Llegue al local, esas típicas casas antiguas, que son restauradas, dejando lo mejor de una época, te invitan a un paseo a historias antiguas y dándole un toque chic, que les da ese aspecto entre bohemio y moderno, que fascina. Él, ya me estaba esperando en la puerta, con una amplia sonrisa, algo que sumo ya un punto, por la puntualidad, y otro más, ya que, para una primera “cita” es fundamental y habla muy bien de la persona, que respeta el tiempo del otro, y demuestra un buen interés.
Me acerco, si bien aún me molesta la pierna, no es como el dolor de ayer, hoy ya voy con mis zapatillas más cómodas, un pantalón más holgado y una Blusa no tan pegada al cuerpo, me sentía que estaba bien vestida para el lugar. Él, con unos pantalones de jeans, si bien no eran tan a estrechos a él le quedaban justos, porque esas piernas, si que estaban torneadas a puro gimnasio, a mi no me engaña. Y arriba una remera con cuello tipo chomba y unas zapatillas. Si nos hubiéramos puesto de acuerdo, creo que no hubiéramos ido tan acorde al otro.
-Hola Fran
Me acerco y le doy un beso en su mejilla
-Hola Belu
Y me deja un beso en mi otra mejilla. Y respire hondo aspirando su perfume, y si era así de suave y persistente como lo sentí anoche.
-Que lindo lugar, nunca lo había visto
-Si, es relativamente nuevo, un amigo me comento que sirven exquisitas cosas, y me pareció lindo, conocerlo con vos.
Le sonrió, y pasamos, tenia varias mesas en la parte central, que abra sigo un gran salón o living, pero elegimos ir a unas mesas, que estaban en un patio interno, si bien el clima no era tan caluroso, adentro se sentía fresco por el aire acondicionado, en cambió donde nos ubicamos era perfecto, y más íntimo el espacio.
Pedimos varias porciones de diferentes tortas y postres, y yo como siempre preferí diferentes tipos de té, y el su café.
Sin que le diga nada, me sirvió uno de mis té favorito, no dije nada, solo lo observe, y cuando lo probé estaba delicioso, como recordaba que me lo servían en el bar de la universidad, quiero creer que es solo casualidad y no que él me lo preparaba.
-Me alegra que aún te guste -Casi me atragantó con mi propia saliva, hasta que tomo un poco de agua-
-De que estas hablando?-Nuevamente fingiendo demencia, aplausos para mi, más obvia no pude ser -
-No sabia tu nombre, pero anoche cuando te vi, supe que eras mi clienta favorita del bar de la universidad, pero no dije nada porque creía que no me conocías.
Solo trague duro, si supiera que solo iba al bar para verlo un ratito, aunque sabía que no estaba a mi alcance. Y para dejar de pensar en el imbécil de mi ex.
-Si te recuerdo, pero jamás creí que me hubieras visto o tenido en cuenta.
-Es entendible, nunca levantabas tu mirada de algún libro que hayas estado leyendo.
Era posible eso? Bueno si, cuando entro en la trama, realmente me desconecto, pero haberme perdido el placer de ver que me miraba, fue el colmo.
-Por eso me gustaba ese bar, podía leer tranquila, nadie me molestaba, siempre estaba libre mi lugar favorito.
Me mira fijo a los ojos
-Por supuesto, siempre estaba disponible para vos de 15 a 17 hs.
Me congelo, solo puedo balbucear
-Como?
-Las chicas en del bar, no dejaban que nadie se siente en tu lugar.
Me volvió el alma al cuerpo, era cosa de las mozas.
-por orden mía.
Adiós corazón y auto control
-Cuando las chicas estaban muy atareadas, te serví varias veces un nuevo té, y nunca mirabas, solo decías detrás de tu libro, “muchas gracias”, con la sonrisa más amable del mundo.
Ya estaba colorada de pies a cabeza, eso que para que se note en mi tono de piel es mucho decir
-No puedo creer esto, y aún lo sigues haciendo, lo del té.
-Si, busque el té que siempre llevabas y compre por montones, después busque otras variedades para que pruebes.
-Recuerdo esos días, me pareció extraño, pero a la vez sofisticado que ofrezcan algo más al público, si bien pensaba que era algún pedido de algún profesor.
-Siempre pedías agua caliente y pagabas como si se te hubiera servido algo más.
-Pero pagaba más el espacio, la tranquilidad, la música suave, el aire en días infernales de calor o la calefacción en días muy fríos.
-Se que te puedo estar abrumado con tantas revelaciones, pero me parece justo empezar a conocernos con la verdad por delante.
Tome un trago más de té, mientras lo miraba a los ojos cuando el también tomaba un sorbo de su café, pensando si decirle que solo era una escusa de leer, para verlo.
-Iba al bar también porque me gustaba verte -Lo dije tan rápido y tan bajo, que rogaba que no me haya escuchando ni entendido. Levanto mi mirada, estaba serio, hasta diría un poco pálido, hasta que se conecto con mi mirada y me dio por primera vez una sonrisa de oreja a oreja-.
-Y yo nunca faltaba a mis turnos de siesta, para verte leer y servirte té.
Que carajos es esto, después de tantos años, recién me entero de esto, continúa hablando.
-Es un placer que ahora pueda volverte a servir, pero sin un libro de por medio, y mirándonos a los ojos.
Ya, ya caí.
-Gracias, por no olvidarte como me gusta el té.
Los dos nos sonreímos
-Jamás podría hacerlo, por suerte la casualidad nos volvió a juntar.