Como si no entendiera el significado de espacio personal, Kolt tocó la puerta casi enseguida. —¿Ireland, estás bien? —Sí. —¿Por qué siento que estás huyendo de mí? —No estoy huyendo de ti —respondí, armándome de valor y saliendo del baño. Lo esquivé a mi paso y me mantuve lo más alejada posible de él. —¿Ah, no? ¿Entonces por qué te fuiste de la oficina sin decir nada y faltaste al trabajo? Y, como si no fuera poco, te encerraste en el baño. ¿Esto tiene algo que ver con lo ocurrido entre nosotros? Negué con seguridad, pero me quedé en silencio, intentando que se me ocurriera algo. Él me miró fijamente y asintió. —Siento que todo tiene que ver con lo ocurrido entre nosotros en tu oficina. Se me ocurrió lo único que podía decir, lo único que me salvaría de que algo más pudiera ocurrir

