― ¿Amigos? ― pregunto Guillermo extendiendo su mano, por lo que ella toma su mano, apareciendo entre ellos una corriente mirándose fijamente, pues por primera vez Guillermo estaba siendo feliz olvidándose del dolor que le había estado atormentando.
― Amigos ― susurro Salomé sonriendo.
― Gracias ― hablo Guillermo sonriendo, pues era la primera vez que se la había pasado bien.
― No tienes que dar gracias, estaré aquí cada vez que lo necesites ― hablo Salomé tratando de sonreír.
Por lo que Guillermo sonríe y por primera vez cargo a su hija quien le dio sentimientos encontrados, la tarde paso volando regresaron a casa sin problemas, era la primera vez que no peleaban o se insultaban, este día era un sueño, un sueño en el que no quería despertar.
Pero al llegar la noche él no quería dormir, tenía miedo de soñar estas pesadillas que lo estaban atormentando, por lo que decide dormir tratando de olvidar todo lo que había pasado, sin embargo, despierta abruptamente tanto que empezó a gritar.
― Por Dios Guillermo despierta ― hablo Salomé tratando de despertarlo, pero no podía tanto que lo sacude levemente, por lo que él se despierta abruptamente. ― Guillermo, ¿Estás bien? ― pregunto Salomé tomándolo de la mano haciendo que él llorara. ― No, Guillermo, no llores aquí estoy ― hablo Salomé tomándolo de la mano.
― Me siento mal ― respondió Guillermo mirándola desconcertada.
― Aquí estoy mi amor ― respondió Salomé acariciando su mejilla.
― ¿Mi amor? ¿Acabas de decirme mi amor? ― pregunto Guillermo quitándose las lágrimas que rodaban por su mejilla.
Ella se para rápidamente de la cama, había caído en la cuenta de que le había dicho mi amor, el hombre que había odiado desde el primer día que se habían conocido, ahora se estaba enamorando perdidamente de él, era como un hechizo o mejor dicho la mirada de Guillermo la había estado embrujando.
― Perdón no quería decirte eso ― dijo Salomé agachando la mirada.
― Acércate Salomé ― hablo Guillermo extendiendo su mano intentando sonreír, era la primera vez en meses que ella le decía mi amor, aunque él en el fondo también se estaba enamorado de ella. ― Ven Salomé ― dijo Guillermo extendiendo su mano, por lo que ella con mucho temor se acerca hasta quedar frente a frente.
― Perdón por decirte mi amor ― le dijo Salomé haciendo que Guillermo la acercara más a él.
― No tienes por qué pedirme perdón, Salomé ― respondió Guillermo, sonriendo y viendo los labios carnosos de ella. ― Tengo algo importante que hacer ― hablo Guillermo centrando su mirada en esos labios que para él eran fuego, Salomé intento alejarse, pero él no lo permitió, por el contrario, la tomo de la cintura, ella se puso aún nerviosa, sin embargo, aunque quisiera evitarlo ella también tenía deseos de besar a Guillermo. ― Déjame besarte Salomé, tengo tanta necesidad de probar esos labios ― hablo Guillermo susurrando cerca de ellos.
― Bésame ― susurro Salomé haciendo que él tomara sus mejillas besándola al principio mostraba ternura, pero a la vez pasión, una pasión estaba creciendo de manera incontrolable, por lo que ella se sentó a horcajadas sobre él por lo que Guillermo le quita su blusa.
― Me encantas ― le dijo Guillermo mirando a Salomé. ― me vuelves loca Salomé ― le respondió Guillermo besándola.
― Déjame amarte Guillermo, déjame ser esa persona que tú necesitas ― le dijo Salomé acariciando el cabello de Guillermo, por lo que él solo asiente, él también quería darse una oportunidad con Salomé, esa chica que lograba volverlo loco.
Él besaba su cuello bajando hasta sus senos, él sin piedad los besa haciendo que ella gimiera de placer, por primera vez estaban haciendo el amor gimiendo de placer.
Al día siguiente él acarició la espalda de Salomé que yacía desnuda, no podía besarla, eso le impedía besarle su espalda o mejor dicho pararse a prepararle el desayuno, ella se remueve despertando de poco a poco haciendo que él sonriera.
― Buenos días ― le dijo Guillermo tratando de sonreír.
― Hola ― dijo Salomé intentando simular un tanto sus mejillas rozadas.
Por lo que Guillermo le acaricia su rostro, acercándola a él, besándola tiernamente.
― Ven, vamos a desayunar ― le dijo Guillermo besando sus manos por lo que ella sonríe.
Por otro lado, Rafael se para muy temprano para ir a trabajar, estaba a punto de tomar el ascensor cuando se encuentra con Isabella.
― Rafael ― hablo Isabella tratando de sonreír.
Haciendo que él la tomara de la cintura y la besa tiernamente, aún no se olvidaba aquella noche en la que ambos hicieron el amor, por lo que en la toma de la mano para después acompañarla al trabajo.
― ¿Me llamarás? ― pregunta Isabella besando la mejilla de Rafael.
― Como todos los días te llamaré ― le dijo Rafael sonriendo tiernamente besando su mejilla.
Después de un rato él se va a su trabajo sin antes llamar a su abogado para poder divorciar a su hija de Guillermo, pues él no quería que ella aún estuviera casada con él, por otra parte, Aarón revisa los pendientes que tenía en la oficina cuando toca Ricardo.
― Hola ― le dijo Ricardo saludando a su amigo. ― ¿Tienes planes esta noche? ― pregunto Ricardo sonriendo.
― ¿Qué clase de planes? ― pregunto Aarón dejando el documento a un lado.
― irnos a un bar cercas hace tiempo que no nos hemos divertido ― hablo Ricardo haciendo que él echará su cabeza hacia atrás.
― Si me divierto ― dijo él tratando de sonreír.
― Si saliendo con una chica cada día ― hablo Ricardo sonriendo. ― Anda ve conmigo a tomarnos una copa ― le dijo Ricardo insistiendo, por lo que Aarón termina aceptando ir al bar con su amigo, pues después de todo hace tiempo no podía divertirse realmente.
Por lo que Aarón guarda los documento y va con su amigo al bar donde se encuentra con Margaret, su exesposa, quien lo miraba molesta, pues no soportaba la idea de estar con él.
― Sabía que te encontraría ― le dijo Margaret sonriendo.
― Como si te importara ― le dijo Aarón furioso por lo que ella sonríe.
― Amigo, ven, no vale la pena estar aquí ― le dijo Ricardo de vuelta llevándose a su amigo.
Mientras que Rafael había logrado lo que tanto anhelaba, el divorcio de su hija, por lo que agarra su celular y le llama.
― ¿Diga? ― hablo Salomé mientras preparaba las palomitas, pues vería una película con Guillermo.
― Que tengo una noticia ― hablo Rafael haciendo que ella se sorprendiera un poco.
― ¿Qué noticia? ― pregunto Salomé intrigada.
― Te divorciaras de Guillermo Altamirano, hija, ya no tendrás que vivir con ese sujeto ― hablo Rafael, haciendo que ella se quedara un tanto sorprendida.
― Yo no puedo divorciar de Guillermo papa ― hablo Salomé de vuelta, pues ella no se quería divorciar de Guillermo.
― Hija, no tengas miedo de, él tú puedes divorciarte ― respondió Rafael haciendo que ella negara con la cabeza.
― No, papa, no pienso divorciarme de Guillermo ― respondió Salomé un tanto temerosa, pues ella empezaba a enamorarse de Guillermo.