En una oficina de amplio tamaño, pintada de blanco con tonos grises, aportando iluminación y seriedad al mismo tiempo. En sus paredes cuelgan arte contemporáneo, que se mezcla con los dibujos que hicieron sus hijos y que el decidido mostrarle a todo aquel que visite el lugar, demostrando el orgullo que siente de hacer papá. Su asistente le recuerda su cita con el posible cliente. Toma su portafolio y camina con dirección hacia la salida, cuando en el pasillo encuentra a su mejor amigo y socio.
—¿Dónde va el jefe de esta firma?
—Jeremie Dupont, ¿Consideras que esta es la hora apropiada para llegar a la oficina?, ¿No tienes casos que resolver?
—Tengo, pero siempre habrá espacio para disfrutar de la vida, no sé si me entiendes – dice con picardía —Oh, oh, ahí viene la bella Kate, amigo ¿En serio, no quieres formalizar con ella?, es un bombo – él le lanza una mirada de desaprobación – Disculpa.
—Caballeros ¿Hay una reunión de la cual no me entere? – dice la sofisticada joven.
—No para nada, yo ya me voy – dice va dirección hacia su oficina mientras le guiña el ojo a su amigo.
—¿Crees que tu amigo en algún momento madurara? – pregunta intentando ser graciosa.
—No, tiene 40 años, ya no lo hará – le responde en el mismo tono – Voy camino a una cita con un posible cliente ¿Tenías que comentarme algo?
Katherine Sullivan, de 33 años, es una hermosa joven de rasgo típico estadounidense; rubia de ojos azules, nariz perfilada y figura delgada. Muy atractiva ante los ojos de cualquier hombre, incluido los de Demian. Kate empezó a trabajar en la firma hace un año y medio, le ha costado lograr que él baje la guardia y así poder formalizar una relación que vaya más allá del trabajo. Unos meses atrás pudo hacer que saliera a cenar con ella, sin embargo, hasta el momento no ha tenido más avances.
—¿Puedo ir contigo?, estoy libre a esta hora y aún no almuerzo – con expresión sumisa le hace la petición.
—Está bien, vamos.
Y ambos salen de la firma. Una hora más tarde, los tres se encuentran en el restaurante platicando acerca de la demanda interpuesta a la persona que representara. Kate actúa como la digna esposa que los padres de Damián han deseado para él, que de hecho, en su atrevimiento, la joven ya ha interactuado con ellos, especialmente con Céline, la madre del atractivo hombre, la cual le ha hecho saber a su hijo que es la mujer perfecta para él. Ya sentados en el restaurante, el hombre, que está siendo demandado, le manifiesta a su posible abogado sus miedos con respecto a la demanda. Con sudor en la frente, a pesar de estar bajo aire y boca seca, dice:
—Esa mujer solo da miedo, tú tienes un excelente historial de casos ganados al igual que ella. Sé que estudiaron juntos, quizás la conozca - dice mientras tambalea sus dedos contra la mesa.
—Bueno, estudie con muchas personas, ¿Quién será la representante legal de ellos? - pregunta sin ninguna preocupación.
—Eloise Alberti – dice el caballero.
El nombre mencionado retumba en sus oídos de Demian, quien cambia la expresión de su rostro a una más severa, mientras que Kate intenta que no se note el malestar que le causa escuchar el nombre de la exesposa del hombre que desea para ella. Es del conocimiento de la joven abogada que él aún ama a Eloise, y dentro de su ser sabe que si ambos vuelven a verse puede representar un peligro para sus planes futuros; convertirse en la Señora Lambert.
—Sí, la conozco bien – trata de recomponerse – Si es ella, tendremos un juicio bastante reñido, ella no querrá conciliar, llevará la demanda hasta las últimas consecuencias.
—Ellos me mandaron un citatorio para mañana, como aún no tengo representante, me llego a mi casa, ¿Qué hago ahora?
—No te preocupes desde aquí yo me encargaré, de ahora en adelante todo lo que tenga que ver contigo pasara primero por mí ¿De acuerdo?
El angustiado hombre asiente ya más tranquilo, sintiendo cómo se le ha quitado un pequeño peso de su carga. Terminan de detallar el contrato de confidencialidad, los derechos y deberes que tendrá él como cliente y ellos como firma. Una vez aclarado todo queda firmado el documento. El hombre se despide dejando en el restaurante a Demian y Kate con sus platos a medio comer, y sin saber cómo resultará todo esto.
—¿En serio vas a aceptar el caso?, pensé que no querías tomar caso de mucho renombre – dice ella ocultando la verdadera intención de su pregunta.
—Bueno, es un caso que intimidaría a cualquier abogado, además demanda de muchos recursos y él tiene parte de su patrimonio congelado, así que tiene poca probabilidad de encontrar un buen representante – dice mientras fija su mirada en su copa de vino.
—Claro.
Con molestia sigue comiendo de su plato, tratando de alejar los pensamientos que le llegan a la mente, donde todos le dan una alerta de peligro. Demian por su parte, trata de no pensar en lo que implicaría volver a ver a su exesposa después de unos largos 5 años. En un incómodo silencio para Kate. Terminan su almuerzo y continúan con su rutina del día. Del otro lado, en un alto edificio de New York, se encuentra reunida Eloise con sus clientes coordinando el viaje hacia Boston y culminar de una vez por toda con la situación, que le causa estrés a sus clientes. La prensa ya empieza a hablar del caso, por ende, su deseo es acabar con esto lo antes posible.
—¿Aún no se sabe quién es el abogado de Smith? – pregunta Eloise a su asistente.
—No, pero según escuche hoy se iba a reunir con una firma, aunque no se ha especificado cuál. Tiene pocos recursos, no creo que las grandes firmas lo represente, es pan comido - dice el Joven de 27 años a su jefa.
—Jonathan, que te he dicho que en temas judiciales nada está seguro. Hoy estamos arriba, mañana quién sabe. Mejor confirma los vuelos, quiero instalarme lo antes posible - le ordena. Él asiente y se retira para hacer lo encargado.
Ella descansa su cuerpo en la silla de su elegante oficina mientras observa atreves del cristal como la ciudad de New York se mueve deprisa, pensando si esas personas se detendrán en algún momento a evaluar sus vidas y tomar decisiones grandes para cambiar de ritmo. Eloise todos los días se preguntan cuando será subvierte para ella, si sería una buena idea a estas alturas formar la gran familia que ella no quiso ampliar años atrás, no hace sentido desearlo ahora. Nunca ha dudado de sus decisiones, sin embargo, durante su matrimonio con Demian ellos optaron por congelar sus óvulos fecundados con el semen de él, por si en algún momento de su vida reflexionara sobre su posición de ser madre. Simplemente, no quería cerrarse todas las puertas.
—¿Que pasara con nuestra fertilización? ¿Solo la dejaremos congelada hasta la posteridad? – dice en voz alta y reflexiva. En ese instante entra su asistente.
—Listo, jefa, ya puede ir a hacer las maletas – le dice el entusiasta chico.
Asintiendo se levanta de su cómoda silla para dirigirse hacia la salida. Su asistenta sabe que es una mujer preparada y que ya tiene todo listo para su viaje. Unas horas después, llega al aeropuerto y sin mucho estrés pasa a primera clase. Desde hace 3 años, utiliza la misma aerolínea, ellos ya conocen cuáles son sus exigencias, así que siempre están preparados para complacerla. Descansa en los cómodos asientos hasta que pase la hora y media de vuelo, así llegar a la ciudad de Boston, donde está casi segura que obtendrá otra Victoria más, la cual nadie le podrá arrebatar. El avión aterriza. En la salida la espera el chofer que estará utilizando durante su estadía en el lugar. Cansada llega al hotel de 5 estrellas donde se hospedara. Al entrar a la habitación, se percata que no corresponde con lo que solicito. Eloise siempre pide el mismo estilo de cuarto en cada ocasión; con vista al parque. Este solo le muestra grandes edificaciones que ya está cansada de ver.
—Disculpe por la molestia Señorita Alberti, ya le daremos solución al inconveniente – le dice el encargado del hotel luego que levantara el teléfono y con exigente tono reclamara.
—Eso espero – dice sentada en un mueble blanco con las piernas cruzadas.
Sentada en el cómodo sofá esperando que cumplan con lo solicitado, llega el gerente con rostro de avergonzado, saben lo que representa el tambaleo de su pierna derecha y su barbilla apoyada de sus manos, con esa actitud pasivo agresiva ella ha hecho destituir a muchos de sus puestos de trabajo por su falta de competencias. Eloise es una mujer que sabe lo que quiere, cuando lo quiere y como lo quiere, por eso trata de ser lo más específica con sus exigencias, esperando obtener la misma precisión de los ejecutantes.
—Ya encontramos solución, preparamos una de nuestra suite para usted. Tiene una maravillosa vista al parque y sus alrededores, ningún árbol interfiere con su vista, espero que nos disculpe por lo anterior – dice tratando que no se note su nerviosismo.
—Está bien, lo pasaré en esta ocasión, vamos a ver esa magnífica vista.
Se levanta con delicadeza y camina con pasos firmes por las baldosas beige. Su obsesión por la vista al parque viene desde su niñez, fue el único lugar donde sus padres, hermana y ella lucían como una verdadera familia. Cada vez que ve uno la remonta a ese pequeño momento donde parecían ser felices. Llegan a la enorme suite con estilo imperial pintada con tonalidades cálida, reflejando calma y tranquilidad. Satisfecha con la nueva habitación, hace un asentamiento de cabeza y se despide del personal. Ya sola se sirve una taza de té, se sienta en el mueble cercano a la ventana y aprecia la opaca noche que refleja la ciudad.
—Qué sorpresas me traerás Boston – suspira.