Capítulo 6

1324 Words
—¡Qué quieres decir con que no puedo llevar a MIS HIJOS a ningún lado? Soy su madre y nadie me puede impedir intentar protegerlos, incluso de ustedes, si fuera necesario. —Miriam, tranquilízate, no te pongas a la defensiva, yo lo único que veo es que esto de Iván te supera, sabes perfectamente que los niños son lo más importante para esta familia, si tomas una decisión estúpida, lo único que lograrás es ponerlos en peligro. ¿Crees que tú los puedes proteger mejor que Maximiliano? —Lol, por favor lleva a los niños con su abuela, déjame hablar con Miriam. Lol cargó a los niños con mucha facilidad, yo ya no lograba sostener a los dos juntos por mucho tiempo, a diferencia de ellos, yo no tenía una fuerza extraordinaria, lo único que tenía para protegerlos era mi inmenso amor de madre. —Miriam, mi amor, ¿Crees que yo sería capaz ponerlos en peligro? Yo nunca hubiera traído aquí a Iván, si hubiera la más mínima posibilidad de que escapara. Yo tengo un plan para atrapar a Lucrecia, y para eso, necesito a Iván cerca. —Max, yo me muero de miedo, si algo les pasara a mis bebés, yo me moriría y nunca te lo perdonaría. —Si te vas a la ciudad de México y te los llevas, ¿Crees que Lucrecia no te alcanzaría? Su poder no se limita a una región, ella te buscará y te alcanzará donde quiera que te encuentres, ya tu viste cómo es capaz de tomar el cuerpo de cualquier persona, ella podría ser incluso tu madre si se lo propusiera, estarías completamente vulnerable. —¿Entonces qué debo hacer? ¿Sentarme aquí, a esperar a que me ataquen  y que intenten llevarse a nuestros hijos? —Lo único que te pido, es que intentes llevar una vida normal, regresar al hospital, al mercado de artesanías, mantén tu mente ocupada, deja que nosotros nos encarguemos de protegerlos. —¿Cómo es que lograste someter a Iván de esa manera? —Solo le di una descarga de energía, eso lo paralizó, pero hay algo que tienes que saber sobre Iván. —¿Mas secretos? —No amor, ya no hay secretos, todo lo que debías saber sobre mí, y sobre mi familia ya lo sabes. Parece que Iván volvió para buscar la redención. —¿Redención? ¿Después de haber devorado tantas personas inocentes? ¿Tú le crees? —Es mi hermano, una parte de mi corazón quiere creerle, pero sus malas acciones del pasado lo persiguen. —Maximiliano, no deberías confiar en él, no después de todo lo que ha hecho y menos ahora que el corazón de nuestros hijos, es muy preciado pare ellos. —Miriam, ¿Te estás escuchando? Todos, absolutamente todos tenemos derecho a arrepentirnos, a pedir perdón y a enmendar nuestro camino, no importa las atrocidades que hayamos cometido. Iván ya conoció el infierno y no quiere volver a él, Lucrecia lo trajo de regreso, quiere utilizarlo en contra nuestra, y el vino a advertirnos. —¿Cómo sabes que no está mintiendo? —De la misma forma que sé, que en el fondo de tu corazón sabes que tengo razón, de la misma forma en que escucho ahora tus pensamientos, con todas esas dudas y miedos. Hace años, yo pude haber evitado que Iván, nos hechizara, a Salvador, a Lol y a mí, ¿Y sabes por qué no lo hice? Porque yo sabía que tu llegarías a liberarnos del hechizo, ya estaba escrito que así sucedería. No lo hice porque no puedo interferir con el ciclo de la vida y de las cosas que deben suceder. Es como ir a África y salvar a un ciervo de ser devorado por un león, yo, puedo sentir pena por el ciervo, sé, que el león lo va a atrapar, y se lo comerá, pero si lo salvo, si yo evito que lo atrape, los cachorros del león, morirán de hambre. —Es que no puedes comparar el ciclo de la vida de los animales con lo que está pasando, es… es como si tus hijos fueran ese ciervo, ¿Vas a dejarlos a merced del león? —Dejarlos a merced del león sería, si te permitiera que te los llevaras, si te dejo ir con ellos, es como dejarlos sentados en una roca, rodeados de fieras hambrientas, lo que quiero que entiendas, es que yo sé, lo que va a pasar, yo ya sé, el final de esta historia, pero para que el resultado sea, como tiene que ser, debo dejar que las cosas sucedan como tienen que suceder, lo único que te pido, es que confíes en mí. —¡Oh Max! ¿En verdad puedes ver el futuro? ¿Sabías en qué momento iba a llegar a tu vida? —Todo empezó después de aquél día, en el que me entregaste el corazón, hace más de doscientos años, comencé a tener visiones, sobre todo de acontecimientos importantes, en un principio, pensé que quizá los dioses me habían dado ese don para que yo evitara que las desgracias ocurrieran, sin embargo, al detenerlas, provocaba una tragedia, todavía mayor. —Entonces, ¿Qué caso tiene que lo sepas? —Descubrí, que no es lo mismo prepararse para un acontecimiento, que evitar que suceda. No es fácil luchar contra un Huay brujo, ni siquiera para mí, pero estoy preparado para defenderte a ti, y a mis hijos, cuando llegue el momento, si confías en mí, te aseguro, que todo va a salir bien, pero no puedo protegerlos, si se van de mi lado. —Max, es muy difícil, pero si, confío en ti, confío en que me amas como yo a ti y que nuestros hijos son lo más importante para esta familia. Sé qué harás lo necesario para mantenernos a salvo. —Entonces por favor, trata de relajarte, deja que la vida siga, que todo fluya como debe ser, vuelve a tus actividades, olvídate de Iván, él está, donde debe estar, hasta que compruebe sus verdaderas intenciones. —Voy a intentarlo, voy a salir adelante, voy a tratar de que el miedo, no se apodere de mí. —¿Sabes cómo puedes prepararte para lo que viene? Concéntrate en desarrollar tus habilidades, vuelve el hospital y sigue ayudando a las mujeres de la comunidad, ellas van a ser muy importantes cuando llegue el momento. —Lo voy a hacer, te lo prometo. —Anda vamos a desayunar con tus padres, hoy regresan a la ciudad de México, tratemos de hacer agradable su estancia en esta casa. Maximiliano tenía razón, yo tendía, a dejarme llevar por mis miedos, y eso, a veces, no me dejaba pensar con claridad, no había ningún lugar en el mundo, en el que estuviéramos más protegidos, que a su lado. Cuando bajamos, Lol estaba sentada en la alfombra jugando con los niños que estaban sentaditos riendo felices junto a ella, se podía ver cuánto los amaba, ella nunca sería madre, todo ese amor que había dentro de ella, se los daba a mis hijos, y yo, estaba tranquila, porque el día que yo tuviera que partir, Lol todavía estaría aquí, para cuidarlos. Después de almorzar, mis padres se fueron, Max envió a un chofer para llevarlos al aeropuerto, y después de alimentar a los bebés decidí hacer una visita. Bajé por la escalera secreta y llegué hasta la entrada al inframundo, caminé lentamente hasta llegar a la celda, estaba oscuro, apenas podía ver, tomé una lámpara. —¡Sabía que vendrías! Te estaba esperando. —¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué volviste? —Yo no volví, me trajeron. —No te creo, sé que debes tener un plan macabro. —¿Crees que, de no ser así, sería tan estúpido de meterme en la boca del lobo? —No vine aquí para quitarte la vida, vine, para salvar la mía.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD