Después del almuerzo, los tres alumnos de Ingeniería se despidieron y fueron a su Facultad. Andrew miró a sus dos amigos.
—Díganme que sí pasó, lo qué pasó— les dijo el bicolor, aún sorprendido.
—Yo vi que Héctor, ¿te defendió?— le dijo Liam.
—Tal parece que no es tan malo, cómo decían— les dijo Paris.
Andrew trataba de entender todo lo ocurrido, sin embargo prefirió dejar las dudas ahí. Al menos había logrado espantar a Jake.
Luego del almuerzo, regresaron a clases.
Las horas de la tarde fueron las más largas y tediosas, el sol ya se ocultaba, cuando finalizaron la jornada.
Cerca de las ocho de la noche, recién los alumnos de Medicina fueron liberados. Andrew y sus amigos, iban con la cabeza cuadrada de tanta información.
—Creo que mejor abortamos misión— se quejó Liam—Cómo vamos, tendremos que hacer el informe el fin de semana.
—Y yo quería irme a casa— dijo Paris—Quería ver a mí Athenea y mí Andromeda— habló, aludiendo a sus dos gatas.
—Vamos chicos, apenas estamos comenzando el año— los animó Andrew—Además fue lo que escogimos, así que hay que ponerle mucho amor.
—El amor mis huevos— dijo el castaño, en tono de broma.
—Qué linda forma de expresarte— le habló Paris.
—Seguramente sí lo dice Lucas, le harías fiesta— le dijo molesto Liam.
El pelirrojo lo quedó mirando.
—¿Cuál es tú problema?.
—Mí problema es ese donjuán de pacotilla— le respondió Liam—Y tú no haces nada para alejarlo.
—Bueno— le dijo Paris—Tal vez lo encuentro lindo. A lo mejor me cambian las ideas, con respecto a él.
Liam estaba furioso.
—¡¿Acaso te gusta ese maldito imbécil!?.
Paris quedó descolocado por el grito de su amigo.
—Tranquilo. Es sólo una broma— le dijo el pelirrojo—Estás demasiado irritable, Liam.
Andrew miró al castaño. Debía admitir que encontraba demasiado extraño su comportamiento. Jamás, en sus años de amistad había visto que Liam le gritara a Paris.
—Vamos a los dormitorios— les dijo el castaño.
Caminaron por la oscuridad del campus. Mientras avanzaban, Andrew sentía que alguien los seguía. Pensó que debía ser su imaginación. Finalmente llegaron a los dormitorios.
Subieron al ascensor. Al bajar, se despidieron en el pasillo. Liam y Paris entraron a sus respectivos lugares. Andrew iba a abrir su puerta, pero le detuvieron la mano.
—Hola amorcit— Jake lo miraba con una sonrisa.
Andrew sintió que la sangre se le helaba. No fue su imaginación, sí los estaban siguiendo.
—¿Q-qué quieres?— preguntó el bicolor, tratando de safarse del agarre.
—¿Qué quiero?— dijo Jake, acercándose más—Te quiero a ti.
Fue directo a besar sus labios, pero Andrew corrió el rostro. Comenzaron a forcejear.
—¡Déjame!— gritó el bicolor, con la leve esperanza de que alguien lo escuchara.
Jake era más fuerte que Andrew, o al menos eso se veía reflejado, pues el temor del bicolor era notorio.
Logró dejarlo de espalda a la pared, apresándole las manos sobre la cabeza. Sus labios comenzaron a besarlo con desesperación. Andrew trataba de gritar, pero su boca estaba sellada por un fuerte y descontrolado beso.
El bicolor lo mordió.
—Auch— se quejó Jake—Así que quieres jugar rudo— le dijo, volviendo a acercarse.
Y fue entonces, que un fuerte puñetazo sacó a Jake volando, directo al piso. Héctor estaba frente a él.
—¡No puedes golpearme!— le gritó Jake, levantándose.
—Andrew, entra— le ordenó Héctor al bicolor, sin dejar de mirar a Jake.
El chico hizo caso, y entró al dormitorio.
—Qué te haya dado un golpe, no significa nada— le dijo Héctor—Pero lo que tú estabas haciendo, es intento de violación, y con esa acusación, saldrás de la universidad. Sí no quieres irte a la mierda, te sugiero que dejes de molestar a Andrew.
—¡Já!— se rió Jake, limpiándose la sangre de la boca—¿El homofóbico defendiendo a un gay?. ¿Es un puto chiste?.
—No me gustan los abusivos- dijo Héctor—Van dos, a la tercera vamosa hablar en otros términos.
Fue a su dormitorio, y dio sendo portazo. Dentro, Andrew estaba sentado en uno de los sillones, con cara de asustado.
—¿Estás bien?— preguntó Héctor, tratando de no sonar preocupado.
—Sí-yo-gracias por tú ayuda— le dijo el bicolor, sin mirarlo. Se sentía vulnerable, pues no era la primera vez que le ocurría algo desagradable con Jake. Y lo recién ocurrido, abrió viejas heridas, y desgarradores recuerdos.
Héctor notó el silencio del chico. Vio sus ojos, y en ellos se reflejaba angustia y miedo.
—Te haré una leche tibia— dijo de pronto Héctor, sorprendiendo a Andrew.
—No es necesario— le dijo el bicolor, mirándolo. No quería molestarlo.
—Es necesario, para que te calmes.
Andrew iba a decir algo más, pero el rubio se levantó del sillón y fue hacia la cocina.
Unos minutos después, llegaba con una taza con leche tibia.
—Toma, te hará dormir mejor.
—Gracias— dijo Andrew, tomando la taza, sutilmente se rozaron los dedos.
Héctor quitó la mano.
—Yo iré a dormir— le dijo, caminando a la habitación.
—De acuerdo.
El rubio entró a la habitación, dejó la puerta entreabierta. Andrew se quedó sentado en el sillón, bebiendo la leche. Luego dejó todo limpio y fue a darse un baño, antes de ir a dormir.
Eran cerca de las tres de la mañana, Héctor estaba dormido, pero comenzó a escuchar algo que terminó por despertarlo completamente. Se sentó, tratando de espabilar, miró la hora.
—N-no, déjame. No quiero, por favor, no— Andrew estaba soñando una pesadilla, comenzó a sollozar, mientras suplicaba casi inaudible—N-no me violes.
A Héctor se le heló la sangre, las últimas palabras habían sido escuchadas con claridad. Se levantó de la cama, y fue hacia su compañero de cuarto, que seguía llorando y suplicando.
No quería despertarlo, pues no sabía cómo iba a reaccionar el bicolor. Pensó rápidamente, fue entonces que se le ocurrió comenzar a acariciar su cabeza, dándoles mimos.
Poco a poco los sollozos comenzaron a ceder, al igual que las lágrimas. Finalmente dejó de llorar. Héctor se levantó y fue hasta su cama, se acostó, tratando de quedarse dormido. No entendía porque había hecho eso, aunque aquella palabra removió algo en él.
A la mañana siguiente, Andrew se despertó bastante bien. No sentía el cansancio físico que tuvo los días pasados, sin embargo continuaba con el pesar de tener que ver a Jake en algún momento.
Se levantó de la cama y sacó su toalla para darse un baño. Al salir de la habitación, se dio cuenta que Héctor seguía ahí.
—Buenos días— dijo el rubio, mientras colocaba la mesa—El desayuno está listo. Báñate después, o se enfriará.
—Buenos-días— saludó confundido Andrew. ¿Aún seguía dormido?—Gracias— dijo, mirando la mesa.
Se sentó.
Andrew no sabía que hablar, ni cómo iniciar una conversación con Héctor. Prefirió quedarse callado, pues no quería incomodar al rubio con su presencia. Suficiente que el chico le haya preparado el desayuno, además de ayudarlo la noche anterior, ya no quería molestar más a su compañero homofóbico.
—En la tarde será el partido contra la Facultad de Artes— dijo Héctor, iniciando la conversación. Andrew quedó algunos segundos en blanco.
—Sí. Ayer nos dijeron que debíamos estar en una carpa médica, por sí había algún lesionado— le dijo el bicolor.
Héctor seguía comiendo.
—¿Estarás con tus amigos en la carpa?— preguntó el rubio.
—Sí, se supone que los tres, y el profesor. Y otros compañeros, que nos van a relevar después.
Héctor asintió.
Al terminar, Andrew se levantó para lavar los platos.
—Deja las cosas ahí— le dijo Héctor—Ve a bañarte, o llegaremos tarde.
Andrew se quedó parado, mirando al rubio. "Llegaremos tarde, llegaremos, plural".
—¿Escuchaste?— preguntó el rubio—Ve.
—S-sí.
Andrew dejó la taza en la mesa, y se dirigió al baño. Mientras el agua caía por su cuerpo, su mente trataba de entender el radical cambio que tuvo Héctor con él. Tal vez, simplemente estaba siguiendo las órdenes de Mikel, cómo Presidente del Centro Estudiantil debía estar preocupado por su situación.
—Bueno, eso es lo más lógico— pensaba Andrew, mientras terminaba de bañarse.
Después de vestirse, y arreglarse, ambos salieron del dormitorio.
Afuera estaban sus dos amigos, lo quedaron mirando más que extrañados.
Andrew no sabía dónde meterse.
—Buenos días— les saludó Liam, con una sonrisa.
—Buenos días— respondieron ambos.
Paris miró a Andrew, tratando de buscar alguna explicación.
—¿Siempre se van los tres juntos?— preguntó Héctor a Paris.
—Sí— le dijo el pelirrojo—Y también nos venimos juntos.
El rubio asintió. Sin decir más, subieron al ascensor y bajaron al primer piso. Salieron del edificio.
Caminaron hacia sus Facultades.
—Los veré después del almuerzzo— les dijo Héctor, mirando a Andrew.
-Claro- le dijo el bicolor.
Héctor siguió a su edificio, mientras los otros tres se dirigían a Medicina.
—¿Qué carajos fue todo eso?— preguntó Liam, mirando a su amigo—¿Se le safó un tornillo?.
—De no haber sido por él, ayer las cosas se hubiesen puesto feas— les dijo Andrew. Contó todo lo ocurrido la noche pasada, las caras de sus amigos comenzaron a ser de enojo. Al llegar a la parte de la heroíca aparición de Héctor, los chicos quedaron bastante impresionados. Más con la tacita de leche que le preparó al final.
—¡Lo voy a matar!— gritó Liam, caminando de regreso a la Facultad de Ingeniería. Él y Paris sabían todo lo malo que pasó Andrew con Jake, y el duro proceso que tuvo que superar, para comenzar una nueva vida.
—¡Espera!— Paris se puso frente a él—No vayas, o harás todo más problemático.
—Pero.
—Liam— le dijo el pelirrojo—Yo también quiero proteger a Andrew, pero esa no es la mejor manera de hacer las cosas.
Liam tenía rabia, y eso lo entendía Paris. Le dio un abrazo, tratando de calmarlo, aquello sí tomó por sorpresa al castaño, ya que no estaba acostumbrado al contacto físico con el pelirrojo. En realidad Paris no era así. Pero aquellos brazos que lo rodeaban, realmente lograron calmarlo. Fue entonces que Liam levantó la vista, viendo a Lucas. El albino no les sacaba los ojos de encima.
El castaño abrazó más a Paris.
—Gracias amigo— le dijo.
El pelirrojo sonrió—Ahora vamos a clases.
Liam tomó de los hombros a su amigo, y los tres caminaron a su Facultad. Lucas se fue a su edificio.
Las horas de la mañana fueron pasando, y las clases llegaron a su fin. Los alumnos tomaron sus cosas y fueron saliendo del salón. Se dirigieron al comedor.
—¿Debemos ir a la Facultad de Artes?— preguntó Liam.
—No a la Facultad, pero en el edificio de Artes, y por la ubicación que tienen, hay un buen campo de fútbol— le aclaró Paris.
—Dijo el profesor que habría un lugar asignado, para los de Medicina— les dijo Andrew.
Llegaron al comedor, extrañamente no habían alumnos de la Facultad de Ingeniería, seguramente se estarían preparando para el enfrentamiento. Los tres amigos almorzaron, y luego se prepararon para las actividades.
Eran cerca de las dos de la tarde, cuando Andrew y sus amigos vistieron sus delantales blancos y se dirigeron con algunas de sus cosas, a la Facultad de Artes. El edificio quedaba algo alejado de los demás, y la vista era realmente hermosa.
El campo de fútbol estaba arrebatado de alumnos. Muchos llevaban lienzos, bubucelas y demases. Parecía una fiesta deportiva. Cerca de ahí, había una carpa blanca, con una cruz roja. Afuera se leía "Enfermería". Los tres alumnos entraron.
—Bien— les dijo Andrew—Comencemos a ordenar.
Daban las tres de la tarde, y el pitazo inicial del primer tiempo. Mikel estaba observando desde la banca, viendo cómo Lucas y Héctor jugaban junto a sus compañeros de Ingeniería. La Facultad de Artes era bastante buena en el fútbol. Los alumnos le estaban dando pelea.
Los primeros treinta minutos fueron cargados a los de Arte, ganando 2-1.
Liam estaba junto a sus amigos, viendo desde la carpa el partido.
—Chicos, faltó la caja de sueros— les dijo Andrew— Necesitamos para lavar las heridas.
—Iremos por ella— le dijo Paris. Salieron junto a Liam.
Andrew regresó a la carpa. Estaba terminando de atender a un alumno de Artes, que se había herido la rodilla.
—Gracias— dijo el chico.
—Un placer— le dijo Andrew—Mañana te puedo revisar, sí quieres.
—¡Claro!— sonrió el chico. Se levantó de la camilla y salió del lugar.
Andrew ordenó las cosas, cuando notó que alguien entró.
—En un momento lo atiendo— dijo el bicolor, sin mirar.
—Te puedo esperar toda la vida— le dijeron.
Andrew sintió escalofríos. Se dio media vuelta, viendo a Jake. El chico estaba sudado de correr por el campo de fútbol. El primer tiempo había terminado. El pelinegro sonreía.
—¿Qué necesitas?— preguntó Andrew, de forma seca.
—Tengo herido el corazón, y me dijeron que un hermoso médico me podría ayudar.
—Lástima— le dijo el bicolor—Pero no soy médico, sólo soy un alumno.
Jake arrugó levemente el ceño. Comenzó a acercarse a Andrew, mientras éste retrocedía.
—Aléjate— dijo el bicolor, tomando unas tijeras.
—Qué lindo— le dijo Jake—Me gusta cuando eres un chico malo.
—Estás enfermo.
El mayor continuó acercándose al bicolor. Estaba a escasos centímetros, cuando sintió que lo jalaban desde el cuello, hacia atrás. Jake cayó sentado.
—¿Qué fue lo que te dije?— preguntó Héctor, colocándose frente a Andrew.
El bicolor sintió de todo en esos momentos, pero también un profundo agradecimiento a Héctor, a pesar que fueran órdenes de Mikel.
—¡¿Crees que te haré caso?!— le gritó Jake—¡Es mí problema y de él!.
—Él ya no es tú problema— dijo Héctor—Te voy a reportar.
Caminó a la salida.
—¡Cuidado!— gritó Andrew.
Pero fue tarde, Jake le dio un fuerte golpe desde atrás. El rubio cayó de rodillas al piso, pero se levantó rápidamente para enfrentarse a su compañero.
—¿Crees qué te tengo miedo?— le dijo Jake—Sigues siendo la misma mierda, un maldito homofóbico, y puto, que hace sufrir a las mujeres. Eres malo, Héctor.
—No hables de mí, cuando eres una real basura— le dijo el rubio, colocando sus manos cómo puños—Él único maldito bastardo, eres tú, violador de mierda.
Y ahí quedó la grande, ambos alumnos de Ingeniería comenzaron a golpearse, dejando un desastre en la enfermería. Andrew trataba de calmarlos, pero lo único que conseguía era que los otros se golpearan con más fuerza.
El griterio y desastre comenzó a escucharse desde afuera. Algunos alumnos que iban pasando por fuera, se detenían para ver que pasaba dentro de la enfermería. Andrew comenzó a ver que todo era un caos, y que los maestros pronto llegarían.
Por su lado, el par de boxeadores habían caído al piso. Héctor estaba sobre Jake, dándole de puñetazos en la cara. Algunos alumnos fueron a buscar ayuda.
En esos momentos llegaban Liam y Paris. Ambos con unas cajas con suero, los recién llegados quedaron atónitos ante la ruda escena.
—Qué carajos— dijo el castaño, abriéndose paso por la gente. Detrás de él iba Paris.
—¡Chicos!— les gritó Andrew, viendo a sus amigos.
De pronto tomaron fuerte desde atrás a Héctor, y lo sacaron de encima de Jake. Lucas y Mikel habían llegado, junto a tres adultos. Entre ellos, el doctor docente y el rector.
—Pero que es esto— dijo el rector, mirando a Héctor. El chico estaba lleno de golpes y los nudillos con sangre.
El doctor se acercó a Jake, el chico apenas se levantó.
—A mí oficina— le dijo el mayor a Héctor—Pasaste la línea.
—No fue su culpa— intercedió Andrew—Héctor me defendió de él— señaló a Jake.
—Irán los tres a mí oficina— dijo el hombre, caminando.
Los otros los siguieron.
Paris le tomó el brazo a su amigo en la pasada.
—Disculpen el desastre— les dijo Andrew.
—Tranquilo, nosotros nos haremos cargo— le dijo Paris.
El bicolor caminó hacia la Dirección de la Universidad.
Antes de interrogarlos, el doctor revisó a que Jake estuviera bien. Luego se reunieron en la oficina.
—Quiero saber que fue lo que pasó— les dijo el rector.
—Él es un violento, y ustedes lo saben— dijo Jake—Ha tenido problemas antes, con otros alumnos.
Andrew miró a Héctor. Parecía que el rubio tenía todos los encantos de un bravucón.
—Eso no es cierto— dijo el bicolor. Todos lo quedaron mirando—No conozco a Héctor, pero él me defendió de Jake, y no es primera vez que lo hace.
—Explícate— le dijo el rector.
—Seré lo bastante claro— dijo Andrew, mirándolo directo a los ojos—Jake fue mí novio en secundaria. Es bastante violento, incluso abusivo— habló con firmeza—Terminamos hace meses, y tuve la mala suerte de encontrarlo acá. He tenido problemas desde que nos topamos, y Héctor a sido quién me ha ayudado en todos esos momentos.
—No es primera vez que Héctor se ve envuelto en peleas— dijo el rector levantando una ceja—Tiene excelentes notas, y es bueno en deportes, además de popular, sin embargo no tiene dominio de la ira.
—No me gustan los malditos abusivos— le dijo Héctor, con ojos de rabia—Usted no sabe nada, porque no sale de su oficina. Todo lo que sabe, es un mundo vacío.
El rector y todos los presentes se quedaron boquiabiertos.
—Y tú que eres alumno nuevo— le dijo el rector a Andrew—¿Aseguras que él te protegió?.
—Lo hizo— dijo el bicolor.
Jake estaba callado, su mirada era de un profundo odio hacía Héctor. El rubio lo miró de la misma manera.
El rector observó a ambos, y luego pensó un poco.
—Hablaré con el Presidente del Centro Estudiantil— les dijo el mayor—Él debe saber más de ustedes, que ustedes mismos. Regresen a sus dormitorios. Tendrán suspención de clases por tres días.
Los tres salieron del lugar. Jake fue a la enfermería. Andrew y Héctor caminaron al edificio de los dormitorios.
—Gracias— dijo el rubio.
—Es lo mínimo que puedo hacer— le dijo Andrew—Además sé que odias a los gays, y debe ser raro en ti estar en esta situación.
Héctor se quedó callado.
—De todas maneras, espero que con esto, Jake no me moleste más. O a la otra, lo vas a matar— dijo sin pensar el bicolor.
—En realidad no tengo muy buena reputación— le dijo Héctor—Pero no quería que te enteraras de eso.
—Era inevitable— le dijo Andrew—Pero estoy seguro que el Presidente del Centro de Estudiantes, te sacará de esto. Además, la palabra de un chico nuevo debe valer. Yo no te conozco, eso tiene validez.
El rubio lo quedó mirando.
—Sí, creo que de alguna forma es una ventaja.
Andrew sonrió.
—No quiero ser tú amigo, pero al menos podemos llevarnos bien— le dijo Andrew—No entiendo mucho tú postura de homofobia, pero la respeto. Yo no te molestaré.
—Podemos llevarnos bien— dijo Héctor.
Andrew sonrió, y asintió. Al menos ya no lo correrían de la habitación. Sabía que Héctor era homofóbico, por lo que trataría de molestar lo menos posible. Y después que cumpliera un año, pediría cambio de dormitorio. Además no quería comenzar a ver un desfile de mujeres por la habitación, cuando Héctor fuera de cacería. Pero sacó algo bueno, y era vivir en paz.