Para David los días transcurrían como si fuesen una eternidad, se mantenía en contacto con Felipe sobre los resultados de los exámenes que Adrián se iba practicando, pero lo que más le molestaba era estar acompañando constantemente a Adrián al hospital ¿acaso el imbécil no podía solo? No se dirigirían la palabra ni nada mientras estaban en el consultorio con los enfermeros, el "hola" sobraba para ellos, así era mejor para los dos y para todos. No iba a negar que se sentía nervioso, ese día entregarían los últimos exámenes y asignarían la fecha de la cirugía. Escuchó las risas de Julián y Samuel que estaban afuera jugando en el patio, sonrió mientras continuaba picando la zanahoria sobre la mesa, a pesar de todo lo que vivía era feliz. La presencia de Samuel lo aliviaba, traía alegría a l

