Presa de su Propio Juego

995 Words
Mi mano tembló mientras tocaba la laptop, los dedos aún indecisos sobre el teclado. No sabía por dónde empezar, qué poner en esa pantalla que ya me desbordaba de ideas, pero al mismo tiempo me llenaba de un miedo irreconocible. La oscuridad que Gael había mencionado... ¿era la historia que quería que escribiera? ¿La que él esperaba? ¿O era la historia que yo debía contar? Era como si las palabras se ahogaran antes de escapar de mí, como si esa pantalla estuviera esperando algo que ni yo misma comprendía del todo. Lo único que sabía era que si no le daba una introducción pronto, Gael no iba a dejarme salir de este lugar. Me había atrapado, y el único modo de avanzar era jugar según sus reglas. Respiré hondo, sintiendo el aire denso en mis pulmones. Mis dedos tocaron las teclas con una determinación vacía, sin saber si estaba escribiendo lo que él quería, o lo que yo pensaba que debía ser escrito. "La historia de Gael comienza en la oscuridad. No en la oscuridad de una habitación cerrada, sino en la oscuridad de su alma. No es un hombre que sigue las reglas, ni las que impone el mundo ni las que impone su propia moral. Para él, todo es un juego de poder. Y, como en todo juego, hay reglas que no se entienden hasta que es demasiado tarde." Detuve mi escritura por un momento, observando las palabras en la pantalla. Aquello no era lo que esperaba escribir. Pero algo en mí sabía que era verdad, que las piezas estaban justo en su lugar, aunque me repugnara aceptarlo. Gael no era un hombre común, ni su historia era común. Mi mente volvía a lo que había dicho antes: "Te estoy dando lo que quieres." ¿Pero era lo que yo quería realmente? ¿Ser testigo de su verdad, de su oscuridad? Otra vez miré la pantalla. El cursor parpadeaba, retándome a continuar, a seguirle el juego. Pero yo no quería ser una marioneta, no quería seguir las órdenes de alguien como él. Sin embargo, algo dentro de mí no podía evitarlo. Mi mente se llenó de pensamientos contradictorios, ese hombre que no temía nada ni a nadie, esa figura de poder absoluto... ¿Era eso lo que me atraía? La manera en que controlaba cada palabra, cada gesto, como si la vida misma fuera un espectáculo en el que yo solo era una espectadora. Empecé a escribir nuevamente, mis dedos se movían rápido ahora, casi como si el miedo me impulsara. "Gael se ve a sí mismo como el centro de su propio universo. Todo gira a su alrededor. Y aunque algunos dicen que es un hombre calculador, frío, que no le importa el sufrimiento de los demás, en sus ojos se puede ver algo más: una desesperación silenciosa, una necesidad de ser comprendido, aceptado. Pero comprenderlo sería un error. No lo hagas. Si alguna vez lo haces, serás arrastrado por su caos. Y tal vez... solo tal vez, lo desees." Las palabras parecían escapar sin que yo pudiera detenerlas. Me estaba adentrando en su mente, pero a medida que lo hacía, sentía que me estaba perdiendo en las mías. La imagen de Gael, su control, su amenaza... todo eso comenzaba a tener sentido. De repente, me quedé en silencio, con las manos suspendidas sobre el teclado, mirando esas palabras que acababa de escribir. Mi corazón latía con fuerza, como si me hubiera entregado demasiado, como si, en algún nivel, ya estuviera atrapada en el mismo juego que él. El sonido de la puerta abriéndose me sacó de mis pensamientos. Mi cuerpo se tensó al instante, mi respiración se volvió irregular. Gael estaba de vuelta. No se cuanto tiempo llevo escribiendo, pero no es lo suficientemente bueno y no se si le guste, al menos a mi no me gusta. ¿Pero que espera que escriba? No conozco absolutamente nada de su vida privada. —¿Terminaste ya?— Su voz resonó como una amenaza, pero también como una promesa de algo que aún no entendía del todo. Miré la pantalla y luego volví a mirarlo. —Esto es lo que soy capaz de escribir. ¿Qué quieres que haga con esto, Gael? No me puedo sentir presionada, mi mente no fluye de ese modo y no me has dado nada para escribir de ti. Se acercó lentamente, y sus ojos brillaron con una mezcla de satisfacción y algo más, algo que no podía identificar. — Lo que has escrito es solo el una parte acertada de lo que soy. ¿ves que si puedes ver a través de las personas? Ahora... sigue escribiendo. ¿Qué? —¿Te gustó?— si hasta yo estaba sorprendida. No había escrito algo tan sencillo y que le gustara desde ya a nadie—¿No quieres que cambie nada? —No, sigue escribiendo. Sigue indagando sobre mi personalidad. Pronto vas a descubrir mis secretos...mas turbios. Claro que eran turbios, ¿pero pprque tenia que ser tan arrogante? Me estaba ordenando y su mirada me decía que no tenía opción. Cada mañana, el sonido de las teclas era lo único que rompía el silencio de la habitación. Gael no decía mucho, pero su presencia lo ocupaba todo. A veces, lo sentía a mi lado, observando, y otras veces, su mirada penetrante me alcanzaba desde algún rincón oscuro de la habitación. No importaba cuánto intentara concentrarme en el flujo de mis pensamientos, la sensación de estar siendo vigilada no me dejaba en paz. Aún así, tenía que seguir. Tenía que escribir para salir de aquí. Pero algo en lo mas profundo de mi ser me obligaba a querer indagar más, algo me atraía hacia él como un maldit0 imán. Quería saber que ocultaba Gael Devereux, quería adentrarme en ese mundo que tanto desea que yo escriba. Pero sabia que cuando lo hiciera no habría retorno, estaría totalmente metida de cabeza en su juego oscuro.
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