Me está costando centrarme en el trabajo el día de hoy, han pasado varias semanas desde el cumpleaños y ahora empezamos con el duro trabajo en la empresa, tenemos la suerte de tener nuevos contratos con dos empresas importantes y no he dejado de revisar papeles sin parar. Mi sueño era ser empresaria, pero nunca me imaginé que fuera tan difícil, con razón muchos empresarios tienen caras largas y arrugadas de lo frustrados que pueden llegar a estar, yo espero no llegar a estar como ellos nunca. Tyler está en el departamento financiero pendiente de todo mientras yo manejo los contratos, reuniones con posibles socios y etc.… esto la verdad que es un sin parar, sin embargo, me siento orgullosa de todo lo que estoy logrando, bueno lo que estamos logrando en tan poco tiempo, eso me anima cada día a trabajar más. Pero últimamente me refugio mucho más en el trabajo para no tener que estar pensando en… en Max, ahora no deja de visitar a Tara y de traer a su hija Lara, la verdad es que no había caído en lo parecidos que son sus nombres, pero ese no es el caso, la cosa es que no deja de hacer acto de presencia y yo me pongo muy nerviosa porque hace que Tyler este más pegado a mí que de costumbre. No me gusta sentirme agobiada por nadie, suficiente que vivimos juntos, trabajamos juntos y casi todo y para mí es muy difícil poder hacer algo yo sola porque ya empieza a pensar que estoy con Max y ese estilo de cosas, a veces odio sus celos tontos, a ver, sé que le odia, pero eso no es excusa para no confiar en su novia. Sé que tiene miedo de que le vaya a dejar y vuelva a estar con Max, pero eso no va a suceder, nunca, ahora estoy feliz cómo estoy, aunque sigo con miedo en el cuerpo porque en algún momento pasará algo malo.
Esta noche tenemos una fiesta a la que nos han invitado uno de nuestros clientes, es una gran oportunidad para darnos a conocer, estoy algo nerviosa porque es mi primera fiesta después de tanto tiempo y la verdad no sé cómo comportarme ante tanta gente. Ni siquiera sé que ponerme y lo peor de todo es que Tamy no puede ayudarme porque tiene mucho trabajo por hacer, así que Eva me va a acompañar para encontrar el vestido ideal para la ocasión, no quiero nada extravagante, quiero algo elegante y que me favorezca. Saqué las llaves de mi bolso para montarme en el coche, tenía que pasar a recoger a Eva en el hospital, primero íbamos a comer y después nos iríamos de compras por la ciudad, me encantaba quedar con Eva porque era muy tranquila, todo lo contrario de Tamy, desde que la conozco ha sido un gran apoyo para mí y se ha convertido en mi mejor amiga.
— Hola —dice animada al verme—. Pensé que no ibas a llegar nunca, me muero de hambre.
— Sí, perdona —dije riendo—. Me he entretenido un poco.
— Te lo perdono —nos montamos en el coche—. ¿Vamos a Grey’s?
— Por mi perfecto —en Grey’s hacen unos Hot dogs muy deliciosos, solemos ir de vez en cuando, cuando tenemos prisa o solo queremos picar algo.
Cuando llegamos nos pedimos unos perritos y mientras lo comíamos dimos una vuelta por las calles opinando sobre las mejores tiendas para entrar a ver, Eva era muy graciosa para ser tan pacífica, podías hablar cualquier cosa con ella sin miedo a ser criticada o juzgada, supongo que eso es lo que se espera de una amistad. Terminamos de comer en uno de los bancos mientras charlábamos de nuestras cosas, la gente pasaba absorta sin prestar atención a lo que le rodea, eso es muy típico de esta ciudad, todos van con prisa y con muchas cosas en la mente, creo que no me estaba percatando de que estaba totalmente callada que Eva chasqueó los dedos para que la prestara atención.
— ¿Sigues ahí? —la miré.
— Sí, perdona —miré el papel que sostenía en mis manos.
— Creo saber por qué estás tan ausente —fruncí el ceño.
— A ver ¿Según tú, por qué?
— Tiene que ver con Maxwell ¿Verdad? —reí nerviosa.
— No, qué va.
— ¿Crees que va a ir a la fiesta?
— Es muy probable, él nunca se salta una fiesta como esta.
— Bien, entonces, deberíamos de comenzar con nuestra búsqueda y encontrarte un vestido que te haga relucir entre las demás —se para delante de mí, tendiéndome sus manos para levantarme.
— No quiero ser el centro de atención —me rio.
— Solo de uno, ¿no es así? —menciona con picardía y yo me sonrojo—. Además, siempre eres el centro de atención.
En cierto modo, si quiero saber qué es lo que pretende Max tengo que buscar la manera de acercarme a él, no será sencillo, pero confío en mi gran capacidad de seducción y él caerá como mosca. No le quiero en mi vida, pero no me creo nada de sus palabras y claro, tendré que hacerlo de este modo porque de otro no estaría segura de poder hacerlo.
Llegamos a una de mis tiendas favoritas, tienen todo tipo de prendas y lo mejor de todo es el trato que te dan, aunque bueno supongo que a la gente que tiene dinero les tratan como reyes para seguir comprando en este lugar, una de las dependientas de la tienda nos llevó a una sala dónde había sillones para sentarse, ellas te iban trayendo todos los vestidos de tu elección mientras te tomas una copa de champán, sí, es todo muy top lo sé, pero tienen cada cosa… que te mueres por comprarlos todos.
— Señorita Davis, tenemos este precioso vestido que nos llegó la semana pasada desde París —me muestra un vestido corto rosa, a mí no es que me favorezca mucho el rosa, así que por mi cara dejó el vestido en el perchero.
— También tenemos este otro —este era mucho más corto y era espantoso. Eva estaba mirando mi expresión y habló.
— Señoritas, no quisiera que se lo tomen a mal, pero mi amiga está buscando un vestido de noche y hasta ahora ninguno ha estado a la altura.
— Lo sentimos mucho, iremos a buscar otros modelos —dice una dependienta dándose la vuelta.
— Espera —dije—. ¿Dónde está Rachel?
— Ella no se encuentra ahora, pero enseguida vendrá.
— Pues llámala y dile que venga —Rachel era la encargada de la tienda, siempre que iba a esa tienda me atendía ella y sabía perfectamente cuáles eran mis gustos.
— Por supuesto —dijo asustada.
No nos hicieron esperar mucho tiempo, en menos de quince minutos Rachel llegó a la tienda con la mejor actitud de todas, sé que era un poco egoísta por quererla a ella porque, a ver, no es que las demás chicas no sepan hacer su trabajo, pero son nuevas y no conocen mis preferencias.
— Señoritas, siento llegar tarde —entra a la sala con una sonrisa, Rachel es una buena persona y podría decir que somos como amigas.
— Rachel —la abrazo—. Siento haberte hecho llamar, pero no lo hubiera hecho si no fuera importante.
— No te preocupes, aquí estoy —contesta con calma.
— Necesito encontrar un vestido para esta noche.
— Tranquila, tengo un vestido que te va a encantar —nos deja solas en la sala, escucho cómo les echa un poco la bronca a las chicas nuevas.
A los cinco minutos vuelve con un vestido n***o con el pecho fruncido, tiene una leve abertura en la pierna y eso lo hace sexy, pero elegante, quería probármelo cuanto antes. Entré en el probador y cuando me iba probando sabía que ese era para mí, me quedaba tan bien y se ajustaba a la perfección a mis curvas que no me lo quería quitar, al salir del probador para enseñárselo a Eva se quedó con la boca abierta.
— Ay por dios Emma, te queda… ¡Guau!
— Lo sé, es perfecto —dije mirándome embelesada en el espejo.
— Sabía que te iba a encantar —Rachel asentía con la cabeza.
— Eres genial —cogí sus manos en modo de agradecimiento.
Me envolvieron el vestido en una caja blanca sin ser arrugado, me despedí de Rachel y salí con Eva en busca de unos tacones para el vestido, ya casi me estaba quedando sin tiempo y teníamos que darnos prisa para ir a la siguiente tienda. Por el camino nos encontramos una tienda de zapatos a la que nunca había entrado, la verdad es que me daba curiosidad, así que entramos sin pensarlo, las dependientas se nos quedaron mirando de arriba abajo como si nos debieran la vida por interrumpir su sesión de vaguería.
— Deberíamos de irnos a otra tienda —me dice en un susurro.
— Tranquila, hemos entrado y tenemos todo el derecho de ver lo que queramos —empecé a mirar los estantes de la tienda, algunos eran bonitos, pero no era cosa de otro mundo y no me llamaban mucho la atención.
— Son horribles —dice en bajito.
— Lo sé —me reí.
— ¿Puedo ayudarlas en algo? —dice una pelirroja de muy mala manera.
— No, gracias, solo estábamos mirando —dije con la cabeza bien alta.
— Ya, claro —se giró dándonos la espalda.
Seguimos mirando algunos de los estantes hasta que a nuestras espaldas escucho una voz que se me hace muy familiar, era esa estúpida rubia que tanto me ha hecho la vida imposible. Podía escuchar cómo hablaba tan contenta con las demás dependientas, era obvio que ellas eran sus amiguitas del alma y sabían quién era yo, si no, no hubiera recibido ese trato tan malo cuando entramos a la tienda.
— Vámonos —le dije a Eva cogiéndola del brazo.
— Sí, mejor.
Pensé en marcharnos sin decir nada y a escondidas mientras estuvieran distraídas, pero era obvio que esas víboras le avisaran a la víbora mayor que me encontraba ahí.
*Loren*
Esta noche iba de acompañante de Max y tenía que estar perfecta, fui de compras con mi madre y mi hermana a la que no veía desde hacía varios meses, era una buena oportunidad para ponernos al día. Fuimos a una de mis tiendas favoritas de la ciudad, al entrar saludé como siempre a las chicas que trabajaban ahí, al momento una de ellas me dijo que Emma Davis se encontraba aquí mirando zapatos, me sorprendí, pero después de la última vez podría enfrentarme a ella sin que intervenga Max.
— Vaya, vaya… mira a quién tenemos por aquí —nos encontramos cara a cara—. Pensé que los mendigos no venían por estos lugares.
— No estoy para estos juegos —se quería ir, pero yo le interrumpí el paso.
— Creo que tenemos una conversación pendiente.
— Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, si me disculpas me marcho de esta horrible tienda.
— He dicho que tenemos que hablar —le hablé casi gritando.
La odiaba, la odio más que a mi propia vida, no soporto la idea de que quiera quitarme a mi hombre, es una descarada.
— ¿Quieres hablar? Pues venga adelante —alza una ceja—. Me tienes intrigada.
— Aléjate de Max y de nuestra vida de una puta vez —dije bastante alterada.
— Me alejaré cuando a mí me dé la maldita gana, además, no soy yo la que va detrás de nadie —Quería cogerla de los pelos y arrastrarla por toda la tienda, pero me contuve.
— No me provoques —le digo acercándome a ella, mi hermana me cogió del brazo.
— No, no me provoques tú.
— Vas de mosquita muerta, pero conozco las de tu calaña, a mí no me engañas. Sé cuáles con tus intenciones con él y ya te puede quedar claro que no vas a ningún lado.
— A mí no me amenaces, porque la que va a salir perdiendo eres tú —dice seria—. Deberías de darte lástima por estar detrás de un hombre que no te quiere.
— Yo soy la que está con él todas las noches, la que duerme a su lado, la madre de su hija, no te confundas —estaba a punto de estallar, veo cómo ella se ríe.
— Claro, tienes toda la razón, pero estoy segura de que mientras está contigo en la cama es a mí en quién piensa, así que sigue creyéndote tus mentiras —cogió y se marchó dejándome con la palabra en la boca.
Me sentía avergonzada por este espectáculo, pero no podía contenerme más porque si no iba a explotar de la rabia, mi madre se disgustó por no haberme comportado de buena manera y mi hermana, bueno, ella solo se reía de la situación.
*Emma*
Había salido muy alterada de la tienda, esa mujer me ponía de los nervios y odiaba su manera de hablar y de lo poco que se quería y valoraba como mujer, era de esas personas que no podías ver ni en pintura.
— ¿Estás bien, cielo? —Eva me coge del brazo—. Estás hiperventilando.
— Sí, sí, es que… esa mujer… me puede.
— Es un incordio, ahora entiendo por qué no la aguantabas.
— Ya…
— ¿Quieres que nos vayamos ya? —preguntó algo angustiada.
— Sí, creo que ya he tenido suficiente por hoy.
Nos montamos en el coche sin decir ni una palabra, Eva sabía cuándo hablar y cuando no y esto era uno de los casos, la dejé en su casa en la que vivía con Liam y partí a mi casa para poder arreglarme, además Tyler me estará esperando.