―Así es que se conocieron en la universidad y nunca han dejado de juntarse, ¿no? ¿Cómo es que nunca me habías hablado de él, Robert?
―No lo sé, no recuerdo nada.
―Sí, perdón, tienes razón, pero entonces se juntaban muy seguido. ¿Cómo supiste que Robert estaba aquí? Perdón, ¿Cuál es tu nombre?
―Jorge, y tengo algunos contactos, por eso lo supe.
―¿Contactos?
―Sí, pero eso no importa, lo que importa es que encontré a mi amigo y pronto lo hará su familia también, Susana.
―Sus padres están de viaje por Europa.
―Sí, claro, pero nada es más importante que la salud de un hijo, más que cualquier viaje ―respondió Jorge.
―Sí, puede que tengas razón; Robert ya tiene su celular y puede llamar a su familia cuando quiera.
―¿Por qué no lo hiciste tú apenas Robert sufrió el accidente, Susana?
―Ya te lo dije, sus padres están de viaje y no quise interrumpir sus vacaciones y sus hermanos, bueno, cada uno está en sus cosas. ¿No has hablado con ellos todavía, Robert?
―No, pero lo haré hoy sin falta; Jorge ya me habló de ellos así es que más tarde los llamaré.
El semblante de Susana cambió, lo que no pasó desapercibido para los amigos. Ellos se miraron.
A Susana no le gustaba nada el ribete que estaba tomando toda esa situación. ¿Cómo se enteraría Jorge de que Robert estaba internado en el hospital? ¿Quién sería su contacto? Tal vez conocía a la doctora también y fue ella quien le avisó lo sucedido con Robert. La cosa se estaba poniendo color de hormiga.
―Jorge, Robert no puede recibir mucha información de golpe, así es que te voy a pedir que me dejes a mí contarle cosas de su vida, yo lo conozco mejor que nadie ya que vivo con él ―pidió Susana en un tono nada amable.
―Yo le pedí que me hablara, Susana, y lo seguirá haciendo, él es mi amigo y me conoce mucho más tiempo que tú ―rebatió Robert.
―Pero la que vive contigo soy yo, amorcito, no él.
―Puede ser, pero quiero seguir hablando con él y que me cuente todo lo que sepa sobre mi vida, Susana, todo ―sentenció Robert.
―Como quieras, ahora me voy ya que debo trabajar, pasaré por la tarde a verte, a ver qué novedades me tienes ―informó Susana―, buenos días.
―Chao, Susana ―se despidió Jorge.
Robert no dijo nada.
Cuando la puerta se cerró tras ella, Robert miró a su amigo.
―Jorge, yo puedo estar sin memoria, pero Susana no me da confianza, no sé, es extraño lo que pasa con ella, ¿tú sabes algo? ¿Yo te hablé algo sobre ella?
Jorge guardó silencio.
―Tú sabes algo, ¿verdad?
―Robert, es mejor que vamos de a poco, ¿sí?
―Pero necesito saber por qué siento este rechazo hacia Susana si es mi esposa.
―Robert, tú la ibas a dejar.
―¿Por qué?
―Porque nunca la amaste, además decías que ella no te llenaba, no te daba lo que tú necesitabas en cuanto a sentimientos, tampoco te hacía vibrar en lo físico, en más de una oportunidad me dijiste que hablarías con ella y terminarías todo.
―¿Dices que nunca la amé? Entonces… ¿por qué me casé con ella?
―Es que no lo hiciste, Robert, nunca te casaste con ella, solo convivían.
―Entonces… ¡¿Ella no es mi esposa?!
―No, Robert, Susana no es tu esposa, pero es la mujer que vive contigo.
―Pero ella me dice que es mi esposa y que nos casamos hace un año, Jorge, ella me lo dijo.
―Hace un año que viven juntos, pero no se han casado, Robert.
―¿Pero por qué me dice entonces que es mi esposa, que estamos casados? ¿Qué pretende?
―No lo sé, Robert, pero lo más extraño es que no les haya avisado a tus padres ni a Abril ni a Steve de que sufriste un accidente.
―Voy a llamar a Steve ―habló Robert.
―¿Estás preparado para hablar con él?
―Sí, necesito saber qué pasa en realidad.
―Hazlo, amigo.
Robert llamó a su hermano.
―Sí, ¿con quién? ―respondieron al otro lado.
―¿Steve?
―Sí, ¿Robert? ¿Eres tú?
―Sí, soy yo.
―¡Dónde te has metido, hombre por dios! ¿Ya volviste de Escocia?
―¿Escocia?
―Sí, Escocia, Susana nos dijo que estabas en Escocia.
―Steve, estoy en el hospital, sufrí un accidente y… perdí la memoria.
―¡¿Qué dices?! Esto es una broma.
―Es verdad, Steve, hace poco más de una semana que sufrí el accidente.
―¿Y por qué Susana dijo que estabas en Escocia y no nos dijo nada del accidente?
―No lo sé, Steve.
―¿En qué hospital estás? Voy para allá de inmediato.
―En el Hospital Regional de Viña del mar.
―Bien, voy ahora para allá, Robert.
―Está bien.
Ellos cortaron.
―Dice que Susana no les dijo nada del accidente, pero les dijo que yo estaba en Escocia.
―¿Escocia? Pero… ¿por qué diría algo así?
―No lo sé, Jorge, pero te dije que ella me daba desconfianza; Steve viene para acá ahora.
―Qué bien, así podrás hablar con él, amigo.
―Gracias por estar aquí, Jorge, de lo contrario no sabría nada de lo que ya sé.
―Apenas supe que estabas aquí vine a verte.
―Por cierto, ¿cómo lo supiste?
―Eso es otro cuento, amigo, ya te lo contaré, ahora debes concentrarte en hablar con Steve y en estar lo más tranquilo posible para eso.
―Sí, creo que tienes razón. ¿Quieres esperarlo conmigo? Me gustaría que estuvieras aquí cuando él llegue.
―Como quieras, claro que me quedaré.
Steve estaba en el pasillo de la clínica cuando Robert lo llamó. Entró a la habitación donde estaba su mamá y dijo que debía salir un instante.
Abril le pidió que salieran un momento.
―Steve, ¿dónde tienes que ir?
―Abril, no quise decir nada adentro, pero me llamó Robert.
―¿Robert? ¿Todavía está en Escocia?
―No, Abril, nuestro hermano sufrió un accidente y…
―¿Qué, Steve? ¡Habla, por favor!
―Abril, Robert perdió la memoria.
―¡¿Qué?! ¿Cuándo sucedió eso?
―Hace un poco más de una semana.
―¿Por qué Susana no nos dijo nada? Hace un poco más de una semana ella dijo que él estaba en Escocia.
―Sí, cuando le preguntamos por qué no había venido a ver a la mamá el día de su cirugía.
―Sí, claro, ahí fue. ¿Dónde está él?
―En el Hospital Regional de Viña del mar.
―Voy contigo.
―Bien, les diremos a todos que iremos a ver algo de la empresa y que nos tardaremos todo el día, luego les contamos todo cuando vamos en camino, no quiero que el papá se preocupe antes de hablar con Robert.
―Está bien, entremos.
Los dos hermanos entraron a la habitación.
―Papá, mamá, con Abril iremos a ver algo de la empresa, unos papeles que hay que firmar y nos tardaremos todo el día. Aline, te llamo pronto, ¿sí? ―informó Steve, dándole un pequeño beso en los labios a su esposa.
―Está bien ―respondió ella, que intuía de que algo pasaba―, estaré esperando tu llamada.
Abril también se despidió de Pablo con un beso en los labios y le dijo que lo llamaría luego.
Una vez en el auto, Abril comenzó a hablar.
―Steve, ¿Robert te dijo cómo y dónde fue el accidente?
―No, Abril, solo me dijo lo que te conté.
―¿Crees que si está con amnesia debemos contarle lo de la mamá?
―No creo que sea prudente, yo creo que Robert debe estar lo más tranquilo posible y una noticia así solo lo pondría más nervioso.
―Creo que debiéramos hablar antes con el médico para que nos de las indicaciones necesarias.
―Sí, Abril, eso haremos, pediremos hablar antes con el médico, es lo mejor.
―Así sabremos a qué atenernos.
―Sí, ahora no sabemos nada de lo sucedido.
―Por eso Robert no nos contestaba las llamadas.
―Ahora me llamó desde otro número, no lo tenía registrado, no supe que era él hasta que me habló.
―Tal vez perdió su celular en el accidente.
―Sí, puede ser y ojalá que su amnesia sea temporal, no sabemos nada, solo quiero llegar.
―Yo también, Steve. Voy a llamar a Pablo.
―Sí, hazlo y una vez que termines, yo hablaré con Aline.
―¿Cuándo hablaremos con el papá?
―Cuando volvamos, se enfadará si no se lo decimos.
―Así es y ¡cómo lo hará!
―Al volver ya sabremos más sobre el accidente y podremos decirle todo y tranquilizarlo.
―Ya con lo que le pasó a la mamá está muy nervioso y ahora con lo de Robert es peor.
―Por eso le diremos todo con calma para que no se altere.
―Yo creo que la que va a tener problemas es Susana, tendrá que darnos a todos una buena explicación.
―Tienes razón, claro que nos debe una explicación.
Una vez que llegaron al hospital, pidieron hablar con el médico a cargo de Robert.
Selena estaba en la Recepción y escuchó que preguntaban por Robert.
―Doctora, estas personas quieren hablar con usted ―informó Paola.
―Gracias, Paola.
―Buenas tardes, soy la doctora Selena Dreckmann, ¿en qué les puedo ayudar?
―Doctora, buenas tardes, ella es Abril Ivanek y yo Steve Ivanek, somos hermanos de Robert Ivanek y nos dijeron que usted es quien está a cargo de nuestro hermano.