Busqué entre la gente, desesperada, necesitaba saber si lo que había dicho Amaité era verdad, Maximiliano sintió mi angustia y se acercó a mí.
—No te preocupes ya se lo llevaron, lo tengo en mis manos, disfruta del evento, él está bajo control—Me dio un beso en la mejilla y yo pude respirar tranquila, al menos por ahora.
—¿Qué pasó? ¿Cómo lo hiciste?
—No es el momento mi amor, hay muchas personas aquí, cuando estemos solos te contaré lo que pasó.
Me di cuenta que Salvador no estaba, así que supuse que él se había hecho cargo del asunto, lo que me había dejado perpleja, era que Amaité, supiera quien era Iván y que lo hubiera reconocido, sin duda, mis hijos tenían poderes extraordinarios.
Después de que mis padres tomaran algunas fotografías, subimos a los autos y fuimos a la reserva para convidar a nuestros invitados, un banquete por el festejo del bautizo.
Se organizó una pequeña recepción en la terraza de nuestra casa, colocaron mesas con sombrillas para cubrirnos del sol y se sirvió un buffet con exquisitos platillos de tierra y de mar.
Nuestros invitados estaban felices, la vista al mar era espectacular desde allí, mi madre no dejaba de decirme cuan maravillada estaba con mi nueva vida y de lo feliz que era de que hubiera encontrado un hombre como Maximiliano, que me trataba como a una reina.
—No cabe duda que te sacaste la lotería hija, este hombre no solo es guapo, es millonario, y además te adora, se le nota por la forma en la que te mira y te habla y mis nietos, mira nada más, que bellos, parecen niños deportada de revista.
—Ay mamá, no sabes que feliz soy, definitivamente, dios sabe por qué hace las cosas y cuando creí que moría por lo que pasó con Juan Carlos, me trajo aquí y me regaló esto.
—Eres tan buena hija, tan noble, que te mereces todo esto y más.
—¿De qué están hablando mis dos hermosas mujeres?
—De lo feliz que soy papá, mira nada más que belleza — le mostré a Maximiliano con sus dos bebés en brazos orgulloso.
—Por cierto, hija, cuando estábamos en la iglesia, me pareció ver algo muy extraño.
—¿Extraño? ¿A qué te refieres papá?
—Había un hombre, y tu marido lo sometió solo con tocarlo, luego tu cuñado se lo llevó.
—¿Lo sometió sólo con tocarlo? ¿Qué quieres decir con eso?
—Bueno, me pareció ver que lo agarró del brazo y el hombre parecía estar sintiendo un gran dolor y verlo así cargando a los dos bebés como si fueran plumas, pareciera que tiene una fuerza extraordinaria.
—Papá, todo padre saca la fuerza para cargar a sus hijos, además son muy pequeños.
—Pues yo cargué a Amaité por unos minutos y pesa más que cualquier bebé de su edad, tiene seis meses y Yaxkin ni se diga, por cierto … ¿Por qué eligieron ese nombre?
— Yo lo elegí, significa sol naciente en maya y me gustó.
—Bueno sí, ese significado es grandioso, le dará una personalidad imponente cuando sea mayor. Volviendo a lo de tu marido ¿Qué fue lo que pasó? ¿Quién era ese hombre?
—No sé, yo no vi nada.
—Fue algo muy rápido, creo que nadie lo notó, solo yo, porque justamente estaba enfocando con la cámara.
—¿Tomaste fotografías? ¿Las tienes?
—Sí, de hecho, las estaba viendo y son muy extrañas, verdaderamente escalofriantes.
Sacó su teléfono móvil y me mostró las fotografías, en una se ve un hombre joven pero su rostro, se ve deformado, como si la fotografía se hubiera movido solo para que nadie pudiera reconocerlo
La siguiente fotografía era perturbadora, Maximiliano tomándolo por el brazo, casi a la altura del hombro y un destello de luz emanaba de su mano, pero su rostro, su rostro parecía reflejar su verdadera personalidad felina.
Y en la última, se veía claramente a Salvador, llevándose al hombre del lugar y Maximiliano regresando hacia nosotros sonriendo, como si nada pasara.
—Qué extraños efectos de luz papá, seguramente algún reflejo provocó que se vieran así.
—Sí, es lo que pensé, pero no deja de causarme escalofríos, mi móvil tiene una alta resolución en la cámara, nunca me habían salido fotografías borrosas y esas extrañas luces.
—¿No pensarás que Maximiliano es un extraterrestre o un hombre con súper poderes verdad?
—No claro que no, eso sería absurdo.
Discretamente me envié las fotografías y las borré del móvil de mi padre, quería mostrárselas a Max, para que me explicara qué había sucedido exactamente y cómo es que pudo someter a Iván de esa manera.
Los invitados se fueron y yo acompañé a mis padres hasta la cabaña, cuando nos visitaban, los hospedábamos allí para que tuvieran privacidad, pero, sobre todo, para proteger la nuestra.
Maximiliano y yo, habíamos acordado que a partir de esa noche los bebés dormirían en su propia habitación, instalamos cámaras y un equipo de audio para escucharlos en todo momento, aunque Max, decía que no era necesario porque él podría escucharlos, yo me sentía más tranquila si también los podía ver desde mi habitación.
Mis bebés eran sorprendentes, los amamantaba al mismo tiempo, con la ayuda de un sillón especial, que me permitía estar sentada y tenerlos acostados a la altura de mis pechos y les complementaba con fórmula, se dormían apenas se terminaban el biberón y Maximiliano me ayudaba a colocarlos en su cuna. Hacía ya casi dos semanas, que dormían durante toda la noche y despertaban hasta que el sol comenzaba a entrar por la ventana.
Apenas se durmieron, Maximiliano y yo fuimos a nuestra habitación, hicimos el amor desenfrenadamente, llevábamos meses haciéndolo en silencio para no despertar a nuestros hijos y ya necesitábamos desbordar nuestra pasión, Max tenía la habilidad de llevarme al cielo y al infierno con tan solo tocarme y sabía perfectamente donde hacerlo para hacerme gritar diciendo su nombre.
Después de hacer el amor, me quedé dormida entre sus brazos, él no me había dicho nada de lo sucedido y yo, preferí esperar a que mis padres se fueran para poder hablar con más confianza del asunto.
La voz de mi madre en la habitación de los niños me sobresaltó, Maximiliano no estaba en la cama miré la pantalla y lo vi también entrar en la habitación, pero la conversación entre ellos fue de lo más extraña.
—Nos vamos a ir hoy, pero me preocupa lo que está pasando—dijo mi madre.
—Tengo todo bajo control.
—Lo sé, confío en ti.
Maximiliano miró directamente a la cámara, sabía que yo los podía ver y escuchar, tomó a Amaité en los brazos y se lo dio a mi madre y luego él tomó a Yaxkin y salieron de la habitación.
Rápidamente me puse una bata y salí a su encuentro con el pretexto de que tenía que amamantar a los niños, pero quería saber de qué estaban hablando.
—Buenos días mamá —le di un beso en la mejilla y luego besé a mis hijos, Maximiliano me dio un beso en los labios.
—Buenos días amor, no te quise despertar, te vi tan dormida que preferí que descansaras un poco más.
—Gracia mi amor, pero es hora de que los niños desayunen, ya le pedí a Zazil que traiga los biberones.
—Entonces déjame cambiar los pañales antes del desayuno.
—Hay hija, que bueno que tienes quien te ayude, esa decisión de usar pañales de tela, es admirable, con lo cómodos que son los pañales desechables.
—Lo sé mamá, pero hay que pensar en todo lo que contaminan y no sólo en la comodidad.
—Me encanta verte amamantando a mis nietos, estaba tan resignada a que no tendrías hijos que ahora, no puedo dejar de pensar que ha sido un milagro.
—Madre, ¿Por qué no vas a la cocina y le ayudas a Zazil a preparar el desayuno? ¿Quieres consentir a tu hija antes de irte? ¿Qué tal tus molletes especiales?
—Está bien mi amor, voy a prepararles el desayuno, tu padre fue a caminar a la playa y va a volver hambriento.
Mi madre bajó y Maximiliano me miró fijamente.
—¿Pasa algo?
—Max, en el pasado mi madre, o más bien mi madrastra, tenía muchos secretos y ocultaba cosas espantosas, ¿De qué estabas hablando con mi madre? Si hubiera algo con ella, me lo dirías ¿verdad?
—Tu padre le mostró a tu madre unas fotografías que tomó justo del momento en el que sometía a Iván y están preocupados, les tuve que decir que se trataba de un acosador.
—Ah, ya entiendo, por cierto, tenemos que hablar de eso, ¿Dónde tienes a Iván? ¿Cómo es que volvió?
—Lo tengo en la celda que está abajo de esta casa, donde ocultamos a Alitzel ¿Recuerdas?, está bloqueado, no hay nada que pueda hacer para liberarse.
— Pero Max, ¿Cómo es que lo tienes en la misma casa en la que están nuestros hijos? ¿A caso no has pensado que si se escapa los tendrá a su merced? ¿Y todavía me haces dejar a los bebés solos en una habitación?
—Tranquilízate mi amor, yo nunca pondría a nuestros hijos en peligro, si lo tengo allí, es porque no hay un lugar más seguro que ese, no puede moverse, ni usar sus poderes si al menos lo intenta morirá.
—Max, tengo miedo, y no te entiendo, esa decisión de tenerlo en esta casa me parece un grave error, lo mejor será que me vaya, me iré con mis padres a la ciudad de México y me llevaré a los niños, al menos, hasta que hayas resuelto esta situación.
—¡Tú no te puedes llevar a los niños a ningún lado! —La voz de Lol en la puerta de la habitación me hizo voltear y la sangre en mis venas comenzó a hervir al escuchar sus palabras...