Capítulo 17

1717 Words
―Selena… ―Jorge, hablaste con él… ―Sí, tuve que decirle algunas cosas. Jorge se sentó frente a Selena. Ella pidió dos cafés. ―¿Qué le dijiste, Jorge? ―Quería saber sobre Susana, dice que para él es una perfecta desconocida. ―Sí, a mí me dijo lo mismo, pero como no recuerda nada es normal que la sienta así. ―Selena, con sus hermanos no sintió lo mismo, conmigo tampoco… incluso contigo. Selena guardó silencio. ―Dijo que contigo sentía algo diferente, que sentía como si te conociera desde siempre. ―Sí, Jorge, también me lo dijo. ―¿Te lo dijo? ―Sí, me lo dijo, pero llegamos a la conclusión de que lo siente así porque soy su médico y me ve siempre. ―Yo creo que no va por ahí la cosa, Selena; bueno, el asunto es que Susana les dijo a los hermanos de Robert que él estaba en Escocia no aquí en el hospital. ―¿En Escocia? ¿Y por qué hizo eso? ―No lo sabemos, entonces Robert quiso saber más de Susana y su relación y tuve que decirle que él nunca la había amado, me preguntó qué por qué se había casado con ella entonces y… bueno, le dije la verdad, que ellos nunca se casaron, que solo convivían. ―¿Cómo reaccionó? Esa es una información importante, Jorge. ―Lo sé, pero me insistió en que le contara, dice que no siente confianza en Susana. ―Ella viene en las tardes a verlo, quizás le diga algo y no es bueno que se altere, no es bueno para su recuperación. ―Selena, en sus ojos vi las ansias por saber, sobre todo si tiene que hablar con ella y siente esa desconfianza, no sabe a qué atenerse. ―Sí, lo entiendo, pero aun así lo mejor para él es estar tranquilo. ―Tal vez no debí contarle la verdad, Selena, pero siento que el necesitaba saberlo. ―Está bien, en un momento iré a verlo y tantearé la situación. ―Selena, tú eres mi amiga, pero Robert también lo es y siento que él debiera saber que tiene un hijo contigo. ―Sí, Jorge, pero este no es el momento para que reciba esa noticia, cuando esté totalmente recuperado hablaré con él, por ahora dejaré las cosas como están. ―Está bien, yo no diré nada, eres tú la que debe hablar con él. ―Y lo haré, Jorge, pero en el momento adecuado. ―Bien, ahora me voy, Selena, debo volver al trabajo, mañana vendré a ver a Robert otra vez. ―Está bien, amigo, gracias por todo. ―Por nada, amiga, recuerda que Robert también es mi amigo. ―Sí, lo sé, tú eres el amigo con el que se juntaba cuando yo estaba en turno, él me lo decía y creo que alguna vez me dijo tu nombre, pero… ¿quién iba a pensar que eras el mismo Jorge pareja de mi amiga Marcela? ―Nadie, claro, y nunca nos juntamos porque con tus turnos no tenían mucho tiempo para verse y el tiempo que tenían libre lo ocupaban en estar juntos. ―Sí, claro, así era, lo recuerdo perfecto. ―Pero bueno, en algún momento Robert recuperará la memoria y sabrá quién eres tú, Selena, y tal vez quiera hablar contigo y saber por qué te fuiste. ―Temo ese momento, Jorge, me culpará por no decirle la verdad. ―Tienes que contarle tu verdad, lo que sentiste en ese momento, el miedo que tuviste, todo, Selena. ―Sí, pero no es tan fácil, Jorge. ―Pero tú eres valiente, amiga, lo sé. ―Solo espero que Robert me entienda. ―Lo hará, Selena, yo creo que lo hará; ahora me voy, nos vemos en la noche. ―Sí, nos vemos en la noche. Jorge salió de la oficina de Selena y ella quedó sola, pensando en lo que le había contado su amigo. Robert se había enterado de que Susana no era su esposa. ¿Qué pretendería ella con tanta mentira? ¿Sabría que él quería dejarla? Selena salió de su consulta y se dirigió a la habitación de Robert. Tocó la puerta y entró. ―¿Cómo está? ¿Cómo se siente después de haber estado con sus hermanos y su amigo? ―Me siento muy bien, doctora, contento de haber podido compartir con ellos, siento que mi vida poco a poco vuelve a mí. ―Qué bien, pero recuerde que la información que vaya recibiendo debe ser de a poco, no pretenda que le cuenten todo de una vez. ―Lo sé, doctora, pero me enteré de algo en este día. Selena lo miró, pero no preguntó. ―Me enteré de que Susana no es mi esposa, solo vivimos juntos. ―Pero es casi lo mismo, ¿o no? ―Lo sería si ella me hubiese dicho la verdad, pero no, desde el principio me dijo que era mi esposa y que llevábamos un año de casados. Me mintió, ¿lo entiende? ―Sí, claro que lo entiendo, pero espere a estar mejor, para hablar de ese asunto con ella, tal vez debiera hacerlo cuando ya esté de alta, cuando esté totalmente recuperado, creo que es lo mejor, no le conviene alterarse ahora, está muy reciente todo. ―No sé si podré esperar, doctora. ―Lo entiendo, pero una cosa puede llevar a otra y así solo conseguirá ponerse nervioso y retrasar su recuperación y no es eso lo que queremos, ¿verdad? ―No, doctora, no quiero eso, pero tampoco quiero vivir en una mentira. ―Lo entiendo, pero en estos momentos solo debemos tratar de que se recupere, ya habrá tiempo después para arreglar las cosas que no estén bien; no quiero que lo que hemos avanzado en estos días se retroceda por una descompensación por un mal momento. ―Doctora, veré cómo se dan las cosas, pero si veo que no puedo callar delante de Susana, le diré que sé la verdad. ―Está bien, pero si se siente mal solo tiene que apretar el botón y vendremos a verlo, ¿sí? ―Sí, doctora, eso haré. ―Pasaré a verlo antes de terminar el turno. ―Gracias, doctora. Selena salió de la habitación preocupada. Si la conversación con Susana provocaba una descompensación en Robert tal vez la recuperación de su memoria tardaría más en hacerse realidad, mucho más, incluso… podría no recuperarla nunca y eso no podía suceder; Robert debía recuperarse pronto, ella no quería verlo así. Cuando Abril y Steve llegaron de vuelta a la clínica, a Kate, su madre, la habían sacado de la habitación para hacerle un examen. ―¿Cómo les fue con los documentos? ―preguntó Diego. ―Papá, no fuimos a la empresa ―comenzó hablando Steve. ―¿No? ¿Y dónde fueron entonces? ―Fuimos a hablar con Robert, papá ―informó Abril. ―¿Robert? ¿Y él no está en Escocia? ―preguntó Diego extrañado. ―No, papá, Robert está bien, pero está en el hospital ya que sufrió un accidente ―explicó Steve. ―¿Un accidente? Pero… ¿cómo? Entonces… ¿no está en Escocia? Porque eso fue lo que dijo Susana. ―Papá, deja que Steve te explique y trata de estar tranquilo, la mamá te necesita bien ―pidió Abril. ―Sí, sí, claro, díganme qué pasó, necesito saber… ―Robert chocó en su auto y está en el Hospital Regional de Viña, hablamos con él y está bien, pero él está con una pérdida de memoria temporal, papá. ―¡¿Cómo?! ¿Es decir que a ustedes no los reconoció? ―Físicamente, no, papá, pero dice que nos siente en su corazón ―explicó Abril―, le contamos algunas cosas y le mostramos algunas fotos de ustedes, de los niños, de Aline y de Pablo. ―Pero… pero ¿él está bien? ¿Se va a recuperar? Necesito verlo, hablar con él. ―Él está bien, papá, es solo que no recuerda nada, pero hablamos con la doctora que lo ve y dice que irá recordando paulatinamente. Le dijimos que mañana irás tú a verlo ―respondió Steve. ―Sí, sí, mañana iré a verlo. ¿Cuándo sufrió el accidente? ―Hace un poco más de una semana ―contó Abril. ―Pero en esos días fue que Susana nos dijo que Robert estaba en Escocia, ¿es que nunca viajó para allá? ¿Por qué dijo eso y no nos llamó para decirnos lo del accidente? ―Eso es algo que averiguaremos después, papá, ahora solo debemos preocuparnos de la recuperación de Robert ―indicó Steve. ―Sí, tiene razón Steve, en estos momentos es más importante que Robert se recupere a estar aclarando cosas con Susana, aunque más adelante igual deberá dar algunas explicaciones, creo yo ―acotó Pablo. ―Pienso lo mismo que Steve y Pablo, lo primero es Robert, luego habrá tiempo para lo demás ―concordó Aline. ―Sí, es verdad, ustedes tienen razón, nuestra preocupación ahora debe ser Robert y Kate, luego veremos lo demás, iremos de a poco con todo esto ―reconoció Diego. ―Eso es lo que debemos hacer, papá, cuando Robert y la mamá estén recuperados pediremos todas las explicaciones que sean necesarias ―repuso Abril. ―Jorge estaba con Robert cuando llegamos, así es que no estaba solo ―contó Steve. ―Qué bueno, por lo menos estaba acompañado ―exclamó Pablo. ―¿Susana no estaba? ―preguntó Aline. ―No, ella va en las tardes después de que sale del trabajo y parece que va en las mañanas también un rato ―explicó Steve. ―Ustedes saben que a Susana nunca le ha gustado que Robert comparta con nosotros, tal vez no quería que supiéramos de su accidente. ―Pero eso no puede ser, papá, nosotros somos su familia y teníamos todo el derecho a saber del accidente de Robert apenas ocurrió ―expresó Abril, molesta. ―Sí, así es, pero ella no lo quiso así, por eso inventó lo del viaje a Escocia. ―Papá… ¿crees que así fue? ―Yo creo que sí, Abril. ―Ah, no, es que, si fue así, Susana me tendrá que escuchar ―sentenció Abril.
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