Capítulo 3

1509 Words
Miriam Abrí los ojos y vi el hermoso rostro de mi amado, mi madre decía que después de un año de casada iba a verlo diferente, con menos adoración, y comenzaría verlo como un hombre normal, ella no sabe nada de la verdadera personalidad de mi esposo, algún día deberé contárselo, pero no por ahora, lo cierto es que mi esposo no es un hombre “normal” es un dios y yo lo único que sé, es que cada día lo amo más. A veces siento que él no duerme, y que mientras lo miro, aun estando él, con los ojos cerrados, puede leer mis pensamientos. —Mmm sigue durmiendo hermosa, hoy no iremos al hospital, descansa un poco más. —Es que tus hijos tienen hambre. —No, ellos no tienen hambre, lo que quieren es … —Se levanta sobresaltado — Amor, los bebés ya vienen, vamos al hospital, van a nacer hoy. —Eso no puede ser, faltan dos semanas para la fecha programada de la cesárea — no me escucha y llama una ambulancia. —Miriam, ellos nacerán hoy, me lo han dicho, llegó el momento. —Pero yo solo siento que tengo hambre. —La ambulancia viene para acá, ¿Tienes todo listo? —Sí, Lol me preparó una maleta, está en ese closet, voy a ducharme y a vestirme antes de que llegue la ambulancia, no era necesario pedirla, podíamos ir en coche, yo no siento ninguna molestia. —Está bien ya te preparo el baño. —¿Te duchas conmigo? —sonríe y mueve la cabeza negando. Me bañé rápidamente y me vestí mientras él hacía lo mismo, apenas terminábamos cuando el guardia en el carrito de golf llegó por nosotros. Maximiliano me tomó en brazos para bajar las escaleras y me llevó hasta el carrito. —¿Ha llegado el momento doctor? ¿Los príncipes nacerán hoy? —Así es Ramiro, vamos con cuidado. El guardia condujo con tanto cuidado que hicimos más del doble del tiempo en llegar a la entrada, donde ya nos esperaba la ambulancia y Salvador y Lol estaban subiendo a su auto para ir con nosotros. —Amor esto es demasiado, yo creo que están exagerando, yo me siento perfectamente, no tengo ninguna molestia que indique que ya van a nacer ¿No se supone que debería sentir contracciones? —Tranquila hermosa, si ellos dicen que ya es tiempo, lo es, y que bueno que no tengas molestias, porque ya estoy lo suficientemente nervioso. Me dio un beso en la frente y me cargó para subirme a la camilla, ordenó al conductor de la ambulancia que fuera con cuidado, que no había mucha prisa. Llegamos al hospital y hasta ese momento, yo todavía creía que Maximiliano estaba exagerando y que en cuanto Téllez me viera, diría que debíamos esperar las dos semanas que faltaban según su calendario. La camilla era llevada hacia el quirófano por dos camilleros, Maximiliano iba tomando mi mano, entramos al quirófano, y  mientras dos enfermeras me quitaban la ropa y me preparaban para la cirugía, Maximiliano, Téllez y Salvador, se preparaban con pijama quirúrgica. Yo me seguía sintiendo perfecta y comencé a ponerme nerviosa, cuando un anestesiólogo entró y comenzó a explicarme el procedimiento de la anestesia, me dijo tantas cosas que yo lo único que entendí, fue que iba estar despierta, que me bloquearían solo una parte del cuerpo y que era probable que sintiera algunas molestias pero que no sentiría dolor. Maximiliano ya estaba a mi lado, tomándome de la mano. —Tranquila mi amor, todo va a estar bien. —Pero, yo todavía no siento nada… Apenas terminé de decir la última palabra, cuando una intensa contracción me hizo gritar tan fuerte, que debía haberse escuchado en todo el hospital y un gran chorro de líquido amniótico salió por mi v****a. —¡Acaba de romper la fuente! La trajeron justo a tiempo — Téllez comenzó a dar indicaciones y el anestesiólogo comenzó a hacer su trabajo. Efectivamente mis pequeños le habían avisado a su padre que ya había llegado el momento de que vieran la luz, yo estaba sorprendida. El dolor pasó pronto y yo comencé a llorar, tenía tantos sentimientos encontrados, nervios, miedo de no ser la madre que unos niños tan especiales como los míos necesitaban a su lado y una felicidad inmensa de compartir este momento con Maximiliano, que no paraba de abrazarme y de besarme tratando de tranquilizarme. Fueron tan solo unos minutos, cuando pude escuchar el llanto de uno de los bebés y unos instantes después el otro llanto, Maximiliano cortó personalmente los cordones umbilicales y su sonrisa y la emoción en su rostro era lo más hermoso del mundo. —¡Quiero verlos! ¡Por favor! Un profundo sueño me sumergió en una total oscuridad y luego el silencio. Abrí los ojos y estaba en un cuarto de hospital, todo estaba muy frío, llamé a Maximiliano, pero nadie me contestó, quise levantarme de la cama, y un insoportable dolor en el vientre me lo impidió, tomé la sabana que cubría mi cuerpo y la moví hacia a un lado, mi vientre estaba abierto y podía ver mis entrañas, el pánico se apoderó de mí, ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaban todos? Grité, pero nadie me escuchaba y entonces una imagen horrible apareció ante mí. Lol y Salvador devoraban los pequeños cuerpos de mis bebés y Maximiliano, me mostraba sobre su mano los dos pequeños corazones que aun latían. —¡Esto era lo que necesitábamos para ser felices! ¡Felices para siempre! Horrorizada vi cómo tomó un pequeño corazón y se lo llevó a la boca, lo saboreó como si fuera el más suculento manjar y luego, se acercó a mí y con una seductora y diabólica sonrisa, me ofreció el otro corazón para que yo me lo comiera. —Cómelo, y serás inmortal, igual que yo, podremos vivir juntos y felices por una eternidad, solo tienes que comerte este pequeño corazón. Desperté gritando horrorizada, todavía estaba en el quirófano y Maximiliano estaba preocupado porque me había desmayado. —Felicidades a los padres de éste pequeño príncipe —Lol, vestida con pijama quirúrgica, puso en mis brazos al bebé más hermoso que yo hubiera visto sobre la tierra, estaba tan pequeñito, aunque Téllez dijo que estaban demasiado grandes para ser gemelos. —¿Y qué hay de esta hermosa princesa? —Salvador del otro lado, cargaba a mi otro bebé. —¿Es niña? ¡No lo puedo creer! Estaba segura de que serían dos niños. —Se escondió muy bien, ni siquiera a mí me lo reveló, su carácter es tan dominante, que siempre pensé que se trataba de dos varones. Colocaron a cada uno de los bebés en mis brazos estaban sanos, hermosos y el rostro de Maximiliano era el de un padre amoroso y orgulloso. —¡Déjame sostenerlos en mis brazos! Yo no quería soltarlos, apenas los había abrazado unos segundos. —Es hora de que se los lleven—Tenemos que terminar la operación. Lol y Maximiliano se los llevaron y yo recordé mi pesadilla, entré en pánico, pero el sedante comenzó a adormecerme y no supe más de mí. Cuando desperté ya estaba en una habitación, junto a mi cama estaba un cunero doble y Maximiliano estaba parado junto a él, admirando a sus hijos con un profundo amor. —Mi amor, quiero tenerlos junto a mí. —Ya despertaste mi hermosa. ¿Cómo te sientes? ¿Estás bien? Me has hecho el hombre más feliz del universo. —Y tú a mí, a ti te debo la dicha de ser madre, nunca pensé que lo lograría —Tomó al varón y lo llevó a mis brazos. —Nunca hemos hablado de como llamaremos a nuestros hijos, quizá por el temor de perderlos antes de que nacieran. —Yo si lo he pensado, deben llevar un nombre que refleje la grandeza de su nacimiento, de sus raíces y de sus ancestros, mi pequeño príncipe Yaxkin (Se pronuncia Yashkin y significa Sol naciente) [El Dios del Sol se transformaba en jaguar para poder viajar durante la noche por el mundo de los muertos. La piel moteada de este bello felino representaba las estrellas. Para los Mayas el sol jaguar dominaba la noche y el día. Al caer la tarde y durante toda la noche luchaba contra Xibalba, el inframundo, venciéndolo y saliendo una vez más al día siguiente.][1] —Yaxkin Balam, me gusta ¿Y cómo se llamará nuestra princesa? —No había pensado en un nombre para niña, nuestra princesa nos ha dado una gran sorpresa. —¿Qué te parece si la llamamos Amaité? Por su origen celestial y que significa Rostro del cielo, qué mejor nombre para la hija de Miriam, la favorita de dios. —Yaxkin y Amaité Maximiliano puso a Amaité en mis brazos y me besó en los labios, ahora éramos una familia, una familia diferente, con poderes míticos y ancestrales y para mí todavía inimaginables. [1] https://nelerba.com/2019/10/13/el-dios-del-sol-se-transformaba-en-jaguar/
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