Christian. Entre a la oficina de una de mis empresas que se encontraba en la ciudad de México, los empleados no me conocían ya que siempre dejé a uno de mis amigos a cargo de la empresa, sabía perfectamente que Andrés Hurtado era un hombre honorable y podía confiar en él. Entre sin tocar la puerta y encontré a Andrés teniendo sexo con una empleada. —¿Que mierda, Andrés? — dije enojado. —Christian, que... que gusto verte —Andrés se comenzó a vestir. —Anda mujer, fuera de aquí— dije sin mirar a la chica —Andrés los hoteles existen para que tengas sexo. —Sí que eres el mismo de siempre— Sonrió un poco — ¿Qué haces aquí, hermano?. —Solo quise asegurarme de que todo estuviera bien —tome asiento en una silla. —Me alegra verte, Christian. —Igual me alegra saber que estas bien, Andrés. De

