El Viaje / Malas noticias

1220 Words
Capítulo 12 El Viaje Parte 6 / Malas noticias [Jorge]  Tras ver el interés de Doctor Peláez para que tomara asiento, mire a mi alrededor y hale la silla de en frente de su escritorio, deje mi maleta a un lado y totalmente nervioso espere a que el hombre me dijera lo que por días había estado esperando. —Jorge… ¿Qué tal las clases…?, ¿sientes que no tienes tiempo?—me pregunto insistente. —Tengo tiempo suficiente… es difícil hallar el equilibrio, pero me siento bien con mis clases y el trabajo en la oficina…—le explique despreocupado. —Me alegra saber eso…—contesto despreocupado. Un sospechoso silencio se apodero de la oficina, yo estaba impaciente y nervioso por escuchar lo que sería mi trabajo de ese momento en adelante, pero el Doctor no decía nada, parecía estar distraído o bien se sentía tan nervioso como yo… y para que alguien como el doctor Peláez se sintiera nervioso, no eran buenas noticias, ni mucho menos una buena señal. —Doctor… el motivo de esta reunión es discutir sobre el trabajo en la oficina de la firma…—le recordé con tono de voz inocente. —Por supuesto… no crea que lo he olvidado…—respondió nervioso, —Es eso mismo lo que se me ha hecho tan complicado el hablar… repase las palabras en mi mente antes de su llegada, pero ahora que lo veo es más difícil expresarlo—confeso culpable. —Sería más sencillo decir simplemente que no tendré la oportunidad de la que usted me hablo…—me apresure a concluir. El Doctor Peláez se quedó en silencio al tiempo intento desviar su mirada a su escritorio, tomando por completo su tiempo y en silencio, abrió uno de los cajones de su escritorio y lo reviso en detalle, mientras yo tan solo le observaba, con ganas apresuradas de salir de esa oficina y nunca más volver, pues en ese momento ya podía imaginar todas mis oportunidades represadas. —Es más difícil que eso muchacho… la facultad no quiere que trabaje más conmigo, su lugar bien podría ser para un estudiante excelente como usted, más me han pedido que apoye a alguno de los graduados… Jorge… no puede seguir trabajando en la firma… con forme no llegue a su último año de carrera—explico con tristeza el hombre que parecía por completo resignado. Estiro su brazo y me entre por sobre el escritorio la carta de renuncia que tenía ya lista y firmada por él y su secretaria, parece que no había nada que hacer, tampoco habían palabras apropiadas para expresar lo que estaba pensando en ese momento. Mi mirada enseguida se desprendió del rostro del hombre y se dirigió directo al suelo, Al tiempo que afuera y sobre la ventana se escuchaba la lluvia tomando una mayor intensidad, me quede en silencio, no pude decir nada, ni tampoco preguntar el porqué de esta decisión, mire de nuevo al Doctor y este no sabía tampoco que decir, no solo estaba quedando me sim empleo, también me estaban restando todo el trabajo que había hecho hasta ese momento, bien podría volver a presentarse la oportunidad en mi último año de carrera, sin embargo faltaba mucho tiempo para llegar hasta ese momento. —Discúlpeme Doctor… creo que es mejor que me vaya—le dije consternado. —Termine su trabajo pendiente… la secretaria de la firma le llamara para recibir su paga y su liquidación…—contesto el Doctor algo frio, —Lamento no poder ayudarle—agrego. Tan solo un gesto con el rostro, una sonrisa que aparentaba seguridad, y una carta de renuncia, fue con todo lo que salí de esa oficina, sintiéndome tan inútil para el mundo mismo, que mi mente estaba por completo en blanco, ni siquiera repare en despedirme de la secretaria, que me miraba aun antipática, tan solo tome la carta de renuncia y la empaque de inmediato en mi maleta, la coloque en mi hombro y me fui de allí caminando. No podía pensar en nada en ese momento, me costaba respirar pues sentía un nudo en la garganta que más que físico era la frustración de haber trabajado para nada hasta ese momento, tan solo eso fue… una sutil patada por detrás y la invitación de volver cuando sea un poco menos mejor de lo que ya era… esa fue la forma en que yo entendí mi despido. Tome mi teléfono celular y decidí escribirle a mi novia, no tenía pensado en decirle en ese momento lo que paso, mejor esperaría a verla en casa, tan solo le envié un mensaje como siempre y guarde el teléfono en mi bolsillo, sin percatarme si me había contestado o no, en ese momento sentí la nostalgia por todo lo que había pensado, todo lo que me había traído hasta ese momento de mi vida, y tan solo sentía en mi interior las ganas de salir corriendo… y eso en cierto modo fue lo que hice, vivía a no más de 10 o 12 calles de allí, podrían ser unos 20 minutos caminando, el único problema fue la fuerte lluvia que aun caía con abundancia sobre la calle, pero ni a eso le preste atención, Sali como si nada del edificio, y camine por la calle sin protección alguna del agua, aun en medio de la calle había un gran embotellamiento aun sin solución, pero no preste atención a nada ni a nadie, tan solo camine bajo la lluvia, fue la única forma en que pude expresar el inconformismo con el que había salido de la oficina de Doctor Peláez, la decepción de siquiera obtener una explicación de lo que había pasado, además que de nada serviría en todo caso, en lo único que pude pensar era en el cansancio de mi cuerpo y en llegar al apartamento para descansar un poco. Camine por no más de 15 minutos bajo la lluvia, podría jurar que hasta mi ropa interior se había empapado por completo, pero había llegado como si nada al edificio donde vivía con Sara, pase por la recepción y sin querer hacer un desastre, subí por las escaleras pues mis zapatos estaban mojados, llegue a la puerta del apartamento y sin dudarlo, entre de inmediato, fui directamente a la cocina y luego a la habitación para cambiarme de ropa y colocarme algo más cómodo, luego de un par de minutos había comido algo y ahora tan solo estaba en el sofá descansando, tratando de despejar mi pensamiento, cuando de repente sonó la cerradura de la puerta. —Amor… no te esperaba tan temprano… menos en esta lluvia—le dije sorprendido al verla entrar al apartamento. Charlamos un poco, había llegado también empapada por la lluvia, se encerró en la habitación para cambiarse de ropa y luego le brinde una taza de café que apenas si pudo probar, pues luego de un par de minutos alguien toco la puerta… me levante como si nada para abrirla, pero quise observar por la mirilla de quien se trataba… no podía creerlo, voltee a mirar a Sara que lucía tan asustada como era obvio que lo estaría a tal sorpresiva visita, instintivamente abrí la puerta de un solo halón… allí estaba, parado como si nada al otro lado de la puerta…
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