Emma.
Después de dos días de descanso decidí ir de nuevo al hotel, no podía permitir descuidar mis obligaciones, así que me levante muy temprano y me metí a bañar, cuando salí del baño me puse unos jeans color azul marino y un lindo top de encaje de color amarillo, me puse una chaqueta de piel color n***o, también me puse unos zapatos de tacón, me maquille y cepille mi cabello, lo dejé totalmente suelto, me maquille y me coloque algunos accesorios, rápidamente salí de mi habitación, a los pocos segundos ya me encontraba desayunando. Tomé un taxi para poder llegar al hotel ya que mi auto se encontraba en el taller del seguro. Cuando entre al hotel todos los empleados me saludaron con mucha alegría, me sentía muy feliz al saber que todas las personas que trabajaban conmigo me apreciaban tanto. Abrí la puerta de mi oficina y tomé asiento en la silla frente al escritorio.
—Adelante— dije cuando escuché que alguien tocó la puerta.
—Hola Emma — dijo Christian con su sensual voz.
—Hola Christian, ¿en qué puedo ayudarte? — le pregunté mientras me puse de pie.
—Solo vine a agradecerte por los servicios del hotel — me miró a los ojos — Compré una casa cerca de aquí, así que dejaré el hotel.
—Me alegro mucho por ti.
—Espero verte pronto — cruzó sus brazos a la altura de su pecho.
—Christian... ¿quieres salir a comer conmigo? O no se... ir a un lugar — me mordí el labio inferior.
—Emma...me gustaría mucho pero... — tenso la mandíbula —No es correcto que estés cerca de mí, no me conoces, ni siquiera sabes quién soy.
—Por eso te estoy invitando a comer o a otro lugar, quiero conocerte — me acerque un poco a él.
—En otra ocasión será, te lo aseguro.
—¿Cuando? — sonreí un poco.
—Vaya, eres una mujer decidida —se acarició la nuca — Prometo que pronto te buscaré.
—Está bien, Christian.
—Cuídate mucho, Emma.
—Tú también cuídate mucho, Christian— le di un beso en la mejilla, a pesar de que traía tacones tuve que ponerme de puntitas para alcanzarlo.
Observe que Christian cerró un poco sus ojos, suspiró con intensidad para luego tomarme de la cintura y darme un fuerte abrazo, ambos estábamos disfrutando de nuestra cercanía, percibí el aroma de su cuerpo, su rico perfume, en sus brazos me sentía tan feliz y protegida.
—¡Emma!... -—escuche que Erick me gritó.
—¿Qué? —conteste de mal humor.
—Omar está esperándote para que firmes los documentos del divorcio.
—Voy en un momento.
Me separe de Christian y lo mire a los ojos para después sonreír, Christian solo miro mi rostro, jamás lo había visto sonreír, era demasiado serio y sensual, lo vi salir de mi oficina, suspiré al saber que ya no lo vería por el hotel pero estaba tranquila cuando recordé que me prometió buscarme, así que en algún momento volveríamos a encontrarnos.
—Hola, Omar —dije mientras lo vi entrar a mi oficina.
—Hola Emma, te traigo los documentos del divorcio— me extendió un folder color n***o.
Tomé los documentos y comencé a leer su contenido, todo estaba en orden, al cabo de unos minutos los firme, al fin estaba divorciada.
—Espero entregarte los documentos ya listos— dijo Omar antes de irse.
—Muchas gracias.
El día transcurrió de lo más normal, me sentía un poco triste al saber que Christian no andaba en el hotel, no pensé más en eso, así que tomé mis cosas y salí del hotel para irme a casa a descansar, afuera estaba lloviendo, la lluvia tranquilizaba mi mente.
Christian.
El reloj marcaba la medianoche en punto, me puse de pie y camine al sótano de mi nueva casa, abrí el muro falso que se encontraba cerca de un librero, era el momento de prepararme para salir a casar. Me desnude por completo, comencé a envolver mi cuerpo en un traje demasiado delgado de látex, puse anillos de oro en todos mis dedos para después cubrirlos con vendas blancas, me coloque un pantalón n***o, coloque unas enormes botas negras en mis pies, comencé a esconder dos navajas dentro de las botas, después me coloque un chaleco antibalas, arriba de este me coloque una camisa de manga larga color negra, me puse unos guantes de piel, encima de la camisa me puse otro chaleco donde comencé a guardar dos armas cortas y balas, me coloque una fornitura en la cintura y coloque mi arma, por ultimo me coloque una máscara negra que cubría por completo mi cabeza, esta máscara deformaba mi rostro para que nadie pudiera identificarme, no se podía ver ni siquiera el color de mis ojos, cuando estaba completamente listo salí de la casa y me subí a una camioneta blindada 4x4, conduje a toda velocidad en dirección a mi objetivo. Después de varios minutos me encontraba frente a una enorme casa, dejé la camioneta lejos de la casa, tuve que caminar para entrar a la casa, los guardias de seguridad ni siquiera se dieron cuenta de mi presencia cuando me quede de pie frente a ellos, seguí caminando en dirección a mi objetivo, subí el muro para poder entrar por una ventana, sin hacer nada de ruido observe a una mujer dormida en una cama.
—Señora Méndez— mi voz sonaba como la de un demonio.
La mujer se sentó de golpe en la cama, me miró con demasiado miedo, inmediatamente me acerque a ella y coloque mi mano en su boca para que no pudiera gritar.
—Haré un trato con usted — dije— Va a morir esta noche, una hermosa mujer me envió a matarla, ¿Me haría un favor?.
—Sí — dijo entre dientes la mujer.
—Dígale al diablo que espere por mí.
Enseguida tome mi arma y apunte a su cabeza, un ligero ruido se hizo presente cuando presione el gatillo, la sangre salpico en toda la cama, la deje caer en las manchadas sábanas, inmediatamente saque una pequeña rosa de cristal de mi bolsillo y la deje en una mano de la mujer, salí por la ventana, camine para salir de la propiedad, nadie se dio cuenta de mi presencia, subí a la camioneta y conduje hasta una bodega abandonada, deje la camioneta en ese lugar, después comencé a quitarme toda la ropa y las armas, quedé totalmente desnudo frente a una fogata donde estaba quemándose toda mi ropa, no podía dejar ningún rastro de mis asesinatos, era mi regla de oro.
Emma.
Encendí el televisor de la oficina del hotel cuando llegué por la mañana, inmediatamente observe las imágenes de las noticias, sin ponerle mucha importancia comencé a revisar algunos documentos, pero una noticia en especial hizo que saliera de mis pensamientos.
"Esta mañana fue encontrada sin vida la señora Amanda Méndez, al parecer fue el asesino de las rosas de cristal quien cometió el crimen, quien dejó uno de sus objetos tan característicos de este asesino en la mano de la señora Méndez, lamentamos mucho la perdida".
No podía creer lo que estaba escuchando, ¿Que estaba pasando?, ¿en serio mi ex suegra estaba muerta? ¿Por qué la asesinaron? ¿QUIÉN ES ESE ASESINO DE LAS ROSAS DE CRISTAL?, jamás había escuchado hablar de él, ni siquiera sabía que existían personas así, apague inmediatamente el televisor y encendí la laptop, teclee el nombre del asesino de las rosas de cristal y enseguida salió información sobre de él.
"El asesino de las rosas de cristal, es llamado de esa forma porque siempre deja en su víctima una rosa de cristal, jamás ha dejado ningún rastro de evidencia, es como un fantasma, no se conoce su identidad, pero a asesinado a más de 500 hombres entre estos también mujeres, todas sus víctimas son hombres y mujeres que están en el narcotráfico, cabe resaltar que en uno de sus ataques se enfrentó con más de 50 hombres armados, saliendo victorioso y matándolos a todos, el FBI y la CIA lo buscan para juzgarlo por numerosos asesinatos. "
—Wow... esto está sorprendente— dije para mí misma.
Parpadee por unos instantes para luego poner mi mano en mi barbilla, el asesino de las rosas de cristal estaba en México y asesino a mi ex suegra, pero... ¿por qué la asesino?, tal vez estaba metida en cosas chuecas, la verdad no me importaba, la realidad es que estaba feliz de que esa maldita bruja este muerta.
Eran las diez de la noche cuando salí del hotel, me dirigí a mi casa para descansar, entre a la sala y coloque mi bolsa en el sillón, subí rápidamente a mi habitación, me quite toda la ropa y me metí a darme una ducha, cuando salí del baño me coloque una camisa de encaje de tirantes de color blanco, también me puse un cachetero y me metí a la cama, cerré mis ojos para quedarme dormida. Unas enormes manos estaban en mi boca, abrí los ojos y nuevamente mire a aquel hombre que me intentó asaltar, mire su máscara roja y un terror se apoderó de mi cuerpo, mordí su mano con todas mis fuerzas, intenté correr pero él me tomo de la cintura, le di varios golpes en la cara hasta que le di un fuerte rodillazo en la entrepierna, caí al suelo de espaldas.
—¡Maldita puta! —dijo mientras se sujetaba su m*****o—No puedes escapar de mí.
—¡Suéltame! —dije con fuerza mientras le daba varias patadas en el rostro.
—¡Serás mía! —se puso arriba de mí.
—¡Suéltame! —grite.
Por el forcejeo la lámpara cayó al piso, la tomé y la deposité con fuerza en la cabeza de aquel hombre, me puse de pie y salí corriendo de la habitación, sentí que aquel hombre me tomó del cabello, me tiro al piso, mi boca comenzó a sangrar, le di una fuerte patada en las piernas, el hombre perdió un poco el equilibrio y entonces aproveche para ponerme de pie y empujarlo hacia el barandal, observe como cayó desde el segundo piso hasta el suelo, se retorcía en el piso, baje a toda velocidad las escaleras y tomé un cuchillo de la cocina, salí de la casa y corrí a la calle, mire en dirección a la ventana y observe que el hombre se puso de pie y me miraba, sentía su maldita mirada.
Christian.
Salí de mi casa con una moto deportiva, iba a buscar a Emma para invitarla a salir, su casa estaba a una media hora de la mía, así que conduje a toda velocidad, al dar la vuelta por una esquina mire a Emma fuera de su casa con un cuchillo en su mano, aumente la velocidad y me detuve justo enfrente de ella, inmediatamente me baje de la moto y me quite el casco, Emma estaba temblando, su boca sangraba y su respiración era rápida.
—Quédate aquí — dije mirándola al rostro.
Camine demasiado rápido y entre a la casa de Emma, en completa oscuridad observe todo el desastre que se encontraba en el suelo, sabía perfectamente que el hombre que quería la vida de Emma había vuelto para terminar el trabajo, revise cada una de las habitaciones, no encontré nada pero tome las pertenecías de Emma y salí de la casa, Emma estaba de pie, me miró a los ojos.
—Dame el cuchillo— le ordene.
—El... El... Me miraba— dijo mientras me entregaba el cuchillo.
—Sube a la moto, ¡Ahora! —le grite mientras me subía a la moto y encendía el motor.
Emma subió a la moto y se sujetó de mi cintura, conduje a toda velocidad hasta llegar a mi casa, ambos bajamos de la moto y entramos a mi casa, encendí las luces.
—Siéntate en el sofá— le indique a Emma —Regresó enseguida.
Camine hasta el baño y tome el botiquín, observe a Emma sentada en el sofá, me acerque a ella y me puse de cuclillas, tomé un algodón con alcohol y comencé a limpiar la herida de su labio.
—No tengas miedo, estás segura conmigo— le dije.
—No sé porque me pasan estas cosas — las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, jamás había visto a una mujer llorar de esa manera, ella no hacía ningún gesto, ningún ruido, solamente las lágrimas salían de sus ojos.
—No sé qué decirte — limpie una de sus lágrimas con mi dedo pulgar
—No digas nada, solo abrázame.
Enseguida la tomé entre mis brazos, sujete con fuerza su delicado cuerpo, cerré mis ojos, amaba tenerla tan cerca de mí, oler su perfume, sentir su suave piel, mi camisa comenzó a mojarse un poco por sus lágrimas, acaricie su cabello y deposite un suave beso en su cabeza.
—No te preocupes por nada, yo te cuidare— dije mientras tomaba su rostro en mis manos.
—Gracias, Christian— sonrió un poco.
—Anda vamos a que duermas un poco —la sujete de la mano.
—Christian, yo.... — su rostro se enrojeció un poco.
—¿Que sucede? — fruncí el ceño.
—No tengo ropa para cambiarme — dijo apenada.
La mire de pies a cabeza, sus hermosos senos se podían distinguir entre la transparente tela de su camisa, se veían tan deliciosos, los mire por varios segundos para después mirar su entrepierna, traía un provocativo cachetero, ¡Wow! Sus ricas nalgas se veían tan bien, comencé a sentir demasiado deseo de hacerla mía, de hacerle el amor, sentí como mi m*****o empezaba a crecer, inmediatamente tome la mano de Emma y juntos caminamos hasta mi habitación, abrí el closet y saqué una camisa de manga larga y un bóxer n***o que apenas acababa de comprar.
—Esta camisa te quedará bien, el bóxer está nuevo, así que puedes usarlo con confianza — le di las prendas— Puedes bañarte si así lo deseas.
—Gracias — sonrió para después meterse al baño.
Comencé a quitarme la ropa, me puse un pantalón holgado color azul, me quite todos los anillos de mis dedos, también me quite el arete de mi oreja y el collar que colgaba en mi cuello, me metí en la cama y espere hasta que Emma salió del baño, mire su cuerpo, la camisa que le preste se le veía demasiado bien, bueno... Un poco grande pero se veía bien, sus senos se veían demasiado ricos, eran grandes y redondos, además de que estaban levantados, se veían tan firmes, su pezón se notaba, era pequeño, por otro lado el bóxer le quedó muy bien, parecía un short, Emma camino a la cama y se metió en ella.
—Creo que me quedó muy grande tu camisa —dijo con una enorme sonrisa.
—Si eso veo, es que eres pequeña— dije levantando una ceja.
—¡Oye! —golpeó suavemente mi brazo —No soy tan pequeña, mido 1.70 centímetros.
—Eres pequeña para mí.
—Pues tú eres un grandulón —comenzó a reírse.
—Me gusta ser grandote —la mire a los ojos —Solo mido 2.10 centímetros.
—Presumido.
—Soy un hombre grande.
—¿Tus padres son altos?.
—Mi padre es alto, mi mamá era como de tu altura —me rasque el abdomen.
—Entiendo, por eso eres muy alto.
—Si, por eso crecí mucho.
—Christian, ¿Tienes hermanos? —me pregunto mientras jugaba con las mangas de mi camisa.
—Sí, solo tengo un hermano, es menor que yo.
—Yo no tengo hermanos, bueno no tengo a nadie— dijo con tristeza.
—¿Y tus padres?
—Murieron hace más de un año, tuvieron un accidente.
—Lo lamento mucho—me senté en la cama— Me iré a la sala a dormir.
—No— me tomo del brazo con fuerza— Quédate conmigo, por favor.
—¿Estas segura?.
—Sí, no quiero dormir sola —su respiración se aceleró.
—Está bien, dormiré contigo.
—Gracias, Christian.
Me acomode en la cama y apague la luz, intenté dormir pero no podía, sentir la presencia de Emma junto a mí era una nueva sensación, me gustaba pero a la vez tenía miedo de amarla, miedo de que no me aceptara por mi pasado y mi presente.
—¿Ya estas dormido? — me dijo mientras comenzó a reírse
—No —conteste girando mi rostro para verla —Pareces una niña pequeña.
—Soy una niña pequeña —comenzó a reírse con más intensidad.
—Pues eres una niña muy hermosa.
—¿Tú crees?.
—No solo lo creo, lo afirmó, eres demasiado hermosa—me quedé en silencio — Ahora duérmete.
—Tú también duérmete— me pico las costillas con uno de sus dedos.
—Descansa Emma.
—Descansa Christian.
Después de varios minutos la respiración de Emma se tranquilizó y fue entonces que supe que ella estaba profundamente dormida, cerré mis ojos y dejé que el sueño se encargará de mi cuerpo, no sé en qué momento me quede dormido. Desperté por el sonido del despertador, estaba abrazando a Emma por la cintura, mi brazo estaba debajo de su cabeza, su cuerpo estaba junto al mío, sentía sus nalgas en mi erecto pene, me gustó tanto la sensación que no quería moverme de ese lugar, la atraje más a mi cuerpo y sentí sus enormes nalgas duras rozando mi m*****o, este cada vez se ponía más duro, no quería separarme de ella pero debía entrenar, así que me levante con mucho cuidado para no despertarla, salí de la habitación y entre al gimnasio que coloque en una habitación de la casa, comencé a realizar mi rutina, cuando termine eran las nueve de la mañana, entre a la habitación para observar que Emma aún seguía dormida, se veía tan hermosa. Disfrute de la vista un rato para después entrar al baño para bañarme, el agua recorría todo mi cuerpo, comencé a recordar el cuerpo de Emma, lo rica que estaba, y sin darme cuenta mi pene comenzó a crecer, aproveche la oportunidad y comencé a acariciarme, deseaba tanto cogerme a Emma, tomé mi pene con mi mano derecha y comencé a realizar movimientos de adelante y atrás, disfrute tanto jalarmela mientras me bañaba, aumente la velocidad cuando sentí un orgasmo aproximarse, sentí como eyacule, un placer infinito recorrió mi cuerpo, todo mi semen se fue junto con el agua, me apresure a enjabonarme para después salir del baño y cambiarme. Salí del baño completamente desnudo, no podía creer que Emma aún siguiera dormida, abrí el closet y me puse unos jeans azul marino, una camisa de manga larga con tres botones en el cuello, no los abroche, me coloque unos tenis negros, me puse mis anillos y recogí mis trenzas africanas en una coleta. Entre a la cocina y comencé a preparar el desayuno. Hice un licuado de plátano con avena y un poco de vainilla, después cocine salmón a las finas hierbas, prepare también fruta picada cuando observe a Emma entrar a la cocina.
—Hola dormilona, Buenos días —dije sin mirarla.
—Hola, buenos días —se sentó en una silla —Eso que estas preparando huele delicioso.
—En un momento te sirvo.
—Tengo mucha hambre— se llevó las manos al vientre.
—Toma, espero que te guste —dije cuando le entregue un plato lleno de comida y un vaso de licuado.
—Esto se ve riquísimo —sonrió.
Ambos disfrutamos del desayuno, mire su rostro, era aún más hermosa sin maquillaje, su piel parecía de porcelana, su piel era muy blanca, su cabello n***o tenía algunos rizos no muy definidos, pero me encantaba la forma de su cabello.
—Christian, ¿Puedo darme una ducha? — pregunto mientras me ayudaba a llevar los platos al fregadero.
—Claro que si, en el closet está mi ropa, puedes ponerte lo que te guste.
—Gracias — salió casi corriendo en dirección a la habitación.
Comencé a lavar los platos, terminé un poco rápido, abrí los ventanales de la cocina y de la sala, me senté en uno de los sillones y encendí el televisor. Después de varios minutos Emma apareció en la sala, traía una camisa color blanca con cuello en uve, se podían ver sus redondos senos, se puso de nuevo el cachetero que traía ayer, levanté una ceja al verla tan sexy, inmediatamente se sentó junto a mí.
—Espero que no te molestes por tomar tu camisa— me miró.
—No... No me molesta— dije mirando sus ricos senos.
—¡Christian! — me grito — Deja de ver mis senos.
—Se ven riquísimos — dije mordiendo mi labio.
—¿Ah sí? — tomó mi mano y la llevó hasta sus senos.
—Emma... — dije mientras la miraba a los ojos.
—¿Te gustan?.
—Claro que me gustan, están demasiado hermosos.
Sin pensarlo dos veces comencé a besar a Emma, mordí sus labios, metí mi lengua en su boca, saboree su rica saliva, Emma se sentó arriba de mí, sentí sus enormes glúteos en mi pene, baje mis manos hasta sus nalgas y comencé a acariciarlas seguido de varias nalgadas, Emma se quitó la camisa, sus senos quedaron completamente desnudo frente a mí, los observe, eran hermosos, grandes, firmes, y con un pequeño pezón, comencé a besarlos, su piel era tan suave, ella gimió al instante que comencé a pasar mi lengua por sus senos, los chupaba como si fuera un bebé, absorbía su sabor, Emma acariciaba mi cabeza y mi pelo mientras yo jugaba con sus senos, estaba demasiado excitado, necesitaba hacerla mía. Arranque su ropa interior con mis manos, Emma estaba completamente desnuda frente a mí, justo cuando me puse de pie con ella en mis brazos, la sostenía de las nalgas mientras que sus piernas rodeaban mi cintura, camine a la habitación cuando comenzó a sonar mi teléfono, ¡Maldita sea por que ahora!, sin dejar de besar a Emma tome mi celular y respondí la llamada.
—¿Que mierda quieres? — dije molesto.
—No me hables de esa manera —dijo Amalia.
—¿Qué quieres? — puse a Emma en el suelo.
—Necesito que me deposites más dinero —ordenó.
—No te daré más dinero, pídele a mi padre, él debe de darte dinero—tensé la mandíbula.
—Tu padre está molesto conmigo… —la interrumpí.
—No es mi problema— colgué la llamada.
Mire a Emma, le di un delicado beso en los labios y la abrace con fuerza, las ganas se me habían ido al escuchar a esa maldita mujer.
—¿Qué pasa, Christian? —Emma acarició mi brazo.
—Nada, no te preocupes — roce sus labios con mi dedo pulgar— ¿Quieres hacer algo?.
—Sí.
—¿Qué quieres hacer? —pregunté con curiosidad.
—Ven, acércate — movió su mano, me incline un poco para que mi rostro quedara cerca del suyo. — Quiero que me hagas el amor.
—Perfecto.
La tomé entre mis brazos y la lleve hasta la habitación, la recosté en la cama y comencé a quitarme la ropa.
—¿Quieres que lo haga a mi manera? — le pregunté mientras caminaba a uno de los cajones del closet.
—Sí.
Enseguida saque unas esposas y se las puse en las manos a Emma, ella sonrió un poco, comencé a besarla, baje por su cuello hasta llegar a sus senos, los bese con mucha intensidad, mordí ligeramente sus pezones, baje por su vientre hasta llegar a su sexo, abrí sus piernas y comencé a lamer sus labios, escuche los hermosos gemidos, pasé mi lengua por su delicado clítoris, después introduje mis dedos en su v****a mientras que mi lengua estimulaba su clítoris, deje de practicarle sexo oral y comencé a acariciar toda su v****a con mi pene, se sentía riquísimo.
—Estas muy mojada —dije demasiado excitado.
—Mételo, Christian — me dijo entre gemidos.
Inmediatamente metí mi pene en su v****a, se sentía tan apretada, sentí riquísimo hacerlo sin condón, sentí toda su humedad, comencé lento para después hacerlo rápido, Emma gemía con cada estocada que le daba, acariciaba sus piernas y sus caderas, lleve sus piernas hasta mis hombros y desde esa posición comencé a penetrarla, se sentía demasiado bien, gire a Emma, sus nalgas quedaron frente a mí, le di unas fuertes nalgadas, sin pedírselo Emma se puso de perrito, parecía una gata, sus nalgas estaban tan bien formadas que no pude contenerme y nuevamente la penetre con más intensidad, sus nalgas rebotaban en mi cuerpo, la vista era hermosa, podía ver todo su sexo mojado por tanto placer, su estrecha v****a me hacía sentir demasiadas sensaciones, tomé a Emma por la cintura y la puse de pie, puse su brazos alrededor de mi cuello y tomé sus piernas entre mis manos, sus piernas rodeaban mi cintura, y desde esa posición comencé a penetrarla, observe su rostro lleno de placer, escuche sus gemidos mientras me besaba, poco a poco llegamos juntos al orgasmo, sin pensarlo eyacule dentro de ella, sentí un enorme placer al sentir sus ricos jugos salir de su v****a, ambos estábamos agitados pero con una enorme sonrisa en el rostro, recosté a Emma en la cama, seguí besándola con demasiada pasión, mi pene aún estaba dentro de su estrecha v****a.
—Me gustas mucho, Christian — me dijo mirándome a los ojos.
—A mí me encantas, Emma — le quite un mechón de cabello del rostro.
—Quiero intentar algo contigo.
—Pues vamos a intentarlo —le di un ligero beso —Entonces señorita Pierce, ¿Quiere ser mi novia?.
—Mmh, si claro que sí —sonrió de oreja a oreja.
Ambos nos besamos con demasiada pasión, sabía perfectamente que Emma me encantaba me volvía loco, y desde el primer día que la conocí desee hacerla mía, y ahora que la tengo no pienso dejarla ir, ella es mía y todo lo que es mío permanece mío hasta que yo lo quiera. También tenía muy presente que esta relación tenía que ser diferente, ella era diferente, con ella estaba dispuesto a arriesgarlo todo con tal de hacerla feliz, poco a poco tendría que contarle la verdad, mi verdad y no sé muy bien cómo lo va a tomar.