenando el espacio entre nosotros de una calidez que no esperaba. Everett me observaba en silencio, con una expresión tranquila y casi reverente, como si cada palabra que pronunciaba le recordara algo importante. —Eres una buena narradora —comentó cuando terminé la primera página. Sonreí, cerrando el libro por un momento para mirarlo. —Es un libro hermoso. Tiene algo... mágico. —Sí. Me ayudó en momentos difíciles. Cuando todo parecía derrumbarse, encontraba consuelo en sus páginas. Lo miré con curiosidad, queriendo saber más, pero sin querer presionarlo. Parecía perdido en sus pensamientos, con los ojos fijos en un punto indeterminado de la biblioteca. Después de un largo silencio, suspiró

