La vida después del divorcio

1428 Words
5 años y 4 meses después… —Papi, tengo hambre - dice la pequeña rubia de ojos verdes muy parecida a su padre. —Si yo también papá - replica su hijo, de 4 años, en apoyo de su melliza. —Ustedes dos siempre tienen hambre, ¿A quién salieron? – le pregunta mientras les hace cosquillas. Le costó seis meses a Demian retomar su vida luego de su divorcio y 9 meses para tener entre sus brazos lo que más anhelaba, sus hijos. Decidió mudarse a Boston y allá establecer su oficina de abogados, la cual le ha traído muchos éxitos. Quizás no tiene toda la atención que tiene su exesposa, sin embargo, siente la dicha de haber experimentado el sentimiento más puro e incondicional que puede existir, el amor hacia Elise y Dante. Eloise por su parte, se ha convertido en unas de la abogada más importante en todo New York, intimidando hasta a los más veteranos del campo. No hay momento donde su nombre no esté relacionado con los casos difíciles de ganar y que ella ha demostrado lo contrario. Como en periódico que sostiene su exesposo donde hablan de la nueva hazaña de su ex mientras desayuna junto a sus pequeños. —Papi, ¿Que dice el periódico hoy, lloverá, no tenemos que ir a clases? - pregunta la sabia niña. —Eso quisieras, pero no, no lloverá, y sí, si iras a clase – le dice sonriéndole a su astuta hija. Cada día su hija lo sorprende con sus ingeniosas excusas para zafarse de ir a clases, ambos niños físicamente son parecidos, pero sus comportamientos son totalmente diferentes, eso le encanta cada día aprende más de ellos. Como padre soltero ha sido un gran reto, no volvió a casarse, según él ya tuvo su gran momento con la mujer que amo y aun ama. Tomó la decisión de tener a sus hijos por vientre de alquiler, supuso que criarlos solo sería más fácil que estar con alguien que quizás nunca iba a llegar a amar. Aún recuerda aquella conversación con su hermana. Flashbacks —¡Estás loco Demian! No voy a buscarte un óvulo ni un vientre para que tengas a mi sobrino o sobrina. Sabes lo que dirían nuestros padres al respecto de eso – dice la mujer renuente ayudar a su hermano. —Está bien, si no lo hago en tu clínica iré a otra donde no me pongan un, pero... – le advierte. Con una postura firme y rostro serio, el hombre, de 35 años, se levanta de su asiento para salir del consultorio. Su hermana mayor, una ginecóloga experta en la fecundación in vitro, ve cómo su hermano molesto se dispone a salir de su consultorio. Ambos vienen de una familia francesa, conservadora y tradicional. Sus padres no conciben la idea de que por medio de la ciencia se puedan fabricar hijos, así lo llama la madre de ambos una “Nefasta fábrica de bebes” Así como tampoco entienden como su hija, de 39 años, sea lesbiana. Cuando Demian está a punto de llegar a la puerta, escucha a su hermana gritar: —¡Espera! - detiene sus pasos y vuelta a verla —Está bien, lo haré, arreglaré todo. Solo quiero que sepas que no estoy desacuerdo con tu decisión – termina diciendo. El miedo de Bernadette, es que su hermano sea reprendido por sus padres como lo ha sido ella, desde que se animó a confesar su orientación s****l, la actitud de ellos hacia su hija cambio de manera drástica, al menos de la parte de su madre. Ella conocía cuáles eran las consecuencias de enfrentarse a sus progenitores, por eso, acepto como válida sus reacciones, sin embargo, su esperanza siempre ha sido que por lo menos su hermano llevaría la vida, que sus padres tanto anhelaban para ambos. A pesar de que Demian no se casó con la mujer tradicional que ellos le hubiesen gustado, por lo menos soportaban a Eloise; quien es una mujer fuerte, independiente y de armas a tomar. Bernadette sabe que no nació para ser solo una esposa. Ahora su hermano está divorciado y en busca del hijo que no pudo tener con la mujer que aún ama. —Gracias, hermana mayor – dice con una sonrisa de triunfo. —Sabía que te iba a convencer. —Quiero que estés consciente de que ambos seremos sacados de su testamento – él sonríe – Ya pasaron 6 meses desde el divorcio, ¿Cómo estás? La sonrisa que tenía Demian ha desvanecido, su mandíbula se tensa y su ceño se frunce. Con su expresión hace notar que aún no ha superado del todo su separación, pero ¿Qué podía hacer? Eloise y él iban por direcciones distintas, de seguir juntos solo se lastimarían y terminan odiándose. A su entender, prefiere amarla a la distancia que odiarla bajo el mismo techo. —Estoy bien, y estaré bien – le dice sin rodeos. Patricia sabe que su hermana es un hombre de pocas palabras, no obstante, estas suelen ser firmes y decisivas. Indagar en sus sentimientos es un caso perdido, por eso Eloise encajaba perfectamente con él. Se despide de su hermana y da por terminada la conversación. Fin de flashback Demian sale de sus pensamientos mientras conduce a su oficina después de dejar a sus mellizos en el colegio. Su etapa de padre la está disfrutando al máximo, a pesar de ser tan demandante y aún más cuando tienes una niña con mucha astucia que a sus 4 años sabe cómo envolver a las personas para lograr sus objetivos, eso le saca una sonrisa. Llega a su oficina, su asistente le lee todo lo que tienen para todo el día. Su firma es pequeña, sin embargo, no deja de ser la más solicitada en toda la ciudad de Boston, al punto de que él, como su socio y mejor amigo, se planteen la idea de expandirse. —Por último, Señor Lambert, hoy tiene un almuerzo programado con el Señor Emilio Smith, quien es acusado por la empresa en la que laboraba de desviar fondos a las islas caimanes – dice la joven. Demian suspira. —Wow, qué extraño caso - dice con sarcasmo —¿Podría ser algo más cliché? Sabes cuál firma de abogados representa a la empresa – pregunta mientras se acomoda en su oficina. —No, señor, quiere que busque la información - dice la joven. —No, está bien, luego nos preocupamos por eso. Confirma la cita y cuando sea la hora me avisas – ella asiente y sale de la oficina. Enciende su computadora y comienza a trabajar, sin imaginarse que pronto su vida dará un giro que dependerá de él, si es de forma positiva o negativa. Mientras Demian sigue con su rutina diaria, en otra ciudad está una mujer de carácter impecable preparando su demanda para defender a sus millonarios clientes, quienes acusan a unos de sus ejecutivos de desviar fondos de la empresa. Suena hasta algo simple, sin embargo, cuando se trata de unas de las empresas automovilísticas más importantes del mundo, que genera anualmente miles de millones de dólares y el desvío de fondos corresponde a una suma relevante de dinero, es algo en lo que quieres participar. —Entonces, ¿Viajarás a Boston mañana? – le pregunta su hermana menor. —Así es, allá se originó el robo, por consiguiente, allá corresponde la jurisdicción de la demanda – dice sin dejar de teclear su computadora. —Muy bien, entonces te veré pasado mañana, aún tengo que encargarme del idiota de mi cliente que intenta ocultar sus bienes para no dividirlo con su joven y manipuladora esposa – dice con fastidio. —Hay cosas que no cambian, ¿No? – ambas ríen. Cinthia cambia su expresión a una más seria. —¿Crees que sea él tu contrincante en el juicio? – le pregunta. —No creo, él ya no quiere participar en nada que sea foco de atención para prensa – dice con un poco de molestia. Su hermana decide no seguir la conversación al ver la expresión de Eloise. 5 años después y aún lo sigue a mando, piensa la pelinegra. No importa cuanto quiera ocultarlo. Se levanta y sale de la oficina dejándola pensativa al darse cuenta de que hay una posibilidad de volverlo a verlo. Durante los últimos años se concentró únicamente en su trabajo, las relaciones amorosas no fueron lo suficientemente atractivas como para desviarla de sus objetivos. El día que se divorció fue el día que enterró el amor.
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