Capítulo 3: Una cena con sorpresas

1349 Words
Narra Ángeles —Sí, Victoria, así como lo escuchas, me fue como perro en misa. —¿Por qué no me contaste antes? —No me sentía de ánimos para hablar en el momento, por eso preferí quedarme en mi habitación hasta sacar mi mal humor. —No te preocupes, puedo escucharte aun cuando te sientas como un cul*, además, quiero que lo tomes con calma, no es el único lugar a donde puedes conseguir trabajo, miraré entre mis antiguos empleos para ver si necesitan a alguien. —¡Uish! Aún tengo impotencia, es que debiste verlo. Mientras leía mi currículo negaba con su cabeza como si todo lo que viera fuera malo ¿lo puedes creer? No pregunto muchas cosas, le dio más importancia a un pedazo de papel que a mis ganas de aprender y de trabajar. —Esos directores de empresas grandes son así, superficiales. —No sé si esperaba a que le rogara por el empleo, lo necesito, pero eso no quiere decir que le suplique o le ruegue; un día dije que no volvería a dejar que pisotearan mi dignidad y eso lo cumpliré. Mordí mis labios esperando no tragarme mis palabras, pues el orgullo no me da para comer. —Tranquila, Dulce María y tu estarán bien, puedo hacer la comprar y cubrir los gastos con mis ahorros. —No, no hagas eso, usaré el cheque que me envió la señora Marina; no dejaré que uses tus ahorros en mí. —Está bien, de verdad quiero hacerlo; mejor conserva ese dinero para lo que la bebé necesite. Victoria estudia licenciatura en arte, al tiempo trabaja en un restaurante como camarera; es una chica muy joven, pero admiro su manera de guerrearse la vida. Dulce empieza a llorar, ya se ha despertado de la siesta. Me puse de pie para ir por ella a mi habitación. —Aquí estoy mi amor, mamá está aquí. Tomé a mi hija en brazos y di palmaditas en su espalda para que se calmara. —Oh, creo que ya no saldré —dice Victoria mirando su móvil. —¿Qué sucede? —Es que vería a Danilo esta tarde, aprovecharíamos mi día libre, pero me dijo que se le ha presentado algo. Vicky hace una expresión de tristeza, ya había planchado su cabello para verse con su novio. —Oh, quizás sea algo muy urgente ¿no crees? De pronto luego te compense. —Hace dos semanas que no lo veo, siento que se ha distanciado de mí. Desde aquella noche que hablamos, sea comportado diferente conmigo, ¿crees que lo estoy espantando? Me senté en una silla reclinable para amamantar a mi hija. —Vicky, no deberías decirlo de esa manera, ¿espantarlo solo porque tú quieres saber hacia dónde va su relación? Llevan casi cinco años de novios, estás en todo el derecho de preguntar sobre el futuro que les espera. —¡Exacto! No es que le esté exigiendo que me pida matrimonio de una vez, pero… me gustaría conocer sus intenciones a futuro. Nunca me ha dicho que me visualiza junto a él cuando pasen más años y tampoco me incluye en sus proyectos a futuro. Vicky baja su cabeza y empieza a jugar con sus dedos. —Sé que me ves cómo alguien muy joven para darte consejos sobre la vida —dije acomodando a mi hija en mis brazos—. Pero puedo aconsejarte desde mis experiencias buenas y las no tan buenas; te estimo y por eso quiero lo mejor para ti, porque una chica tan trabajadora, luchadora y con un corazón tan grande como el tuyo, no merece que le pasen cosas malas. He madurado a una edad muy corta y estoy más que convencida, que un hombre de treinta años, que es la edad de tu novio, ya debe saber que es lo quiere; por lo menos contigo. Si ya conocen a sus familias, si han mantenido en pie está relación por tanto tiempo, ¿Por qué él puede aún tener dudas de por lo menos vivir juntos? Él tiene un empleo estable, tú estás por terminar tus estudios y económicamente hablando, te vales por ti misma, en ese aspecto no serás una carga para él, ¿Por qué aún no está seguro de por lo menos compartir un mismo departamento? —Él dice que aún no está preparado, que no se siente listo. Además, cree que estoy muy joven para ya tener un marido. —Eso es tonto, te ve joven para convertirte en su esposa o en su mujer, pero no te ve joven cuando te pide quedarte una noche con él en su departamento para foll*r como conejos. —Tienes razón —responde ella mordiendo sus labios—. ¿Qué crees que deba hacer? —Pues aquí lo que importa es tu tranquilidad, Vicky, pon todo en una balanza, lo bueno y también lo malo, si la balanza se inclina hacia un lado que no sea lo que tú esperas, entonces medita lo que haces y toma una decisión. —Es complejo hacer algo así cuando existen tantos sentimientos por una persona, pero lo pensaré desde lo que hoy ha pasado. Su cambio repentino se dio cuando le pregunté sobre el futuro de la relación, y… ¿sabes algo? Hoy es nuestro aniversario de novios, no me ha dicho nada en todo el día y como soy una estúpida, reservé un restaurante para ir a cenar, quería darle la sorpresa; pero la sorprendida fui yo, no pensé que me cancelara a última hora. No me gusta ver a Vicky de esa manera, ella es una chica tan espontanea que cuando le pasan estas cosas, su cambio es de cero a cien. —Cuanto lo siento, Vicky. —Soy una tonta, debería solo salir al balcón y aventarme. —Oye, no digas eso, un hombre como Danilo no vale un salto como esos. —¿Será que le gusta alguien más? Mordí mi lengua para no suponer cosas de las que no estoy segura, por lo que preferí desviar las cosas. —Pienso que es mejor que hables con él y le digas lo que tú esperas, creo que todos tenemos algunas expectativas de nuestras relaciones y de la persona con la cual estamos, piensa lo que tú quieres y se lo dices, si él no está dispuesto a caminar contigo en el mismo sendero, entonces puedes tomar una decisión teniendo en cuenta lo que tú buscas para este momento de tu vida. Es importante saber si él también quiere eso que tú buscas. Siento que les falta más comunicación, no sigas avanzando, porque cada paso que das es en falso. Es mejor tener claridad de todo desde ahora que estrellarte contra algo que no te guste más adelante, se por qué te lo digo. Victoria es la única persona que conoce mi historia de vida, soy el mejor referente de lo que puede pasar si tomamos malas decisiones. —Tienes razón, hablaré con él, esta vez será una conversación muy seria. No quiero seguir invirtiendo mi tiempo, mis ahorros y mi energía en alguien que no esté dispuesto a darlo todo por mí. —¡Eso es lo que quería escuchar! —Mierd*, pero hay problema. No me devolverán el dinero de la reserva que hice. Vicky frunce su boca y se cruza de brazos. —Oye, ¿Quieres tener una cena romántica conmigo esta noche? —pregunta ella de la nada. —¿Eh? —Pues, si Danilo no puede ir, entonces iré contigo; creo que es mejor disfrutar la cena con alguien que me estima y no con él que ni recuerda nuestro aniversario. —No estoy segura si aceptar, debió ser costos… —Está bien, vamos, nos llevaremos a la bebé con nosotras, tendremos una noche de chicas; me caerá bien tomar algo de vino y charlar contigo. Es todo lo que necesito, me ayuda mucho tener tu compañía. Acepté su invitación solo porque de esa manera le doy ánimos, si se sentirá mejor después de esa cena, entonces iré con ella.
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