Capítulo 11
El Viaje
Parte 5 / La Reunión
[Jorge]
La lluvia había opacado por completo el medio día y no había mucha esperanza en realidad para que en la tarde el Sol saliera de su escondite de nubes grises, la maestra de la facultad de derecho dictaba su clase y poco preguntaba sobre algún tema en especial, solía ser de esa manera las clases, lo cual las tornaba por completo aburridas, no era una mentira para nadie que aunque fuese muy importante el tema de la clase, muchos de mis compañeros, y yo, estábamos a poco de quedarnos dormidos, no me explicaba como la maestra mano se daba cuenta de esto, pues su voz autómata, su poca gracia al hablar y su poco simpático carácter le habían hecho tal fama de dormir a sus alumnos, fuera de esto… era una excelente profesora, de hecho una de las más distinguidas de la facultad de leyes. Sobre la ventana caían las gotas de lluvia llevándose consigo el polvo, pintando de manera distorsionada los cristales con sutiles y diminutas gotas que, si se unían con otras, caían por el cristal dejando a diminuto paso un camino de agua que se desvanecía con el aire. Mi atención estaba por completo en el paisaje de la ciudad en medio de la fuerte lluvia que caía esa gris tarde, mi mente aún seguía distraída en todo lo que había pensado desde la mañana, mi relación con Sara y la infinidad de decisiones y momentos que me habían llevado a vivir ese día de esa manera, no podía dejar de pensar en mi familia y en lo mucho que me gustaría verle, ya no era suficiente con llamar y escuchar la voz preocupada de mi madre, preguntando si había comido algo, y si Sara se portaba bien conmigo… para ambas preguntas la respuesta siempre fue afirmativa. Pasaban los segundos y en el salón de clase se sentía el aburrimiento por encima de todos, apenas si los compañeros que ocuparon los asientos de enfrente estaban con los ojos abiertos, más por un sentido de respeto que no porque no sintieran sus ojos pesados a punto de dormirse, así pasaron lo minutos hasta que de una manera casi sorpresiva, la maestra se sentó, algo cansada, no me imagino cual sería la razón, tan solo se sentó en su lugar y nos pidió que le respondiéramos varias preguntas sobre la lección que estaba dando, más sorpresivo aun fue que a cada uno de los que estaba señalando para preguntarle, incluso a mi persona, logramos contestarle de manera acertada cada una de sus preguntas.
—Quizá no estaban tan dormidos como yo lo creía…—dijo un poco contenta, —Merecemos un descanso… ha sido todo por hoy, los veo la otra semana…—agrego ella cerrando su computador y acomodándose en su silla.
Casi nadie podía creerlo, pero la profesora hablaba enserio en ese momento, todos podíamos salir pero pocos se atrevieron a tomar la iniciativa, pero la profesora no dijo más nada en ese momento, uno a uno mis compañeros de clase salieron del salón, recogían sus cosas y lo más pronto posible salían del lugar, yo seguí los pasos de uno de mis amigos llamado Miguel, camine junto con el por el pasillo, charlando sobre uno de los temas de investigación que el lideraba, me contaba también que había un hombre en su edificio que era musico, pero que sus ensayos y su ruido todos los días en la tarde le traían ya loco, yo tan solo me reí, ya sabía de antemano que Miguel era algo difícil de tratar, “demasiado impaciente para estudiar leyes” le decíamos en broma cada día. Mire la hora en el reloj de mi muñeca, faltaban varios minutos para mi reunión con el doctor Peláez, así que tuve que dejar a Miguel en la mitad del pasillo y subir corriendo las escaleras, quizá si me daba prisa, haría una buena impresión el llegar antes de tiempo, pues después de todo y pese a que ya tenía una relación mucho más que laboral con el doctor, debía tener presente que estaba a punto de recibir una importante propuesta de trabajo. Subí con prisa las escaleras, me faltaba ya el aire cuando llegue a la oficina del doctor Peláez, su secretaria se encontraba viendo videos de manualidades en su computador cuando me acerque sin avisarle.
—Buenas tardes señorita… el doctor ya se encuentra en su oficina…—le dije con amabilidad.
—El doctor está esperando una cita importante… no tiene tiempo de recibirlo…—respondio ella sin siquiera mirarme.
—De hecho yo soy la cita que él está esperando… podría decirle que ya llego Jorge López…—le explique con un tono algo gracioso.
La mujer tan solo levanto un poco la vista, reviso mi aspecto con una mirada algo celosa, como si no fuera impórtate o bien le decepcionara que yo fuera quien el doctor estaba esperando.
—Ya lo anuncie… pude seguir—me respondió con un tono de voz mezquino, —Ajuste bien la puerta por favor…—agrego ella con antipatía.
No le preste atención a su gesto odioso, mucho menos a su mirada crítica, yo no era quien para recibir tal trato mucho menos para responderle con la misma forma de expresarse. Me acerque a la puerta de la oficina, abrí lentamente la puerta y con algo de timidez di unos pocos pasos adentro del lugar, el Doctor Peláez estaba trabajando sobre su escritorio, sostenía con su mano derecha un bolígrafo en el Angulo de su boca y con la otra mano sostenía al nivel de sus hojas una hoja de papel membrete.
—Doctor… buenas tardes…—le salude de inmediato llamando su atencion.
—Jorge… llegaste antes…—respondió incorporándose en su escritorio, —Que gusto verte en mi oficina…—expreso amablemente.
—Le agradezco que me llamara lo más pronto que pudo… sé que debe estar muy ocupado…—le exprese con respeto.
—No hay problema hijo… el asunto es más que importante para los dos… había que hablarlo cuanto antes—me explico dejando a un lado el bolígrafo y la hoja de papel, —Tome asiento…—me pidió con un breve gesto de su mano.